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viernes, 3 de marzo de 2017

El Día del Juicio
[Campaña Unknown Armies]
Temporada 2 - Capítulo 20

Regreso a Monterrey. La información del móvil.
El camino fue más duro de lo esperado. A pesar de contar con la guía de Pedro, el pastor de Villatrinidad, la lluvia hizo acto de aparición y dificultó la caminata campo a través; el grupo tuvo un par de pequeños accidentes, en los que Sigrid se lastimó una mano y Kittle un pie.

Villatrinidad
Finalmente, avistaron la colina sobre la que se levantaba la aldea de Tres Santos. Era de noche, y la aldea estaba a oscuras casi totalmente, excepto por una luz intensa que, según les dijo Pedro, se encontraba situada en la plaza central del pueblo. No les fue difícil deducir que la luz correspondía a los focos de varios coches. Derek y Jonathan decidieron adelantarse junto a Pedro para investigar. Cuando se encontraban a un kilómetro escaso del pueblo, dos disparos y gritos en la lejanía confirmaron sus sospechas: los tipos de los todoterrenos negros debían de estar allí. La sangre de los agentes de la CCSA hirvió, y su resistencia a acudir en ayuda de los necesitados y combatir los abusos los paralizó; sintieron que se traicionaban a sí mismos al no acudir en ayuda del pueblo, pero no podían hacerlo sin ser descubiertos, y no querían meterse de cabeza en una trampa. Tras una hora y media, reunían los ánimos par volver con el resto del grupo.

Poco tiempo después, las luces de la plaza central del pueblo se desvanecieron y decidieron recorrer el camino que les quedaba para entrar al pueblo. Efectivamente, la culpabilidad y la ira de los agentes se acentuó cuando vieron que en la plaza del pueblo había tenido lugar un episodio de violencia, con torturas e interrogatorios. Pedro resultó fundamental para evitar que los lugareños los recibieran a pedradas; con la guía del pastor, no tuvieron problemas para ser aceptados por la gente y reunirse con el alcalde en la cantina. Este les explicó que los tipos de los coches negros habían preguntado por un grupo de extranjeros que no debían de ser otros sino ellos. Por suerte para el grupo, Tres Santos sólo habían oído hablar de ellos someramente.

Estaban destrozados; después de un buen plato de sopa, les ofrecieron refugio y aunque las condiciones eran de extrema pobreza, después del camino y la lluvia agradecieron disponer de catres a cubierto donde reponer fuerzas. Por la mañana conocieron a las dos madres de Tres Santos a cuyas hijas, aproximadamente de la misma edad que Lupita, habían secuestrado los extranjeros. Durante la mañana llegaron varios habitantes de Villatrinidad, con la noticia de que los extranjeros les habían dejado en paz después de la partida del grupo, y su testimonio de los hechos del día anterior hizo que Patrick y los demás fueran aceptados ya sin reticencias como “buena gente”.

Después de charlar un buen rato y recabar testimonios del día de los secuestros que no aportaron en realidad nada nuevo, el alcalde les ofreció un par de viejos coches para que se pudieran marchar a Monterrrey; pero los de Villatrinidad informaron de que el cruce que salía a la carretera “principal” (que en realidad era una mísera comarcal) estaba estrechamente vigilado por dos de los todoterrenos negros, apostados a un lado de la carretera.

Mientras discurrían cómo podían evitar la vigilancia de los todoterrenos, Jonathan no pudo soportarlo más. Airado, dijo:

—¡¿Pero qué cojones?! ¡Esta es nuestra oportunidad de ayudar de verdad a esta gente! ¡Vamos a por ellos y acabemos con esto de una puta vez!

El grupo se miró entre sí. Derek y Tomaso se encogieron ante la íntima vergüenza de haber pensado abandonar la zona subrepticiamente, pero enseguida secundaron las palabras del agente adicto a la acción. Y Robert se puso manos a la obra: con todo el material casero que pudo reunir, consiguió fabricar dos pequeñas bombas y dos cócteles molotov. Las bombas, bien utilizadas, causarían la suficiente conmoción para que los demás pudieran acercarse y pillar por sorpresa a los enemigos.

Pocas horas después, al atardecer, guiados por un par de pastores y acompañados por tres o cuatro lugareños con las armas que el grupo había conseguido en Villatrinidad, se acercaban al cruce todo lo silenciosamente que pudieron.

Desde la vegetación, los pastores lanzaron las latas de gasolina con las bombas caseras fabricadas por Robert. Y el resultado fue mucho mejor de lo esperado: no sólo causaron conmoción, sino que explotaron en los mismísimos parabrisas de los todoterrenos, hiriendo de gravedad a algunos de los tipos y facilitando así el trabajo de Derek y los demás. El director de la CCSA, Tomaso, Jonathan y un par de lugareños armados con escopetas dieron cuenta de los aturdidos enemigos, víctimas también de los cócteles molotov, y pronto no quedó ni uno de ellos en pie; por desgracia no pudieron mantener a ninguno con vida para interrogarlo.

Una vez sofocado el incendio de los cócteles y las bombas, el grupo estableció su propio puesto de vigilancia durante toda la noche; pero nadie apareció y decidieron marcharse a descansar mientras algunos aldeanos hacían guardia. Por la mañana les informaron de que a eso de las nueve había aparecido a lo lejos un todoterreno negro que se había detenido en la distancia y tras unos breves instantes, había dado media vuelta. Seguramente ya no tendrían efectivos suficientes para enfrentarse a una resistencia organizada.

Ante la situación, se mostraron inseguros sobre si abandonar el lugar o permanecer en él, pero la insistencia de Sally en que debían poner cuanto antes el teléfono a disposición de Omega Prime para desencriptarlo pronto convenció a todos. Se despidieron de los aldeanos emocionadamente y después de que estos les desearan mucha suerte en su búsqueda de Lupita, partieron en los destartalados coches hacia Monterrey. Antes decidieron dar una vuelta por la población más grande, San Jacinto, y en un ramalazo de suerte se encontraron con dos todoterrenos negros aparcados ante una casa que debía de ser el cuartel general de los tipos aquellos. Tras unos momentos de duda, decidieron encargar a alguien que avisara a las aldeas de Villatrinidad de la localización de los extranjeros y no tomar más cartas en el asunto.

Llegados a Monterrey, se pusieron en contacto con Rodrigo Aguirre, el detective que habían contratado para vigilar las naves de AIFC. Con tono adusto, Aguirre les contó que en el segundo turno de vigilancia, parte de su equipo habían desaparecido sin dejar rastro; cuando él y otro compañero iban a tomar el relevo en la vigilancia, no había ni rastro del resto ni del hardware de vigilancia, así que había optado por no seguir con el operativo. Le pagaron por sus servicios y le pidieron que permaneciera atento por si tenían que volver a contactar con él.

Poco después siguieron las instrucciones que Sally había recibido de Omega Prime y conectaron de forma segura el teléfono que había conseguido Francis Kittle, que ahora era un adlátere del grupo. Tras unas pocas horas, los Prime enviaban todos los archivos y contraseñas que habían podido desencriptar, sobre todo adjuntos de correos descargados y nunca borrados; según los hackers, aunque no había sido fácil desencriptar la información del teléfono y este era una pieza de tecnología bastante avanzada, les había ayudado mucho el hecho de que no era el primero que hackeaban con exactamente las mismas características. Después de bucear en la información toda la tarde, al anochecer Sigrid, Patrick y Sally compartían con el grupo todo lo que habían podido sacar en claro entre archivos medio borrados y texto en varios idiomas. Los hechos que habían podido deducir eran los siguientes:

  • El dueño del móvil tenía por nombre Rüdiger Pressler
  • Existía un grupo de personas al que los neonazis llamaban algo así como “los Nacidos Relevantes”
  • En varios sitios se repetía un grupo de datos y coordenadas gps que tenía algo que ver con los nacidos relevantes. Eran estos:
    • 7.000.000.000 - Mujer, 5-6 años - [coordenadas en México] (Las coordenadas de las cercanías de Villatrinidad)
    • 6.666.666.666 - Hombre, 8-9 años - [coordenadas en Bangladesh]
    • 6.000.000.000 - Hombre, 17 años - [coordenadas en EEUU]
    • 5.000.000.000 - Hombre/Mujer?, 28 años - No hay coordenadas
    • 4.444.444.444 - Mujer, 35 años - [coordenadas en China]
    • 3.000.000.000 - Hombre, 54 años -[coordenadas en Japón]
  • Varios correos intercambiados con un tal Terje Nikolic, de Noruega.
  • Varios correos en los que se mencionaba a Terje Nikolic, y se hacía referencia a la conveniencia de “una alianza con él y sus sanguijuelas” porque “probablemente tengamos que enfrentarnos a quien nos puso en la pista”. También se mencionaba un posible lugar de reunión: “El Corazón Oscuro”, que una breve búsqueda identificó como un exclusivo pub de Oslo.
  • Texto: “el coleccionista Emil Jacobsen sería una posible fuente de información, se rumorea que posee el diario perdido de Napoleón. Quizá incluso el De Occultis Spherae. Si esto es así, en breve va a recibir muchas visitas inesperadas”.
  • Texto: ”no me fío de la mujer portuguesa, tiene algo que no me gusta. Pero creo que ella puede ser la mejor fuente de información”.
  • Texto: ”También podríamos intentar encontrar a alguien que pueda hablar la Lengua Alter; según mis fuentes, sus palabras son capaces de debilitar el Velo y revelar la Estadosfera. Tened los ojos y los oídos bien abiertos por si acaso”..
  • Texto: ”Pero debemos evitar a Abel y su gente. Nos darían más problemas que otra cosa.”
  • Búsquedas recientes en el móvil: “el Corazón Oscuro”, “Rituales de Impostación”, “Ascensiones”, “Siberia”, “Sonehenge”, “Emil Jacobsen”, “Paul Van Dorn”, “Québec”, “Abenaki”.
  • Varias conversaciones en las que se hacía referencia a "el Círculo Neosuabo". Y algunos nombres recurrentes, que se referían como importantes para algo llamado "Neue Ordnung" ("Nuevo Orden", en alemán): el ya mencionado Terje Nikolic, Franz Liszt, Daniel Simmons, Max Aurel, Otto Clemens, Stuart Marks, Marie Deschamps, Valentine Weiss, Alexander Crane.
  • Una vez que "el Círculo Neosuabo" reuniera a los Nacidos Relevantes, parecía claro que los trasladarían a algún sitio en Canadá, Siberia, Stonehenge o Egipto. Lo que harían con ellos después no se detallaba.

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