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La Santa Trinidad

La Santa Trinidad fue una campaña de rol jugada en el Club de Rol Thalarion de Valencia entre los años 2000 y 2012. Este libro reúne en 514 páginas pseudonoveladas los resúmenes de las trepidantes sesiones de juego de las dos últimas temporadas.

Los Seabreeze
Una campaña de CdHyF


"Los Seabreeze" es la crónica de la campaña de rol del mismo nombre jugada en el Club de Rol Thalarion de Valencia. Reúne en 176 páginas pseudonoveladas los avatares de la Casa Seabreeze, situada en una pequeña isla del Mar de las Tormentas y destinada a la consecución de grandes logros.

viernes, 18 de octubre de 2013

Los Seabreeze - Campaña Canción de Hielo y Fuego Temporada 2 Capítulo 3

El asunto Roben
Al recibir las noticias sobre la muerte de Jon Arryn, Renly salió precipitadamente de la sala, seguido poco después por algunos de los presentes, entre ellos Ser Davos. Tygor Wyl, sentado en las filas de atrás junto a Breon, preguntó al caballero si sabía qué estaba pasando, a lo que Breon movió la cabeza negando.

Mientras esto ocurría, los novios salieron también de la sala, escoltados por Alyn Estermont y Jeremiah, que se encargarían de las labores de guardia de honor mientras Ancel y Elora consumaban su matrimonio. Pocos minutos después, apurado por la situación, Ancel aparecería con la sábana manchada para atestiguar la consumación.

En la sala de guerra, Renly reunió a los nobles de las casas mayores. Poco después, un grupo de sirvientes salía al castillo para propagar la noticia. Ancel y Jeremiah hicieron acto de aparición, pues como anfitriones opinaban que les correspondía estar presentes en la reunión. Ésta se prolongó durante aproximadamente media hora más, donde lord Renly anunció que viajaría inmediatamente a Desembarco del Rey. Dio instrucciones a los nobles de que estuvieran preparados en caso de que necesitara algo y tuviera que convocarlos.

Saario de Penthos, el sacerdote rojo, se reunió con Vanna. Le habló de la reticencia de R'hllor a manifestarse en las llamas, y le recomendó que transmitiera a sus señores la necesidad de que mostraran una mayor devoción por el Señor de la Luz. Lady Melisandre había visto en las llamas que los Seabreeze debían jugar un papel importante, pero ello no quería decir que fueran fundamentales. Más tarde, Saario se reuniría con Ancel, cuando Vanna le transmitió la inquietud del sacerdote. Ancel intentó tranquilizar al clérigo, y le transmitió su convencimiento de que Jeremiah y Berormane no iban a cambiar su fe fácilmente, aunque intentaría cambiar la situación de alguna manera. A continuación, Ancel encargó a Saario una labor: intentar descubrir en las llamas dónde se encontraba Megara, si es que estaba viva. Si R'hllor mostraba el camino, seguramente su hermano y el maestre estarían más receptivos a sus enseñanzas. Saario intentó protestar y expresar su malestar, pero Ancel dio la conversación por acabada.

Durante la jornada siguiente, Quiebramar se fue vaciando de invitados. Lord Renly partió, y Ser Davos también, deseando lo mejor a los Seabreeze. Pronto sólo permanecieron en el castillo los Tudbury, los Fell y los Estermont, aparte de algunas delegaciones menores.

Vanna fue informada por Jana de que los agentes que seguían los pasos de Roben Tudbury habían dejado de transmitir sus informes. Sospechaba que, si no los había sobornado, estaban muertos a esas alturas. Vanna le encargó que intentara sustituirlos por otros.

Por otro lado, reunido con el grupo, Tygor Wyl insistió sobre el asunto de sus tierras. Llevaba dos años con los Seabreeze y creía que se estaban agotando las opciones de tomar la fortaleza rápidamente. Debían atacar antes de que los usurpadores se asentaran. Breon insistió vehementemente a Ancel, pero éste, alegando que Renly podría necesitarlos en cualquier momento, volvió a postergarlo. Tras la conversación con su señor, Breon volvió a los aposentos de Tygor, y un sirviente le informó de que había salido al pueblo. Breon lo encontró en el exterior de una de las posadas, despidiéndose de otro hombre, que no era otro que ¡Roben Tudbury! Éste iba acompañado de otros tres hombres y cuando se reunió con ellos partieron a caballo. Al confrontar a Tygor en la posada de Jana, éste reconoció que el tal Roben se había intersado por su caso, y al pedirle dinero para reconquistar lo que era suyo, se había mostrado receptivo. La paciencia de Tygor se había acabado, y necesitaba encargarse del asunto cuanto antes; los usurpadores ya debían de estar relacionándose con las casas de su alrededor y reclutando soldadesca. Durante la conversación, Breon intentó por enésima vez propasarse con Jana; sorprendentemente, ésta no le rechazó como otras veces, pero le recordó el asunto de "la leona y sus cachorros".

Durante esos días, Jeremiah intentó consolar a su madre, a su abuela y a ser Alyn en la medida de lo posible, rezando a los Siete siempre que podía. Por otro lado, su escudero, Regar Tudbury, había empezado a destacar ya con las armas. Todo lo contrario que Lothar, escudero de Breon; éste habló con la familia del muchacho exponiendo la incapacidad de éste para los asuntos marciales, y lo que se decidió fue ponerlo a las órdenes de Berormane como aprendiz, para que siguiera a salvo en Quiebramar.

Al atardecer, apareció de nuevo Saario, reclamando la atención de Ancel. R'hllor le había ofrecido una visión, aunque no la que ellos querían: cinco coronas enfrentada, y el halcón Seabreeze hundiéndose en el abismo entre ellas; algo muy malo estaba a punto de pasar, aunque no sabía qué, pero era urgente que los Seabreeze volvieran su atención hacia el Señor de la Luz, no podían continuar así.

A continuación tuvo lugar una reunión familiar para hablar de Megara. Jeremiah estaba decidido a pasar página, dándola por muerta y feliz junto a los Siete, pero Ancel insistía en seguir buscándola. Los Niños del Bosque no habían sido de ayuda cuando Vanna había requerido sus habilidades, y debían encontrar otra vía. Lady Madelyne propuso utilizar los conocimientos de Vanna. Ésta se mostró muy incómoda cuando Ancel le expuso sus intenciones, y le recomendó pensárselo muy bien, pues la magia de sangre siempre exigía un precio, y solía ser bastante alto. Si no quedaba más remedio, lo haría, pero no de buena gana.

El día siguiente, Tygor se reunió con Breon: le anunció que en pocas jornadas partiría de Quiebramar, pues Roben Tudbury había acordado prestarle su ayuda. A pesar de que Breon hizo todo lo posible por convencer al joven con un sujeto de tan mala reputación, éste no transigió. Deseaba recuperar sus tierras a toda costa.

Mientras Tygor se encontraba con Breon, Berormane recibía una visita. Se trataba del propio Roben Tudbury. Éste le habló solapadamente de los accidentes que había oído que el maestre había tenido en su laboratorio y de cierta cura milagrosa que había descubierto. Le propuso hacer negocios juntos, dejándole entrever lo lucrativo que podría llegar a ser que le proporcionara acceso al fuego valyrio.

Cuando Breon y Berormane informaron a Ancel de sus respectivos encuentros recientes, éste decidió que era inevitable deshacerse de su tío. No quería más problemas internos, y Roben iba a ser desde luego una fuente inagotable de ellos. Entre todos trazaron un plan: harían una redada por sorpresa en sus dos barcos simulando encontrar una redoma de fuego valyrio. Mientras tanto, una parte de sus hombres lo acorralaría en la posada donde estuviera alojado y lo capturarían, matándolo si era posible. Ante la mención de la muerte de su tío, Jeremiah abrió los ojos, horrorizado; no colaboraría en un plan que implicara matar a alguien de su misma sangre. Tras mucho discutir, el grupo llegó a una solución que estimaron perfecta: no matarían a Roben, pero le obligarían a vestir el negro y partir inmediatamente hacia el Muro. Así, Jeremiah sí se mostró de acuerdo.

De madrugada pusieron en marcha el plan. Jana les informó de la posada donde se había alojado Roben esa noche, y aprestaron sus hombres para capturarlo. Sin embargo, no lo encontraron en la posada, sino durmiendo en uno de sus barcos. Berormane se encargó de "encontrar" el señuelo y dar la alarma. Pronto, el puerto se llenó de gritos de "traidor" y "traficante de fuego valyrio". Tras no tener más remedio que abatir a un par de los bastardos de Roben, cargaron al Tudbury de cadenas y lo llevaron hacia Quiebramar. De un plumazo habían solucionado el problema del fuego valyrio y de la partida de Tygor Wyl, y ninguno de ellos podía evitar lucir una sonrisa de satisfacción en su rostro.

jueves, 17 de octubre de 2013

La Hueste Celestial
[Campaña Engel]
Temporada 1 - Capítulo 2

Loosdorf. Scheibbs
Sin tardanza, la compañía regresó a Loosdorf para informar al abad de lo que habían visto en la pequeña villa. Anyoel les habló de los carros de combate pre-inundación, de cómo había leído sobre su poder destructor y su práctica invulnerabilidad. El resto de sus compañeros cruzaron miradas de incredulidad, pero también de preocupación.


Una vez en el claustro, informaron al abad Bernhardt. Ante las palabras de Asdragiel y la explicación de Anyoel, el anciano rebulló en su silla. Según les explicó, hacía mucho tiempo que no se veía en los alrededores de Viena un artilugio semejante. Como ya les había explicado anteriormente Anyoel, esos aparatos infernales necesitaban de algún tipo de líquido especial para funcionar, y según tenía entendido el abad, hacía tiempo que se había agotado. Los "tubos de fuego" que los adeptos del diadoco llevaban eran una cosa, pero aquello era capaz de una destrucción que sólo podía ser obra del Señor de las Moscas.

Preocupados por la seguridad del monasterio, los engel se reunieron con el capitán de los templarios allí destinados, Karl de Freiburg. Le encargaron construir una zanja en el camino con un puente provisional para el paso de carretas, por si acaso al diadoco se le ocurría atacarles con aquel vehículo. En cuestión de minutos, los templarios organizaron a la gente y comenzaron a cavar.

Por la noche, Haziel, fiel a sus convicciones, se dedicó a recorrer Loosdorf en busca de gente enferma o herida que necesitara su ayuda. Tras varias curaciones menores, se encontró con una mujer con el pie gangrenado y cara de extrema tristeza. Curar su pie agotó todas las reservas del engel, que agotado e intrigado por la triste expresión de su rostro, se interesó por la situación de la mujer. Ella le mintió al principio, diciéndole que todo iba bien, que no había ningún problema, pero era evidente que ocultaba algo; ante la insistencia del engel, la mujer se derrumbó y, entre sollozos, le contó que los Jinetes Sombríos se habían llevado a su único hijo hacía seis meses, y que el diezmo de sus cosechas que al principio pagaban al monasterio, se había convertido en un cuarto en tan sólo unos pocos años. Era cierto que el abad y los monjes cuidaban bien de la población, pero la presión de los impuestos era excesiva para una viuda como ella. A Haziel no le gustó demasiado lo que oyó, pero optó por la prudencia de momento.

Por su parte, Anyoel pasó gran parte de la jornada nocturna investigando en la biblioteca del monasterio (que era una pequeña joya) sobre los monasterios cercanos, principalmente sobre Schiebbs y Frankenfels. El primero era un antiguo monasterio ramielita que se había convertido en una casa de iniciadas gabrielita, y el segundo seguía siendo un monasterio ramielita gracias a la heroica actuación del capitán templario Reinhardt el audaz en la guerra que se libró contra el diadoco de Viena. Según todas las crónicas, Reinhardt había sido capaz de exterminar a cientos de enemigos él sólo, y no hacía muchos años de eso; Reinhardt seguía vivo, aunque habría sido ascendido y ahora debía de encontrarse sirviendo en Roma o en su Himmel. Merecería la pena seguir investigando.

Casthiel y Kyriel aprovecharon la noche para explorar más a fondo el pueblecito donde habían visto el carro de combate. La salida, que en principio iba a ser tranquila y sin intervención, se complicó cuando oyeron explosiones a lo lejos. Amparándose en la cobertura que ofrecían los árboles, se acercaron todo lo que pudieron, mientras un familiar zumbido se iba haciendo más claro y los sonidos de una batalla aumentaban de intensidad. Para la sorpresa de los engel, el pueblo estaba sufriendo un ataque de engendros, que al parecer salían de túneles excavados en el suelo. Engendros insectoides de innumerables clases se enfrentaban a los tubos de fuego y espadas del ejército del diadoco. Entre las criaturas destacaba una especialmente grande, una especie de escarabajo enorme que ya presentaba algunas heridas. Lo que vieron les dejó helados; el vehículo blindado que ya habían visto se estaba moviendo, y en un momento determinado, en el extremo de su tubo se generó una ensordecedora explosión y un destello cegador. La cabeza del engendro más grande voló en pedazos. Los engel no se lo podían creer, estaban aterrados. Por otro lado, ¿qué hacían las criaturas del Señor de las Moscas luchando contra un presunto aliado? Volvieron al monasterio, sin intención de intervenir en aquel extraño combate, y pusieron en común la experiencia con el resto de la compañía; algunas dudas asaltaron a sus miembros cuando se enteraron de las extrañas circunstancias del combate.

El día siguiente, la compañía decidió viajar a Scheibbs con la intención de investigar y conocer mejor el entorno de Loosdorf. Tras un vuelo de un par de horas, fueron recibidos para su sorpresa por dos compañías de engel gabrielitas, además de por las iniciadas. Conocieron a la Madre Saria y a las hermanas Margaretta y Luttgard. Las compañías de engel estaban compuestas como era habitual por ángeles de las distintas órdenes, aunque en la segunda había dos gabrielitas y ningún ramielita.

Lo más sorprendente es que en la casa se encontraban alojados tres Prelados (Inquisidores para los laicos), que precisamente se dirigían hacia Loosdorf. Los prelados Rolf, Dietr y Ulrich se mostraron muy interesados cuando la compañía anunció que procedía de Loosdorf, e hicieron preguntas sobre el monasterio, el abad y los demás. Además, pidieron ser escoltados hasta Loosdorf, a lo que la compañía accedió.

Anyoel hizo un aparte con el engel Ramielita marcado con Sigil, Norabel. Éste se sintió incómodo cuando Anyoel mencionó el carro de combate, pero más por su desconocimiento que por otra cosa. Pero ocultó su ignorancia alegando que había que tener cuidado con los enviados de Thagiel. Anyoel no conocía el nombre, y ante sus preguntas sobre la identidad del tal Thagiel, el otro ramielita pareció reprenderse a sí mismo y se alejó.

Asdragiel, por su parte, se acercó al miguelita Ramael, un Engel mayor, de unos 25 años, con el cuerpo cubierto de Scriptura. El engel se encontraba absorto mirando a una de las más bellas iniciadas, la hermana Merith, y pareció avergonzado cuando Asdragiel lo interrumpió preguntándole por el tal Thagiel, del que Anyoel le había hablado después de hablar con el otro ramielita. Sorprendido y aturullado, pero rápidamente conquistado por el carisma de Asdragiel, Ramael le reveló que Thagiel era un antiguo Engel raguelita que según todos los indicios trabajaba con el Viktor Constance, el diadoco de Viena. Cuando se dio cuenta de lo que había dicho, se arrepintió al punto, e instó a Asdragiel para que no revelara tal información a nadie.

Casthiel se encontraba cada vez más paranoico. ¿Qué hacían los inquisidores allí y qué querían en Loosdorf? Decidió hacer una escapada rápida a Loosdorf para informar al abad Bernhardt. Éste se mostró consternado cuando le habló de los tres prelados, pero pareció sincero cuando dijo ignorar el motivo de su viaje, y que colaborían con ellos en lo que necesitaran.

Más tarde esa noche, Asdragiel, que había quedado también un poco prendado de Merith al igual que Ramael, salió para observar a la muchacha hacer sus labores de novicia y lavar ropa de cama. Se acercaba peligrosamente a la muchacha, cuando ésta se dio cuenta de que estaba allí. Se sonrojó al estar en presencia de un enviado del Señor, y no pareció desagradarle su cercanía física. Asdragiel se acercaba cada vez más a la muchacha, sus cuerpos ya se tocaban, sintiendo el calor. Le acarició una mejilla, mientras Merith parecía hipnotizada por sus ojos azules. Asdragiel tragó saliva... y Merith reaccionó, con un brusco movimiento, diciendo que aquello no estaba bien y alejándose. Asdragiel murmuró una disculpa y se retiró, avergonzado.

Lejos, a Haziel le pareció ver a Asdragiel consolando a una de las novicias mientras se dirigía a realizar sus altruistas actividades sanadoras por todo el pueblo.

Temprano por la mañana, la compañía y los prelados, junto a los templarios que acompañaban a éstos, salieron hacia Loosdorf. Mientras el resto montaba a caballo, Casthiel sobrevolaría el grupo, oteando posibles peligros. A mitad de camino, una compañía de Jinetes Sombríos cruzó galopando hacia el este, muy por delante de donde se encontraban ellos. Aproximadamente un par de horas después, algo llamó la atención del urielita: una columna de humo se alzaba más o menos de donde debía de encontrarse Loosdorf. A los pocos segundos alertó al resto del grupo. Anyoel, con una agilidad inusitada en él, alzó el vuelo: si el monasterio estaba incendiado, había que salvar a toda costa su biblioteca.

viernes, 11 de octubre de 2013

Los Seabreeze - Campaña Canción de Hielo y Fuego Temporada 2 Capítulo 2

Secuestro y boda.
Por la tarde tuvo lugar la fiesta de celebración en honor a los ganadores del torneo, y en ella Breon se sinceró con Jeremiah al respecto de Jana Alyr y lo que le había contado a propósito de los Lannister. Jeremiah se mostró sorprendido, pero fue discreto y simplemente asintió a lo que su amigo le decía.

En el bullicio de la fiesta, a Ancel le pareció ver una cara conocida y fuera de lugar. Y, efectivamente, al avistarla otra vez la reconoció: no era sino el rostro del capitán Jhorgo Darr, el capitán mercenario con al que había acordado conceder la mano de su hermana Megara. Por los siete infiernos, tenía que aparecer precisamente en ese momento. El mercenario iba acompañado de otros dos hombres, uno un braavosi y el otro aparentemente caballero con un blasón bastante anodino. Ancel salió rápidamente de la fiesta, para encontrarse con Vanna, que venía de la posada de Jana con la revelación de Roben Tudbury. Se reunieron en una estancia del patio interior. En la fiesta, Jeremiah fue al encuentro de Jhorgo, sonriente en todo momento. Lo único que sacó del capitán mercenario fue que quería hablar con su hermano. Jeremiah fue en busca de Ancel para hablar sobre el asunto de Breon y Janna, y Jhorgo aprovechó para seguirlo. Cuando Vanna salía después de contarle a Ancel lo que Jana le había dicho, llegó Jeremiah. Apenas les dio tiempo de hablar sobre el asunto de los Lannister y la posadera, cuando Jhorgo y sus dos compañeros entraron en la estancia tras apartar a Vanna en el exterior. El capitán quería saber si Ancel mantendría la palabra dada y firmada. El Seabreeze respondió que aquello no podía ser e intentó negociar con el capitán, intentando cambiar la mano de su hermana por alguna otra cosa. Jhorgo, sorprendentemente, se mostró receptivo y se despidió amablemente. No obstante, Jeremiah ordenó redoblar la guardia en Quiebramar, por si acaso.

Por la noche, los guardias interrumpieron en sueño de Ancel. La dama de compañía de su hermana, Elen, había llegado llorando diciendo que Megara todavía no había vuelto a sus aposentos desde que había salido del castillo con lord Alyn. Ancel envió a sus guardias a avisar a Jeremiah y los demás. Tras sobreponerse a la noticia y comprobar su veracidad, se dirigieron a hablar con ser Alyn. Éste se mostró sinceramente preocupado y sorprendido. Según les contó, se había retirado muy temprano de la fiesta y había dejado a Megara en ella, ni hablar de salir del castillo. Ancel, nervioso, pegó una bofetada a la doncella cuando ésta insistió en su versión de la historia, pero Vanna lo aplacó, creyendo la versión de la muchacha. Avisaron a ser Goran Buckler, que convocó a los guardias que habían estado de servicio en el momento de la desaparición, y efectivamente confirmaron la versión de la sirvienta: ser Alyn y Megara habían salido riendo y charlando animadamente con un par de hombres de Estermont. Vanna transmitió a Ancel su preocupación por la presencia de alguien que, posiblemente, hubiera adoptado el aspecto de ser Alyn y hubiera engañado a Megara y los guardias.

Pasadas un par de horas, el rumor del secuestro de la dama Seabreeze ya se había extendido por todo el castillo. Y optaron por recurrir a lord Renly, que aunque al principio se mostró esquivo con el tema, pues aquellas no eran sus tierras, finalmente dio la orden de arrestar al capitán mercenario.

Sometidos Jhorgo y sus hombres a un fortísimo y cruel interrogatorio, finalmente dieron toda la información: hacía unas semanas, un braavosi se había acercado al capitán; parecía saber mucho acerca del trato que había hecho hacía un año con los Seabreeze, y le ofreció la posibilidad de secuestrar a la hermana de Ancel como garantía para que éste cumpliera su palabra. No sacaron nada más en claro, pero lo que sí parecía evidente es que el braavosi que ofreció a Jhorgo no era sino una marioneta de alguien más. Jhorgo también les reveló que Megara ya debía de estar muerta a esas alturas, porque se encontraba en un barco en alta mar, y había dado orden de que soltaran pájaros marcados de rojo si los Seabreeze intentaban algo contra él. Inmediatamente, enviaron las galeras a batir los alrededores, y lord Renly les prometió su ayuda. Por supuesto, los Estermont también se ofrecieron para lo que hiciera falta; se notaba que ser Alyn había llorado la pérdida de su amada durante la noche anterior.

Consternado, Ancel se reunió con lord Harwood Fell, planteando la posibilidad de retrasar la boda. Evidentemente, un segundo retraso no era del agrado del señor Fell, que habló a Ancel acerca de las responsabilidades que conllevaba ser el señor de una casa noble, y de las veces que tendría que hacer de tripas corazón para cumplir con sus obligaciones. Ancel asintió y decidió seguir adelante con la boda.

En la competición de cetrería que se celebró al día siguiente con la moral de la gente muy baja, los Seabreeze dejaron el pabellón bastante alto. Como era previsible, Willas Tyrell fue el ganador de la competición, mientras que Jeremiah quedó en segundo lugar y Berormane acabó tercero. Debido a los desgraciados acontecimientos, se canceló la fiesta de celebración.

La ceremonia de esponsales fue muy sobria, y se desarrolló ante los rostros serios de todos los reunidos, consternados por la pérdida de los Seabreeze. Por respeto a su dolor, no habría encamamiento. Lord Fell miraba satisfecho. Cuando el septon dijo las últimas palabras y la gente lanzó sus guirnaldas al aire, Berormane y el maestre Elander entraron en la sala. El primero se dirigió a hablar con Jeremiah, y el segundo con lord Renly. Jeremiah escuchó preocupado las palabras de su maestre: un cuervo había llegado desde Desembarco del Rey; la Mano del Rey había muerto.

miércoles, 2 de octubre de 2013

La Hueste Celestial
[Campaña Engel]
Temporada 1 - Capítulo 1

La Formación de la Compañía
Tras los años de entrenamiento en sus respectivos Himmel, los jóvenes Engel fueron conducidos hasta Roma Aeterna a través del cielo europeo. Sus nonni les guiaban, así como al resto de sus compañeros, que debían someterse a la Ceremonia de Consagración la jornada siguiente.


Anyoel volaba desde el Himmel Ramielita en Praga junto con otros once Engel. Poco tiempo después de salir, se unieron a la compañía Gabrielita, compuesta de otros doce Engel entre los cuales se contaba Kyriel. Desde el Himmel de los Urielitas en Mont Salvage volaba el grupo de Engel de Casthiel, mientras que desde la sede Rafaelita de Gratianopel viajaban Haziel y sus compañeros. Por último, en un cortísimo viaje desde el Himmel en la misma ciudad, llegaban los miguelitas a Basílica de Pedro, entre los que se contaba Asdragiel.

Caía el atardecer cuando los cinco grupos de Engel correspondientes a las cinco órdenes mayores (Miguelitas, Gabrielitas, Ramielitas, Rafaelitas y Urielitas) se reunieron en la basílica. Sin tardanza, fueron conducidos por templarios vestidos de blanco para la ocasión hasta las grandes salas que albergarían los círculos ceremoniales. Los templarios indicaron a los Engel su disposición, formando círculos muy abiertos de tal manera que sólo se tocaran las puntas de sus alas. La mayoría de los círculos formados eran de cinco ángeles, aunque también se podía ver alguno de cuatro o de seis. Eran las futuras compañías, que tendrían que encargarse de llevar y defender la palabra de Dios y la Iglesia por toda la faz de la Tierra. Las luces se apagaron, los templarios salieron, y los Engel quedaron en un silencio sepulcral, iluminados sólo por la mortecina luz de la luna del solsticio de primavera.

Así pasaron la noche, en silencio, con la cabeza inclinada y de rodillas, mientras las puntas de sus alas se rozaban y oleadas de sensaciones de reconocimiento pasaban de unos a otros. La compañía de Asdragiel era variopinta; a su lado se encontraba un ángel de piel negra, con un aspecto demasiado recio para su orden Rafaelita: Haziel. No era algo imposible encontrar ángeles de piel negra, pero sí algo extremadamente inusual y de lo que se habían dado contados casos. Al otro lado de Asdragiel se encontraba Anyoel, el Ramielita, un ángel desgarbado de curiosidad extrema cuyos conocimientos Asdragiel estaba seguro de que serían de mucha utilidad al grupo. Más allá de Anyoel se arrodillaba la Gabrielita, Kyriel, excesivamente segura y orgullosa de sí misma, con los ojos destellantes de ansiedad por entrar en combate. Y entre Kyriel y Haziel, por último, un menudo y excesivamente inquito Urielita, Casthiel, que transmitía la sensación de un alma noble y buena.

Entre tales destellos de reconocimiento mutuo transcurrió la noche. Poco después del amanecer, varios templarios entraban en la sala y situándose al frente de cada círculo, escoltaron a las compañías al exterior. En la plaza, una multitud se había congregado, una multitud que recibió a los Engel con vítores y que poco después era organizada por los monacales presentes para entonar cánticos al señor. Los jóvenes ángeles se situaron por compañías ante la balaustrada de la Basílica, donde debía hacer acto de aparición Su Santidad el Pontífice Máximo Petrus Secundus. Cuando la multitud acabó sus cánticos, fue el turno de los coros Sarielitas congregados a ambos lados de las compañías. El contraste fue espectacular; las voces de los Sarielitas eran tan límpidas y melodiosas que hicieron llorar a muchos de los presentes. Hasta que en un crescendo final hizo su austera aparición el Pontífice Máximo. Vestido con una simple túnica, nadie diría que era la persona más poderosa de Europa; su aspecto de niño de 12 años era cuanto menos engañoso. Subió a su trono, que en contraste era extremadamente rico y parecía hecho de oro que brillaba con un extraño resplandor divino. Poco a poco, Petrus Secundus fue nombrando a todos y cada uno de los ángeles presentes, dándoles sus bendiciones y deseando que sirvieran fielmente y durante mucho tiempo a la Santa Iglesia Angelítica. Cuando un Engel era nombrado, un monacal se acercaba a él y le enrollaba en un antebrazo la tira de tela votiva preceptiva. Finalmente, cuando el pontífice había bendecido a todos y cada uno de los ángeles, los Sarielitas comenzaron otra vez a entonar sus cánticos y aquellos remontaron el vuelo, entre los vítores y ovaciones de la multitud reunida en la plaza. Los ángeles ascendieron y ascendieron, mirando a sus nuevos compañeros y sonriendo. Ahora eran emisarios del Señor de pleno derecho, y parte del grupo de fieles más poderoso de la Iglesia.



...



De vuelta ya a la Basílica, los personajes fueron requeridos a presencia del Cardenal Leandros Di Carrera, que les iba a encomendar su destino y misión. Di Carrera comentó lo hermosa que había sido la ceremonia y expresó su esperanza en que la compañía de Asdragiel alcanzaría las más altas cotas de gloria reservadas a los Engel antes de su ascensión y reunión con el Señor. La Compañía debería viajar al monasterio de Loosdorf, cerca de la frontera con las tierras del Diadoco de Viena, Viktor Konstance. Allí deberían ponerse al servicio del Abad Bernhard y proteger el monasterio de cualesquiera amenazas que estuviera sufriendo o que surgieran en el futuro.

Sin dilación, la compañía se puso en camino. Por desgracia, la excesiva corpulencia de Haziel y los problemas del vuelo de Anyoel los retrasaban y no podían ir todo lo rápido que querían. Pasados los Alpes, cuando sobrevolaban ya las grandes extensiones de bosque pluvial del norte, Kyriel expresó a Casthiel las dudas sobre su valía, y le retó a vencerla en vuelo. Casthiel se mostró reticente, retenido por Asdragiel, pero ante la insistencia de su compañera aceptó, y ambos se lanzaron hacia delante como centellas, desobedeciendo a su líder. De repente, cuando ya se encontraban fuera de la vista del resto del grupo, el poco sol que traspasaba el manto de nubes se oscureció sobre los contendientes. Cuando alzaron la vista, se quedaron petrificados al ver un enorme ser parecido a un escarabajo que descendía directamente hacia ellos en medio de un zumbido casi doloroso; Kyriel lanzó un grito de júbilo al darse cuenta de que por fin se iba a enfrentar a uno de los engendros del Señor de las Moscas. Sacó su espada, que empezó a llamear al instante, y entonando oraciones para activar sus poderes, ascendió directamente hacia el monstruo. Casthiel también reaccionó y comenzó a volar en círculos para utilizar su arco.

Desde la distancia, Asdragiel atinó a vislumbrar la mole del engendro como un gran punto negro, y se lanzó hacia adelante, ordenando a Haziel y Anyoel que permanecieran allí a salvo.

El monstruo arrastró a Kyriel en su picado; afortunadamente, entre la espada flamígera de la gabrielita y las varias flechas que Casthiel acertó a clavar en los ojos y cabeza del engendro, éste pareció desfallecer y desplomarse hacia el suelo. No obstante, un zumbido comenzó a alzarse desde los árboles, cada vez más intenso, y una multitud de seres parecidos al primero pero mucho más pequeños empezó a alzar el vuelo. Con un grito, y para espanto de Casthiel, Kyriel se lanzó hacia ellos. La gabrielita estuvo a punto de morir, pero por pura suerte pudo escapar cuando comprendió que iba a ser superada y pudo reunirse con Asdragiel y Casthiel. Rápidamente volvieron a reunirse con los demás, escapando del enjambre. Consiguieron refugiarse en un pequeño claro alejado hacia el este de la zona; cuando ya se encontraron más tranquilos, Haziel les contó que mientras esperaban su vuelta, había encontrado un rastro de lo que parecían ser extraños excrementos que seguramente habrían dejado los engendros a su paso. Por la cantidad que había, los monstruosos insectos debían de estar siguiendo la misma ruta a millares. De hecho, Haziel había visto a algunos de ellos surgir del pequeño río cercano a donde se había encontrado. Quizá deberían poner sobre aviso al abad cuando llegaran al monasterio.

El claro donde habían encontrado refugio parecía seguro, así que se dispusieron a pasar la noche mientras Casthiel reconocía los alrededores. Y descubrió algo bastante interesante: en el claro había un pequeño montículo que parecía tapar las ruinas de un antiguo monasterio o templo, las cuales sobresalían por uno de los lados. En las grandes piedras que seguramente habían pertenecido a paredes ya derruidas había inscripciones. Así que avisó al resto del grupo, especialmente a Anyoel, el único capaz de leerlas. Por lo que pudo deducir el ramielita, aquellas ruinas pertenecían efectivamente a un antiguo monasterio, el monasterio de Werger; las inscripciones se encontraban escritas en latín, y parecían pasajes de las Sagradas Escrituras, pero algunos de ellos eran desconocidos para Anyoel. Decidió utilizar sus capacidades especiales para memorizar exactamente los textos (y su localización) y así más adelante poder investigarlos. Anyoel también decidió contactar con su nonnus Alois, para avisarle de lo que habían encontrado relativo a los engendros. Alois se encontraba en roma y haría lo que pudiera para informar a los altos cargos.

Un par de días después llegaron a Loosdorf, donde todos los habitantes del monasterio les recibieron. El abad Bernhard se presentó, junto al prior, Goran del Mar. Éste parecía más bien un marinero que un monacal (mucho menos ramielita), y efectivamente así era, había sido marino hasta que el Señor le había iluminado. Ahora estaba aquejado de una fuerte cojera, pero su rostro seguía siendo curtido y durísimo. Tras las bienvenidas y los buenos deseos, la Compañía se reunió en privado con el abad y los dirigentes del monasterio, el prior Goran, el hermano portero Markus, el hermano bibliotecario Alfrett y el Armatura de los templarios destinados al campamento, Karl de Freiburg. Cuando la Compañía contó al abad lo que habían visto por el camino, éste les contó también que había habido recientemente casos de ataques de engendros muy cerca, en la antigua selva negra pocos kilómetros al noroeste de donde se encontraban. Esa era una de las cosas que los Engel tendrían que investigar, una de las razones de su estancia allí. La otra era la influencia cada vez mayor en los alrededores del diadoco de Viena, Viktor Constance. Sus ejércitos se acercaban peligrosamente, y de hecho recientemente los ramielitas habían tenido que abandonar dos monasterios y algunos pueblos habían jurado lealtad a Constance. Ahora, con los Engel allí, el abad esperaba que el diadoco se pensara dos veces avanzar hacia Loosdorf o sus pueblos cercanos. Una vez acabada la reunión, todos se retiraron a descansar, algo que agradecieron especialmente los personajes después del largo viaje.

Muy temprano por la mañana, el prior Goran se reunió con toda la Compañía excepto con Kyriel, la Gabrielita, aprovechando que se encontraba practicando en el patio con su espada. El antiguo marinero se mostraba preocupado y les confesó que se reunía con ellos a espaldas del abad debido a que creía que les faltaba información. Les dijo que las razones que había dado el abad no eran las únicas por las que habían pedido que destinaran a su Compañía allí. Como sabían, el monasterio de Loosdorf era Ramielita, y se encontraba en el límite entre las tierras de Viena, las Ramielitas y las Gabrielitas. Pues bien, estos últimos se habían mostrado agresivamente expansivos en los tiempos recientes. Algunos monasterios ramielitas habían cambiado y ahora eran gabrielitas. El abad no quería que esto ocurriera con ellos, así que había solicitado una Compañía a Roma antes de que los Gabrielitas hubieran tenido tiempo de destinar una por sí mismos; afortunadamente, habían llegado antes. La Compañía no prestó mucha atención a Goran... ¿acaso los ángeles no estaban por encima de esas triviales rencillas mundanas? Sin embargo, Anyoel y Haziel permanecieron pensativos.


Mientras tanto, Kyriel había atraído la atención de los templarios del monasterio con sus prácticas, especialmente de uno de ellos, un arrogante y extremadamente atractivo joven, alto y fuerte, que se hacía llamar Rickhar. Tuvo la desfachatez de retarla a un combate, ¡a ella, una gabrielita! El primer impulso de Kyriel fue despreciarlo, pero la sonrisa del joven tenía un efecto extraño en ella, un efecto que no le gustaba del todo. Murmurando una velada amenaza, lo ignoró. Pero la sonrisa quedó impresa en su mente.

Más tarde, la Compañía se reunió al completo. Procedieron a levantar vuelo para explorar el entorno, mientras los cuatro que se habían reunido con el prior le contaban a Kyriel lo que les había dicho. La gabrielita desechó tales habladurías, alegando que estaban allí para acabar con los Engendros y punto. De repente, algo llamó su atención allá abajo. Un pequeño pueblecito, y en su plaza central, un extraño artilugio. Una especie de vagón, pero hecho completamente de metal y con un tubo en la parte superior. Además, las ruedas eran extrañas, recubiertas por una especie de planchas. Según las palabras de Anyoel, se trataba sin duda de un objeto de los Tiempos Antiguos, seguramente un vehículo militar.

viernes, 27 de septiembre de 2013

La Verdad os hará Libres
[Campaña Substrata]
Temporada 1 - Capítulo 22

Cambio de filas (II)
El grupo tenía poco tiempo. Que ellos supieran, en el restaurante había como mínimo tres secuaces de UNSUP. Con Finnegan y Gibbons inconscientes, subieron en ascensor hasta el piso 12, donde se encontraban sus habitaciones, e intentaron encontrarlas, pero no tuvieron suerte y todas las intentonas con las llaves-tarjeta de los inconscientes fueron infructuosas. Así que todavía se encontraban en el pasillo cuando los tipos "S" de la Compañía hicieron acto de aparición. Tras dar una explicación apresurada de su tardanza salieron discretamente del hotel, de forma sorprendentemente fácil.


En un par de furgonas negras llevaron a la pareja inconsciente al complejo costero de UNSUP, que se encontraba en clara connivencia con los militares allí estacionados, tanto nigerianos como estadounidenses. Jack tuvo una inconsciencia inquieta y estremecedora, repitiendo los sueños vívidos del paraje africano que ya había tenido en el avión, pero esta vez además se veía arrastrado por sus propios compañeros hasta el escenario de la detonación de la bomba. Pero siempre, al final de los sueños, encontraba consuelo en una luz extraña. A los sueños de la destrucción nuclear también se sumaron otros aún más extraños: siluetas luminosas y otras compuestas de tinieblas luchando entre ellas con él atrapado en medio de lo que quiera que fuera aquello. Y una cosa no variaba: el padre Estepháneos siempre le ayudaba y le prestaba una valiosa ayuda. Despertó, agotado de los dramáticos sueños, para encontarse en una habitación en penumbra ante la presencia de una mujer, que no resultó ser sino Dorothy St. James, la antigua socia de Thomas y famosa diabolista.

Con una media sonrisa, la mujer le dio la bienvenida a "la Compañía". Jack se mostró todo lo hostil que pudo dado el malestar que sentía, amenazándola con matarla si alguno de sus compañeros había sufrido daño. Dorothy le contestó educadamente, descartando sus amenazas con un simple gesto; pero la cabeza de Jack pareció estallar cada vez que una amenaza surgía de su boca, hasta que quedó sin resuello, intentando recuperar la respiración. La mujer acabó diciéndole que "todo sería más fácil cuando se reuniera con sus compañeros", y salió de la estancia.

Por la mañana, los personajes fueron emplazados a varias reuniones, a las que les condujo una bella secretaria, cuyo nombre era simplemente "Lilly".
Thomas fue conducido a presencia nada más y nada menos que de Leopold Croix-Parker, el tercero de los socios de su empresa, que también trabajaba para UNSUP. No sólo eso, sino que parecía estar justo por debajo de Dorothy en el escalafón. Leopold habló a Thomas acerca de lo que llamaban el Nuevo Orden Mundial, que la Compañía perseguía y quería hacer posible. Todo lo que pretendían era un mundo mejor que el actual, por supuesto comandado por las mejores mentes del mundo, las suyas. Aunque su argumento tenía evidentes puntos débiles, Thomas optó por llevarle la corriente cuando Leopold empezó a alabar su pericia para las inversiones y la necesidad que la Compañía tenía de gente como él en su vertiente económica. Y pronto pasó a hacerle una generosa oferta: trabajar para UNSUP a cambio del soporte de la compañía entera. La vida solucionada para él y toda su familia. Thomas, por supuesto, aceptó, no tenía otro remedio que hacerlo teniendo lo que sea que le hubieran puesto en la cabeza. Con una sonrisa de satisfacción, Leopold pasó a exponerle el que debía ser su primer servicio para la Compañía. Debería organizar una reunión en Ginebra con toda su cartera de clientes europeos para exponerles la conveniencia de invertir una fuerte cantidad de dinero en empresas asociadas a UNSUP, y convencerlos en la medida de lo posible de dejarle libertad para operar con todo eso. De la larga diatriba de proposiciones veladas que Leopold le soltó, Thomas entendió claramente que la intención de la Compañía era intentar hundir la economía mundial para emerger como los salvadores; gobiernos enteros caerían y serían reemplazados por sus propios candidatos. Y, por supuesto, cuando el Nuevo Orden fuera instaurado, Thomas tendría una posición preeminente entre los dirigentes, los Illuminati. O'Hara disimuló su asombro bien, y aceptó con una tranquilidad que pareció inquietar a Leopold.

En otro despacho del complejo, Joey era conducido a presencia de alguien llamado Brian Moore, que según se presentó, era uno de los peces gordos del área tecnológica de la Compañía. Habló también del Nuevo Orden, y de la necesidad que la Compañía tenía de tipos como Joey. Pondrían todos los recursos del mundo a su alcance si decidía colaborar con ellos. A cambio debía acabar con los rumores que había extendido por internet y que estaban perjudicando los intereses de UNSUP. Reticente, Joey se vio forzado a aceptar.

Jonas, por su parte, despertó al lado del cuerpo desnudo de Sally. Habían pasado la noche juntos haciendo el amor sin cesar. Tras unos segundos de cariño y reconocimiento mutuo, ambos fueron convocados a presencia de sendas personalidades de la Compañía. Jonas debía reunirse con un tal Karl Jund (¿de qué le sonaba ese nombre?), y Sally fue llevada a presencia de "la señora Tinaschek".

Karl Jund, un hombre maduro y recio, vestido con un traje de corte excesivamente clásico, recibió a McNulty con una sonrisa algo tensa. Tras hacerle la introducción acerca del Nuevo Orden Mundial, le habló de algo llamado la "Sección S". La sección S la formaban los guerreros de élite de la Compañía. Había visto ya a algunos de ellos, de los que la mayoría lucían una "S" tatuada o marcada en algún rincón escondido de su cuerpo. Y lo puso en antecedentes: la Sección S había sido creada hacía décadas por Heinrich Himmler y sus camaradas de la Sociedad de Thule siguiendo conceptos aprendidos de los escritos de Helena Petrovna Blavatsky y de maltrechas copias de obscenos rituales incluidos en manuscritos antiquísimos procedentes de Egipto e Israel. Los guerreros de la Sección S veían sus capacidades aumentadas mediante métodos que escapaban a la comprensión humana. La oferta de Karl Jund era que McNulty y Finnegan pasaran a engrosar las filas de la Sección, pues sus aptitudes le sugerían que serían individuos especialmente aptos una vez pasaran el proceso. Cuando McNulty se interesó por "el proceso", Jund sólo le reveló que era algo que implicaba un viaje al Tíbet y una preparación física y psicológica. Jonas no contestó nada definitivo, pero prometió que lo pensaría. Jund, quizá un poco decepcionado, lo despidió educadamente y lo emplazó a volver a hablar tan pronto como fuera posible.

Pocas horas después, Dorothy St. James, Karl Jund y Rufara reunían al grupo al completo. Jack se mostraba resentido, pero entendía que no habían tenido más remedio que traerlos hasta allí. Sally apareció con una sonrisa. Susurró a Jonas que le habían ofrecido optar en breve a la subdirección del New York Times, y utilizar todos los recursos de UNSUP para garantizarle opciones a llevarse el premio Pulitzer; además, aquel Nuevo Orden era lo mejor que podría pasarle al mundo. Parecía que la Compañía se la había ganado. El grupo pudo compartir sus inquietudes e información; todos ellos se encontraban un poco extraños desde que habían despertado en UNSUP, pero era una sensación leve, como una especie de ligerísimo cosquilleo en algunas partes del cuerpo. Cuando el resto del grupo oyó el nombre de Karl Jund, todos lo reconocieron como el hombre que firmaba el diario de Helena Blavatsky que habían encontrado en Westchester Associates. ¿¿Cómo era posible que fuera el padre de Merten Jund si su apariencia era la de un hombre más joven??

Cuando los jefazos de la Compañía expusieron sus deseos de que todos colaboraran y formaran "la célula del señor O'Hara", Jack, Jonas y Joey no se mostraron colaboradores. Tenían muchas dudas respecto a las intenciones de la Compañía, y el convencimiento de que el Nuevo Orden Mundial no era tan bueno. La agresividad en la conversación fue aumentando, hasta que Jund hizo un gesto. A través del intercomunicador implantado en su oído, Thomas oyó aterrado cómo el alemán daba orden a sus hombres de que erradicaran a los rebeldes, así que se levantó y pidió que los dejaran solos, él haría ver la verdad a sus compañeros. Dorothy y compañía se mostraron reticentes, pero como muestra de buena voluntad salieron de la sala. Thomas sabía que estarían vigilándolos, así que se propuso ser lo mas convincente posible, y no revelar nada que pudiera comprometerlos.

Tras una extensa conversación, con gestos velados y palabras susurradas, Thomas convenció al resto para fingir de la manera más sincera posible y esperar una mejor oportunidad. Jack pudo superar sus más profundas convicciones [punto de relato], y por fin accedieron a formar la célula de UNSUP que quedaría bajo el mando directo de Thomas. Éste desechó al instante la ligera satisfacción y ansiedad de poder que empezó a sentir.

Dorothy y los demás parecían satisfechos por fin. Dando la bienvenida al grupo a las filas de la Compañía, les emplazaron a pedir cualquier cosa que necesitaran a Rufara, que se encargaría de ser su enlace y suministro logístico.

A las pocas horas, Thomas empezaba a contactar con algunos de sus clientes europeos y de Oriente Medio. Joey recibía un portátil cuya tecnología no creía que existiese todavía, con el sistema operativo de UNSUP. Por supuesto, lo primero que hizo fue intentar entrar en zona restringida, pero no tuvo éxito y no quedó seguro de que no hubiera dejado alguna pista; lo intentaría solucionar más adelante. Cuando pidió si era posible que su compañero Lucas colaborara con él, le contestaron que primero debería deshacer la ola de rumores que había iniciado en la red, y para mostrar su buena voluntad, Joey se puso a ello inmediatamente. McNulty, por su parte, insistió ante Karl Jund acerca de la recuperación de su memoria y la posibilidad de volver a ver a su mujer y su hijo; el alemán le tranquilizó, diciéndole que no se preocupara y que intentarían solucionar aquellos problemas en breve plazo. Por lo pronto, reunió a Jonas y a Jack para comentarles su intención de convertirlos en guerreros de la Sección S en los próximos días, para lo que tendrían que viajar al Tíbet en breve; Jack tuvo un muy mal presentimiento, pero no veía otra salida que aceptar, a pesar de que en la conversación Jund les dijo que en ocasiones se producían resultados extraños, aunque no creía que ese fuera a ser el caso.


Mientras tanto, Hans Haller y el padre Kostas Estepháneos se habían quedado solos, y nadie había visto a John Gibbons desde el viaje a Lagos...

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Los Seabreeze - Campaña Canción de Hielo y Fuego Temporada 2 Capítulo 1

Interludio. El torneo de Quiebramar.


El siguiente año y medio fue muy próspero para los Seabreeze.

Tras repoblar la isla de Raer y crecer los árboles en tiempo récord, con la ayuda de los Niños del Bosque se comenzó a reconstruir Escollera y a construir otra fortaleza al sureste de la isla, cerca de los complejos subterráneos de los Niños. Con sus desconocidas artes, éstos pudieron acelerar la construcción de las fortalezas, avanzando tres veces más rápido de lo normal.

En Quiebramar, la prosperidad del puerto fue en aumento a la par de la cada vez más numerosa flota de Voredyn Rith y el establecimiento de varios comodoros en la isla. El dinero y la afluencia de población derivó en la creación de un pueblo de gran tamaño y el proyecto de un mercado para el futuro. En la fortaleza, los Seabreeze quisieron hacer honor a su emblema y el jefe de cazadores Ciren Ríos, que ya había demostrado su talento para la cetrería, se convirtió en Halconero Mayor cuando se habilitó una de las torres del castillo como Halconería. Los pájaros de presa Seabreeze están volviendo a tener el renombre que consiguieron en el pasado, de lo que Ancel y Jeremiah se muestran especialmente orgullosos.

Durante esos dieciocho meses, lord Renly Baratheon visitó varias veces la isla, interesándose por la progresión de los halcones y ofreciendo continuamente a Jeremiah un lugar en su guardia personal. El segundo de los Seabreeze había abatido en duelo fácilmente nada menos que a Ser Balon Swann, y tal gesta no parecía fruto de la casualidad. No obstante, a pesar de la insistencia de lord Renly, Ancel y Jeremiah siempre se las ingeniaban para darle largas y que el último siguiera con su labor en Quiebramar. Las visitas también sirvieron para que los Seabreeze elevaran la opinión que tenían de lord Renly; su magnetismo era desmesurado, y su carisma indiscutible.

Las fuerzas armadas de los Seabreeze también mejoraron en su vertiente marítima. Una moderna y completa escuadra de galeras fue construida y puesta en servicio, mientras las tropas de los Raer volvían a entrenarse y a crecer. Por supuesto, lord Edgar renovó sus votos de vasallaje y se convirtió en un firme aliado de los Seabreeze, que habían demostrado su valía y su sentido del honor.

En el pequeño laboratorio de Quiebramar, Berormane prosiguió con sus experimentos de utilizar el fuego valyrio para la curación. Tuvo algún accidente sin mayores consecuencias, pero perfeccionó mucho sus habilidades. Sin embargo, su frustración aumentaba al pensar que no podría compartir con nadie tales descubrimientos, pues no podía explicar de dónde procedían las redomas con las que experimentaba.

Vanna tampoco desaprovechó el tiempo. Convencida de que la información era equivalente a poder y de que los Seabreeze debían estar lo más informados posible de los acontecimientos que se desarrollaban a su alrededor, amplió su red de espías. Esta había empezado con una pequeña sirvienta en Nido del Grifo, y llevando a cabo varios viajes por Poniente consiguió expandirla y reclutar espías de diferente condición en Desembarco del Rey, Bastión de Tormentas, Nido del Cuervo y algunos otros enclaves.

El dinero procedente de la prosperidad del puerto (y del tráfico de mercancías ilegales) permitió a Ancel planificar su boda con Elora Fell y organizar un gran torneo del reino para celebrarla. La inmensa mayoría de casas nobles de las Tierras de la Tormenta enviarían una delegación a la boda, y un representante al gran torneo de los esponsales de Ancel Seabreeze. El prestigio de su casa aumentaba, y eso henchía de satisfacción a Ancel, Jeremiah, Berormane, Breon y Vanna.

Pocos días antes del torneo, cuando ya el patio de armas de Quiebramar y sus alrededores hervían con multitud de pabellones y pendones de más de la mitad de las casas de los Señores de la Tormenta, Vanna se reunió con los hermanos Seabreeze con semblante preocupado; los Niños del Bosque le habían confiado que en el lejano norte, más allá del legendario Muro de la Guardia de la Noche, algo muy malo ocurría; no habían podido precisarle detalles, pero al parecer tenían algún medio de comunicarse a largas distancias y alguien les había transmitido tal sensación. Algo escépticos, los Seabreeze desecharon la noticia, agobiados por los preparativos del torneo y considerando que el Muro estaba demasiado lejos como para preocuparse. Pero Vanna no quedó convencida del todo...


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La víspera del torneo amaneció en Quiebramar con un alba despejada de nubes, para variar. El frío era intenso, pero vivificante. Se sentía bien; en el castillo ondeaban ya los estandartes de Fell, Tudbury, Estermont, Tarth, Swann y Baratheon. El resto de las casas acampaba en el patio de armas o en las inmediaciones del castillo. Ancel volvía junto a Reman Khoros de inspeccionar la nave del comodoro Sludyr cuando se topó con su futuro suegro, lord Harwood Fell, acompañado de su hijo Ser Nored. El rostro del lord estaba serio cuando comenzó a hablar con su futuro yerno. En la conversación que siguió, lord Harwood pareció estar poniendo a prueba la sinceridad de Ancel al casarse con Elora, sugiriéndole que quizá sería mejor que, ya que su casa tenía una clara estrella ascendente, se casara con una dama de más alta alcurnia que su hija. Ancel no cayó en la trampa que su suegro le ponía por enésima vez, e insistió en hacer honor a su promesa y casarse con Elora. Por fin, el señor de los Fell se dio por satisfecho y exhibió una amplia sonrisa. Dio un sentido abrazo a Ancel y le aceptó como yerno, jurándole alianza y mostrando su orgullo por ver que era un hombre de honor.

Cuando Ancel y lord Fell se separaron y continuaron sus respectivos caminos, el Seabreeze pudo ver justo a tiempo y a la suficiente distancia a Dena Dondarrion. Como tantas veces había hecho en los últimos días, evitó a la mujer. Su presencia producía en él efectos muy... perturbadores, y no quería tentar a la suerte a tan pocos días de su boda y con los Fell tan satisfechos de su resolución.

Jeremiah había pasado buena parte de los últimos días junto a su hermano Jocel. Éste, escudero de Ser Aeron Staedmon, no apartaba su mirada de admiración de encima de su hermano mayor y de Ser Breon. La leyenda de la derrota de Ser Balon Swann a manos de Jeremiah sin que el Seabreeze apenas sudara había trascendido, y las historias del enfrentamiento con el león de Breon hacían sus delicias. Jocel quería haber participado el torneo, pero todavía no había hecho los méritos suficientes para ganar sus armas de caballero. Tanto Jeremiah como Breon y sus respectivos escuderos Tudbury empezaban a apreciar profudamente al entusiasmado muchacho que deseaba más que nada en el mundo convertirse en caballero y participar en torneos.

Vanna recibió mensaje de Jana Alyr, la posadera y jefa de sus informadores en la isla, donde la invitaba a acudir al Halcón de plata a conversar. Tenía informes para ella. Ofreció a Breon acompañarla hasta allí, y el caballero asintió al instante; desencantado con Melina Raer, que no había hecho más que jugar con él y que estaba evidentemente fuera de su alcance por el momento, se había vuelto a encaprichar de la hermosísima Jana.

Una vez en la taberna (que se había ampliado y ahora también era posada), Jana les transmitió la información: sus trabajadoras habían oído inquietantes conversaciones entre soldados, viajeros y comerciantes sobre casos de avistamientos de fuego valyrio en el este, y rumores sobre el comercio del mismo por la Bahía de los Naufragios. Era preocupante, y deberían tener más cuidado con las filtraciones.

Cuando Vanna y Jana acabaron su conversación, fue el turno de Breon, que como incontables veces antes invitó a Jana a dar un paseo; y extrañamente, esta vez aceptó. Tratando desesperadamente de impresionarla, Breon se sinceró: le contó su verdadera historia y su condición de heredero de la casa Toyne. Ella pareció lo suficientemente sorprendida, pero no mostró sus sentimientos más allá. Hasta que Jana también decidió sincerarse, y la conversación derivó hacia la capacidad de Breon de cazar leones. Pronto, Jana comenzó a hacer referencias veladas a cierta... "leona" y sus cachorros, referencias que escapaban al entendimiento de Breon. Para hacerle comprender, Jana le preguntó:

— ¿Conocéis la canción llamada "las lluvias de Castamere", ser Breon?

Cuando el caballero respondió afirmativamente, el rostro de Vanna dejó traslucir su odio y su voz su desprecio hacia el sujeto que había encargado componer aquel tema. Contó que el tema de aquella canción la tocaba de cerca, y que aunque no quería hablar más del tema, lo que más deseaba era tener la cabeza de "la leona" y de sus cachorros. Para horror de Breon, se hizo evidente que Jana se refería a la reina Cersei y sus hijos. Ante la reticencia de Jana, no quiso preguntar qué la llevaba a hacer tal petición, pero si aquella era la forma de poseer a la más hermosa mujer de Poniente, trataría de encontrar la forma de satisfacerla. Con un casto beso en la mejilla, la grácil posadera se despidió del rudo caballero, que no pudo evitar arrebolarse.

De vuelta en Quiebramar, Ancel y Jeremiah decidieron reunirse con lord Renly, que se encontraba en el exterior junto con Willas y Loras Tyrell y lord Bryce Caron. Se encontraban practicando la cetrería con los halcones que Willas había traído desde Altojardín, así que los Seabreeze hicieron acto de aparición con sus propios pájaros. Lord Renly les dio la más efusiva de las bienvenidas, y para su regocijo, practicaron un rato la caza con las rapaces. Los halcones de Willas eran magníficos, pero no menos magníficos probaron ser los halcones Seabreeze, que se ganaron un asentimiento de aprobación del amable heredero de Altojardín. Ancel aprovechó para entablar una breve conversación con el noble Tyrell acerca de cómo podrían establecer una ruta comercial con sus estupendos caballos, reputadamente conocidos como los mejores del continente; Willas, absorto en la caza, asintió de manera ausente.

A su vuelta desde la posada, Vanna se encontró con Brienne, con la que había hecho buenas migas desde el asunto de su liberación en Nido del Grifo. La dama de Tarth se mostraba tan enamorada de lord Renly como siempre, observando cómo cazaba con su halcón desde la distancia.

Por la tarde, ser Ronnett Connington se reunió con Ancel, recordándole la promesa que le habían hecho de apoyarlo contra su familiar exiliado, y planteando la posibilidad de volver a hacer de su casa una casa noble y convertirse él mismo en lord. Ancel le respondió que le apoyaría en tal empresa, pero que debería esperar la ocasión propicia y presentar su caso antes ante el rey Robert. Verían cómo hacerlo en el futuro próximo.

Y por fin, llegó el día del torneo, previo a los esponsales Seabreeze-Fell. La competición se prolongó durante tres días, durante los que los orgullosos caballeros se midieron en combate. La multitud reunida vibró y abucheó, aplaudió y silbó, ante la satisfacción de lord Ancel y sus aliados, lord Selwyn de Tarth, ser Aemon Estermont y su hijo Alyn, prometido de Megara, que se sentaba a su lado. Breon no pudo pasar más allá de la primera ronda, en un combate ajustadísimo con Ser Alan Penrose, mientras que Jeremiah llegó brillantemente hasta la semifinal, donde sin ser descabalgado, perdió el combate ante Ser Loras Tyrell, que a la postre ganaría el torneo ante ser Donnel Swann. Habría que tener muy en cuenta al joven Tyrell en el futuro.

Mientras todavía se celebraba la victoria de ser Loras en la final, Vanna recibió otro mensaje de Jana y de inmediato se reunió con ella. Según le dijo la posadera, las conversaciones sobre el presunto fuego valyrio habían continuado aquí y allá, y alguien se había interesado especialmente por los rumores, llegando a parecerle sutilmente peligroso. Cuando Jana le describió al individuo y sus acompañantes, sólo una persona se ajustaba a tal descripción: Roben Tudbury, al que apodaban "la oveja negra", el tío de Ancel y Jeremiah.

La Hueste Celestial
[Campaña Engel]
Reparto de Personajes


ANYOEL
Orden Ramielita


Anyoel es un alma atormentada. Obsesionado por el conocimiento incluso más que los ramielitas medios, su amigo y podría decirse maestro, Hamael, le indujo un pensamiento crítico y una curiosidad por asuntos prohibidos que no acabó bien para este último. El desgraciado episodio que llevó a su deserción provocó en Anyoel un respeto cerval a la autoridad y un desprecio extremo a los que usaban la violencia como medio para solucionar los problemas; desde entonces ha intentado pasar desapercibido y no desviarse de los dogmas de la Iglesia, pero conserva ciertos escritos hallados en las bóvedas más profundas de la Biblioteca de Praga de los que no quiere desprenderse.

Aunque perfeccionista y tenaz en extremo, Anyoel adolece de ser desgarbado y no muy hábil en sus actividades físicas, lo que se deja notar en su forma de volar y de entrar en combate. Prefiere la vía del pensamiento, pero reconoce que tendrá que mejorar su aspecto físico en el futuro próximo si quiere ser útil a su Compañía cuando se metan en problemas.

ASDRAGIEL
Orden Miguelita


Asdragiel es un joven angel de la orden Miguelita, destinado a liderar las compañías de las que forme parte. Paciente y calmado, es quizá demasiado obsesivo con la organización y puede sacar de quicio al más pintado con su aparente apatía. Pero su don de gentes y su empatía natural hacen que la gente lo vea con buenos ojos y no se sientan ofendidos cuando Asdragiel adquiere un tono de superioridad o de reproche.

Últimamente, Asdragiel ha sentido cosas que él mismo no aprueba, e intenta encontrar en la penitencia la forma de evitar ser tentado por el maligno...


CASTHIEL
Orden Urielita


Como buen Urielita, Casthiel se siente tremendamente a gusto en la naturaleza y sintiendo el viento en la cara mientras vuela a toda velocidad. Es un experto rastreador y se siente extrañamente a gusto cuando interactúa con humanos, por los que siente una curiosidad y una empatía fuera de lo común. En sus tiempos de entrenamiento, no era raro que Casthiel escapara del Himmel para observar a las familias humanas realizar sus actividades diarias, lo que junto con su carácter extermadamente nervioso e impaciente, le valió alguna que otra reprimenda.

A pesar de que siempre ha estado a gusto consigo mismo y con la labor encomendada como Ángel del Señor, en los últimos meses Casthiel ha cambiado de actitud: ciertas visiones y sueños recurrentes acuden a su mente y le hacen dudar de su naturaleza divina. Por supuesto, esto es pecado y es provocado por su materialización como carne en la Tierra, por lo que no se atreve a compartir tal inquietud con nadie.

HAZIEL
Orden Rafaelita


Lo primero que llama la atención de Haziel es su imponente aspecto físico, algo fuera de lugar en un Rafaelita; alto y fuerte, su piel es negra como el ébano y su complexión es recia. Su rostro luce una expresión seria prácticamente siempre, y eso contribuye aún más a que los demás se sientan intimidados en su presencia. Sin embargo, su voz es amable y paciente, y sufre cuando a su alrededor los demás no disfrutan de bienestar. Su intención es preservar la vida ante todo, incluso la de los seres más nimios, y es algo que intentará cumplir a toda costa.

Aunque hay pocos precedentes de ángeles negros éstos no son inexistentes, aunque sí lo suficientemente raros como para que Haziel llame la atención allí donde va, incluso entre los miembros de la Iglesia. Eso, unido a su aspecto físico, provoca miradas y susurros incómodos que, sin embargo, Haziel acepta como normales y pronto desmiente con sus acciones.

KYRIEL
Orden Gabrielita


Kyriel es todo lo que se espera de un Angel de la Muerte, un Gabrielita, y aún más. Es fuerte, rápida, diestra y despiadada. Pero tales dones han provocado en ella también algunos atributos que otros verían como defectos: una confianza excesiva y un orgullo desmedido que hacen que le sea muy difícil plegarse a los deseos, y no digamos ya a las órdenes, de los demás. Pero desea ser un buen Angel del Señor y tratar de contener sus deseos y pensamientos torcidos, y por eso intentará servir lo mejor posible a su Compañía.

No obstante, algo que siempre ha llamado la atención de Kyriel ha sido el hecho de no poder leer ni escribir. Admira y envidia a partes iguales a los Ramielitas por poseer tal privilegio, y aunque sabe que la Iglesia lo prohíbe de forma tajante, no le importaría que algún erudito le enseñara tales artes.

viernes, 6 de septiembre de 2013

La Verdad os hará Libres
[Campaña Substrata]
Temporada 1 - Capítulo 21

Cambio de filas
Tras la reunión con los agentes de la CIA, Thomas expresó su resolución inquebrantable de viajar a Lagos para ayudar a su hermana. A pesar de que Sally, el padre Estepháneos y Hans Haller se opusieron obstinadamente a tal viaje, porque para ellos era evidente que se trataba de una trampa, el apoyo del resto del grupo hizo que finalmente se plegaran a realizar el viaje.

El día siguiente partirían hacia Lagos, dividiéndose en dos grupos cuyos vuelos llegarían con doce horas de diferencia. En el primer vuelo viajaron Thomas, McNulty, Joey y Sally, y al poco de aterrizar en Lagos se hizo evidente que realmente todo aquello se trataba de una trampa. No tardaron en ser capturados por varios tipos de raza negra que mostraron placas de policía pero que para el grupo era evidente que trabajaban para UNSUP. Sally y Jonas cayeron inconscientes por métodos desconocidos y Thomas y Joey fueron conducidos a una furgona negra. Afortunadamente [punto de relato], a Thomas le dio tiempo a marcar el teléfono de su contacto de la CIA Ben Katzowitch en su móvil, y tirarlo a un rincón fuera de la vista.

Katzowitch no tardó en llamar a Gibbons, informándole de la extraña llamada, a la que había contestado y no había obtenido respuesta. De esta manera, puso sobre aviso al segundo grupo, que decidió tomar medidas extra de protección: en lugar de viajar directamente a Lagos, tomarían un vuelo a Nairobi y desde allí otro a la ciudad nigeriana. Tardaron más, pero demostró ser una decisión acertada, pues aunque tuvieron algún pequeño problema con la documentación, finalmente pudieron acceder a Lagos sin más contratiempos. Mientras tanto, Jack llamó por el móvil a Sally y a Jonas, y aunque las voces que contestaron al otro lado de la línea eran las suyas, algo en su tono y en su forma de expresarse convenció al ex-policía de que quienes hablaban no eran en realidad sus compañeros. Colgó rápidamente, con un gesto muy preocupado, e informó a John de sus sospechas. Más adelante, en el segundo vuelo ya de camino a Lagos, Jack tuvo dos sueños extremadamente vívidos que le dejaron con los nervios a flor de piel. El primero fue menos detallado, pero la temática fue la misma: el avión se estrellaba en algún paraje de África junto a un lago y un pequeño bosquecillo; Jack y Estepháneos eran los únicos supervivientes y al salir del avión muchos nativos empezaban a aparecer, corriendo; a continuación, una explosión nuclear lo aniquilaba todo y a todos. Al despertar, Estepháneos y Finnegan se miraron: habían compartido la experiencia onírica, y aquello no les gustó en absoluto.

Mientras el segundo grupo llegaba a Lagos, Jonas, Thomas, Sally y Joey fueron víctimas de los manejos de sus enemigos. Fueron conducidos a un complejo desconocido junto al mar y un puerto militar. McNulty fue sometido a una tortura brutal, durante la que le interrogaron por el paradero de los otros miembros del grupo, pero que resistió bien. En un momento determinado, a Thomas, a los demás y al propio McNulty les inyectaron algo para dejarlos inconscientes. O'Hara tuvo una inconsciencia inquieta, y entre brumas pudo ver sentada en la habitación a su hermana Jennifer, que lo miraba preocupada, y un poco más tarde, a su hermana Jennifer, que reía malignamente, con los ojos negros como el carbón. Tras un período de tiempo indeterminado, Thomas fue forzado a recuperar su consciencia, y al poco, tres mujeres se reunían con él: Dorothy St. James, una mujer desconocida, y su propia hermana Jennifer, con los ojos negros, claramente transformada por lo que sea que aquella gente hacía con sus víctimas. St.James fue muy clara: a la Compañía le gustaría contar con los servicios de Thomas, con su pericia para las inversiones y con su cartera de clientes, entre los que se contaban importantes magnates de Oriente Medio y Europa. El resto del grupo también había demostrado su valía esquivándolos durante todo ese tiempo, y aunque no querían elementos problemáticos, quizá también aceptarían colaborar con ellos. Según le explicó la mujer, el proceso de...transformación, que por ejemplo había sufrido su Jennifer, tenía efectos no deseados en las pericias y conocimientos del sujeto, así que preferían contar con la colaboración voluntaria de Thomas. Por supuesto, O'Hara no estaba dispuesto a colaborar con gente así, pero para hacerle cambiar de opinión, algo se activó en su cabeza y casi le fríe el cerebro. Le habían implantado algo, y como a él, también al resto de sus compañeros, algo que aseguraría su lealtad a la compañía. Enfrentado a aquellos hechos, Thomas no tuvo más remedio que aceptar, claro, y aceptar sinceramente, al menos de momento, hasta que supiera cómo sacarse lo que le habían metido. Dorothy sonrió y le dijo que cuando viera el poder que podía conseguir con ellos, se alegraría de su incorporación. A petición de Thomas, McNulty sería metido en un tanque de rejuvenecimiento y sanaría de las heridas sufridas durante el interrogatorio en cuestión de pocas horas. Además, Jennifer O'Hara sería liberada de su transformación en cuanto fuera posible, pues no era un proceso fácil. Más tarde, cuando McNulty, Joey y Sally se reunieron con Thomas y Dorothy y fueron confrontados con la misma decisión, no tuvieron más remedio que aceptar también, quizá con algo de alivio por parte del irlandés, que tenía menos escrúpulos que los demás a la hora de cambiar de bando. Además, durante la reunión, contaron con la presencia de varios monitores en las paredes a través de los que se podía ver a McPherson, al hermano de Jack, James Finnegan, y a Fred Mullendore, en poder de la Compañía. Thomas demandó que a los tres les fuera borrada la memoria y dejados aparte de los tejemanejes de UNSUP, y Dorothy le prometió encogiéndose de hombros que estaba de acuerdo, aquellos peones no les interesaban lo más mínimo.

Cuando por fin llegaron a un acuerdo, una orden de Dorothy resultó en la activación de un intercomunicador que debían de haber implantado en el oído de Thomas. A través del aparato, pudo oír una voz conocida: la voz de Merten Jund, que les felicitaba por haber aceptado, les dio la bienvenida al "Nuevo Orden Mundial", y les prometió que no se arrepentirían. A continuación, tomó la palabra el propio Bertrand Campbell, para la sorpresa de Thomas, y su suegro también expresó su satisfacción y le dijo que lo que había visto era impresionante y haría que su familia fuera más poderosa de lo que cualquiera podría imaginar. La inquietud de Thomas por tener algo así implantado se hizo evidente, pero mantuvo el tipo lo mejor que pudo.

Mientras tanto, el segundo grupo, compuesto por John, Jack, Estepháneos y Hans Haller, se dividía. Tras recuperar el móvil de O'Hara en el departamento de objetos perdidos del aeropuerto, los dos últimos se alojaron en el hotel Intercontinental, donde la CIA les había reservado habitaciones, y Finnegan y Gibbons alquilaron un coche. Katzowitch les había proporcionado la posición triangulada de los móviles de sus compañeros, y siguiendo la carretera, llegaron a un control militar. Parecía ser que más allá se encontraba un complejo del ejército y un puerto exclusivamente militar. Tras dejar discretamente el coche, la pareja intentó superar el control militar campo a través. Y finalmente lo hicieron, tras sumergirse en alguna ciénaga y exponerse a las picaduras de insectos desconocidos, llegaron a la carretera de nuevo. Pero apenas habían andado unos pasos cuando, para su sorpresa, John recibió una llamada de Thomas. Según dijo éste, tenía muchas cosas que explicarles y no debían arriesgarse, se encontrarían aquella misma noche en el hotel Intercontinental. Aunque John y Jack tuvieron dudas acerca de la veracidad de la llamada, la enormidad del complejo que tenían delante les decidió a ser prudentes, retirarse, esperar a la noche y reunirse con sus compañeros. Pero tomarían precauciones, porque aquello era extremadamente sospechoso. Así que, tras repetir la peripecia de atravesar la marisma, volvieron al hotel para asearse y descansar un poco.

Al llegar la noche, McNulty, Joey y Thomas acudieron al restaurante del hotel. Poco después bajaron Jack y John, dejando a Hans y al padre Kostas en sus habitaciones. Mientras bajaban en el ascensor, Finnegan tuvo una fuerte corazonada de que algo iba a ir mal, así que decidió mantener su arma a mano, amartillada en todo momento. Al sentarse a la mesa, la tensión podía palparse. No obstante, el ambiente se fue relajando a medida que Thomas daba explicaciones sobre lo que había ocurrido. Al finalizar la cena, todos se dirigieron a los ascensores. Y mientras subían, McNulty y Thomas sacaron sendos dispositivos de pequeño tamaño que querían que Jack y John examinaran. Cuando pulsaron los pequeños botones, unos rapidísimos destellos de luz dejaron inconscientes al ex-político y al ex-policía.

viernes, 30 de agosto de 2013

La Verdad os hará Libres
[Campaña Substrata]
Temporada 1 - Capítulo 20

La CIA
Rápidamente, decidieron recopilar toda la información que pudieran, y acabaron llevándose los dos ordenadores portátiles, algún papel suelto que encontraron por ahí, y la pistola del agente que habían dejado inconsciente. Salieron del hotel discreta pero velozmente, cruzándose con los dos individuos que habían salido previamente de la habitación en busca de la cena, acompañados de otro hombre.

En la furgoneta, Joey intentó entrar al sistema de la CIA desde uno de los ordenadores portátiles, pero éstos disponían de un sistema de seguridad que activaba un GPS, y todos los accesos disponibles desde ellos habían sido restringidos. El grueso informático decidió desmantelarlos y conservar sólo los discos duros.

A continuación acudieron al lugar donde tenía que tener lugar la transacción con los traficantes de armas, la glorieta en el centro del polígono industrial semiabandonado. Al lugar acudieron sólo McNulty, Gibbons y Finnegan; todos los demás se quedaron aparcados discretamente en la salida contraria del polígono. A pesar de que tomaron todas las precauciones que pudieron, lo que McNulty vio por los binoculares le decidió a alejar a sus compañeros de la escena: un camión se acercaba a la glorieta con luces tenues, un camión que llevaba lo que a los ojos expertos de Jonas y Jack era a todas luces un remolque habitable, que lucía en sus costados la leyenda "Transworld Items". Se ocultaron bien. El camión dio una serie de vueltas a la rotonda, sin pararse. Los nervios del trío iban en aumento, y a punto estuvieron de salir al encuentro del vehículo, pero decidieron que no era lo suficientemente seguro; transcurridos unos minutos, el camión salió de la rotonda y se dirigió a la salida contraria del polígono, donde se encontraban estacionados Thomas, Joey y los demás. No era normal que en aquel polígono hubiera una furgoneta aparcada a esas horas, así que el camión se detuvo cerca de ellos; espantado, Thomas arrancó la furgona, y tras casi quedarse atrancado en una alcantarilla, pudieron alejarse sin más complicaciones.

Cuando más tarde se reunieron todos, decidieron hospedarse en un hotel de mucha menos categoría que el anterior, al sur del puerto. Rebuscando en la información de la CIA, a Joey le llamaron la atención unos archivos y recortes de prensa acerca de las matanzas en Nigeria, Chad y República Centroafricana de las que ya les había hablado el padre Medhat: al parecer, el sensacionalismo había cundido y se hablaba de extraños fenómenos sobrenaturales en la zona, de grietas al infierno, seres voladores extraños y cosas así. Aunque seguramente los agentes de la CIA habían descartado tan descabellada información, el grupo no se atrevió a ignorarla, después de todo lo que habían visto.

Al poco rato por fin pudieron entablar comunicación con Louis Lindon, a través de los canales seguros que les había proporcionado. Les dijo que efectivamente tenía hombres de confianza en la CIA, pero que tenía que ser muy prudente con aquella información, pues las ramificaciones de la Corporación eran infinitas y nunca se sabía quién podía ser un agente doble. La situación había empeorado todavía más, porque el grupo había sido puesto en busca y captura en los archivos de la CIA. Al enterarse Lindon de la situación acordó con el grupo organizar una reunión con los agentes de la CIA para aclarar todo aquel malentendido.

Thomas, por su parte, recibió un nuevo mensaje de correo de su hermana. En él, Jennifer respondía correctamente a la pregunta que Thomas le había hecho en un mensaje anterior acerca de su madre y que sólo ella podría contestar. La muchacha volvía a urgir a su hermano mayor a que acudiera a Lagos lo antes posible, y Thomas empezó a plantearse seriamente el viaje. Si realmente se trataba de su hermana no la podría dejar en la estacada.

A partir de los datos de las rutas GPS grabadas en los ordenadores de la CIA, Joey también pudo descubrir la ruta de los presuntos camiones de UNSUP: al salir de Ciudad del Cabo se desviaban al norte por la R-54 rumbo a Wellington, y el rastreo GPS acababa bruscamente a unos cuantos kilómetros al norte de esa localidad, coincidiendo con el momento en que el grupo había desconectado los portátiles en la habitación de los agentes.

A las pocas horas, Gibbons recibía un mensaje SMS de Lindon con una dirección y un nombre: Ben Katzowich. La dirección era de una plaza apartada de Ciudad del Cabo, y allí se encontraron con Katzowich, judío y agente de la CIA. Rápidamente se metieron en una furgona negra donde les esperaba el hombre negro que ya conocían del hotel, y que se presentó como Philip Battier. Hablaron de su amigo común, y dio al grupo la oportunidad de explicarse. Tras algunos roces e intercambio de información (en la que se incluían pruebas del envío de Uranio a Ciudad del Cabo por parte de UNSTRANS), Battier les dijo que vería qué podía hacer para sacarlos de la lista de la CIA y se despidieron como amigos. No pasó mucho tiempo hasta que recibieron un nuevo mensaje, esta vez convocándolos al día siguiente en un garito de mala muerte de la ciudad. Allí se encontraron con Ben Katzovich y a un desconocido que se presentó como Bill Swanson. La pareja de la CIA les ofreció la inmunidad a cambio de la colaboración del grupo, cuyo estatus pasaría a ser el de "agentes colaboradores". Por supuesto, si algo les sucedía sus familias serían indemnizadas y por otra parte, en su actual situación era mejor contar con el apoyo de unos pocos miembros de la CIA que nada. Tras pensarlo unos momentos, el grupo decidió aceptar: aquello por lo menos les permitiría conseguir armas y no viajar indefensos. De hecho, les entregaron en el acto una bolsa con varias pistolas y un rifle para su protección personal. Cuando preguntaron acerca de los camiones, Swanson les respondió que habían sobrevolado la zona de las últimas posiciones GPS y no habían encontrado nada. Seguramente los camones habrían seguido ruta, y no estaba seguro de que pudieran averiguar su destino. Tras informar a Swanson de que en breve necesitarían viajar hasta Lagos y llevar armas con ellos, éste les dijo que no habría problema, simplemente tenían que contactar con Katzowitch para que se encargara de todo. Le dieron las gracias; era agradable tener algo de ayuda por fin.

viernes, 5 de julio de 2013

La Verdad os hará Libres
[Campaña Substrata]
Temporada 1 - Capítulo 19

Agentes
El grupo decidió que lo primero que debían hacer era intentar conseguir armas. Sería peligroso, pero más peligroso era andar cerca de los secuaces de Unsup sin medios de defensa. Para ello, se desplazaron a un barrio de dudosa reputación, en los suburbios de Ciudad del Cabo, y tras largo rato y un generoso pago una prostituta los condujo a cierta discoteca donde podrían encontrar algo. Por desgracia, tantos blancos en un barrio así llamaban demasiado la atención, y un grupo de muchachos les increparon y se pusieron violentos. Tanto, que cada vez acudían más negros al lugar en actitud violenta, así que finalmente no tuvieron más remedio que huir en un taxi.

Sin embargo, no se dieron por vencidos, y transcurridas varias horas volvieron al lugar, todavía acompañados por la prostituta. Aunque los guardias de seguridad les pusieron algún obstáculo, les permitieron el paso cuando preguntaron por "Edouard". El sitio estaba atestado de gente bailando música funky y reggae, y tras ganarse varias miradas hostiles llegaron a las oficinas traseras. Allí dos armarios de dos metros se encontraban cuidando la puerta, y tras unas breves palabras en afrikaaner con el guardia que les había acompañado desde la puerta, procedieron al cacheo de los personajes. McNulty estuvo a punto de hacer una tontería cuando vio que el guarda que le estaba cacheando llevaba una "S" roja tatuada en la parte posterior de la oreja izquierda. Por suerte, se contuvo y discretamente advirtió a Jack y a John. Después de algunos minutos de espera, McNulty, Finnegan y Gibbons se encontraron en una trastienda oscura pero lujosa, donde alrededor de una mesa tenía una reunión de varios tipos trajeados, alguno de ellos consumidor de cocaína y acompañados de varias señoritas ligeras de ropa. Los presentes eran un hombre atractivo de mediana edad y perilla, que no era otro que el tal Edouard, dos hombres elegantes vestidos de armani y ya entrados en años (los tres de raza blanca), y un cuarto de raza negra, también trajeado y cuyo rostro McNulty juraría que había visto antes en algún lugar, aunque no recordaba dónde. Mientras el grupo esperaba, otro guarda apareció con un extraño aparato que pasó a corta distancia de ellos, y con una media sonrisa les sugirió que si llevaban algún aparato electrónico encima ya podían deshacerse de él.

Los tres compañeros de Edouard se despidieron lacónicamente y éste, después de apurar su copa, dedicó su atención al grupo. Tuvo lugar un pequeño interrogatorio acerca de por qué estaban allí y por qué necesitaban armas, y finalmente llegaron a un acuerdo por 5500 dólares. La madrugada del día siguiente se encontrarían en un polígono industrial bastante remoto. Salieron de allí sin más problemas, pero sin fiarse ni un pelo, la "S" en la oreja del tipo delataba que estaban tratando con gente relacionada con UNSUP, y eso no era bueno.

Al poco de salir, se dirigieron a investigar el lugar del intercambio. Parecía un polígono industrial normal y corriente, aunque semiabandonado.

Mientras tanto, en el hotel, Thomas recibía un correo electrónico ¡de su hermana Jennifer!. ¿Habría escapado o se trataba de una trampa? Tras pedirle a Joey que se asegurara de que el correo no contenía ningún virus, troyano ni cualquier otra trampa, lo abrió. El mensaje era corto y apresurado: "¿Dónde estás Thommy? Necesito hablar contigo!". El tirón familiar fue muy fuerte, pero la lógica se impuso y Thomas fue prudente. Le contestó dando largas para que su hermana se pusiera en contacto de nuevo con él.

Por la mañana contrataron un tour en helicóptero sobre la ciudad. Intentaron sobornar al piloto para volar cerca del edificio de Unsup, y aunque éste se resistió, afirmando que aquella zona era zona de exclusión excepto para helicópteros expresamente autorizados, finalmente lo convencieron. Y fue muy buena idea [dos puntos de relato], porque pudieron ver cómo un interesantísimo grupo de gente se encontraba despidiendo y entrando en sendos coches más o menos lujosos. Mientras Joey filmaba todo con su videocámara, a través de los prismáticos pudieron identificar a varios de ellos: Dorothy St. James, Merten Jund, Dylan Russell, un anciano blanco, otro hombre mayor muy elegante, el hombre de color que habían visto la noche anterior con el tal Edouard en la discoteca, y dos matones que McNulty reconoció de sus tiempos con Yurikov. Otro hecho que les llamó la atención fueron varios camiones enormes de Transworld Items que se encontraban siendo cargados en ese momento. El piloto no quería arriesgarse a acercarse más o a estar más tiempo allí, y volvieron a la base, afortunadamente sin ser descubiertos, por lo que parecía.

De nuevo en el hotel, McNulty se quedó helado. En el vestíbulo, leyendo el periódico delante de sus narices, estaba el tipo negro de la reunión con Edouard y la de hacía un rato en el puerto. Siguiéndolo muy discretamente, descubrieron que se alojaba en la habitación 1245. El talento de Joey despuntó una vez más y no tardó en descubrir que la habitación estaba reservada a nombre de Phillippe Battier. Por otra parte, tras revisar el vídeo que había grabado Joey, identificaron a uno de los hasta entonces desconocidos: Ekanem Anouh, un señor de la guerra nigeriano acusado de crímenes en Chad y República Centroafricana. Había cambiado algo su aspecto, pero Thomas no tardó en reconocerlo, pues su capital estaba en la cartera de Campbell & Webber.

Mientras esto sucedía, Thomas recibió un segundo correo de su hermana. Le decía que estaba en Lagos, y necesitaba reunirse con él, porque la estaban persiguiendo. Adjunta al mensaje iba una foto de ella misma con la cámara web del ordenador del locutorio donde se encontraba. Thomas se conmovió, pero aún así permaneció precavido: le contestó que estaba lejos, e hizo una pregunta respecto a su madre que sólo su verdadera hermana podría saber contestar. Si en el siguiente mensaje contestaba correctamente, vería lo que hacer.

Tras hablarlo un rato, determinaron que ahora las prioridades habían cambiado, y había que entrar en la habitación del negro sospechoso. McNulty fingió un infarto en recepción, lo que permitió a Joey hacer una copia magnética de la puerta de la 1245 en escasos segundos. A continuación, uno de ellos se apostó en el pasillo a la espera de una buena oportunidad, y ésta se presentó a la hora de cenar, cuando un tipo blanco y otro negro salieron de la habitación comentando el tipo de pizza que debían traer. El grupo se reunió y se dispuso a irrumpir en la suite. Abrieron la puerta, y una voz se oyó al otro lado, preguntando qué demonios era lo que se habían olvidado ahora, en un perfecto inglés americano. Se quedaron helados, y al no contestar, oyeron el amartillar de un arma al otro lado; por suerte, Jonas reaccionó rápidamente y con un cuchillo dejó inconsciente al hombre de dentro, un negro con ropa deportiva. Y lo que vieron a continuación les dejó sorprendidos. En la pared, un enorme tablón con gente que conocían y gente desconocida, y todos aquellos que conocían estaban relacionados de un modo u otro con UNSUP, incluyendo a Hans Haller. En el escritorio, un par de portátiles y tres monitores. En uno de éstos se mostraba una ruta GPS que se encontraba en movimiento hacia el interior de Sudáfrica. También pudieron ver varios cascos a través de los que se escuchaba una conversación en afrikaaner, sin duda un micrófono. Joey se introdujo rápidamente en su sistema y casi al instante quedó claro que los inquilinos de aquella habitación no eran otra cosa que agentes de la CIA. Entre los correos salientes, muchos estaban dirigidos a una tal Meredith Gender, e incluso alguno se enviaba con copia (oculta) ¡al senador Louis Lindon!. Jack le pidió a Joey que contactara inmediatamente con el senador Lindon, pero el informático planteó entonces otra duda: ¿los tipos de la CIA eran enemigos de sus enemigos o en realidad Louis Lindon no era de fiar? Tendrían que decidirlo pronto, desde luego.