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La Santa Trinidad

La Santa Trinidad fue una campaña de rol jugada en el Club de Rol Thalarion de Valencia entre los años 2000 y 2012. Este libro reúne en 514 páginas pseudonoveladas los resúmenes de las trepidantes sesiones de juego de las dos últimas temporadas.

Los Seabreeze
Una campaña de CdHyF


"Los Seabreeze" es la crónica de la campaña de rol del mismo nombre jugada en el Club de Rol Thalarion de Valencia. Reúne en 176 páginas pseudonoveladas los avatares de la Casa Seabreeze, situada en una pequeña isla del Mar de las Tormentas y destinada a la consecución de grandes logros.

viernes, 24 de mayo de 2013

La Verdad os hará Libres
[Campaña Substrata]
Temporada 1 - Capítulo 18

Llegada a Ciudad del Cabo
Ciudad del Cabo
Cuando dejaron atrás suelo patrio, por fin se permitieron el lujo de relajarse. Sin embargo, el momento de calma duró poco, pues el padre Estephaneos pronto insistió sobre los descubrimientos que había hecho en la extraña revista de Jack. No tuvieron más remedio que volver a discutir sobre el tema y sobre la conveniencia de visitar el museo de Tel Aviv del que parecían proceder algunas de las reproducciones. A Estephaneos incluso le temblaban las manos, tal era la impresión que le habían producido los grabados y reproducciones del ejemplar.

Hans Haller también estuvo muy activo durante la primera parte del viaje, hasta el repostaje que hicieron en Azores, insistiendo en que le dejaran marchar y que aquello no era en absoluto lo que él esperaba. Finalmente lo convencieron de que aquello era lo que había y que estaba metido hasta las cejas, así que el científico dejó de quejarse y pareció aceptar su destino como acompañante del grupo.

Sally también se mostraba preocupada por el giro que habían tomado los acontecimientos y buscó refugio y consuelo en los brazos de McNulty, que le correspondió y así pasaron juntos el resto del viaje.

Por su parte, con una conexión a Internet no demasiado buena, Joey siguió alimentando el movimiento anticonspiranoico que días atrás había conseguido poner en marcha en ciertos círculos, y que se encontraba creciendo de manera ostensible. Con suerte, podrían encontrar algo de ayuda en el futuro entre aquella gente.

Al cabo de pocas horas sobrevolaban Ciudad del Cabo, situándose para aterrizar en un pequeño anexo del Aeropuerto Internacional. Un edificio les llamó la atención: un edificio bastante grande en un sitio privilegiado del puerto que lucía una inequívoca "U" pintada en el techo, un techo que sin duda hacía las veces de helipuerto. La U, para ojos que la conocieran, identificaba claramente el complejo como propiedad de UNSUP Inc. Varios barcos se encontraban amarrados ante la nave, y todos ellos cruzaron miradas de preocupación.

Una vez aterrizados, con la documentación falsa y dejando las armas en el avión (Eric Lorry y el capitán les prometieron que esperarían todo lo que pudieran), pudieron pasar los controles del aeropuerto sin demasiados problemas. El único detalle a reseñar fue el de las insignias de los agentes de seguridad que cachearon a alguno de ellos a la salida: todos lucían el logo de World Interlaced, una compañía que Thomas reconocío como una de las asociadas a UNSUP. Una vez fuera del aeropuerto, lo primero que hicieron fue hacerse con varias líneas de móvil del país y otros tantos terminales con conexión a Internet. El taxista, un mestizo que los condujo hasta su edificio de apartamentos (bueno, en realidad hasta una dirección cercana por precaución de Thomas) los identificó como americanos y les preguntó por los salvajes atentados de Nueva York, y lo increíble que parecía que algo así hubiera ocurrido después del 11-S.

Una vez alojados en el edificio de apartamentos cercano al puerto, Thomas se dedicó a investigar sobre laboratorios farmacéuticos con intereses en Ciudad del Cabo. Algunos de los más conocidos, como Bayer, surgieron en la búsqueda. Pero los que más le llamaron la atención fueron otros nombres: Erde & Mahl e Innovative Projekte, ambos nombres estrechamente relacionados con intereses de empresas subsidiarias de UNSUP. De I.P. poco pudo averiguar, pero el nombre del director general de Erde & Mahl sí que salió a la luz: Evan Smith, que ostentaba también el cargo de coordinador general de las acciones de cooperación internacional para África del Sur. Un breve proceso de investigación en la red por parte de Joey sacó a la luz un artículo algo antiguo de una revista alemana, con el titular "¿ES Evan Smith un alter ego de Evert Schmidt?" En el artículo se hablaba de Evert Schmidth, un antiguo pez gordo del mundo empresarial alemán, que estuvo a punto de ir a la cárcel por desvío de capitales y asociación con banda terrorista. Era conocido por su afición a la memorabilia nazi y por su implicación en el escándalo de unas fotos en las que aparecía en orgías de imaginería del III Reich. Se especulaba que Evert había huido del país, y que el tal Evan Smith no era sino él mismo con alguna que otra operación de cirugía y aspecto cambiado. Por otro lado, ya sabían que Merten Jund era uno de los principales accionistas de Innovative Projekte... todo parecía conectado, y apestaba a más no poder.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Los Seabreeze - Campaña Canción de Hielo y Fuego Temporada 1 Capítulo 26

La liberación de Quiebramar
Antes de la partida hacia Quiebramar, Ser Davos y sus hijos, Dale y Allard, se despidieron del grupo con sus mejores deseos para el futuro y esperando que se volvieran a ver pronto. Habían permanecido demasiado tiempo en las Tierras de la Tormenta, y Stannis debía de estar ya impaciente por su regreso. Melisandre también les dedicó unas palabras a los hermanos Seabreeze, recordándoles su importante papel en los acontecimientos venideros y previniéndoles contra las sombras que había visto acechándolos en sus visiones. Les advirtió que tuvieran mucho cuidado en las decisiones que deberían tomar en el futuro inmediato.

Fuego en Quiebramar

Al frente de la gran flota no tardaron en avistar la parte oriental de su isla en poco más de tres jornadas. Con ayuda de la lente myriense de Berormane podían ver la costa; no había ni rastro de la flota enemiga. Tomaron todas las precauciones posibles, dividiendo la flota y rodeando la isla, y seguían sin ver ni rastro. Una parte de la flota se desvió hacia Escollera para intentar encontrar supervivientes allí, entre ellos a Alyn Estermont, gesto que Ser Aemon agradeció sobremanera. Siguieron sin ver ni rastro de embarcaciones hasta que una solitaria galera los avistó y después de las pertinentes señales se acercó. Era uno de sus propios barcos, patrullando los alrededores de la isla. El capitán les informó de que hacía unos días, los enemigos que asediaban Quiebramar habían intentado asaltarla, y amedrentados por el fuego valyrio, poco después habían levantado el asedio y se habían marchado sin más. Echando un vistazo a la flota que acompañaba a los Seabreeze, ahora entendía por qué.

Al llegar a Quiebramar lo primero que les llamó la atención fue el incendio que consumía la parte superior de las dos torres más interiores del castillo. El fuego todavía ardía con un resplandor verdeazulado que según Berormane no desprendía otra cosa que el fuego valyrio. El castellano que habían dejado al frente, ser Tristan Errol, no pudo recibirles por encontrarse malherido y enfermo. En su lugar les recibió ser Marann, un antiguo espada juramentada de lord Jeron que había sustituido a ser Tristan. Este último adolecía de una fea infección que Berormane trató con su maestría habitual.

Ser Marann les informó de todo lo que había ocurrido en los últimos días. Tempestuosas pesadillas y voces extrañas procedentes del exterior se habían oído a todas horas hacía unas cuantas noches. Voces y sueños que habían inducido a la locura a algunos habitantes de Quiebramar, entre ellos los guardias de turno del fuego valyrio, que intentaron arrasar la fortaleza con él. Lo mismo que había sucedido en Escollera, a juzgar por los testimonios que habían recibido. En ese momento, tomó la palabra Saario de Penthos, el clérigo rojo compañero de Melisandre, que afirmó que no había sido otro que R'hllor a través de su persona el que había protegido a la gente del castillo de sucumbir a la locura y a la muerte. Saario fue especialmente convincente en sus argumentos y al explicar sus sueños, y aunque Jeremiah intentó rebatirle con su intensa fe en los Siete, el resto no supo muy bien qué pensar. En resumidas cuentas, los guardias intentaron utilizar el fuego valyrio para abrir brecha en la fortaleza, pero solo pudieron incendiar las dos torres interiores. Al mismo tiempo y aprovechando la confusión, los asediantes lanzaron un asalto para tomar Quiebramar, pero el firme mando de Ser Tristan y Ser Marann, la ayuda de Saario y la utilización del resto de fuego valyrio contra los atacantes habían bastado para detener a estos últimos. La noche siguiente, sin más, los asaltantes levantaron los campamentos y al amanecer se habían marchado. Suponían que se habían enterado de que Ancel y Jeremiah habían conseguido hacer cambiar de parecer a los Tarth y era mucho mejor retirarse a tiempo.

Horas después, el destacamento de Escollera volvió sin haber encontrado a supervivientes notables en la isla. No obstante, los cuerpos de Edgar Raer y Alyn Estermont seguían sin aparecer.

Por la noche, los comandantes de la fuerza aliada se reunieron en la sala de guerra de Quiebramar. Allí estaban el grupo al completo, Aemon Estermont, Morten Morrigen, Walter Rogers, Joremon Wensington, Mark Kellington, Aggert Swygert, Brienne de Tarth y Saario de Penthos. Saario insistió en la protección que les había proporcionado R'hllor siempre que tuvo ocasión, y efectivamente, al interrogar a los habitantes del castillo sobre sus pesadillas, todos afirmaban lo mismo: unas sombras que les arrastraban hacia la locura y la oscuridad, y cómo unas llamas las consumían de repente y los elevaban hacia el cielo. Incluso Jeremiah tuvo que aceptar este hecho, aunque seguía reticente. Los presentes trataron sobre qué hacer en siguiente lugar, y todos coincidieron en que hasta que Ancel no reclamara oficialmente la cabeza de la Casa Seabreeze y fuera reconocido legítimamente, poco podrían hacer. Aggert Swygert mencionó entre disculpas los preocupantes rumores que habían cundido por las Tierras de la Tormenta acerca de que uno de los hijos de lord Jeron había tenido algo que ver con el accidente de caza que lo había dejado postrado sin poder andar. Una discusión estalló sobre el tema, hasta que la dama Brienne se levantó (tímidamente al principio) y tomó la palabra:

—Si lady Vanna jura por su honor que ninguno de los hijos de Jeron tuvo algo que ver con su accidente, lord Ancel contará con todo mi apoyo.

Vanna, evidentemente, lo juró a pesar de ser falso, no le quedaba otro remedio. [¡Tirada de 28 en engaño!]. Con un estruendoso "a mí me basta", Brienne se sentó y todos los presentes callaron, aunque el problema seguía estando presente. Sin embargo, ser Aemon quiso oir tal juramento de labios del mismo Ancel; éste no se opuso y con la maestría que Vanna y su madre le habían transmitido, mintió con total naturalidad. Aemon asintió y declaró que contaba con su apoyo ante lord Renly, al igual que todos los demás.

Berormane visitó esa misma noche a los habitantes del castillo que habían caído presa de la locura y que permanecían encerrados. Éstos se mostraban un tanto violentos y lo único que se podía deducir de su errático discurso era que estaban obsesionados por conseguir "fuego para purificarse".

La mañana siguiente llegó un cuervo a Quiebramar. Llevaba una nota firmada con el apellido Wylde. La nota invitaba a Ancel y tres acompañantes de su elección a una reunión en el islote de Solnegro, uno de los muchos islotes al noreste de la isla de los Seabreeze. En la nota, un Wylde sin especificar ofrecía su apoyo y la paz a Ancel y Jeremiah. Tras una larga discusión, los Seabreeze decidieron que finalmente acudirían al lugar, pero por supuesto respaldados por al menos la mitad de su flota.

Poco después del amanecer del día siguiente tenía la reunión en el desolado islote de Solnegro entre Ancel, Jeremiah, Vanna y Breon y la representación Wylde, encabezada por Ser Jon. Tuvieron lugar unos duros y tensos intercambios de palabras e intentos de convencerse los unos a los otros. Durante la negociación, Ser Jon se mostró sutilmente insistente en que los Seabreeze les cedieran la isla de Raer a cambo de tierras en el continente (de los Connington seguramente), algo que no pasó inadvertido a los ojos expertos de Ancel y Vanna. Por supuesto, los Seabreeze no aceptaron, lo que aumentó la tensión en el ambiente. Cuando Ancel preguntó a Ser Jon acerca del paradero de su padre, el Wylde le dio su palabra de que lord Jeron había muerto de graves heridas, y que habían echado ya su cadáver al mar. Los Seabreeze no se fiaban del todo de la palabra de su hasta entonces enemigo, pero no dudaron de la conveniencia de aceptarlo por el momento. Así que Ancel decidió aceptar el ofrecimiento de los Wylde; su legitimación como cabeza de la casa debía ser la prioridad absoluta, y el apoyo de los Wylde y de sus aliados seguramente sería algo definitivo ante lord Renly. Ya encontraría el momento de ajustar cuentas con ellos en el futuro. Un apretón de manos selló el acuerdo entre las partes.

Las semanas siguientes, multitud de cuervos y mensajeros cruzaron las Tierras de la Tormenta, y finalmente lord Renly convocó a una representación de todas las casas que lo desearan a Bastión de Tormentas en el plazo de un mes para "tratar los desagradables asuntos acontecidos últimamente". Berormane también envió un cuervo a Altojardín, a lady Olenna Tyrell, informándole de la situación y solicitando una posible entrevista. Por su parte, los Wensington, los Kellington y los Rogers volvieron a sus respectivas tierras, despidiéndose hasta pronto.

Durante ese tiempo, los Seabreeze se dedicaron a peinar la isla de los Raer en busca de los desaparecidos, ya que Jon Wylde había jurado y perjurado que ni lord Edgar ni Ser Alyn habían sido hechos prisioneros ni sus cuerpos descubiertos. Y algo extraño sucedió: al cabo de un tiempo, una de las patrullas que se encontraban peinando la isla desapareció sin dejar rastro, y el resto no parecía recordar dónde había sido. Así que decidieron repartir la isla más uniformemente y transcurridos unos veinte días desaparecía otra patrulla, justo en un pequeño bosquecillo que todavía existía en el sureste de la isla...

Cuando se disponían a partir hacia Escollera espoleados por tal información, un sirviente llevó la noticia de que un barco acababa de atracar en puerto, transportando a Ser Goran Buckler, lady Madelyne y Megara Seabreeze, y a Melina Raer. La familia se reunía de nuevo.

jueves, 16 de mayo de 2013

La Verdad os hará Libres
[Campaña Substrata]
Temporada 1 - Capítulo 17

Hacia África
En cuestión de pocos momentos, Joey conseguía acceder a la frecuencia de la policía de Philadelphia y así se enteraron de que alguna unidad estaba retransmitiendo su posición y su rumbo, seguramente un helicóptero que los mantenía bajo contacto visual. Así que decidieron aumentar la confusión: Joey hackeó la frecuencia para poder emitir también, y McNulty se encargó de confundir a sus perseguidores dando información engañosa. Los policías pasaron a una segunda frecuencia protegida que el grueso hacker no tardó en piratear también, y así siguieron las cosas un rato, hasta que Joey decidió emitir un pitido de alta frecuencia para hacer imposible la transmisión de información.

En el ínterin, se detuvieron en un barrio residencial donde despistaron al helicóptero y en un centro comercial robaron un monovolumen. A sugerencia de John, se dirigieron rápidamente a una granja propiedad de unos tíos suyos que se encontraba cerca de allí y llevaba varios años abandonada [5 puntos de relato]. Al llegar se encontraron con que la granja parecía haber sido registrada y posiblemente saqueada, aunque el viejo refugio antinuclear seguía intacto. Además, la camioneta de su tío Marvin seguía en el garaje y funcionando perfectamente, de esa forma pudieron cambiar nuevamente de vehículo. Mientras se encontraban allí, Jonas recibió la llamada de Ryleadh O'Connor, un antiguo miembro de la organización al que apenas conocía, pero que se presentó diciendo que O'Sullivan le había ordenado ver si McNulty necesitaba algo, lo que fuera. Se despidieron amigablemente.

Desde la granja se dirigieron en la camioneta hacia el aeródromo donde debían embarcar en el jet privado de Louis Lindon. El jet debía llegar en unas tres o cuatro horas. No obstante, al llegar al aeródromo todos sus rostros reflejaron preocupación: el complejo estaba custodiado por una unidad de militares, entre ellos un carro de combate cerca de la puerta principal de acceso. Parecía imposible burlar la vigilancia de tantos soldados sin ayuda, así que, desesperado, McNulty contactó de nuevo con O'Connor; éste le dijo que hablaría con los "chicos de Yurikov" y vería si podían ayudarles.

No les quedaba más remedio que esperar a una distancia prudencial y pasar el tiempo. Hans Haller fue un incordio durante todo el tiempo, aterrado por la situación en la que le habían metido y rogándoles que le dejaran marchar hasta que Finnegan le hizo callar. Transcurridas unas cuatro horas, al caer la noche, el jet llegó y seguía sin suceder nada. Unas horas más y de repente, el padre Estephaneos exclamó un quedo "¡Dios mío!". Se encontraba leyendo la revista "Nuevo Amanecer", el número 13 concretamente, que Jack había conseguido tras mucho esfuerzo de un viejo kioskero, y su rostro se había vuelto ceniciento. Según les explicó cuando pudieron hacerle recuperar el habla, algunas de las fotocopias de mala calidad que se reproducían en la revista describían en arameo unos horribles rituales que tenían como finalidad "el nacimiento de la Bestia". Parecían ser parte de un todo mucho mayor que no se había incluido en la revista. Quizá sería buena idea hablar con quien hubiera conseguido todo aquello.

Cuando se disponían ha coser al sacerdote a preguntas, Sally les hizo callar. Un camión militar con las luces apagadas se acercaba a la puerta principal del aeródromo. Se quedaron helados. El camión se detuvo a unos doscientos metros del complejo. A los pocos instantes, un destello, algo que salía despedido y una explosión que hizo saltar por los aires la puerta principal. Una segunda trayectoria luminosa hizo saltar por los aires el tanque antes de que nadie pudiera reaccionar: ¡lanzamisiles! Debían ser los chicos de Yurikov. Tras un breve tiroteo, el camión desaparecía tan rápidamente como había llegado.

El grupo aprovechó la confusión para colarse en el aeródromo a través de otro lugar, haciendo un agujero en la alambrada. Tras algún que otro problema con los vigilantes, llegaban a bordo del avión, donde les recibieron Eric Lorry, hombre de confianza de Lindon, y el capitán Travis Manor. Cuando el capitán pidió el permiso para despegar con la excusa de poner a sus pasajeros a salvo, los militares procedieron al registro del aeroplano y del pasaje. Los corazones latían aceleradamente y los alientos se contuvieron cuando los soldados procedieron a la inspección, pero los falsos pasaportes que Eric Lorry había repartido al grupo resultaron ser efectivos, y finalmente el avión despegó rumbo a África, mientras se miraban unos a otros con rostros de preocupación pero también de alivio.

martes, 7 de mayo de 2013

Los Seabreeze - Campaña Canción de Hielo y Fuego Temporada 1 Capítulo 25

Nido del Grifo (y III). Brienne de Tarth.
Tras una larga discusión en la habitación de los Seabreeze, el grupo, junto con ser Davos y Melisandre, decidió que lo mejor sería hablar directamente con ser Ronnet y no exponerse a una huida que podría acabar con la muerte de todos ellos. Melisandre no les acompañaría, prefería no inmiscuirse en tales asuntos, y aunque les costó convencer a ser Davos, finalmente éste accedió a acompañarles y allanar un poco el terreno. No estaban muy seguros de si era una buena idea, pues el caballero de la cebolla no era ni mucho menos santo de la devoción de ser Ronnet, pero preferían tener todo el apoyo posible.

Poco después se reunían con ser Ronnet en la sala principal. El caballero presentó a uno de sus acompañantes, que parecía su consejero: Willam Connington. Sin embargo, a ojos (y conocimiento) de Ancel y Vanna, era evidente que no existía tal Willam en la familia. La conversación subsiguiente, cuando Ser Davos reveló las verdaderas identidades de los Seabreeze y sus acompañantes, casi acabó de forma desastrosa para los intereses de éstos. Por fortuna, las habilidades sociales de Ancel, Vanna y Berormane se hicieron notar y consiguieron que Ser Ronnet se aviniera a razones y les escuchara sin la intromisión de "Willam", que finalmente resultaría ser en realidad Ser Jon Wylde. Tras mencionar la ira de Renly, la posible intervención de Stannis, el trato con lord Selwyn Tarth y mil y una tretas más, la intervención sorpresiva de Melisandre atenuando y luego reforzando las luces de la sala terminó por convencer al Connington de la conveniencia de aliarse con "los nuevos Seabreeze" en lugar de atraer más iras sobre sí que acabarían con la desgracia total de su casa. Así que ser Ronnet decidió contarles la verdad de su alianza con los Wylde.

Hacía varias semanas que Orten Lugus había llegado del este con una carta, una carta que había hecho que Ser Ronnet diera un puñetazo en la pared. En el mensaje se le instaba a viajar a Tyrosh para entrevistarse, ni más ni menos, que ¡con lord Jon Connington! Al parecer, su primo no había fallecido durante la rebelión de Robert, sino que había conseguido exiliarse a las ciudades libres, y ahora se encontraba a punto de reclamar lo que era suyo. Ser Ronnet no alcanzaba a entender cómo pretendía hacer tal cosa, pero tenía pocas dudas acerca de la autenticidad de la carta y de quién la había escrito. En la alianza con los Wylde, Tarth y Caron había encontrado una tabla de salvación y quizá la posibilidad de obtener el título de lord si demostraba su valía. Pero Melisandre y los datos que habían aportado los Seabreeze cambiaban la situación, así que decidió cambiar de bando requiriendo dos cosas: una suma económica que resultó ser asequible para los Seabreeze y el apoyo de éstos y sus aliados en caso de que lord Jon intentara arrebatarle Nido del Grifo. Por supuesto, Ancel y Jeremiah aceptaron.

Tras algunos susurros y órdenes veladas se entabló un breve combate entre los Connington y los "mercenarios" Wylde. Cogidos por sorpresa y con Breon y Jeremiah en contra, la mayoría de estos últimos se rindieron sin luchar. A quien no hubo forma de encontrar fue a Ser Jon Wylde, que desapareció sin dejar rastro con una parte de sus tropas.

Sin tardanza, Brienne fue liberada y debidamente atendida por Berormane, y el grupo partió tras despedirse de Ronnet Connington, pagarle y prometerle ayuda en breve. Berormane envió un cuervo a Castillo del Atardecer anticipando su llegada, y embarcaron.

La travesía fue muy tranquila, para variar, y en apenas cuatro jornadas llegaban a Tarth, en cuyo puerto se encontraban ancladas varias galeras Estermont. Durante el viaje, Vanna y Brienne se acercaron mutuamente y enseguida trabaron amistad.

En el Castillo del Atardecer fueron inmediatamente recibidos por lord Selwyn, a quien contaron toda la historia de los últimos días y devolvieron a su amada hija. Lord Selwyn se lo agradeció profundamente y envió mensajeros para retirar inmediatamente su apoyo a los Wylde. En cierto punto de las conversaciones hizo acto de aparición Ser Aemon Estermon, que preguntó al grupo por el paradero de su hijo Alyn. Compungidos, le explicaron que Ser Alyn había desaparecido tras la caída de Escollera, y le prometieron que lo buscarían en breve. Aemon apenas pudo contener su ira, pero se avino a razones cuando le recordaron que Ser Alyn había obrado por iniciativa propia debido a su amor a Megara, la hermana de Jeremiah y Ancel. Insistieron en que había que conservar la esperanza y pensar que Alyn seguía vivo todavía; Ancel no se oponía a un matrimonio entre Alyn y Megara, por supuesto, y se comprometió a sacar de donde fuera una dote acorde con tan ilustre cuñado. Lo primero era rescatarlo si se encontraba prisionero, o encontrarlo allá donde estuviera; si estaba muerto, lo honrarían y vengarían.

Una semana después, una flota compuesta por unas ochenta galeras y cinco dromonoes con los estandartes de Estermont, Rogers, Swygert, Wensington y Tarth partía hacia la isla de Merth para poner punto y final al asedio de Quiebramar. Transportaba unos dos mil efectivos de todas las casas mencionadas, y por primera vez en mucho el grupo tenía razones para el optimismo.

viernes, 3 de mayo de 2013

La Verdad os hará Libres
[Campaña Substrata]
Temporada 1 - Capítulo 16

Explosiones
La noche estuvo plagada de pesadillas para casi todos. Falto de sueño, John se dedicó a intentar deducir datos del libro de Helena Blavatsky que habían encontrado en Westchester. En un destello de brillantez, pudo apreciar una complicada clave repartida a lo largo de decenas de páginas del libro que resultaba en unos valores de longitud y latitud que se situaban en algún punto de Nepal. Además, varias menciones veladas en múltiples pasajes de libro le dieron la pista para deducir también el interés de Blavatsky en un punto determinado del continente Antártico.

Kostas Estepháneos
El otro punto de interés durante la noche fue la revista que Jack había conseguido de un viejo kioskero en Nueva York, el número 13 de Nuevo Amanecer. Al ponerlo en común tanto con el grupo como con los sacerdotes, todo el mundo se mostró sorprendido por la cantidad de viejas fotocopias y fotos que presentaba la revista. El padre Mullendore se mostró especialmente intrigado por unas fotocopias de unas fotos de un original en arameo que enseguida hizo notar al padre Kostas Estepháneos, el experto en lenguajes semitas. El libro procedía al parecer del museo de reliquias de Tel Aviv, y todo apuntaba a que era una transcripción del Libro de los Muertos egipcio. Además, la revista era rica en descripción de rituales y procesos alquímicos que sospecharon al instante que debían ser muy antiguos, y de fuentes desconocidas. Desde luego, aquella no era una revista paranormal cualquiera. Habría que estudiarla más a fondo. Jack también les habló de las extrañas conversaciones medio borradas en foros de internet que se referían a pasajes de aquella revista.

Después de una noche plagada de pesadillas para casi todos y entrada ya la mañana del día siguiente, un claxon anunció la llegada del escolta de Louis Lindon llamado Jerry, acompañado de Lucas Miller, el socio y amigo de Joey. Éste estaba muy preocupado y se alegró sobremanera de volver a ver a su compañero, aunque no hubo tiempo para muchas efusividades porque Jerry les explicó que les venían siguiendo y había despistado a sus perseguidores a duras penas. Inmediatamente se aplicaron a buscar algún tipo de localizador en el coche y efectivamente tuvieron éxito. Hackeando la señal y adhiriendo el localizador a otro coche parado en un semáforo se libraron de él; no tardaron en ver pasar a un sospechoso vehículo militar en la dirección en la que se había alejado el nuevo huésped del aparato.

A continuación comieron, en un ambiente más o menos distendido, pero no duró mucho, pues un seminarista llegó corriendo, instándoles agitadamente a que fueran a ver la televisión. Lo que vieron los dejó helados: todos los canales estaban ofreciendo un especial informativo sobre una serie de enormes explosiones en los túneles de metro de Brooklyn que habían afectado al menos a la cuarta parte del distrito. Se hablaba también de un posible atentado con Antrax, y se daban las fotos del grupo (un poco obsoletas en su aspecto) como principales sospechosos de los atentados. El estado de Nueva York se encontraba en estado de excepción y el resto del país en estado de alarma. Todos los vuelos a Nueva York se habían desviado y las imágenes de la "zona cero" eran dantescas. Quienquiera que hubiera hecho aquello lo tenía bien preparado. El 11-S había sido sólo un aperitivo comparado con aquello. El propio alcalde de Nueva York había sido afectado por las explosiones y se encontraba en un lugar desconocido, en un estado desconocido, pero todos los rumores apuntaban a que las explosiones lo habían afectado y estaba muerto o en coma. Las consecuencias no se habían hecho esperar, y no tardó en aparecer en televisión una entrevista al que se perfilaba como favorito a presidir el gabinete de crisis que tendría que regir la ciudad: el republicano Vincent Callaghan. Cuando John lo vio, escupió el agua que estaba bebiendo en aquel momento para calmar su estado de nervios. Era evidetne que Callaghan no estaba preparado para aquello, pero debía tener importantes valedores. Como si alguien le hubiera leído la mente, el tiro de cámara abrió el ángulo y se vieron varios rostros detrás del político republicano; uno de ellos era sin duda el de Hans van der Riert, el alemán loco que había retenido a John en el helicóptero de UNSUP, y cuya locura casi les hace estrellarse.

Durante varios minutos nadie pudo reaccionar de la impresión. Nadie se imaginaba que la Corporación hubiera sido capaz de algo así. Aquello era muy fuerte. McNulty decidió hablar con sus contactos del Sinn Féin, y tras varios intentos infructuosos finalmente recibió la llamada de Arthur O'Sullivan. Éste se mostró reticente a hablar de asuntos comprometidos, alegando al poder de la Corporación y sus varias colaboraciones en los tiempos del IRA. Ante la insistencia de McNulty y sus amenazas de "tirar de la manta", O'Sullivan transigió, diciendo que haría lo que pudiera y prometiendo que estarían en contacto.

Tendrían que ponerse en marcha y decidir su próximo paso antes de que les fuera imposible salir del país. Joey insistió en que Lucas les acompañara, pero el grupo no dio su brazo a torcer, alegando que les sería más útil en tierra patria, y además estaría más seguro. Quien sí les acompañaría sería el padre Estephaneos, que les serviría como enlace con la iglesia, además de aportarles conocimientos que quizá fueran útiles.

Lo primero era recoger a Linda Sorenson, como le había prometido Thomas. Su vuelo se había desviado a Philadelphia, y aunque se arriesgarían mucho reuniéndose con ella, no tenían más remedio. Así que partieron, despidiéndose del padre Mullendore y los demás. Lindon ya les había proporcionado su número personal, y su jet les sacaría de Philadelphia desde un aeródromo privado que ya había contratado. Mullendore les dio unos colgantes con forma de cruz-espada que les identificarían ante cualquier Custodio de San Miguel que se encontraran, y por su parte Joey había iniciado una campaña "anticonspiranoica" en la red, de manera que se había iniciado una corriente de opinión a su favor que quizá les fuera de ayuda en el futuro.

De camino al aeropuerto había multitud de controles, pero pudieron pasarlos sin problemas, afortunadamente, cubiertos bajo su tapadera de FEDEX. Jack y O'Hara entraron a la terminal, mientras el resto les esperaba un poco más alejados. Tras una breve espera, por fin empezaron a salir los viajeros del vuelo procedente de París, y entre ellos no tardaron en ver a Linda.

Justo unos instantes antes de que todo estallara.

Una fuerte explosión sacudió el área de embarque y aturdió y ensordeció a todos los presentes. A todos excepto a dos hombres de negro que se dirigían hacia la escena. Afortunadamente, Linda había sufrido heridas leves y McNulty llegó rápidamente. Un breve tiroteo entre Jonas, un profundamente traumatizado Jack y los extraños permitió que el grupo huyera de allí, en medio de un caos de gemidos, gritos y humo.

Sin aliento y con pinta deplorable consiguieron llegar a la furgoneta, donde les esperaban los demás. Aceleraron hacia la salida, donde un control les dio el alto. Como evidentemente no hicieron ningún ademán de parar, uno de los policías presentes abrió fuego, alcanzando en un brazo al padre Estephaneos. Arrollando uno de los coches consiguieron atravesar el control y adentrarse en la red de carreteras secundarias.