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miércoles, 25 de septiembre de 2013

Los Seabreeze - Campaña Canción de Hielo y Fuego Temporada 2 Capítulo 1

Interludio. El torneo de Quiebramar.


El siguiente año y medio fue muy próspero para los Seabreeze.

Tras repoblar la isla de Raer y crecer los árboles en tiempo récord, con la ayuda de los Niños del Bosque se comenzó a reconstruir Escollera y a construir otra fortaleza al sureste de la isla, cerca de los complejos subterráneos de los Niños. Con sus desconocidas artes, éstos pudieron acelerar la construcción de las fortalezas, avanzando tres veces más rápido de lo normal.

En Quiebramar, la prosperidad del puerto fue en aumento a la par de la cada vez más numerosa flota de Voredyn Rith y el establecimiento de varios comodoros en la isla. El dinero y la afluencia de población derivó en la creación de un pueblo de gran tamaño y el proyecto de un mercado para el futuro. En la fortaleza, los Seabreeze quisieron hacer honor a su emblema y el jefe de cazadores Ciren Ríos, que ya había demostrado su talento para la cetrería, se convirtió en Halconero Mayor cuando se habilitó una de las torres del castillo como Halconería. Los pájaros de presa Seabreeze están volviendo a tener el renombre que consiguieron en el pasado, de lo que Ancel y Jeremiah se muestran especialmente orgullosos.

Durante esos dieciocho meses, lord Renly Baratheon visitó varias veces la isla, interesándose por la progresión de los halcones y ofreciendo continuamente a Jeremiah un lugar en su guardia personal. El segundo de los Seabreeze había abatido en duelo fácilmente nada menos que a Ser Balon Swann, y tal gesta no parecía fruto de la casualidad. No obstante, a pesar de la insistencia de lord Renly, Ancel y Jeremiah siempre se las ingeniaban para darle largas y que el último siguiera con su labor en Quiebramar. Las visitas también sirvieron para que los Seabreeze elevaran la opinión que tenían de lord Renly; su magnetismo era desmesurado, y su carisma indiscutible.

Las fuerzas armadas de los Seabreeze también mejoraron en su vertiente marítima. Una moderna y completa escuadra de galeras fue construida y puesta en servicio, mientras las tropas de los Raer volvían a entrenarse y a crecer. Por supuesto, lord Edgar renovó sus votos de vasallaje y se convirtió en un firme aliado de los Seabreeze, que habían demostrado su valía y su sentido del honor.

En el pequeño laboratorio de Quiebramar, Berormane prosiguió con sus experimentos de utilizar el fuego valyrio para la curación. Tuvo algún accidente sin mayores consecuencias, pero perfeccionó mucho sus habilidades. Sin embargo, su frustración aumentaba al pensar que no podría compartir con nadie tales descubrimientos, pues no podía explicar de dónde procedían las redomas con las que experimentaba.

Vanna tampoco desaprovechó el tiempo. Convencida de que la información era equivalente a poder y de que los Seabreeze debían estar lo más informados posible de los acontecimientos que se desarrollaban a su alrededor, amplió su red de espías. Esta había empezado con una pequeña sirvienta en Nido del Grifo, y llevando a cabo varios viajes por Poniente consiguió expandirla y reclutar espías de diferente condición en Desembarco del Rey, Bastión de Tormentas, Nido del Cuervo y algunos otros enclaves.

El dinero procedente de la prosperidad del puerto (y del tráfico de mercancías ilegales) permitió a Ancel planificar su boda con Elora Fell y organizar un gran torneo del reino para celebrarla. La inmensa mayoría de casas nobles de las Tierras de la Tormenta enviarían una delegación a la boda, y un representante al gran torneo de los esponsales de Ancel Seabreeze. El prestigio de su casa aumentaba, y eso henchía de satisfacción a Ancel, Jeremiah, Berormane, Breon y Vanna.

Pocos días antes del torneo, cuando ya el patio de armas de Quiebramar y sus alrededores hervían con multitud de pabellones y pendones de más de la mitad de las casas de los Señores de la Tormenta, Vanna se reunió con los hermanos Seabreeze con semblante preocupado; los Niños del Bosque le habían confiado que en el lejano norte, más allá del legendario Muro de la Guardia de la Noche, algo muy malo ocurría; no habían podido precisarle detalles, pero al parecer tenían algún medio de comunicarse a largas distancias y alguien les había transmitido tal sensación. Algo escépticos, los Seabreeze desecharon la noticia, agobiados por los preparativos del torneo y considerando que el Muro estaba demasiado lejos como para preocuparse. Pero Vanna no quedó convencida del todo...


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La víspera del torneo amaneció en Quiebramar con un alba despejada de nubes, para variar. El frío era intenso, pero vivificante. Se sentía bien; en el castillo ondeaban ya los estandartes de Fell, Tudbury, Estermont, Tarth, Swann y Baratheon. El resto de las casas acampaba en el patio de armas o en las inmediaciones del castillo. Ancel volvía junto a Reman Khoros de inspeccionar la nave del comodoro Sludyr cuando se topó con su futuro suegro, lord Harwood Fell, acompañado de su hijo Ser Nored. El rostro del lord estaba serio cuando comenzó a hablar con su futuro yerno. En la conversación que siguió, lord Harwood pareció estar poniendo a prueba la sinceridad de Ancel al casarse con Elora, sugiriéndole que quizá sería mejor que, ya que su casa tenía una clara estrella ascendente, se casara con una dama de más alta alcurnia que su hija. Ancel no cayó en la trampa que su suegro le ponía por enésima vez, e insistió en hacer honor a su promesa y casarse con Elora. Por fin, el señor de los Fell se dio por satisfecho y exhibió una amplia sonrisa. Dio un sentido abrazo a Ancel y le aceptó como yerno, jurándole alianza y mostrando su orgullo por ver que era un hombre de honor.

Cuando Ancel y lord Fell se separaron y continuaron sus respectivos caminos, el Seabreeze pudo ver justo a tiempo y a la suficiente distancia a Dena Dondarrion. Como tantas veces había hecho en los últimos días, evitó a la mujer. Su presencia producía en él efectos muy... perturbadores, y no quería tentar a la suerte a tan pocos días de su boda y con los Fell tan satisfechos de su resolución.

Jeremiah había pasado buena parte de los últimos días junto a su hermano Jocel. Éste, escudero de Ser Aeron Staedmon, no apartaba su mirada de admiración de encima de su hermano mayor y de Ser Breon. La leyenda de la derrota de Ser Balon Swann a manos de Jeremiah sin que el Seabreeze apenas sudara había trascendido, y las historias del enfrentamiento con el león de Breon hacían sus delicias. Jocel quería haber participado el torneo, pero todavía no había hecho los méritos suficientes para ganar sus armas de caballero. Tanto Jeremiah como Breon y sus respectivos escuderos Tudbury empezaban a apreciar profudamente al entusiasmado muchacho que deseaba más que nada en el mundo convertirse en caballero y participar en torneos.

Vanna recibió mensaje de Jana Alyr, la posadera y jefa de sus informadores en la isla, donde la invitaba a acudir al Halcón de plata a conversar. Tenía informes para ella. Ofreció a Breon acompañarla hasta allí, y el caballero asintió al instante; desencantado con Melina Raer, que no había hecho más que jugar con él y que estaba evidentemente fuera de su alcance por el momento, se había vuelto a encaprichar de la hermosísima Jana.

Una vez en la taberna (que se había ampliado y ahora también era posada), Jana les transmitió la información: sus trabajadoras habían oído inquietantes conversaciones entre soldados, viajeros y comerciantes sobre casos de avistamientos de fuego valyrio en el este, y rumores sobre el comercio del mismo por la Bahía de los Naufragios. Era preocupante, y deberían tener más cuidado con las filtraciones.

Cuando Vanna y Jana acabaron su conversación, fue el turno de Breon, que como incontables veces antes invitó a Jana a dar un paseo; y extrañamente, esta vez aceptó. Tratando desesperadamente de impresionarla, Breon se sinceró: le contó su verdadera historia y su condición de heredero de la casa Toyne. Ella pareció lo suficientemente sorprendida, pero no mostró sus sentimientos más allá. Hasta que Jana también decidió sincerarse, y la conversación derivó hacia la capacidad de Breon de cazar leones. Pronto, Jana comenzó a hacer referencias veladas a cierta... "leona" y sus cachorros, referencias que escapaban al entendimiento de Breon. Para hacerle comprender, Jana le preguntó:

— ¿Conocéis la canción llamada "las lluvias de Castamere", ser Breon?

Cuando el caballero respondió afirmativamente, el rostro de Vanna dejó traslucir su odio y su voz su desprecio hacia el sujeto que había encargado componer aquel tema. Contó que el tema de aquella canción la tocaba de cerca, y que aunque no quería hablar más del tema, lo que más deseaba era tener la cabeza de "la leona" y de sus cachorros. Para horror de Breon, se hizo evidente que Jana se refería a la reina Cersei y sus hijos. Ante la reticencia de Jana, no quiso preguntar qué la llevaba a hacer tal petición, pero si aquella era la forma de poseer a la más hermosa mujer de Poniente, trataría de encontrar la forma de satisfacerla. Con un casto beso en la mejilla, la grácil posadera se despidió del rudo caballero, que no pudo evitar arrebolarse.

De vuelta en Quiebramar, Ancel y Jeremiah decidieron reunirse con lord Renly, que se encontraba en el exterior junto con Willas y Loras Tyrell y lord Bryce Caron. Se encontraban practicando la cetrería con los halcones que Willas había traído desde Altojardín, así que los Seabreeze hicieron acto de aparición con sus propios pájaros. Lord Renly les dio la más efusiva de las bienvenidas, y para su regocijo, practicaron un rato la caza con las rapaces. Los halcones de Willas eran magníficos, pero no menos magníficos probaron ser los halcones Seabreeze, que se ganaron un asentimiento de aprobación del amable heredero de Altojardín. Ancel aprovechó para entablar una breve conversación con el noble Tyrell acerca de cómo podrían establecer una ruta comercial con sus estupendos caballos, reputadamente conocidos como los mejores del continente; Willas, absorto en la caza, asintió de manera ausente.

A su vuelta desde la posada, Vanna se encontró con Brienne, con la que había hecho buenas migas desde el asunto de su liberación en Nido del Grifo. La dama de Tarth se mostraba tan enamorada de lord Renly como siempre, observando cómo cazaba con su halcón desde la distancia.

Por la tarde, ser Ronnett Connington se reunió con Ancel, recordándole la promesa que le habían hecho de apoyarlo contra su familiar exiliado, y planteando la posibilidad de volver a hacer de su casa una casa noble y convertirse él mismo en lord. Ancel le respondió que le apoyaría en tal empresa, pero que debería esperar la ocasión propicia y presentar su caso antes ante el rey Robert. Verían cómo hacerlo en el futuro próximo.

Y por fin, llegó el día del torneo, previo a los esponsales Seabreeze-Fell. La competición se prolongó durante tres días, durante los que los orgullosos caballeros se midieron en combate. La multitud reunida vibró y abucheó, aplaudió y silbó, ante la satisfacción de lord Ancel y sus aliados, lord Selwyn de Tarth, ser Aemon Estermont y su hijo Alyn, prometido de Megara, que se sentaba a su lado. Breon no pudo pasar más allá de la primera ronda, en un combate ajustadísimo con Ser Alan Penrose, mientras que Jeremiah llegó brillantemente hasta la semifinal, donde sin ser descabalgado, perdió el combate ante Ser Loras Tyrell, que a la postre ganaría el torneo ante ser Donnel Swann. Habría que tener muy en cuenta al joven Tyrell en el futuro.

Mientras todavía se celebraba la victoria de ser Loras en la final, Vanna recibió otro mensaje de Jana y de inmediato se reunió con ella. Según le dijo la posadera, las conversaciones sobre el presunto fuego valyrio habían continuado aquí y allá, y alguien se había interesado especialmente por los rumores, llegando a parecerle sutilmente peligroso. Cuando Jana le describió al individuo y sus acompañantes, sólo una persona se ajustaba a tal descripción: Roben Tudbury, al que apodaban "la oveja negra", el tío de Ancel y Jeremiah.

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