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La Santa Trinidad

La Santa Trinidad fue una campaña de rol jugada en el Club de Rol Thalarion de Valencia entre los años 2000 y 2012. Este libro reúne en 514 páginas pseudonoveladas los resúmenes de las trepidantes sesiones de juego de las dos últimas temporadas.

Los Seabreeze
Una campaña de CdHyF


"Los Seabreeze" es la crónica de la campaña de rol del mismo nombre jugada en el Club de Rol Thalarion de Valencia. Reúne en 176 páginas pseudonoveladas los avatares de la Casa Seabreeze, situada en una pequeña isla del Mar de las Tormentas y destinada a la consecución de grandes logros.

jueves, 14 de julio de 2011

La Santa Trinidad - Campaña en Aredia [Rolemaster] Temporada 4 Capítulo 26


Cuando Adens recuperó la consciencia y tuvo la seguridad de que el grupo no era hostil, lo primero que dijo fue una pregunta, muy extraña: "¿Habéis visto el albor?". Evidentemente, el grupo no respondió, confundido. Esa pregunta provocaría en las siguientes horas varias discusiones sobre su significado, tanto por parte de los PJs como de Cirandil y otros.

Adens también reconoció a Ayreon como paladín de Emmán, y le preguntó si servía a lord Verogen. El paladín le contestó que muchas cosas habían cambiado entre los hijos de Emmán y ya nada era igual, incluído su liderazgo. En este punto, el umbrio expresó su interés por tener una conversación sobre temas religiosos a solas con Ayreon. El resto del grupo se apartó para permitirles hablar. Durante la hora que duró la conversación el paladín consiguió deducir los preceptos fundamentales de la religión de los Rastreadores, pero no consiguió conmover ni un ápice las creencias de Adens. También insistió mucho sobre la filiación de su Dios (Luz o Sombra), pero el umbrio fue muy ambiguo en todo momento, afirmando que su dios "protegería a sus hijos de todo mal"; eso fue todo lo que contestó. Lo que sí era cierto es que los Rastreadores habían sido atacados tanto por fieles a la Luz como por fieles de la Sombra.

Mientras tanto, Leyon mantuvo una larga conversación con Terwäranya, y detectó rasgos maníaco-depresivos en ella. Se estaba volviendo loca, había que hacer algo y rápido.

Demetrius, que rondaba por los alrededores, pudo ver muy a lo lejos, entre la creciente cortina de lluvia, varias figuras encaramadas a un pequeño cerro, que parecían observarlos. Ezhabel confirmó su visión; las figuras iban vestidas de verde oscuro, igual que las ropas de Adens Pallius que ahora no eran más que harapos.

En la última parte de la conversación, Adens dejó clara su animadversión hacia las otras razas, porque según él, "no eran hijas del señor". Finalmente, Ezhabel tuvo que interrumpir el diálogo entre los dos hombres; la Espada del Dolor había estado ya demasiado rato fuera del campamento de la Luz, no podían esperar más. Pallius agradeció a Leyon profundamente su rescate. Preguntó de nuevo a aquellos que no habían hablado con él aún si habían visto el albor, obteniendo el silencio como respuesta. Tendría que ver algo con el nacimiento o advenimiento de su dios, pero claro, no tenían ningún tipo de respuesta admisible.

Adens no dejó que se fueran sin darle un regalo a Leyon por su ayuda, motivado también por el requerimiento de éste de poder contactar con él. A los pocos momentos, uno de sus compañeros apareció entre la cortina de lluvia y le entregó un pendiente de acero. Se lo ofreció a Leyon, diciendo que era posible que el heredero del imperio no pudiera contactar con él, pero que él sí sabría hacerlo.

El ilvo Gerudarial partió con ellos, siguiendo a Ayreon. Eltahim los transportó, no sin graves complicaciones, que implicaron un ligero retroceso en el tiempo. No obstante, finalmente todos llegaron sanos y salvos al campamento.

Fueron recibidos inmediatamente en la tienda de Treltarion donde, como siempre, éste se encontraba reunido con Ergialaranindal, Rûmtor, Zordâm, Urmazan y Cirandil, entre otros. Presentaron a Gerudarial, contando cómo había llegado hasta allí. Al instante, el Primarca ordenó que Argimentur y Tulkastárno prendieran al traidor para que fuera juzgado según la ley ilva. Los PJs intentaron oponerse al arresto. Los momentos que siguieron fueron de tensión extrema, y los guardias carmesí ilvos casi llegaron a utilizar la fuerza, contra su voluntad. Finalmente, el grupo transigió en el apresamiento del ilvo, pero expresaron su profundo rechazo a que fuera ejecutado. No obstante, comprendieron que eso quedaba fuera de su alcance. También presentaron a Terwäranya, que habló a los presentes de la desaparición de Ammarië y de todo lo que ello implicaba.

Se pasó a temas más estratégicos. Ergialaranindal, como siempre, propuso atacar al enemigo, pero Cirandil argumentó que a esas alturas ya habrían llegado uno o varios kaloriones para comandar las tropas (sin contar con la propia Selene), así que esa no parecía la mejor opción. Que el campamento quedara parado tampoco era una opción ahora, ya que las hostilidades entre ilvos y elfos se habían acentudado y ya habían estallado los primeros conflictos. Así que lo que se decidió fue partir hacia Lainirial para que Ezhabel tomara posesión del reino y, con suerte, establecer una base de operaciones en Doranna.

El grupo también sacó a la palestra la pregunta ritual de Adens Pallius sobre si habían visto el albor, y qué podía significar eso. Todos los presentes dieron ideas sobre a qué podía referirse esa pregunta, pero ninguna concluyente. Treltarion afirmaba que sólo eran supersticiones de los umbrios, que por otra parte eran unos fanáticos convencidos. Cirandil se interesó mucho por el tema, le parecía algo en lo que valía la pena pensar: quizá fuera el nacimiento de una raza, o la recreación de la realidad de la que habían hablado... cualquier cosa podía ser el signo del Albor.

Por la noche, Demetrius investigó el pendiente de Leyon, sin mucho éxito. Éste, por su parte, se encontraba rezando junto a Terwäranya como todas las noches. Tras las oraciones, le dirigió un extenso discurso a la elfa sobre su situación e intentó dar esperanzas. Y probó ser muy convincente [Psicología tirada 100] porque en poco tiempo, Terwäranya se había recuperado de sus síntomas maníacos. Sonrió. Leyon nunca la había visto sonreir. Era bellísima. Y su bello rostros se acercó lentamente al de Leyon, rozando sus labios y llenando su nariz de su excitante olor. El heredero del imperio se dejó llevar, olvidándose de todo, y le hizo el amor varias veces.

Ezhabel recibió la visita de Cirandil esa noche. Hablaron de las estrellas y el cielo, de los viejos tiempos, de si intentaría buscar a su padre. Ezhabel contestó que la esperanza era lo último que perdería. Y él preguntó al instante si también había esperanza para él, para ellos. La semielfa reafirmó sus palabras, y Cirandil se marchó, satisfecho por ahora.

A las cuatro y media de la mañana se puso en marcha el campamento. Demetrius le devolvió el pendiente a Leyon, que sin esperarlo, en poco rato pudo sondearlo y aprender a utilizarlo [Tirada abierta en sintonización]. El artilugio estaba de alguna manera, inextricablemente asociado al aura de Leyon, de tal manera que sólo él podría utilizarlo.

En la puesta en marcha, Demetrius aprovechó para hablar con lord Demmaiah, que iba sobre una litera, su pierna amputada le impedía cabalgar. El bardo le enseñó la mano que Avaimas le había fabricado en Turmalandë, y le dio esperanzas sobre recuperar, si no su pierna, sí una que la sustituyera. Demmaiah, ya más calmado, le contó pequeños retales de lo que había sucedido en la ciudad hidka. Habían muerto incontables de ellos; había sido como si las puertas del infierno, un infierno pálido, se abrieran y lo inundaran todo. Ayreon mantuvo un diálogo con Mattren Helner, que cada vez mostraba síntomas más evidentes de locura. Intentó averiguar si el poder de los Mediadores procedía de alguna manera de la Esfera Celestial, pero el origen del poder de los Jueces era un tema tabú incluso para un loco.

Una vez el ejército abandonó las inmediaciones de Harudel, Ayreon se dispuso a partir con Eltahim y Turkal para ayudar a reunir a los hidkas. Ar'Kathir expresó de modo efusivo -al menos, efusivo para los hidkas- su satisfacción por su pronto regreso y el paladín y la targia procedieron a viajar lo más rápidamente posible, mediante las habilidades de ella y los Túneles. Durante cinco días recorrieron seis valles de exiliados hidkas, consiguiendo reunir a poco más de cincuenta mil hombres. Al salir del último valle, Ayreon y Eltahim percibieron una extraña perturbación de la realidad que les hizo volver sobre sus pasos y tener que afrontar la marcha a través de senderos normales, lo que les retrasó bastante en su labor. Mientras se dirigían al valle de Ar'Kathir a través de los senderos montañosos, pudieron ver a lo lejos varias figuras que observaban la marcha del contingente sigilosamente.

Ya reunidos y con Ar'Kathir, Ar'Thuran y Ayreon al frente, el ejército ilvo saldría de las montañas hacia Lainirial a través de los Túneles orientales. Sin embargo, les costó bastante salir de las montañas, porque los dos primeros Túneles por donde intentaron el viaje presentaban la misma extraña perturbación de la realidad que Ayreon y Eltahim habían percibido en el último valle. De hecho, incluso pudieron oir un extraño sonido, parecido al trapaleo de cascos de caballos, pero amortiguado, como si trotaran sobre una manta mullida, y con mucho eco, una reverberación casi sobrenatural. No obstante, pudieron volver al origen y el tercer Túnel resultó estar intacto. Pero la primera puerta por la que intentaron salir estaba bloqueada, así que tuvieron que volver a una bifurcación para, ahora sí, salir al exterior, a un frondoso bosque.

Tras un par de días caminando, la espesura empezó a aclararse rápidamente. El amanecer de tercer día, unas flechas silbaron peligrosamente cerca de Eltahim y se clavaron en un tronco cercano.

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