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viernes, 29 de julio de 2011

La Santa Trinidad - Campaña en Aredia [Rolemaster] Temporada 4 Capítulo 37


Justo en ese momento, Treltarion y Cirandil aparecieron bruscamente en la habitación. El rostro de Treltarion reflejaba su malestar por tener a un kalorion en la ciudadela, y por el hecho de que Ayreon no le había consultado que iba a sanarla. Esto último le había molestado bastante. Junto a Treltarion entraron en la estancia tres guardias que presentaban rasgos comunes con algunos que el grupo ya había visto en las últimas horas: iban vestidos con chaquetas azul oscuro y ribetes blancos, los colores del escudo de Treltarion. Demetrius también encontró rasgos comunes en todos los guardias que iban vestidos de tal guisa: todos tenían más o menos evidencia de rasgos de elfos primigenios. Treltarion estaba creando su propia guardia de élite, y al parecer lo estaba haciendo eligiendo a los más "puros" de entre su raza. Los recién llegados, junto con los cinco guardias que ya se encontraban vigilando a Selene, los dos paladines de Ayreon y el grupo atestaban la estancia. Treltarion expresó inmediatamente su desagrado por la curación de Selene, y exigió que se la pusiera a buen recaudo. El grupo al completo se negó a tal cosa, ante lo que el elfo primigenio se marchó indignado, ordenando a dos de sus guardias, Rughar y Malyor, que permanecieran vigilando a la kalorion.

Cirandil se quedó un poco más en la habitación, y les recomendó con un discurso vehemente que no les convenía en absoluto enemistarse con Treltarion. Mientras el elfo hablaba, Ayreon sufrió una de sus crisis mentales, en las que las voces de su cabeza se disparaban aturdiéndole. Cirandil no pudo evitar que su preocupación se reflejara en su rostro. Selene se acercó para interesarse por el estado de Ayreon, intentando susurrarle algo al oido, pero antes de que pudiera hacerlo fue empujada violentamente contra la cama por Rughar, el guardia de Treltarion. Sobreponiéndose a duras penas, Ayreon se encaró con el elfo de azul, prohibiéndole hacer tales actos en el futuro; ambos se miraron en silencio durante unos momentos, sin inmutarse, hasta que alguien inició una conversación y rebajó la tensión. Ante la preocupante situación de Ayreon, Cirandil pidió a Ezhabel hablar en privado con ella en el pasillo, a lo que la semielfa aceptó.

En el pasillo, Cirandil insistió a Ezhabel sobre la necesidad de llevarse bien con lord Treltarion. También le mencionó el extraño estado en el que se encontraba Ayreon y comentó que le parecía una inconsciencia por parte de la semielfa y sus compañeros el no investigar la situación ni tomar alguna precaución. No estaba claro lo que había pasado, no se sabía donde había estado, y para más inri lo habían rescatado dos kaloriones. Ezhabel expresó su acuerdo, pero también se justificó alegando la fuerza de su amistad con Ayreon. Cirandil se disculpó por si había sido demasiado enfático, pero sólo quería lo mejor para ella, porque como era evidente, la amaba. Mientras le decía esto, el ilvo Gerudarial entró en la habitación de Selene. De improviso, Cirandil preguntó a Ezhabel si estaba enamorada de Dailomentar, a lo que ella respondió que "no estaba segura", y ante esto, Cirandil respondió a su vez que "no podía esperarla siempre"; además, reveló que Treltarion le había pedido ser el primero de sus consejeros y su juramento de lealtad, y él iba a aceptar. Esperaba que eso no fuera óbice para lo que sintieran el uno por el otro.

Gerudarial entró en la habitación, con la intención de hablar con Ayreon, ya que se había enterado de que había conseguido curar a Selene. Las noticias corrían rápido, aparentemente. Sin embargo, se detuvo consternado al ver al Gran Maestre paladín sentado en la cama luchando consigo mismo (contra las voces de su interior). Rughar sugirió que Ayreon debía descansar.

No transcurrió mucho tiempo antes de que uno de los sirvientes de palacio apareciera con el mensaje de que lord Treltarion había convocado un consejo a una hora vista.

Antes de la reunión, cada uno de los personajes tuvo sus reuniones pertinentes. Leyon visitó a Zordâm, para intensificar sus relaciones con los enanos, y más tarde a Elsakar y Adiartok ; Demetrius se reunió con Ar'Thuran y Ar'Kathir, destrozados por la pérdida de su pueblo; Ezhabel mantuvo una conversación con Aldarien y Ayreon descansó en la penumbra de su habitación, relajando su mente. No había novedades en la ciudadela aparte de la creación de la guardia personal de Treltarion, que nadie veía con malos ojos, ya que el rango del elfo exigía evidentemente un cuerpo de guardia. Y Zordâm habló a Leyon de pedir permiso para acudir a la meseta del Vyrd para ofrecer -y pedir- ayuda a su primo Aklor.

Una vez todos reunidos, Treltarion ordenó que escoltaran a Selene hasta allí, y al poco apareció la kalorion, descalza en una blusa de lino blanco y bellísima como nunca antes la había visto Ayreon. Todos los presentes dejaron de respirar durante unos momentos -pocos la habían visto con su verdadero aspecto alguna vez-, excepto quizá Treltarion, que seguía mirándola con desprecio. Al cabo de unos momentos comenzaron a interrogarla. Demetrius mencionó que ella iba a contarles más de lo que ya había dicho, a lo que la kalorion se mostró extrañada. El bardo insistió pero ella respondió siempre con evasivas. No quería mencionar más de lo imprescindible ante desconocidos. Sin embargo, Treltarion se dio cuenta de que estaba ocultando algo. Ar'Thuran también detectó alguna que otra mentira u omisión. Mientras Selene respondía las preguntas, miraba a Treltarion disimuladamente, esperando un gesto por su parte que le permitiera hablar de la alianza que habían mantenido mientras ella había fingido ser lady Angrid. Finalmente, un leve movimiento del elfo le dio permiso para contarlo, y así lo hizo. Algunas voces se oyeron desaprobando tal alianza, pero al punto Treltarion dio un convincente discurso alegando que la supervivencia de la raza élfica había estado en juego -de hecho, todavía lo estaba- y eso lo había condicionado todo. Todo el mundo calló, expresando su acuerdo, pero los ojos de los hidkas demostraban que ellos no estaban convencidos.

Tras el interrogatorio, Zordâm tomó la palabra para proponer su partida hacia la garganta de Akram y contactar con su primo Aklor. De esa manera también podría prestar su ayuda al grupo del Vyrd, fiel a Elsakar, si todavía quedaba algo. El príncipe adastrita expresó entusiasmado su acuerdo. El permiso para partir fue concedido a los enanos. Treinta mil de ellos se marcharían con Zordâm y los diez mil restantes se quedarían para ayudar en Lainirial. Elsakar aprovechó la coyuntura para hablar de la necesidad de defender a los losiares, de recuperar adastra y de salvar al Grupo del Vyrd de la perdición; su discurso pareció acentuar la luz en la estancia, atenuando las sombras, e incluso él parecía brillar. Todos se ofrecieron para partir hacia el norte, elfos, hidkas, enanos, humanos. Finalmente la exaltación se atenuó y se mantuvieron fieles al plan original de enviar a los enanos al Vyrd, dejando Adastra para más adelante.

A continuación, procedieron a comentar temas administrativos, más aburridos... pero lo fundamental, era que las arcas del reino estaban casi vacías, y no habría cosechas para alimentar a nadie ese año, con lo que era extremadamente urgente encontrar alimento y, en menor medida, oro, que aún tenía ascendiente entre la tropa y los trabajadores.

Tras la reunión, acudieron a ver a Selene, interesándose por la información que les había de revelar todavía. Selene les hizo prometer que de ningún modo le dirían nada de aquello a Treltarion, y detectó la mentira en la respuesta de Ezhabel, que recordaba las palabras de Cirandil sobre la confianza en el elfo. En ese momento, la kalorion tiró un cojín por la ventana y pidió quedarse a solas con Ayreon. El cojín tenía un hechizo de escucha, y ella sólo se fiaba del paladín en lo que tenía que decir.

El grupo se mostró reticente, pero finalmente dejó a solas a la pareja. Y Selene contó toda la historia, haciendo jurar a Ayreon previamente que no revelaría nada a nadie. Contó cómo Urion...[*******SECRETO DE MOMENTO*******]


Tras la conversación, Ayreon se reunió con el resto del grupo. Se negó a responder a cualquier pregunta, fiel a su juramento, pero insistió en que debían partir inmediatamente a un lugar importante del que no les podía revelar ni la naturaleza ni la localización. Y estalló la discusión, que duró largo rato. Uno de los puntos fue cómo explicarían a Treltarion su marcha sin justificarla.

En un momento dado, Elsakar apareció para expresar su deseo de acompañar a los enanos a ayudar al Grupo del Vyrd, junto con Adiartok. Le fue concedido, tras asegurar que podría entrar en contacto en cualquier momento con Heratassë para que éste le protegiera. Adens, por su parte, contó que Elsakar le había ofrecido acompañarles al Vyrd, pero él había preferido permanecer junto al grupo.

Tras mucho discutir, acordaron que le dirían la verdad a Treltarion sobre el silencio de Selene, y Ezhabel se reunió con el elfo primigenio. Reaccionó mejor de lo que esperaban, mostrándose muy razonable. Le contó que Selene no había compartido información con ellos por temor a algún traidor, y en primera instancia el propio Treltarion se ofreció a acompañarles allí donde fueran. No obstante, la presencia de Treltarion en Eradath era demasiado importante como para marcharse, y encomendó la escolta de los personajes a su guardia Rughar y a su consejero Cirandil. Así, el grupo se preparó para partir hacia lo desconocido...

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