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jueves, 12 de abril de 2012

Los Seabreeze - Campaña Canción de Hielo y Fuego Temporada 1 Capítulo 7

Bastión de Tormentas. Cienrocas. Llega el Rey.

Llegaron a Bastión de Tormentas con el sol ya oculto tras el horizonte. Sin sus pabellones de torneo, perdidos en el naufragio de la galera de los Raer, no podían establecer un campamento en el campo de justas, así que se dirigieron a la posada que les había recomendado Orten Lugus, El Árbol Verde, en el pueblo de Cienrocas, uno de los circundantes de Bastión. Aunque varios de los presentes en la sala reaccionaron negativamente ante el Halcón y la Espada de los Seabreeze, el propietario Lyle Brewer no pareció advertirlo y les dio unas habitaciones en el tercer piso. Precisamente unos caballeros las habían dejado el día anterior sin dar explicaciones. También les informó de que se esperaba que el comienzo del torneo se postergara un par de días, pues la comitiva del rey Robert viajaba más lentamente de lo previsto. Era una suerte, quizá aquello permitiría que los Seabreeze heridos se recuperaran completamente antes de empezar las justas.

Bastión de Tormentas

Tras comer algo y retirarse a la intimidad de sus aposentos, Megara aprovechó para discutir airadamente con Ancel, y de paso también con Jeremiah, mientras lady Madelyne intentaba poner paz. La muchacha estaba hirviente de odio por el compromiso que habían acordado a sus espaldas con el capitán mercenario Jhorgo. Amenazó incluso con suicidarse, hasta que sus hermanos fueron capaces de calmarla y convencerla de que ningún modo iban a llevar a cabo aquel trato realizado bajo coacción.

Jeremiah había dado por perdido al sirviente Lond y la guardia que debía escoltarlo hasta Bastión de Tormentas hacía ya casi un mes, así que por la mañana se dispuso a conseguir caballos y armaduras junto a Breon. Sin embargo, la búsqueda resultó de lo más frustrante: una multitud de caballeros y guerreros había acudido a la disputa del torneo y prácticamente habían acabado con todas las existencias de armeros y cuadras. Todo lo que pudo conseguir Jeremiah fue un palafrén. Cuando se encontraban de regreso a la posada, se encontraron con Orten Lugus, que ya había llegado a Bastión. El noble fue muy amable y tras fracasar con un par de tratantes de caballos que conocía, les sugirió acudir a visitar a lord Richard Horpe, cuyo pabellón se encontraba en el campo interior de la fortaleza; si no se equivocaba, había visto que tenía caballos más que de sobra en su campamento. A Jeremiah no le hacía gracia la idea, pues los hombres con los que habían tenido problemas en su parada en Villasal habían lucido el blasón de las tres mariposas de los Horpe, pero no les quedaba otro remedio. Lord Richard los recibió, aunque torció el semblante al identificar su blasón. Con esfuerzo y con la ayuda de Orten pudieron convencer al noble para que les vendiera un par de destreros a un precio razonable, y tras dar las gracias a Lugus, intentaron hacerse con buenas armaduras. Esto sí que probó ser del todo punto imposible: la mercancía de Harmann, el herrero de Bastión, estaba muy solicitada y no tenía ninguna posibilidad de proporcionarles lo que pedían en un plazo de dos días.

Durante ese día y el siguiente, tras realizar las formalidades necesarias para inscribirse en el torneo, los Seabreeze tendrían diferentes encuentros (provocados y fortuitos) en el pueblo de pabellones instalado en el campo interior de Bastión. Visitaron a los Tudbury, que también tenían esperanzas puestas en su progresión en el torneo para hacer frente a sus desgraciadas cosechas. También visitaron el pequeño pabellón del grueso ser Aeron Staedmon, con la exigua representación de su familia, y que iba acompañado de Jocel, el hermano pequeño de Ancel y Jeremiah. El muchacho se alegró sobremanera al ver a sus hermanos y hermana, derramando lágrimas de felicidad. Ser Aeron no era una persona demasiado apreciada en su familia, y Ancel se arrepintió de haber enviado a su pequeño hermano con un caballero que a todas luces se excedía en la comida y no se preocupaba de mantener sus armas con filo. Sin embargo, el cerebro del Staedmon no iba a juego con sus dotes físicas, y funcionaba perfectamente: les habló de los rumores que circulaban sobre las acciones de los Seabreeze, de la ausencia de los Wylde y los Raer, y les previno contra los Dondarrion, los Horpe y algunos más. Poco después se tropezaron con una compañía de la Casa Dondarrion; lord Beric, vestido de púrpura y con el relámpago dorado en el pecho, les dirigió palabras poco amistosas, recordando un roce que su padre había tenido hacía unos años con lord Jeron. Al parecer, durante la guerra del usurpador, el Seabreeze había arrebatado la gloria que de otra manera habría correspondido a lord Berthas Dondarrion con maniobras poco honorables. Por eso no le había extrañado oír el repugnante ataque que los Seabreeze habían dirigido recientemente sobre pobres gentes indefensas. Aunque intentaron hacer entrar en razón a lord Beric, éste se despidió con desprecio. Más tarde ese mismo día hicieron acto de aparición por fin los Raer. Según les dijo lord Edgar, una inoportuna enfermedad de su hijo bebé y de su esposa lo había retenido más de la cuenta, y también por eso había acudido con pocos hombres. Efectivamente, la participación de los Raer en el cuerpo a cuerpo iba a ser meramente testimonial, pues lord Edgar sólo había traído consigo a tres caballeros, y el resto eran hombres bisoños de su guardia.

Tras despedirse de lord Edgar y volver a la posada, se sorprendieron al encontrar un "presente" en su habitación. Un pequeño paquete envuelto en tela y con el nombre de Ancel escrito sobre ella. Al desenvolverlo, extrañados, apareció una exótica y bella daga, profusamente trabajada y con la empuñadura de vidriagón. Un análisis más detallado reveló que la empuñadura estaba hueca y podía abrirse. Dentro de ella había un pequeño vial con una sustancia transparente e inodora; habrían apostado que era agua si no hubiera sido por su extraña envoltura. Berormane guardó el frasquito con cautela, por si se trataba de alguna sustancia extraña; necesitaría consejo o materiales adecuados para investigarla.

El día siguiente, durante el desayuno, el grupo trabó contacto con otros dos caballeros dornienses alojados en la posada: ser Gennady Shanin y ser Bryan Telson. Ser Gennady probó ser una persona bastante odiosa, mientras que ser Bryan estuvo muy amable, aunque expresó su antipatía hacia Jeremiah, porque la una de las noches anteriores éste había estado tonteando con Lidda, una de las cortesanas por las que Bryan sentía algo más que aprecio. Sin embargo, las palabras amables surgieron por fin, y Bryan no tardó en decidir que los Seabreeze podrían ser buenos aliados en su lucha: reveló que se encontraba con Shanin porque éste poseía a Escorpión, una espada que debía haber sido su herencia familiar, y le fue arrebatada a su padre por unos asaltantes que lo asesinaron, seguramente el propio Shanin y sus compañeros. Los personajes, sospechando de todo y de todos, no llegaron a confiar del todo en las palabras de Telson, así que le respondieron con evasivas, lo que provocó la ira contenida del joven, que se marchó con gesto de contrariedad.

Finalmente, dos días después de lo previsto, las trompetas y heraldos anunciaron la llegada de la comitiva real. El rey Robert viajaba en lo alto de su carruaje, saludando a la plebe con sus manazas, mientras reía estentóreamente. La reina Cersei iba junto a él, bella como un amanecer, con sus rizos rubios, sus ojos verdes y su generoso escote. Los caballeros de la guardia real los escoltaban, magníficos en sus armaduras y capas níveas. Muchos otros nobles y desconocidos viajaban en la comitiva, y además, centenares de criados con libreas de los Baratheon, Lannister, Arryn y muchos otros. Al poco rato, los pregoneros anunciaban que la fiesta de inauguración tendría lugar el día siguiente.

Ancel y sus compañeros aprovecharon aquella tarde para ir a visitar a los Fell, cuyos estandartes habían visto en la lejanía en el poblado de pabellones. Le preocupaba qué efecto podrían haber causado en su futura familia política los rumores sobre la matanza de campesinos...

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