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La Santa Trinidad

La Santa Trinidad fue una campaña de rol jugada en el Club de Rol Thalarion de Valencia entre los años 2000 y 2012. Este libro reúne en 514 páginas pseudonoveladas los resúmenes de las trepidantes sesiones de juego de las dos últimas temporadas.

Los Seabreeze
Una campaña de CdHyF


"Los Seabreeze" es la crónica de la campaña de rol del mismo nombre jugada en el Club de Rol Thalarion de Valencia. Reúne en 176 páginas pseudonoveladas los avatares de la Casa Seabreeze, situada en una pequeña isla del Mar de las Tormentas y destinada a la consecución de grandes logros.

martes, 2 de julio de 2013

Los Seabreeze - Campaña Canción de Hielo y Fuego Temporada 1 Capítulo 28

La Sucesión
Antes de la partida, Ancel se reunió con lord Edgar, para discutir el futuro y su nueva relación. En caso de que la casa Raer fuera restaurada, una pequeña parte de la isla sería cedida a los Seabreeze, donde seguramente se alzaría una nueva fortaleza (el heredero Seabreeze no quería desperdiciar la ayuda que le habían ofrecido los Hijos del Bosque), y lord Edgar tendría que ordenar al día siguiente los trabajos de repoblación forestal integral de sus tierras, excepto en pequeños enclaves que se dedicarían al cultivo.

Pocas jornadas después, dos galeras Seabreeze partían hacia Bastión de Tormentas transportando a Ancel, Jeremiah, Berormane, Vanna y Breon junto con lady Madelyne, Tygor Wyl, los escuderos Regar y Lothar, ser Stevron Tudbury, Goran Buckler, lord Edgar Raer y, por supuesto a su capitán, Deros Tormenta.

Bastión de Tormentas

El viaje transcurrió sin incidencias, y en poco más de dos jornadas arribaban a Bastión. Allí ya había ancladas galeras de muchas de las casas de las Tierras de la Tormenta, al igual que en el patio interior, donde se habían levantado multitud de pabellones. Las casas mayores se alojaban en el interior del castilo, pero a los Seabreeze, como casa menor que eran, el castellano Ser Cortnay Penrose les ofreció un espacio en el patio donde plantar su tienda, justo entre llas mariposas negras de Horpe y el relámpago de Dondarrion.

Poco después de establecerse, Berormane y Breon visitaron la taberna de la pequeña población anexa, y allí el caballero del león se sinceró con el maestre. Le contó la historia de su infancia en el Bosque Real, y el secreto de su ascendencia. Su padre no había sido otro que Simon Toyne, que lo había engendrado con una campesina de Rocagrís en una noche de pasión. Lo demostraba el medallón que Breon llevaba bien oculto de un corazón alado, el escudo de su casa. Confió al maestre sus intenciones de reclamar lo que era suyo por derecho en el futuro, y éste le respondió que el paso más lógico a seguir sería ponerse bajo la protección de los Seabreeze cuando decidiera reclamar su herencia. Pero debería esperar todavía, a que las cosas se aclararan en las Tierras de la Tormenta. Con un apretón de manos, siguieron bebiendo.

Para su sorpresa, los Seabreeze recibieron durante los días de su estancia varias visitas de lady Olenna Tyrell, que puso buen cuidado en encontrarse en sitios lejos de ojos y oídos indiscretos. Una delegación de los Tyrell (Loras, Margaery, Willas y la propia Olenna) se encontraba de visita en Bastión por "pura casualidad". La Reina de Espinas se interesó por lo que había pasado con los Wylde, los Raer y demás, y les transmitió su esperanza de que algún día pudieran devolverle el favor que les había prestado.

Lord Harwood Fell no tardó en reunirse con Ancel. Éste, que debido a un reciente encuentro previo había quedado prendado de Dena Dondarrion, la hermana de lord Beric, se recordó a sí mismo sus deberes y renovó su promesa de matrimonio con Elora, por supuesto, y acordaron la fecha de la boda para pocos meses después, si todo salía bien con lord Renly.

Lady Madelyne siguió insistiendo a su hijo sobre la apropiación de las tierras de los Raer. Ancel no sabía cómo apagar la llama de la codicia en su madre, pero finalmente lo consiguió, proponiendo una solución intermedia: los Seabreeze se quedarían con la nueva fortaleza que se alzaría en el acantilado de Escollera y algunas hectáreas alrededor, y lord Edgar conservaría el resto de la isla y además construirían una nueva fortaleza en el enclave que su vasallo escogiera. Lord Edgar no expresó demasiados inconvenientes, y fiándose de las promesas de Ancel aceptó. Algunos de los compañeros de Ancel no se mostraron de acuerdo con tal acuerdo, pues estimaban que quizá lord Edgar pudiera dar problemas en el futuro debido al rencor que podía provocar en él tal usurpación.

Siguieron llegando casas a Bastión, entre ellos los Tudbury, los Wylde, los Swygert... pasaba el tiempo y la única ausencia relevante era la de los Tarth. La preocupación de los Seabreeze iba en aumento, pues los Tarth, junto a los Estermont, eran sus mayores valedores ante lord Renly. Sus sospechas se vieron confirmadas cuando Vanna volvió con información resultado de su infiltración en el campamento de los Wylde: la flotilla de los Tarth había sido interceptada y desviada hacia el norte, con lo que era imposible que llegaran a tiempo para la discusión. A toda prisa, el grupo decidió organizar una expedición para buscar a la escuadra de lord Selwyn.

Antes de que pudieran partir recibieron la visita de lord Renly Baratheon, acompañado de un jovencísimo caballero, ser Loras Tyrell, y su castellano ser Cortnay Penrose. Lord Renly preguntó a Ancel si había traído consigo alguno de los famosos halcones de los Seabreeze para salir a cazar con él. Ancel, consternado, se disculpó, pues no había traído consigo ninguna de sus aves. La decepción se dibujó en los rasgos de lord Renly, que a pesar de ello sonrió y se despidió educadamente. El heredero Seabreeze se maldijo a sí mismo por no haber pensado en aquello, pero ya no había remedio, así que siguieron con los preparativos de la escuadra de exploración y Berormane, Breon y Deros Tormenta partirían al día siguiente en busca de los Tarth.

Poco antes de la partida, a sugerencia de Berormane, Breon compartió con todos sus compañeros el secreto de su herencia. Tras la sorpresa inicial, la frialdad se impuso y acordaron que más adelante, cuando todo se hubiera calmado y la situación fuera propicia, los Seabreeze buscarían aliados y le apoyarían a cambio de la lealtad de su casa. No obstante, sería muy difícil, pues debería ser el propio rey en persona quien levantara el castigo de los Toyne.

Por fortuna no tardaron en encontrar el punto donde las galeras Tarth habían quedado varadas. La pericia de Deros en el mar seguía sin tener parangón, y al amanecer del día siguiente las galeras Seabreeze arribaban a Bastión portando a los representantes de la casa Tarth.

A mediodía se celebró por fin la reunión de los representantes de las Tierras de la Tormenta. La discusión se prolongó hasta bien entrada la noche, con argumentos a favor y en contra de la sucesión de Ancel Seabreeze. Los Swann se erigieron en los mayores detractores de tal horror, pues según sus propias palabras no podían aceptar a tal heredero usurpador y sospechoso de intentar asesinar a su padre. Ante el silencio de los Wylde, Vanna sacó la carta donde lord Jeron los implicaba ordenando el asesinato de sus hijos, y se la enseñó disimuladamente a Ser Jon. Esto, sumado a la mirada intimidatoria de Ancel decidió a Ser Jon a hablar. El testimonio Wylde y el anuncio de la muerte de lord Jeron fue fundamental para que los Seabreeze ganaran los apoyos necesarios entre los presentes; pero aún así, los Swann no dieron su brazo a torcer y finalmente, lord Renly, hastiado ya de tanta discusión, proclamó que la manera más fácil de decidir aquello sería un juicio por combate. Prácticamente todos los presentes brindaron y gritaron, satisfechos; pocos minutos después las mesas se habían apartado dejando un círculo en el gran salón donde Jeremiah y Ser Balon Swann entraron con sus armas y armaduras. La destreza del caballero Swann era bien conocida en el reino, y cuando Jeremiah no le dio oportunidad casi ni a blandir su espada al dejarlo sin respiración y derribarlo tras apenas un par de fintas, todos los presentes se miraron asombrados y confusos. Hasta que los Tudbury, Fell y el resto de casas afines a los Seabreeze estallaron en vítores, aclamando a Ancel como nuevo lord y a Jeremiah como su gran campeón. Lord Renly se incorporó a los vítores, aún sorprendido por la destreza demostrada por el más joven de los Seabreeze, y brindó por el nuevo lord, brindis al que no tuvieron más remedio que incorporarse todas las casas presentes.

"Por fin", pensó Ancel. "Ahora no habrá nada que detenga a los Seabreeze de alcanzar la gloria que merecemos".


FIN DE LA PRIMERA TEMPORADA

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