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miércoles, 9 de enero de 2013

Los Seabreeze - Campaña Canción de Hielo y Fuego Temporada 1 Capítulo 19

Quiebramar liberado.
Ser Baeron comenzó a gritar como un loco, instando a la guardia de Halcones a que mataran a todos los intrusos, por su honor y el de lord Jeron. Ser Tristan Errol no lo pensó demasiado y su cuchillo abrió un profundo tajo en la garganta del Connington.

Los guardias presentes comenzaron a tomar partido, apuntándose con sus lanzas mientras se desplazaban de un lado a otro. En ese momento llegó otro pelotón de guardias al mando de Ser William Wylde, que aumentó la tensión aún más. Pero la capacidad de Ancel para llegar al corazón de los soldados se dejó notar. La mayoría de los guardias se pusieron de parte del heredero de la casa y apresaron a William Wylde y a los halcones que no quisieron colaborar, muy pocos en realidad. Ser Tristan fue nombrado sin tardanza nuevo capitán de la Guardia de Halcones, y con los recién llegados procedieron a recorrer todos los rincones del castillo, prácticamente vacío de efectivos aparte de la guardia, reclutando a la mayoría para su causa y arrestando al resto. En pocos minutos el castillo era ya feudo del grupo.

Mientras tanto, con la ayuda de algunos hombres, Jeremiah y Breon aseguraron el portón de entrada para evitar el paso de tropas enemigas al interior de la fortaleza, y Vanna y Ancel entraron a la torre del homenaje para acceder a las dependencias de lord Jeron; allí se encontraron con los guardias personales de Jeron Rolph y Eggert, que se encontraban custodiando a Voredyn Ryth. Rolph opuso algo de resistencia a obedecer las órdenes de Ancel, pero Eggert no se mostró tan reacio, y ante su pragmatismo, el otro guardia se unió a la causa contra lord Jeron. Así que el comerciante braavosi fue liberado sin mayores problemas.

Ante el despacho de lord Jeron se encontraron a otra pareja de guardias: Coronn y un antiguo gladiador de los fosos de Meereen llamado Abantos. Éstos no se mostraron tan colaboradores, pero finalmente pudieron reducirlos. En el despacho no había demasiadas cosas de interés, excepto un mapa de las Tierras de la Tormenta con fichas rojas sobre las tierras que debían de corresponder, según los cálculos de Berormane, a las tierras de los Fell, los Tudbury y los Estermont.

En el exterior, una vez fortificada la puerta, Jeremiah y Breon pasaron a ocuparse de lo que habían visto en el patio de armas: un ídolo que, según les explicaría más tarde Vanna, representaba al León de la Noche de Yi Ti se erguía en el patio de armas, hecho de bronce. Entre los dos caballeros lo echaron abajo, lo que les valió los vítores de la gran mayoría de los habitantes del castillo. A continuación lo fundieron y ordenaron hacer medallones con la efigie de los Siete que más tarde repartirían.

Una vez que tuvieron Quiebramar en su poder, pasaron a urdir un plan para librarse de las tropas enemigas acampadas en el exterior del castillo. Deberían coordinarse con la infantería de los Raer que habían dejado acampada en el sur de la isla. También contactaron con el capitán de la unidad de Cuervos de la Tormenta, un tal Feral Manodeacero, que les pidió 65 dragones para acordar su deserción. Finalmente acordaron el pago de 30 dragones a cambio de una no-intervención de los Cuervos en los asuntos que ocurrirían aquella misma noche.

Poco después de caer el sol, unas antorchas delataron la llegada de la guardia de los Raer, siguiendo las instrucciones que el grupo les había enviado mediante un mensajero. Jeremiah, Ancel y Ser Tristan se pusieron al mando de la Guardia de Halcones y salieron del castillo, prestos a aplastar a la compañía de la casa Wylde en una maniobra envolvente. Los Wylde se dividieron en dos fuerzas, mientras el resto del contingente enemigo maniobraba para situarse en posición. Sin embargo, cuando los Halcones maniobraban para impactar contra los Wylde salieron de entre las sombras los ballesteros de los Cuervos de la Tempestad, que comenzaron a soltar pivotes sobre el contingente Seabreeze. Por lo que parecía, treinta dragones no habían sido suficientes para comprar su lealtad...

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