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La Santa Trinidad

La Santa Trinidad fue una campaña de rol jugada en el Club de Rol Thalarion de Valencia entre los años 2000 y 2012. Este libro reúne en 514 páginas pseudonoveladas los resúmenes de las trepidantes sesiones de juego de las dos últimas temporadas.

Los Seabreeze
Una campaña de CdHyF


"Los Seabreeze" es la crónica de la campaña de rol del mismo nombre jugada en el Club de Rol Thalarion de Valencia. Reúne en 176 páginas pseudonoveladas los avatares de la Casa Seabreeze, situada en una pequeña isla del Mar de las Tormentas y destinada a la consecución de grandes logros.

jueves, 14 de julio de 2011

La Santa Trinidad - Campaña en Aredia [Rolemaster] Temporada 4 Capítulo 28


Haciendo uso de sus múltiples habilidades, Ezhabel consiguió robar una reata de caballos del campamento de las fuerzas de Selene. Ésta parecía haberse marchado del mismo, junto a un gran número de sus fieles. Sólo quedaba el ejército de Cargalan y algunos mercenarios.

Y procedieron a cabalgar hacia Lainirial, alejándose de Harudel hacia el este. Al final del primer día ya pudieron detectar el rastro de un inmenso ejército moviéndose en su misma dirección y con unos cuatro días de ventaja sobre ellos. Pero los personajes avanzarían infinitamente más rápido que un ejército de decenas de miles, y supusieron también que contaban con un margen de unos tres días hasta que los primeros grupos de exploradores pudieran detectarlos acercándose.

La noche de ese primer día, Demetrius soñó intensamente. Volvió a tener el mismo sueño apocalíptico, muy real, cayendo al abismo que se abría a sus pies, mientras sus mujeres lo intentaban salvar, sin éxito. Cuando todo parecía perdido, algo lo sujetó en el aire. Cuál no sería su sorpresa al ver que quien había detenido su caída era una elfa oscura, de cuya espalda surgían unas alas que parecían hechas de oscuridad. Se presentó como Izzie'rrin. Mantuvieron una breve conversación. La elfa ofreció al bardo la salvación, por supuesto a cambio de su lealtad a la Sombra, y con él la del Imperio. Las leyendas decían que el Imperio Trivadálma volvería a surgir, pero no especificaban qué alineación habría de guiarlo. Demetrius se negó, por supuesto, pero ella intentó convencerle apelando a su sentido de la responsabilidad, y si no opinaba que era mejor salvar a millones de vidas que a su propio orgullo. Ningún destello de duda conmovió la determinación de Demetrius, que jamás serviría a la Sombra, aunque lo que la elfa decía tampoco carecía de todo sentido. Izzie'rrin también preguntó al bardo cómo se sentía al estar atrapado en la "Vicisitud". Este término inquietó a Demetrius. Por lo que parecía, la repetición recurrente del sueño era producto (o quizá causa) del bucle de Vicisitud en el que había quedado atrapado el bardo, y mientras ese sueño acudiera a él, el grupo entero estaría en peligro. Finalmente, ante la definitiva negativa de Demetrius a servir a su señor Korvegâr, la elfa oscura lo soltó. Él se preparó para el final, rezando una breve oración.

Mientras todo esto sucedía en el sueño de Demetrius, Ezhabel se apercibió de que el bardo estaba sufriendo. Al punto pidió a Nirintalath que la guiara al sueño de su amigo como había hecho el día anterior. Pero el espiritu de dolor fue incapaz de hacerlo [pifia]. Ayreon sí fue capaz de dormir casi al instante y entrar al mundo onírico.

El paladín encontró sin mucha dificultad el sueño de Demetrius (ya que la esfera de su sueño era al menos cien veces mayor que cualquiera de las otras), no sin antes notar unas tenebrosas presencias potentes, frías y aterradoras. Al entrar en el sueño, pudo ver cómo una figura oscura soltaba a Demetrius y éste caía al vacío, mientras aquélla se desvanecía. Intentó dirigirse a toda velocidad hacia el bardo. Por su parte, Nirintalath y Ezhabel consiguieron entrar en la dimensión onírica y detectaron las mismas presencias que Ayreon, pero mucho más cercanas. Tras fracasar el intento de paso a la dimensión de los sueños, Nirintalath optó por salir al mundo real antes de que lo que fuera aquello las atrapara. Ayreon consiguió alcanzar a Demetrius, mientras las ominosas presencias se hacían cada vez más fuertes, más, más y más, como si rodearan el sueño de Demetrius. No se atrevió a salir del sueño. Viendo que lo perdían, Nirintalath tocó a Demetrius en el mundo real, transmitiéndole una sensación de dolor insoportable, y el bardo despertó al instante, gritando. De hecho, cayó en un coma profundo.

Después de mucho discutir, decidieron que deberían hablar con Selene. Ezhabel entró con Nirintalath al mundo onírico y se dirigió a toda prisa hacia el ejército que se desplazaba por delante de ellos, suponiendo que la kalorion se encontraría allí con sus fuerzas. Las presencias todavía estaban allí, haciéndose cada vez más fuertes. Se apresuró todo lo que pudo, y finalmente, en uno de los saltos, apareció en medio de un laberinto que no le dejó continuar. No tuvo más remedio que salir al mundo real, apareciendo en medio de uno de los campamentos del gran ejército. Horribles caras estupefactas de abyectos hombres que parecían medio orcos se volvieron hacia ella. No tuvo más remedio que hacer estallar la Espada. Una oleada de muerte se extendió por el campamento. Pero varias figuras resistieron el envite, y muchas más comenzaron a moverse hacia allí, así que corrió. Corrió cuanto pudo, dejando a todos atrás, excepto a los dragones que salieron en su busca. Nirintalath las transportó al mundo de los sueños en el último momento, y la semielfa cayó agotada. Las presencias se acercaban cada vez más, era casi insoportable. De repente, una violenta sacudida y la calma. Selene había aparecido al fin. Ésta les preguntó si acaso sabían lo que había estado a punto de acaecerles. Algo peor que la muerte.

Al explicarle la situación de Ayreon, la elfa renegada se preocupó visiblemente. Nunca nadie había vuelto de un "sueño en el limbo". Las acompañó hasta el campamento, donde le explicaron con detalle todo lo que pasó. Ella les dijo que le estaban pidiendo casi un imposible, y que no sería capaz de hacerlo sola. En resumidas cuentas, necesitaba la ayuda de alguien más poderoso que ella, por supuesto, otro kalorion. El grupo, desolado ante la perspectiva, le propuso la ayuda del Eltahim, pero Selene la desestimó. Necesitaba los conocimientos de Urion, de Trelteran o de algún otro kalorion más sabio, y del único del que podía fiarse -aunque no mucho- era Urion. Quería a Ayreon, pero no se suicidaría. Y por supuesto, su ayuda tendría un precio -sin contar lo que pudiera pedir Urion a cambio-: Ezhabel tendría que apoyarla en su reivindicación como Alta Reina de los elfos de Doranna y así poder evitar la completa extinción de su raza a manos de la Sombra.

Tras una larguísima conversación, se llegó a un principio de acuerdo mediante el cual se dividiría el reino en Oriente y Occidente. Selene no se opuso del todo, en deferencia a su amor por Ayreon. Por supuesto, este acuerdo tendría que contar con la aprobación de Treltarion, por lo que acto seguido, la kalorion procedió a transportarlos al campamento del elfo primigenio para que le relataran todos estos hechos. El ejército de Treltarion y de Ergialaranindal se encontraba asediando la fortaleza de Malestosh, en Eradath, capital de Lainirial, donde al parecer resistía con un escaso ejército un usurpador -lord Ereldesh- que negaba la legitimidad de "lady Ezhabel" al trono.

En el campamento se improvisó de inmediato una reunión del consejo, donde se encontrarían los PJs, Treltarion, Urmazan, Ergialaranindal, Dailomentar, Argimentur, Rûmtor, Enfalath, Zôrdam, Turkal y algunos otros consejeros. Era notable la ausencia de los Mediadores, y de su causa les había informado Cirandil previamente al consejo, cuando había salido en su busca al enterarse de que habían regresado. Hacía un par de días, Mattren y Leiran se habían vuelto totalmente locos y se habían convertido en máquinas de muerte en su marcha del campamento. Adalûr mostraba síntomas de desequilibrio, pero resistía cuerdo, o al menos eso parecía. Se encontraba en una tienda, cargado de cadenas, a lo que había accedido voluntariamente. El episodio con los dos Mediadores coincidía más o menos con el momento en el que Ayreon había desaparecido y Demetrius había quedado inconsciente al producirse un vuelco hacia la Sombra en la Esfera Celestial. Parecía que las malas noticias no iban a terminar nunca.

Sin tardanza, los personajes expusieron de la mejor forma que pudieron el episodio del sueño de Demetrius y la situación a la que habían llegado con Ayreon y Selene, y el principio de trato al que habían llegado con esta última. Sorprendentemente, un Treltarion más reflexivo de lo normal se mostró favorable al acuerdo. Muchos eran los factores que le habían hecho llegar a esa conclusión. El problema lo planteó lord Ergialaranindal, que de ninguna manera aceptaría condiciones de la Sombra. Salió de la reunión airado.

Tras recabar el apoyo de los demás asistentes, Leyon y Demetrius se dirigieron a hablar con el Primarca sin tardanza. Éste se encontraba a punto de ordenar la partida de los ilvos. Consiguieron tranquilizarlo y evitar que se marchara, aunque no apoyaría ningún pacto con la Sombra. De momento, deberían darse por satisfechos con ello.

Esa noche, Cirandil visitó a Ezhabel. Dieron un pequeño paseo juntos, pero la semielfa no estaba receptiva esa noche para ninguna conversación ni relación. Más tarde apareció Dailomentar, con el mismo nulo resultado.

Tras convocar a Selene, le explicaron que Treltarion estaría de acuerdo, y la kalorion se marchó, prometiéndoles que volvería cuanto antes. Y así lo hizo. Volvió en menos de veinticuatro horas, el día siguiente, acompañada de Urion y de unos cuantos sirvientes de éste. El anciano les dijo que les ayudaría, pero a cambio requería un par de favores que les pediría cuando lo necesitara. La primera reacción del grupo fue de negación, por supuesto, pero finalmente tuvieron que aceptar, no les quedaba más remedio si querían tener alguna esperanza de encontrar a Ayreon. Hicieron prometer a Urion que se lo devolvería en su estado "natural", no haría nada sobre el paladín una vez que lo encontrara.

Al cabo de un día entero, Urion y Selene aparecieron de nuevo. El anciano tenía pinta de extremo agotamiento, y no habían tenido éxito en su misión. Lo intentarían de nuevo el día siguiente. La segunda vez sí que resultó en éxito. No volvieron a ver a Urion, pero Ayreon despertó de repente. Abrió los ojos y se incorporó calmadamente. Todos se congregaron en torno a él de inmediato. ¿Quiénes sois? ¿Dónde me encuentro?". Terrible. Había perdido toda su memoria, excepto en lo referente a su lealtad a Emmán y su posesión de Eglaras. El resto era una bruma inescrutable. Selene apareció de la nada, con cara de agotamiento. Les explicó que Urion había dejado mucho en su rescate, y suponía que sus peticiones no iban a ser fáciles. Le explicaron a Ayreon todo lo que necesitaba saber sobre sí mismo y su circunstancia, lo que les llevó varias horas. Selene se mostró consternada al descubrir el estado del paladín, y se echó en sus brazos. Ayreon la sintió, la olió, la tocó. No había ninguna duda de que estaba enamorado de esa mujer. Pero estaba convencido de que algo le impedía entregarse a ella, y la apartó caballerosamente. También le explicaron las circunstancias de su rescate.

Tras la emotividad, Selene dio paso al pragmatismo. Expresó su deseo de reunirse con Treltarion esa misma tarde para llevar a buen fin su acuerdo.

Esa tarde, como todas las tardes anteriores, un bardo de Treltarion pidió la rendición de la fortaleza, a lo que lord Ereldesh se negó, como todos los días pasados. Pero esta vez, lord Ergialaranindal explotó. Se le había acabado la paciencia, así que dio las órdenes pertinentes, y los ilvos comenzaron el asalto a la fortaleza. A los elfos y los Erenios no les quedó más remedio que secundarlos. La fortaleza no resistió más que unas pocas horas ante el ímpetu del ejército combinado.

Mientras el combate tenía lugar, los personajes trasladaron a lord Treltarion la petición de Selene.

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