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lunes, 30 de mayo de 2011

La Santa Trinidad - Campaña en Aredia [Rolemaster] Temporada 4 Capítulo 11


Tras la tensa conversación, el grupo acordó con Noras Borander que en un par de días éste les haría saber el precio de la ayuda que prometía a Haster.

Una vez en sus habitaciones, Ayreon, Demetrius y Banallêth mantuvieron una conversación sobre Eleria. El Paladín reveló a Demetrius que Eleria lucía una extraña marca -aparentemente arcana- en la nuca, bajo el nacimiento del pelo y había estado preocupado por ello desde que la descubrió. Banallêth dio muestras sinceras de asombro, sin saber nada de la marca, pero aun así quedaron mucho más tranquilos al comprobar que la hermana de Ayreon no tenía ninguna marca parecida en el cuerpo.

Tras describir minuciosamente el símbolo de Eleria a Demetrius, éste pudo reconocerlo como un símbolo de conservación de vida, perteneciente al reino de la magia Arcana.

Por la noche, Leyon durmió con Dalryn, algo que ya se había convertido en norma. De repente, ambos despertaron sobresaltados para encontrarse en un mundo gris y ligeramente borroso, diferente al mundo de vigilia. Habían entrado al Mundo de los Sueños. De repente, comenzaron a sentir una "presencia verdemar" que se hacía cada vez más fuerte, y el dolor llegó con ella. Un dolor leve al principio, pero que empezó pronto a recorrerles todo el cuerpo. Por suerte, en breves momentos, al haber detectado la anomalía, llegó Ayreon. Llegó justo a tiempo de sacar a la pareja del Mundo Onírico, cuando el dolor comenzaba a convertirse en insoportable. ¿Había vuelto Nirintalath? Desde luego, en el mundo de la vigilia no había rastro de ella por ningún sitio.

Preguntada por Ayreon, Dalryn reveló que no era la primera vez que le pasaba algo así. Desde un tiempo a esta parte le había ocurrido varias veces, más o menos desde la muerte de su padre. En ese momento, Ayreon recordó algo que había visto mientras estaban en el mundo de los sueños, pero a lo que no había concedido importancia: uno de los anillos que Dalryn llevaba brillaba de modo intenso en su encarnación onírica. La joven noble les contó que el anillo había sido uno de los regalos de su padre antes de que desapareciera al frente de los ejércitos páctiros. Otra revelación que dejó incomodados a Leyon y Ayreon fue que Dalryn reconoció que el dolor que habían sentido en el mundo de los sueños le había proporcionado un ligero y extraño placer.

Por la mañana, Ayreon y Demetrius decidieron compartir con el resto del grupo la información que tenían sobre la marca de la nuca de Eleria. El senescal Dorton apareció para informar de que Ylma y Maraith estaban levantando su campamento, para trasladarse a otra localización.

Ezhabel y Ayreon decidieron ir a las habitaciones de Eleria para charlar con ella. Allí se encontraba Banallêth, hablando con la noble. Ayreon le comentó lo del símbolo de su nuca, ante la sorpresa de la ercestre y la preocupación de Banallêth. No sabía nada del asunto, aparentemente, y parecía sincera. Dentro de su sorpresa, nunca perdió la calma, aunque no dejó de frotarse el punto de la nuca donde tenía el símbolo, pensativa y preocupada.

Tas esto, Ezhabel visitó a Taïr Dherim, el capitán de los nuncios de los Medidadores, y tras una conversación sobre cosas insustanciales, el nuncio le reveló que sus compañeros habían sufrido varios intentos de robo y habían tenido que "poner en orden el asunto". La semielfa invitó al nativo del Principado Comerciante de Bairien y a sus compañeros a cenar esa noche en palacio.

Dorlen, Leyon, Ezhabel y, sobre todo Demetrius protagonizaron una conversación donde Demetrius reconocía que lo comprendía aunque no compartía sus ideas, pero que el bien de Haster estaba por encima de todo, que estaría dispuesto a dar su brazo a torcer por el bien de la ciudad. Esto conmovió al kairk (seducción 191), que empezó a sentir simpatía hacia el bardo y comenzó a interesarse por el papel que él tendría en caso de que Leyon llegara al trono. Hablaron durante largo rato, hasta que llegó un emisario anunciando la llegada de un contingente de soldados desde el sur.

El contingente estaba formado por un antiguo conocido del grupo, sir Robeld de Baun, marqués de Arnualles, con 2000 hombres de gran experiencia, y Galan Mastar, cortesano ercestre, con 3000 hombres. Galan Mastar era un viejo conocido de Ayreon y de Dorlen, de los tiempos del enfrentamiento entre Ercestria y el Kaikar.

Los dos nobles, sobre todo Robeld de Baun, explicaron su largo periplo desde las tierras del sur en el caso del marqués, y desde el golfo del Káikar en el caso de Galan, hasta unirse en la ciudadela de Amenarven, donde se vieron sometidos a un brutal asedio que les obligó a abandonar a la población civil a su suerte, para su gran pesar.

Por la tarde, Dalryn volvió de hablar con Ylma. La noble le había dicho que se iban a trasladar varios kilómetros al este en espera de la llegada de los mediadores.

Por otro lado, los Personajes dieron el pistoletazo de salida para iniciar el traslado de la población a asentamientos alejados varios kilómetros alrededor de Haster, para liberar la ciudad de la presión a la que se veía sometida por el exceso de habitantes (tirada de 265 para establecer 2 asentamientos).

Durante los siguientes seis días, Leyon y Demetrius se prodigarían en actos de reclutamiento de población para partir a las landas de Adastra. Durante esos seis días, 200.000 personas se ofrecieron voluntarias para partir hacia allí.

El marqués de Arnualles probó ser un bálsamo para la moral del ejército, subiéndola considerablemente, pero su ferviente discurso antiemmanita comenzó a provocar tensiones entre creyentes y no creyentes que no gustaron nada a los nobles ni al grupo.

Para acabar de rizar el rizo, un halcón llegó de repente un amanecer con un mensaje. "Necesitamos ayuda, acudid urgentemente. Si no fuera por ella no seguiríamos aquí. Car'a'doc desde el grupo del Vyrd". En el grupo cundió la desesperacíon, acuciados por la cantidad de problemas que se les estaban presentando. Nadie había dicho que salvar el mundo fuera fácil, desde luego.

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