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La Santa Trinidad

La Santa Trinidad fue una campaña de rol jugada en el Club de Rol Thalarion de Valencia entre los años 2000 y 2012. Este libro reúne en 514 páginas pseudonoveladas los resúmenes de las trepidantes sesiones de juego de las dos últimas temporadas.

Los Seabreeze
Una campaña de CdHyF

"Los Seabreeze" es la crónica de la campaña de rol del mismo nombre jugada en el Club de Rol Thalarion de Valencia. Reúne en 176 páginas pseudonoveladas los avatares de la Casa Seabreeze, situada en una pequeña isla del Mar de las Tormentas y destinada a la consecución de grandes logros.

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jueves, 26 de junio de 2014

Los Seabreeze - Campaña Canción de Hielo y Fuego Temporada 2 Capítulo 10

Acusados. El juicio por combate
Mientras el grupo estaba discutiendo la conveniencia de ser acompañados o no por el presunto ex-maestre, una potente voz los conminó a salir inmediatamente del vagón donde se encontraban. Al salir, se sorprendieron al ver que se encontraban rodeados por una veintena de capas doradas, cuyo capitán les instó a dejar las armas y les informó de que estaban arrestados por alta traición. Todos suspiraron, sabiéndose víctimas de otro tejemaneje de sus enemigos. Por su parte, el enjuto individuo que había estado hablando con ellos se había escabullido a un lugar discreto y permanecía observando la escena desde una distancia prudencial.

Fueron conducidos hasta la Fortaleza Roja, donde tras unas horas de espera daría inicio el juicio. Cuando entraron al salón del Trono, no pudieron evitar encogerse ante la presencia de todos los allí reunidos. El rey, la reina, el consejo del rey al completo, los Lannister, la Guardia Real, muchos de los nobles presentes en Desembarco del Rey y una pequeña multitud de plebeyos a los que se había permitido la entrada. El rey Robert parecía hastiado de todo aquello, todo lo contrario que los Seabreeze, que sentían que en aquel momento se jugaban no sólo el futuro de su casa, sino también de sus vidas. El Gran Maestre Pycelle pasó a exponer los motivos por los que se encontraban allí: alta traición por tráfico de Fuego Valyrio e intento de atentar contra la vida del rey.

Las acusaciones y las alegaciones en defensa de los Seabreeze llegaron largo tiempo. Ancel llevó el grueso de las conversaciones, como no podía ser de otra manera, y durante el proceso se hizo evidente (para aquellos expertos en esas lides) que todo aquello no era sino obra de lord Baelish. Largo rato se debatió sobre la inocencia o culpabilidad de los Seabreeze, y muchos fueron los testigos implicados, entre ellos el propio Roben Tudbury, que nunca llegó al muro gracias a la intervención de Meñique, o de Orten Lugus, un viejo conocido de la casa.

Cuando la acusación llegó a un punto muerto y quedó en la palabra de los Seabreeze contra la de todos los demás, se hizo evidente que se requerían medidas desesperadas para que no fueran condenados a vestir el negro o algo peor. Jeremiah y Breon exigieron un Juicio por Combate. Entonces fue cuando el rey Robert empezó a mostrar algo de interés, incorporándose en su asiento, y expresó su acuerdo con tal idea. Tras consultar unos momentos el consejo real, la acusación y el propio rey, se aceptó el Juicio por Combate, pero el delito era de tal calibre que el combate se dirimiría en un Juicio a Siete. Siete guerreros que apoyarían a los Seabreeze se enfrentarían a siete campeones de la acusación. Tenían dos días para recabar los apoyos que necesitaran.

Tras mucho intentar buscar apoyos, los Seabreeze consiguieron finalmente la ayuda de Ser Loras Tyrell y de lord Beric Dondarrion. Sin embargo, les faltaba un guerrero para completar el grupo de siete, y no había mucha gente que pareciera dispuesta a apoyarles. Finlamente consiguieron el séptimo guerrero nada más y nada menos que en la persona de Ser Barristan Selmy, el lord Comandante de la Guardia Real, por motivos que no venían a cuento.

Llegó así el momento en el patio de armas de la Fortaleza Roja, ante una multitud enardecida. Jeremiah, Breon, Ancel, Allyster, Loras, lord Beric y Ser Barristan se enfrentarían a los guerreros de la acusación: Ser Gregor Clegane la Montaña, Ser Jaime Lannister, Ser Aron Santagar, Ser Jacelyn Bywater, Ser Lothor Rykker y los Kettleback, Osfryd y Osmund. Lo malo es que Jeremiah se encontraba gravemente herido de la refriega en el burdel, y ser Allyster también tenía algunas contusiones que dejaban a los Seabreeze en una aparente inferioridad.

Pero cuando empezó el combate, se demostró que ambos grupos no se encontraban en condiciones tan dispares. Ser Barristan se enfrentó a La Montaña, Breon a Jaime Lannister, Jeremiah a Jacelyn Bywater, Ancel a ser Lothor Rykker, Allyster a Osfryd Kettleback, Loras a Osmund y lord Beric a Ser Aron Santagar. Tras unos minutos de tanteo, La Montaña se lanzó rugiendo hacia ser Barristan, que pareció sucumbir a sus potentes golpes; pero el anciano caballero era un hombre de amplios recursos y pronto dio la vuelta al combate. Breon no pasó apenas dificultades ante Jaime Lannister, que recibió en un par de ocasiones fuertes golpes del mandoble del caballero de Rocagrís. Por su parte, Ancel se deshacía de ser Lothor y lord Beric de ser Aron, mientras que ser Loras pasaba serios apuros con ser Osmund y Allyster con ser Osfryd. Jeremiah, a pesar de sus heridas, resistió como una roca ante ser Jacelyn, y finalmente, con la ayuda de los que habían triunfado en sus enfrentamientos individuales, el grupo de la acusación cayó derrotado. Para frustración de Breon, ser Jaime no llegó a morder el polvo, sino que salvó los muebles resistiendo hasta que todos sus compañeros estuvieron derrotados o rendidos. En ese momento, el matarreyes, que había sufrido dos feas heridas del espadón de Breon, hizo un gesto de impotencia e histriónicamente manifestó su rendición. Con esto, el grupo de los Seabreeze se alzaba con la victoria, entre los vítores del público, y gestos divididos de aprobación y rechazo entre los nobles congregados.



De vuelta en el Salón del Trono, los Seabreeze recibían -de nuevo- las efusivas felicitaciones del rey Robert y las más discretas de lord Varys. Y también las disculpas del Gran Maestre y de los nobles que habían dudado de ellos; no así de lord Petyr Baelish, que había encontrado alguna excusa para encontrarse ausente de la ciudad en ese momento, pero que manifestó sus disculpas mediante una nota que leyó el Gran Maestre. Restablecido el honor de los Seabreeze, los mejores maestres se asignaron para restañar las heridas de los combatientes, y el viaje de la comitiva real al norte seguiría los planes establecidos: el día siguiente sería el día de la despedida, como estaba previsto.

jueves, 15 de mayo de 2014

Los Seabreeze - Campaña Canción de Hielo y Fuego Temporada 2 Capítulo 9

Preparativos para el viaje
Jeremiah y Vanna llegaron primero a la posada. La mujer se encontraba bastante malherida, así que Ancel decidió salir en busca de un maestre junto a uno de sus guardias. Al poco de salir Ancel llegó Allyster, que había evitado miradas indiscretas moviéndose por callejuelas secundarias; le acompañaba Roslyn, la joven muchacha que había sacado del burdel. Tras interesarse por el estado de los heridos, dejó a Roslyn con ellos y bajó a la sala común de la posada, para vigilar el entorno; la decisión probó ser acertada, pues al poco hacían acto de aparición tres individuos que traerían problemas.

A los tres individuos los pudo ver Breon desde la distancia, pues volvía del conflicto en el burdel acompañado por Garrett. Tres jinetes armados y con armadura descabalgaban frente a la posada y entraban apresuradamente, dejando los caballos al cuidado de un cuarto individuo, un muchacho que tenía toda la pinta de ser un escudero. El caballero del león se acercó al chico, y le interrogó acerca del propósito de sus compañeros allí; el escudero se estremeció visiblemente, y claramente mintió al decir que no lo sabía, así que Breon decidió amenazarlo violentamente, desenvainando su espada. El chico fue presa del terror y huyó entre las patas de uno de los caballos; Breon, impulsivamente, lanzó un mandoble al cuello del animal y lo derribó, pero no fue suficiente para atrapar al escudero. La gente en la calle se detuvo, mientras el resto de caballos se encabritaba.

Mientras tanto, en el interior, uno de los individuos se había acercado al posadero y hecho un aparte con él en la trastienda, mientras los otros dos permanecían apoyados en la barra, observando la sala con aire de superioridad; al parecer, ninguno reparó en Allyster. Pasaron unos momentos hasta que se pudo oír el jaleo que Breon había armado en el exterior. Los dos tipos de la barra desenvainaron y salieron precipitadamente del local mientras el resto de gente se agolpaba en puerta y ventanas para poder ver la calle, cosa que Allyster aprovechó para acercarse sigilosamente a la trastienda. Entró con la espada en la mano y precuación, y menos mal que fue así, pues el tipo que se había llevado al posadero estaba esperándole tras la puerta. Un destello en la hoja del presunto caballero lo delató. El combate fue difícil, pero el reducido espacio de la estancia redundó en favor de Allyster, que con un arma mucho más ligera acabó abatiendo a su enemigo; el posadero, por su parte, había permanecido apartado y tembloroso en una esquina; según dijo, el tipo había preguntado por su grupo, pero no le había dicho nada de interés; Allyster no sabía si fiarse, pero finalmente decidió dejar en paz al hombre.

En el exterior, los dos hombres que habían salido de la posada se habían enfrentado a Breon y Garrett. Resultaron ser bastante diestros con sus espadas, y el resultado de la lucha, aunque favorable a los Seabreeze, fue costoso, pues Garrett sufrió varias heridas bastante feas.

El escándalo no pasó desapercibido, y cuatro capas doradas acudieron a los pocos momentos a la posada, mientras Allyster, Breon y Garrett subían rápidamente a sus habitaciones. Al llegar los guardias, todos se pusieron en tensión, pues si estaban a sueldo de Meñique seguro que iban a tener muchos problemas. Afortunadamente no fue así, y tras una tensa conversación en la que el oficial de los guardias interrogó a los Seabreeze acerca de las muertes de la planta baja y la calle, éstos les convencieron de que todo había sido en legítima defensa y no sabían por qué habían sido atacados. Los capas doradas parecieron satisfechos con la explicación y se marcharon sin poner más problemas. Ancel, que ya había vuelto, sugirió abandonar la posada y trasladarse al campamento donde la comitiva real se estaba congregando para partir hacia Invernalia; todos se mostraron de acuerdo y pronto, las habitaciones de los Seabreeze quedaron vacías, Jeremiah compraba un lujoso vagón para el viaje (de tal manera que la dificultad de las tiradas de recuperación para Vanna y Jeremiah se reduciría a 12), y establecieron su campamento en el propio vagón, junto a los demás viajeros. Una vez en el campamento, Jeremiah contrató los servicios de un buen maestre de otra casa, que también viajaría con ellos (5D en curación). Breon, por su parte, hizo todo lo posible por ponerse en contacto con Varys antes de partir, pero no tuvo éxito en sus intentos, el eunuco parecía esquivarlo.

En el campamento, Allyster mantuvo una interesante conversación con Roslyn, que le proporcionó bastante información. La muchacha había llegado hacía pocos días al burdel, y todavía la estaban adiestrando cuando Allyster la sacó de allí. Su conocimiento de la puerta secreta por la que había escapado el grupo de hombres encapuchados se debía a que el día anterior había visto aparecer por ella a varios hombres: uno de ellos coincidía enteramente con la descripción de lord Petyr Baelish, y otro con el Gnomo, Tyrion Lannister; Meñique iba describiendo al Gnomo el burdel, y después le presentó a las chicas, para que eligiera las que más le gustasen. Respecto a los hombres que habían torturado a Vanna, no podía decir demasiado porque siempre iban encapuchados fuera de la habitación donde la retenían; sólo pudo decir que uno tenía el labio superior partido y le faltaban un par de dientes (y que había intentado violarla, y lo habría conseguido si no hubiera sido por la intervención de la señora Lysa), y otro tenía una cicatriz en ceja y ojo, y un lunar asqueroso en la mejilla.

El día siguiente, apareció ante su vagón un hombre maduro y enjuto, casi completamente calvo y de nariz aguileña. Las miradas más perspicaces pudieron ver que en el cuello lucía señales como las que dejaban las cadenas de maestre, pero no llevaba la cadena en sí misma. Se encontró con Breon y Vanna, y se presentó con la frase "vengo de parte de un amigo común, que se disculpa por no haber podido acudir, ser Breon". Acto seguido, se ofreció a prestarles su servicios, acompañándoles en su viaje hacia el Norte. Esto desató una discusión en el grupo, entre los que eran partidarios, junto a Breon, de que el tipo les acompañara en el viaje, y los que se oponían frontalmente, como Vanna, que no se fiaba de él. Según la mujer, había establecido unas palabras clave para las comunicaciones con Varys, y el extraño no tenía ni idea de ellas, así que no confiaba en que el eunuco lo hubiera enviado realmente.

miércoles, 30 de abril de 2014

Los Seabreeze - Campaña Canción de Hielo y Fuego Temporada 2 Capítulo 8

Rescate por la fuerza
Por la mañana, poco después de que el grupo hubiera decidido organizar una visita al burdel del que les había hablado ser Allyster, un guardia de palacio llegó a la posada donde se hospedaban. Traía órdenes de la casa real por las que se instaba a Ser Breon a presentarse lo antes posible ante Ser Osmund Kettleback. Breon se dirigió hacia la Fortaleza Roja sin tardanza. Allí se encontró con que ser Osmund había reunido un grupo variopinto de caballeros, y pronto averiguó el por qué. Ser Osmund los convocó enseguida para darles a conocer el porqué de su presencia allí. El Lord Consejero de la Moneda les había encargado partir hacia Punta Zarpa Rota para escoltar un envío que debía incorporarse al tesoro real. Por algún motivo desconocido, el barco que lo transportaba había encallado y se requería una escolta de aguerridos caballeros que lo llevara a salvo hasta Desembarco del Rey. Lord Baelish había dado órdenes a Kettleback para que seleccionara aquellos que creyera mejores entre los caballeros de Desembarco del Rey, así que todos los allí presentes debían sentirse orgullosos de haber sido elegidos.

Mientras tanto, Ancel se había quedado con la mosca detrás de la oreja... ¿a qué venía que justo en aquel momento convocaran a Breon a palacio? ¿Y precisamente un Kettleback? Aquello le olía muy mal. Al enterarse de que Breon partía acompañando a un grupo de caballeros hacia el este, se le hizo evidente que se trataba de una argucia para separar a Breon de ellos, así que se despidió de los demás y salió rápidamente al encuentro del grupo de caballeros. Mientras tanto, Allyster, Jeremiah y los dos guardias partían hacia el burdel "Las Zorras Rojas" para ver qué podían averiguar.

Antes de entrar al burdel, Allyster contrató a tres tipos de mala catadura para que metieran follón y distrajeran la atención. Y así lo hicieron. Cuando Allyster y Jeremiah accedieron al burdel había un guirigay intenso en el piso superior, al que se accedía por unas escaleras abiertas y un pasillo también abierto que daba a la planta baja. Como habían sospechado, había una fuerte presencia armada en el interior. Tres tipos se giraron hacia ellos, aparentemente reconociéndolos, para impedirles el paso. Varios tipos del piso superior también desenfundaron armas, y lucían armaduras, con lo que el grupo se encontraría en desventaja, pues habían decidido acudir sin ellas para no llamar la atención. Una puta se abalanzó sobre Allyster con un puñal, rozándole; cuando éste le preguntó dónde se encontraba Vanna y ella no contestó, la degolló sin miramientos. Mientras tanto, en la escalera, Jeremiah y uno de sus guardias se enfrentaban a tipos con armadura; el guardia no tardó en retroceder ante los potentes golpes enemigos, y Allyster acudió a ayudar a Jeremiah, que ya lucía una fea herida en el costado. Entre Allyster y el segundo de los Seabreeze consiguieron abrirse paso hasta el piso superior, no sin que el último sufriera otra herida en el hombro, que le dejó el brazo inerte. Al llegar arriba, pudieron ver cómo un hombre encapuchado rodeado de mujeres y un par de tipos armados atravesaban la puerta de la habitación del fondo; pero varios enemigos les cortaban el paso. Justo en ese momento, Sandor Clegane, el Perro, salió de una de las habitaciones laterales, curioso por lo que sucedía. Allyster le pidió ayuda, pero Clegane prefirió no intervenir; eso sí, dejó inconsciente de un codazo a un tipo que acudía presto al combate, pero acto seguido volvió a entrar en su habitación.

Mientras tanto, hacía rato que Ancel había dado alcance al grupo de Osmund Kettleback, y reclamó que Ser Breon debía volver a Desembarco del Rey con él. Ser Osmund intentó rebatirle, pero no era rival para la verborrea de Ancel, ni para su estatus social. Tras unas cuantas palabras amenazadoras, Kettleback optó por no enfrentarse a aquel joven lord y dejó marchar a Ser Breon. En un abrir y cerrar de ojos se plantaron ante el burdel, en el que se oían claramente sonidos de combate. Breon se precipitó al interior y subió las escaleras justo en el momento en que Jeremiah recibía su segunda herida. La llegada del caballero del león decantó ya el combate definitivamente a favor del grupo, que se abrió camino apresuradamente hacia la habitación del fondo. No obstante, Allyster vio por el rabillo del ojo que en una de las habitaciones laterales había una mujer atada a una silla, con un saco en la cabeza y llena de manchas de sangre. Sin duda, era Vanna. Así que entró en la habitación y entregó la mujer a Jeremiah, que la puso a salvo. Pero un movimiento llamó su atención: dando una patada a la mesa de un rincón, reveló la figura de una chica, poco más que una niña, llorando desconsolada. La muchacha decía llamarse Roslyn, y hablaba entre sollozos, asustada al extremo. Allyster decidió llevársela.

Cuando reventaron la puerta y entraron en la habitación del fondo, allí no había nadie. Sin duda, habían atravesado algún tipo de puerta secreta, pero por más que buscaban no encontraban nada. Fue Roslyn la que señaló un rincón donde en un armario se abría un doble fondo. Se notaba que la muchacha quería que la sacaran de allí, y colaboró con ellos todo lo que pudo.

Allyster y Breon entraron en el pasadizo: una estrecha escalera bajaba hasta un pasillo, al fondo del cual se podía ver un ligero resplandor. Se apresuraron hacia delante. De repente, una figura se cortó contra el resplandor, y arrojó algo hacia ellos. El destello de una pequeña redoma de vidrio se hizo evidente para Allyster, que corrió hacia atrás, al igual que Breon. A sus espaldas, todo estalló en una llamarada de fuego verde, mientras se arrojaban al suelo. Por suerte habían podido retroceder a tiempo, o la figura no había tenido la suficiente fuerza para alcanzarles con el recipiente. El calor era insoportable, y el fuego tardaría mucho en extinguirse, así que decidieron salir y volver a la posada. Breon tuvo un encuentro con los guardias de la ciudad, pero al reconocerlo como caballero no le pusieron demasiados problemas. En la posada, se reunieron con Jeremiah, Vanna y Ancel, que habían llegado hacía un rato. La mujer lucía bastante mal aspecto y había recibido bastante castigo físico, pero había conseguido no revelar nada (o al menos, eso creía ella), y con los cuidados adecuados, sanaría.

miércoles, 2 de abril de 2014

Los Seabreeze - Campaña Canción de Hielo y Fuego Temporada 2 Capítulo 7

La búsqueda de Berormane. Problemas en Lecho de Pulgas.
Tras la búsqueda infructuosa de Berormane, poco antes del amanecer Allyster se dirigió a presentarse ante Aron Santagar para empezar su guardia en la Fortaleza Roja. Sin embargo, antes de llegar a la vista de la fortaleza, el maullido de un gato asustado puso al caballero alerta; y eso le salvó de la emboscada que tres individuos le habían preparado: dos tipos encapuchados se habían acercado sigilosamente por su espalda, y el mendigo que había en la siguiente esquina sacaba en esos momentos un cuchillo de entre los pliegues de su ropa. Esquivado el primer ataque de uno de los encapuchados, aprestó sus armas, ante lo cual, los tres individuos huyeron hacia las sombras de los callejones anexos.

Cuando Allyster se presentó ante Santagar y éste vio que el caballero tenía una costilla rota debido al torneo del día anterior, lo disculpó de la guardia. Allyster prefirió no relatar el incidente que había tenido lugar unos minutos antes. Acto seguido, volvió a reunirse con los Seabreeze, evitando las calles solitarias.

Ancel, Jeremiah y Vanna se dirigieron a retirar el cadáver de Regar de las tiendas de las Hermanas Silenciosas. En un sitio discreto celebraron una pequeña ceremonia oficiada por el septon Gebriel, de los Cressey, y pagaron a un comerciante para que llevara el cadáver en su caravana a tierras de los Tudbury. La tristeza de Jeremiah sólo era comparable a su rabia en aquellos momentos. También enviaron un cuervo a los Tudbury informando de la muerte del muchacho, pero sin mencionar la implicación de Jaime Lannister en todo aquello.

Mientras Allyster y Jeremiah empleaban varias horas en la infructuosa búsqueda de Berormane, Allyster le explicaba a Vanna discretamente su pasado con Meñique y la relación que les unía en aquel momento. El caballero no se fiaba de lo que quiera que lord Baelysh tuviera preparado para ellos.

En una de las Tiendas de Curación donde se encontraban los cadáveres de dos maestres calcinados, uno de ellos podía coincidir con la descripción de Berormane, pero los Seabreeze enseguida desecharon tal posibilidad, pues la cadena del maestre no lucía el eslabón de Obsidiana del que Berormane se habia mostrado tan orgulloso en el pasado.

Mientras la mayoría de ellos volvía a la posada evitando las calles solitarias, Jeremiah se dirigió a las cocinas de la Fortaleza, con la intención de encontrarse con alguna sirvienta. No lo tuvo difícil, y al poco se encontraba retozando con una rolliza aunque bonita cocinera. La chica le reveló que efectivamente sirvió la comida en los aposentos del Gran Maestre el día que Berormane desapareció, y en sus aposentos se encontraba otro maestre que coincidía con su descripción. Ambos parecían bastante airados por alguna discusión que acababan de tener. Pero no pudo confirmar que el maestre más joven saliera o no de aquella parte del castillo. Cuando más tarde Jeremiah salía de las cocinas, un gordo cocinero se acercó a él, y resultó no ser otro que Varys. Éste le aconsejó tener cuidado con las preguntas que hacía, y le advirtió que "los aparentemente más desvalidos podían ser la gente más peligrosa". El Señor de los Rumores también dio a Jeremiah "recuerdos para Vanna", y además le dio una información como regalo: "Berormane entró en los aposentos de Pycelle, pero nunca volvió a salir".

La información de Jeremiah fue recibida con rostros serios por los demás cuando la compartió. Excepto por Vanna, que había salido un tiempo antes a "encargarse de unos asuntos"; lo que la mujer quería era conseguir algunos venenos en el mercado negro. Pero no fue una buena idea. En una de las plazas del Lecho de Pulgas anexas al punto de trapicheo, Vanna sintió cómo un dardo se clavaba en algún punto de su cuerpo y todo se volvía borroso en segundos; sólo alcanzó a ver a un individuo correr hacia ella y a continuación un estallido en su cabeza que la hizo descender a la oscuridad de la inconsciencia.

En algún momento indeterminado, Vanna recuperaba la consciencia con una bolsa de tela en la cabeza que la mantenía en la oscuridad, atada de pies y manos mientras alguien le hacía preguntas y la golpeaba. La mujer los entendía a duras penas, pero alcanzaba a entender algo sobre "el eunuco" e información intercambiada. Negó a todo lo que le respondían mecánicamente, hasta que perdió la consciencia de nuevo.

Preocupados por la ausencia de Vanna, se dedicaron a buscarla por la noche en las casas de salud, sin éxito. Tras despuntar el día, Allyster decidió meterse en el Lecho de Pulgas disfrazado; allí, con sus habilidades para el callejeo y el soborno, consiguió sacarles a dos contrabandistas que al atardecer del día anterior había habido un altercado en una plaza entre una mujer y dos tipos. Tras compartir unas cervezas con los tipos y soltar unas cuantas monedas más, uno de ellos le dijo que los asaltantes le sonaban de haberlos visto habitualmente en el burdel Las Zorras Rojas.

Ancel, por su parte, se dirigió a hablar con lord Varys para averiguar si sabía algo de su amiga. El eunuco se mostró consternado por la desaparición de Vanna, y dejó caer que si él no sabía nada de aquello, "sólo podía ser obra de una persona". No dijo la persona, pero para Ancel se hizo evidente de quién hablaba. Varys le dijo con gesto triste que si Vanna no se encontraba muerta o fuera de la ciudad a aquellas alturas, intentara encontrarla en alguna casa de placer...

jueves, 20 de marzo de 2014

Los Seabreeze - Campaña Canción de Hielo y Fuego Temporada 2 Capítulo 6

Ambiciones enfrentadas. El Torneo de despedida.
Por la mañana, el grupo se dio cuenta de que Berormane no había aparecido por la posada en toda la noche y gran parte de la tarde del día anterior. La preocupación cundió entre ellos, pero la justa celebrando la despedida del séquito real se iba a celebrar a mediodía, y Allyster y Jeremiah debían debía prepararse para ella. Aun así, Ancel fue a hablar con el Gran Maestre Pycelle, pues la última vez que alguien había visto a Berormane había sido yendo a visitar al anciano. El Gran Maestre lo recibió en sus estancias, pero lo único que alcanzó a decirle en su decrepitud fue que Berormane había partido a media tarde y ya no había vuelto a saber nada de él; le había hablado de unos experimentos para desarrollar una forma de curación nueva, pero no había sido muy claro. El Gran Maestre le pareció a Ancel un hombre senil pero muy amable, y despidiéndose, se marchó.

Durante toda esa mañana, el muchacho Regar, el escudero de Jeremiah al que Jaime Lannister había golpeado con el guantelete el día anteior a modo de lección, se mostró con dolor de cabeza, mareado y tambaleante, pero no concedieron mucha importancia a tales síntomas, eran relativamente normales después del golpe que había recibido. Al no estar Berormane presente tampoco podían hacer mucho más.

Varys provocó un encuentro con Vanna haciendo uso de uno de sus disfrazes esa mañana. El eunuco le transmitió su desagrado acerca de los "pajarillos" que la mujer tenía revoloteando por Desembarco del Rey. Conversaron largo y tendido sobre el reino, las lealtades respectivas y la confianza. Según Varys, los pajarillos de Vanna permanecerían enjaulados mientras no estuviera seguro al cien por cien de cuáles eran sus intenciones para con el rey y el reino. A pesar de todo, Varys se mostraba respetuoso y agradecido con Vanna por aquella ocasión en que se habían encontrado en el pasado de ambos, y por tal motivo le concedía un trato de especial favor; con cualquier otro habría sido mucho más despiadado. La cercanía del torneo hizo que tuvieran que interrumpir su interesante convesación, así que Varys citó a Vanna en el bosque de dioses de la Fortaleza Roja al término de la competición.

Durante los preparativos de la justa, Ancel habló con Allyster, pues quería conocer más detalles de la filiación e intenciones generales del caballero. Por ello también se informó de datos de interés sobre la casa Coldwater: lord Royce estaba casado ahora con su tercera esposa, mucho más joven que él; sus dos primeras esposas habían muerto ambas dando a luz a respectivos hijos. Además, eran banderizos de los Royce y sus tierras se encontraban cerca de la casa Baelish. Allister era el tercero de los hijos de lord Royce. Ancel no pudo sino empatizar con el curtido caballero, pues ambos eran hijos repudiados por sus progenitores y sus caracteres no diferían mucho. Eso sí, los detalles de los problemas de ser Allyster con su padre no salieron a la luz.

Y comenzó el torneo. Tanto Jeremiah como Allyster pasaron la primera ronda, y justo antes de la segunda Regar se empezó a encontrar mareado. Jeremiah lo puso al cuidado de Ancel, y juntos se dirigieron a buscar un maestre que pudiera mejorar su estado. En la segunda ronda, Jeremiah tuvo la mala suerte de encontrarse con ser Barristan Selmy enfrente. El lord comandante de la Guardia Real lo descabalgó con la segunda lanza.

Mientras Ancel y Regar se encaminaban hacia una tienda para ver a algún maestre, el muchacho se desplomó. Una septa que se encontraban cerca se acercó al instante. Enseguida se mostró preocupada e informó a Ancel de que el muchacho no respiraba. Éste pidió a voces un maestre, y enseguida acudió uno, un maestre maduro y con la túnica inmaculada. Durante unos minutos interminables intentaron reanimar al muchacho por todos los medios, hasta que el maestre, con aire sombrío se levantó e informó al señor Seabreeze que la herida de la cabeza debía de ser más grave de lo que había parecido en un principio. Con una tristeza extrema, Ancel recogió a su primo con delicadeza y lo llevó a la tienda de las hermanas silenciosas.

Un guardia enviado por Ancel informó a Jeremiah del estado de su escudero. El caballero, que acababa de ser descabalgado por ser Barristan, se apresuró hacia el lugar donde yacía el joven Tudbury y a donde ya había llegado Vanna. Ésta, Ancel y Jeremiah velaron al muchacho durante largo rato, mientras el mediano de los Seabreeze elevaba sus oraciones y visualizaba intermitente a Jaime Lannister golpeando a su querido escudero.

Mientras todo esto sucedía, poco antes de su propia participación en el torneo, Allyster vio a sus compañeros de armas reunidos y riendo en un rincón del muro exterior, así que se dirigió hacia allí, intrigado. Cuando llegó, no le costó ver que uno de ellos tenía el puño ensangrentado y un par lucían salpicaduras de sangre en sus vestimentas. Al preguntarles, los tipos, un poco borrachos, le dieron información algo fragmentada. Al parecer, bajo la supervisión de uno de los Kettleback, habían estado sacándole información a un maestre a base de golpes. A Allyster no le costó mucho sumar dos y dos y suponer que el maestre en cuestión debía de ser Berormane y que el Kettleback que fuera debía de estar siguiendo órdenes de Meñique. El caso es que se acercaba la participación de Allyster en el torneo y no podía prolongar más la conversación, pero los hombres le dijeron que se encontrarían en la posada de la Cruz de Bronce, por si luego quería unirse a ellos.

En su segundo cruce, Allyster fue descabalgado por Osfryd Kettleback, de una manera bastante violenta. El caballero Coldwater quedó inconsciente en la caída y la lanza le rompió una costilla. Despertó al cabo de una media hora en una tienda de maestres y, sobreponiéndose al dolor, salió. Tras buscar a los Seabreeze sin éxito, se dirigió a la posada donde le habían dicho sus compañeros que estarían. Pero cuál no sería su sorpresa cuando se acercaba a la pequeña plaza donde se encontraba el edificio y vio una columna de humo alzarse sobre las casas. Donde se había encontrado la pequeña posada ahora se alzaba una columna de fuego y humo que los vecinos estaban intentando controlar. Varios cadáveres calcinados se habían dispuesto en un lugar cercano, y varias septas, septones y maestres trataban a los muchos heridos. La sospecha que había ido formándose en su mente se materializó: al dar las descripciones de los soldados, un par de testigos le dijeron que sí, que se encontraban dentro y seguramente habían muerto. Según le contaron, había habido una reyerta muy fuerte con los hombres que él describía implicados, y que a raíz de eso el fuego se había extendido rápidamente. Qué casualidad, y qué apropiado, pensó Allyster.

Ancel y Jeremiah, guiados por el dolor, se dirigieron a intentar ver al rey, susurrando palabras de justicia y venganza. Por los pasillos de la Fortaleza Roja, Ancel fue increpado por una extraña voz. Al girarse, no vio a otro que a Tyrion Lannister, el gnomo. En una breve conversación, el hombrecillo mostró su curiosidad por la ascendente estrella Seabreeze y emplazó a Ancel para una futura conversación durante el viaje hacia el Norte. Los Seabreeze no tenían el cuerpo para ironías ni bromas, así que cuando el gnomo expresó sus condolencias y les dijo que estaba seguro de que había sido un accidente, se despidieron bruscamente. A continuación fueron recibidos por ser Aron Santagar, que se disculpó en nombre del rey, pues éste estaba muy ocupado para recibirles. Pero les aseguró que expondría su caso ante el rey, lo que debería bastar de momento. A continuación, Jeremiah se ausentó para pasar el día de burdel en burdel y ahogar su dolor en alcohol y mujeres.

Poco tiempo después, Vanna se encontraba con Varys de nuevo en el Bosque de Dioses. La mujer lo había meditado y decidió ponerse bajo la "tutela" de lord Varys (por el momento, aunque esto no lo dijo en voz alta, por supuesto). El eunuco esbozó una amplia sonrisa de satisfacción y tomaron las medidas para enlazar a los pajarillos de Vanna con los de Varys.

Allyster volvió a la Fortaleza, donde se reunió con Ancel. Por seguridad, salieron a dar un largo paseo por las calles de la ciudad mientras conversaban. El caballero reveló toda la información que había descubierto al señor Seabreeze. Berormane seguramente había sufrido una paliza y a en aquellos momentos quizá ya estuviera muerto, a manos de gente que ya había muerto a su vez. Sospechaba que a instancias de lord Petyr Baelish; no sabía qué era aquello tan valioso que Berormane pudiera conocer, pero estaba bastante seguro de lo demás. Allyster hizo saber también a Ancel que no quería acabar como sus compañeros de armas, y eso era lo que lo había motivado a informarle de todo. Quizá era hora de cambiar lealtades, y los Seabreeze le habían parecido trigo lo suficientemente limpio para ello.

Cuando Jeremiah volvió poco después del amanecer y fue informado de todo, los Seabreeze y su séquito se dedicaron a la búsqueda de su querido maestre, que de momento no dio ningún resultado. Sin embargo, a raíz de las conversaciones que había tenido con Allyster, de información proporcionada por Vanna y de sus propias averiguaciones, Ancel sospechaba que el Gran Maestre Pycelle quizá no había sido todo lo sincero que le había parecido en un principio en la conversación sobre Berormane...

viernes, 7 de marzo de 2014

Los Seabreeze - Campaña Canción de Hielo y Fuego Temporada 2 Capítulo 5

En Desembarco del Rey
En esta sesión causó baja como PJ el maestre Berormane y se incorporó a la narración el caballero Allyster Coldwater

Desembarco del Rey

Ancel dejó la compañía de Meñique con semblante preocupado y pensando furiosamente. A su estado de ánimo no ayudó ver a través de una aspillera a Vanna a lo lejos caminando junto al eunuco, lord Varys. A saber lo que estarían tramando aquellos dos.

Jeremiah y Breon se dirigieron al Gran Septo de Baelor. El mediano de los Seabreeze quería celebrar una ceremonia de despedida para su hermana Megara, pues suponía que a aquellas alturas ya estaría muerta. Allí les recibió el hermano Rugar, uno de los secretarios del septon supremo. Los veinte dragones de oro que Jeremiah puso sobre la mesa alegraron el rostro del hermano y facilitaron las cosas en grado sumo. La ceremonia se celebraría en apenas cuarenta y ocho horas, y el propio septon supremo la oficiaría.

Buscando una posada en la ciudad, el grupo se topó con Allyster Coldwater. Éste reconoció al instante a Vanna, la mujer de uno de los comandantes bajo los que había servido durante sus viajes. Cortés y cultivado como era, no tardó en hacer buenas migas con el grupo, y en compartir unas cuantas pintas con Breon y Jeremiah. Haciendo memoria del tiempo en que sirvió bajo Jherozen el Luminoso, Vanna consiguió recordar a ser Allyster como un buen hombre, educado y amable. La noche acabó con Allyster, Breon y Jeremiah borrachos como cubas y con el primero invitando a los Seabreeze en uno de los muchos burdeles de la ciudad.

Por la mañana, Breon y Jeremiah se levantaron más o menos frescos, y dejaron a Allyster descansando, afectado mucho más por la noche de juerga. Vanna y Ancel se dedicaron a pasear por la ciudad, interesándose por los rumores que pudieran surgir. Vanna informó al señor Seabreeze de que se había enterado de que lady Lysa, la esposa de lord Jon Arryn, había salido precipitadamente de la ciudad poco después de la muerte de su marido, acompañada de su hijo, el pequeño y enfermizo Robert Arryn. Horas después, reunidos con Allyster, Ancel le preguntaba al caballero acerca de tal información; suponía que quizá estuviera enterado, ya que su casa, Coldwater, era banderiza de los Arryn. Pero Allyster se encogió de hombros y dijo no saber nada de tan altos niveles políticos. Vanna se mostraba preocupada por el asunto, y sugirió que una visita al Nido de Águilas quizá no estuviera de más.

A media tarde, Ancel decidió hacer una visita a la biblioteca de la fortaleza. Allí le sorprendió encontrarse con ser Allyster, que se encontraba leyendo un libro de historia de Desembarco del Rey. Transcurridos unos minutos, Ancel oyó una voz conocida tras él, y un escalofrío le recorrió la espalda: lord Petyr de nuevo. Meñique entabló una conversación con Ancel, al parecer sin importarle que Allyster se encontrara presente. Insistió sobre el tema de Roben Tudbury, e intentó sonsacar información variada al señor Seabreeze.

La siguiente mañana, Allyster y Jeremiah se encontraron en el patio de armas, entrenando. Varios otros caballeros se encontraban presentes, algunos de ellos mirando con animosidad al arribista Seabreeze. Fue Osmund Kettleback quien se mostró más agresivo. Amenazó a Jeremiah y cuando éste lo ignoró, comenzó a hacer comentarios despectivos. Hasta que llegó a la escena Ser Jaime Lannister. Una simple mirada del galante caballero con el pelo dorado bastó para apaciguar los ánimos. A continuación, se acercó al escudero de Jeremiah, Regar Tudbury, y le dio un golpe en la cabeza con el guantelete, dejándolo casi inconsciente; Jeremiah no movió un músculo al ver a Jaime sonreir y sugerir al jovencísimo escudero que debía estar siempre atento si quería llegar a ser un buen caballero. Acto seguido, se dirigió a Jeremiah y a Allyster, felicitándoles por su caballeresca actitud ante "ese estúpido" Kettleback.

Al atardecer, tuvo lugar la magnífica ceremonia de despedida a Megara Seabreeze. El cristalino tañido de campanas anunció el evento al que acudió el grupo al completo. Todos se sorprendieron al llegar a la ceremonia la reina Cersei con sus hijos y su hermano Jaime. La propia reina dio su pésame a los hermanos Seabreeze, y eso hizo que en los siguientes días éstos estuvieran en boca de todo el mundo en la ciudad.

Por la noche, Breon recibió la visita de Myrelle, una de las prostitutas de lujo originarias de la ciudad de Braavos. Después de disfrutar con ella como nunca lo había hecho en su vida, la mujer le dejó un mensaje: debería acudir al Bosque de Dioses de la Fortaleza Roja poco antes del amanecer para encontrarse con un amigo común. Breon no dudó y acudió a la hora prevista. El "amigo común", resultó no ser otro que lord Varys. Los dos hombres mantuvieron una larguísima conversación, que se resumió en lo siguiente: el eunuco conocía la historia de Breon, y le podía ayudar a restaurar su casa y la gloria perdida. Por supuesto, a cambio de que le informara de todo lo que le pareciera interesante y su posterior lealtad. Breon salió de la fortaleza haciendo castillos en el aire, prestando escasa atención a la recomendación de Varys de que no se fiaran del tal Allyster Coldwater.

Después, tenía lugar un nuevo encuentro entre lord Petyr y Ancel. A los oídos de Meñique había llegado la noticia de la ceremonia de despedida de Megara, y a raíz de eso había tomado la decisión de investigar sobre el tema y compartir la información que tenía con los Seabreeze. Lord Petyr le informó de que tenía datos que hacían creer que la hermanda de Ancel y Jeremiah seguía viva. Meñique pidió a Ancel un intercambio de lealtad si conseguía información fiable acerca del paradero de su hermana, y éste aceptó.

El día siguiente, tendría lugar la justa que serviría como celebración de despedida al séquito del rey.

miércoles, 29 de enero de 2014

Los Seabreeze - Campaña Canción de Hielo y Fuego Temporada 2 Capítulo 4

Despedidas y Convocatoria
Poco después, en una de las mayores estancias de Quiebramar, se celebraba en privado el juicio a Roben Tudbury. El noble, con su traje negro maltrecho, no perdió la compostura en ningún momento, e incluso se mostró confiado de que su sobrino y su corte entraran en razón. Poco antes de emitir el veredicto, le fue concedida la palabra, y con su irritante aire de superioridad, preguntó:

— ¿Estáis seguro de que estáis haciendo lo correcto, sobrino?

Ancel no necesitó más. Roben fue declarado culpable de traficar con fuego valyrio y condenado a vestir el negro. Jeremiah se había opuesto tajantemente a la aplicación de la pena de muerte a un noble de su propia sangre y mandar al Tudbury al muro fue la mejor solución posible. Pocas horas después, dos galeras Seabreeze y las dos galeras de Roben Tudbury con tripulación Seabreeze partían hacia el lejano norte. Los hombres fieles a Roben permanecerían en la isla para ser enviados más tarde al continente.

Una vez solucionado el problema de su díscolo tío, volvieron a discutir sobre la mejor forma de afrontar la desaparición de Megara. Finalmente, decidieron propagar el ofrecimiento de una recompensa a quien pudiera rescatarla o aportar información valiosa sobre su paradero.

Preocupada por la situación de Tygor Wyl, y por qué no decirlo, también interesada en lo que podrían sacar en el futuro de una alianza con el muchacho, Megara se preocupó de enviar varios espías para investigar la situación en sus tierras y las fortalezas aledañas.

Los Seabreeze se reunieron a continuación con Voredyn Ryth, para intentar cortar su relación con el tráfico de fuego valyrio. Tal cosa no fue posible, sin embargo. Voredyn argumentaba que no podía cortar de repente el flujo de fuego valyrio hacia el este porque sus clientes eran gente poderosa y no se podía permitir enemistarse con ellos. A lo máximo que pudo comprometerse fue a interrumpir el tráfico a través de Quiebramar durante un período de tres semanas. Los Seabreeze se mostraron de acuerdo.

Poco después, el sacerdote rojo Saario de Penthos se reunía con Ancel, Jeremiah y Berormane. De alguna manera había contactado con Melisandre, y ésta había reclamado su vuelta a Rocadragón. Según explicó el clérigo de R'hllor a Ancel, el Señor de la Luz no estaba complacido con la senda que los Seabreeze habían tomado, ignorando la mayoría del tiempo su guía. Así que debía marcharse, retirando su amparo a la Casa. Deseando que aquello "no fuera la perdición de los Seabreeze", se marchó. Ancel no se vio capaz de intentar convencer de nuevo a Saario de que todo cambiaría en breve, y en su lugar optó por decirle que si en algún momento Stannis hacía pública su devoción a R'hllor, entonces los Seabreeze se replantearían sus creencias.

El día siguiente, Berormane apareció con un cuervo recién llegado al castillo. En él, lord Renly instaba a los Seabreeze a acudir con una delegación adecuada a Desembarco del Rey, sin especificar bien los motivos. Sin tardanza, hicieron los preparativos para el viaje y esa misma tarde embarcaban en cuatro galeras rumbo a desembarco del rey. Decepcionado sobremanera, Tygor Wyl se despidió; partía hacia sus tierras en busca de algún apoyo para recuperar lo que por derecho le pertenecía. Consternados, no tuvieron más remedio que dejar marchar al muchacho. Berormane le proporcionó un par de cuervos para que pudiera enviarlos a Quiebramar cuando fuera necesario, pero por desgracia poco más podían hacer, convocados por su señor a la capital.

En tres jornadas arribaban a la populosa ciudad y entraban en la Fortaleza Roja. Allí trabaron contacto con varios de los miembros de la Guardia Real, y Breon incluso mantuvo una breve conversación con Jaime Lannister, que lo observó valorativamente y quizá algo despectivo, lo que irritó sobremanera al mataleones; a ello contribuyó el hecho de que el Lannister llamara todo el rato "Beron" a Breon, aparentemente a posta.

En pocos minutos, la delegación Seabreeze fue convocada a presencia del Consejo compuesto por lord Petyr Baelish (Meñique), lord Varys la Araña, lord Renly Baratheon y el Gran Maestre Pycelle. Renly les informó de que los había propuesto personalmente para formar parte de la escolta que partiría hacia el norte con el rey Robert y la reina Cersei en visita a Invernalia. Los Seabreeze se mostraron especialmente honrados y por supuesto murmuraron palabras de agradecimiento por la confianza depositada en ellos. Después de retirarse de la audiencia ante el Consejo, Ancel se sorprendió -y preocupó- cuando lord Baelish hizo un aparte con él. El consejero de la moneda le confió que no le gustaba nada lo que había pasado con Roben Tudbury. Sus relaciones con él eran estrechas, y no le gustaba que uno de sus peones hubiera sido enviado al Muro... Ancel tragó saliva; a los Seabreeze no les convenía tener como enemigo a aquel hombre, poderoso como era. Intentó arreglar las cosas, disculpándose e incluso proponiendo tomar él o alguno de sus familiares el puesto de Roben. Sin embargo, lord Petyr no parecía nada convencido de sus explicaciones y dejaron la conversación en un punto y seguido que retomarían en otro momento. Aquello, desde luego, no era bueno.

viernes, 18 de octubre de 2013

Los Seabreeze - Campaña Canción de Hielo y Fuego Temporada 2 Capítulo 3

El asunto Roben
Al recibir las noticias sobre la muerte de Jon Arryn, Renly salió precipitadamente de la sala, seguido poco después por algunos de los presentes, entre ellos Ser Davos. Tygor Wyl, sentado en las filas de atrás junto a Breon, preguntó al caballero si sabía qué estaba pasando, a lo que Breon movió la cabeza negando.

Mientras esto ocurría, los novios salieron también de la sala, escoltados por Alyn Estermont y Jeremiah, que se encargarían de las labores de guardia de honor mientras Ancel y Elora consumaban su matrimonio. Pocos minutos después, apurado por la situación, Ancel aparecería con la sábana manchada para atestiguar la consumación.

En la sala de guerra, Renly reunió a los nobles de las casas mayores. Poco después, un grupo de sirvientes salía al castillo para propagar la noticia. Ancel y Jeremiah hicieron acto de aparición, pues como anfitriones opinaban que les correspondía estar presentes en la reunión. Ésta se prolongó durante aproximadamente media hora más, donde lord Renly anunció que viajaría inmediatamente a Desembarco del Rey. Dio instrucciones a los nobles de que estuvieran preparados en caso de que necesitara algo y tuviera que convocarlos.

Saario de Penthos, el sacerdote rojo, se reunió con Vanna. Le habló de la reticencia de R'hllor a manifestarse en las llamas, y le recomendó que transmitiera a sus señores la necesidad de que mostraran una mayor devoción por el Señor de la Luz. Lady Melisandre había visto en las llamas que los Seabreeze debían jugar un papel importante, pero ello no quería decir que fueran fundamentales. Más tarde, Saario se reuniría con Ancel, cuando Vanna le transmitió la inquietud del sacerdote. Ancel intentó tranquilizar al clérigo, y le transmitió su convencimiento de que Jeremiah y Berormane no iban a cambiar su fe fácilmente, aunque intentaría cambiar la situación de alguna manera. A continuación, Ancel encargó a Saario una labor: intentar descubrir en las llamas dónde se encontraba Megara, si es que estaba viva. Si R'hllor mostraba el camino, seguramente su hermano y el maestre estarían más receptivos a sus enseñanzas. Saario intentó protestar y expresar su malestar, pero Ancel dio la conversación por acabada.

Durante la jornada siguiente, Quiebramar se fue vaciando de invitados. Lord Renly partió, y Ser Davos también, deseando lo mejor a los Seabreeze. Pronto sólo permanecieron en el castillo los Tudbury, los Fell y los Estermont, aparte de algunas delegaciones menores.

Vanna fue informada por Jana de que los agentes que seguían los pasos de Roben Tudbury habían dejado de transmitir sus informes. Sospechaba que, si no los había sobornado, estaban muertos a esas alturas. Vanna le encargó que intentara sustituirlos por otros.

Por otro lado, reunido con el grupo, Tygor Wyl insistió sobre el asunto de sus tierras. Llevaba dos años con los Seabreeze y creía que se estaban agotando las opciones de tomar la fortaleza rápidamente. Debían atacar antes de que los usurpadores se asentaran. Breon insistió vehementemente a Ancel, pero éste, alegando que Renly podría necesitarlos en cualquier momento, volvió a postergarlo. Tras la conversación con su señor, Breon volvió a los aposentos de Tygor, y un sirviente le informó de que había salido al pueblo. Breon lo encontró en el exterior de una de las posadas, despidiéndose de otro hombre, que no era otro que ¡Roben Tudbury! Éste iba acompañado de otros tres hombres y cuando se reunió con ellos partieron a caballo. Al confrontar a Tygor en la posada de Jana, éste reconoció que el tal Roben se había intersado por su caso, y al pedirle dinero para reconquistar lo que era suyo, se había mostrado receptivo. La paciencia de Tygor se había acabado, y necesitaba encargarse del asunto cuanto antes; los usurpadores ya debían de estar relacionándose con las casas de su alrededor y reclutando soldadesca. Durante la conversación, Breon intentó por enésima vez propasarse con Jana; sorprendentemente, ésta no le rechazó como otras veces, pero le recordó el asunto de "la leona y sus cachorros".

Durante esos días, Jeremiah intentó consolar a su madre, a su abuela y a ser Alyn en la medida de lo posible, rezando a los Siete siempre que podía. Por otro lado, su escudero, Regar Tudbury, había empezado a destacar ya con las armas. Todo lo contrario que Lothar, escudero de Breon; éste habló con la familia del muchacho exponiendo la incapacidad de éste para los asuntos marciales, y lo que se decidió fue ponerlo a las órdenes de Berormane como aprendiz, para que siguiera a salvo en Quiebramar.

Al atardecer, apareció de nuevo Saario, reclamando la atención de Ancel. R'hllor le había ofrecido una visión, aunque no la que ellos querían: cinco coronas enfrentada, y el halcón Seabreeze hundiéndose en el abismo entre ellas; algo muy malo estaba a punto de pasar, aunque no sabía qué, pero era urgente que los Seabreeze volvieran su atención hacia el Señor de la Luz, no podían continuar así.

A continuación tuvo lugar una reunión familiar para hablar de Megara. Jeremiah estaba decidido a pasar página, dándola por muerta y feliz junto a los Siete, pero Ancel insistía en seguir buscándola. Los Niños del Bosque no habían sido de ayuda cuando Vanna había requerido sus habilidades, y debían encontrar otra vía. Lady Madelyne propuso utilizar los conocimientos de Vanna. Ésta se mostró muy incómoda cuando Ancel le expuso sus intenciones, y le recomendó pensárselo muy bien, pues la magia de sangre siempre exigía un precio, y solía ser bastante alto. Si no quedaba más remedio, lo haría, pero no de buena gana.

El día siguiente, Tygor se reunió con Breon: le anunció que en pocas jornadas partiría de Quiebramar, pues Roben Tudbury había acordado prestarle su ayuda. A pesar de que Breon hizo todo lo posible por convencer al joven con un sujeto de tan mala reputación, éste no transigió. Deseaba recuperar sus tierras a toda costa.

Mientras Tygor se encontraba con Breon, Berormane recibía una visita. Se trataba del propio Roben Tudbury. Éste le habló solapadamente de los accidentes que había oído que el maestre había tenido en su laboratorio y de cierta cura milagrosa que había descubierto. Le propuso hacer negocios juntos, dejándole entrever lo lucrativo que podría llegar a ser que le proporcionara acceso al fuego valyrio.

Cuando Breon y Berormane informaron a Ancel de sus respectivos encuentros recientes, éste decidió que era inevitable deshacerse de su tío. No quería más problemas internos, y Roben iba a ser desde luego una fuente inagotable de ellos. Entre todos trazaron un plan: harían una redada por sorpresa en sus dos barcos simulando encontrar una redoma de fuego valyrio. Mientras tanto, una parte de sus hombres lo acorralaría en la posada donde estuviera alojado y lo capturarían, matándolo si era posible. Ante la mención de la muerte de su tío, Jeremiah abrió los ojos, horrorizado; no colaboraría en un plan que implicara matar a alguien de su misma sangre. Tras mucho discutir, el grupo llegó a una solución que estimaron perfecta: no matarían a Roben, pero le obligarían a vestir el negro y partir inmediatamente hacia el Muro. Así, Jeremiah sí se mostró de acuerdo.

De madrugada pusieron en marcha el plan. Jana les informó de la posada donde se había alojado Roben esa noche, y aprestaron sus hombres para capturarlo. Sin embargo, no lo encontraron en la posada, sino durmiendo en uno de sus barcos. Berormane se encargó de "encontrar" el señuelo y dar la alarma. Pronto, el puerto se llenó de gritos de "traidor" y "traficante de fuego valyrio". Tras no tener más remedio que abatir a un par de los bastardos de Roben, cargaron al Tudbury de cadenas y lo llevaron hacia Quiebramar. De un plumazo habían solucionado el problema del fuego valyrio y de la partida de Tygor Wyl, y ninguno de ellos podía evitar lucir una sonrisa de satisfacción en su rostro.

viernes, 11 de octubre de 2013

Los Seabreeze - Campaña Canción de Hielo y Fuego Temporada 2 Capítulo 2

Secuestro y boda.
Por la tarde tuvo lugar la fiesta de celebración en honor a los ganadores del torneo, y en ella Breon se sinceró con Jeremiah al respecto de Jana Alyr y lo que le había contado a propósito de los Lannister. Jeremiah se mostró sorprendido, pero fue discreto y simplemente asintió a lo que su amigo le decía.

En el bullicio de la fiesta, a Ancel le pareció ver una cara conocida y fuera de lugar. Y, efectivamente, al avistarla otra vez la reconoció: no era sino el rostro del capitán Jhorgo Darr, el capitán mercenario con al que había acordado conceder la mano de su hermana Megara. Por los siete infiernos, tenía que aparecer precisamente en ese momento. El mercenario iba acompañado de otros dos hombres, uno un braavosi y el otro aparentemente caballero con un blasón bastante anodino. Ancel salió rápidamente de la fiesta, para encontrarse con Vanna, que venía de la posada de Jana con la revelación de Roben Tudbury. Se reunieron en una estancia del patio interior. En la fiesta, Jeremiah fue al encuentro de Jhorgo, sonriente en todo momento. Lo único que sacó del capitán mercenario fue que quería hablar con su hermano. Jeremiah fue en busca de Ancel para hablar sobre el asunto de Breon y Janna, y Jhorgo aprovechó para seguirlo. Cuando Vanna salía después de contarle a Ancel lo que Jana le había dicho, llegó Jeremiah. Apenas les dio tiempo de hablar sobre el asunto de los Lannister y la posadera, cuando Jhorgo y sus dos compañeros entraron en la estancia tras apartar a Vanna en el exterior. El capitán quería saber si Ancel mantendría la palabra dada y firmada. El Seabreeze respondió que aquello no podía ser e intentó negociar con el capitán, intentando cambiar la mano de su hermana por alguna otra cosa. Jhorgo, sorprendentemente, se mostró receptivo y se despidió amablemente. No obstante, Jeremiah ordenó redoblar la guardia en Quiebramar, por si acaso.

Por la noche, los guardias interrumpieron en sueño de Ancel. La dama de compañía de su hermana, Elen, había llegado llorando diciendo que Megara todavía no había vuelto a sus aposentos desde que había salido del castillo con lord Alyn. Ancel envió a sus guardias a avisar a Jeremiah y los demás. Tras sobreponerse a la noticia y comprobar su veracidad, se dirigieron a hablar con ser Alyn. Éste se mostró sinceramente preocupado y sorprendido. Según les contó, se había retirado muy temprano de la fiesta y había dejado a Megara en ella, ni hablar de salir del castillo. Ancel, nervioso, pegó una bofetada a la doncella cuando ésta insistió en su versión de la historia, pero Vanna lo aplacó, creyendo la versión de la muchacha. Avisaron a ser Goran Buckler, que convocó a los guardias que habían estado de servicio en el momento de la desaparición, y efectivamente confirmaron la versión de la sirvienta: ser Alyn y Megara habían salido riendo y charlando animadamente con un par de hombres de Estermont. Vanna transmitió a Ancel su preocupación por la presencia de alguien que, posiblemente, hubiera adoptado el aspecto de ser Alyn y hubiera engañado a Megara y los guardias.

Pasadas un par de horas, el rumor del secuestro de la dama Seabreeze ya se había extendido por todo el castillo. Y optaron por recurrir a lord Renly, que aunque al principio se mostró esquivo con el tema, pues aquellas no eran sus tierras, finalmente dio la orden de arrestar al capitán mercenario.

Sometidos Jhorgo y sus hombres a un fortísimo y cruel interrogatorio, finalmente dieron toda la información: hacía unas semanas, un braavosi se había acercado al capitán; parecía saber mucho acerca del trato que había hecho hacía un año con los Seabreeze, y le ofreció la posibilidad de secuestrar a la hermana de Ancel como garantía para que éste cumpliera su palabra. No sacaron nada más en claro, pero lo que sí parecía evidente es que el braavosi que ofreció a Jhorgo no era sino una marioneta de alguien más. Jhorgo también les reveló que Megara ya debía de estar muerta a esas alturas, porque se encontraba en un barco en alta mar, y había dado orden de que soltaran pájaros marcados de rojo si los Seabreeze intentaban algo contra él. Inmediatamente, enviaron las galeras a batir los alrededores, y lord Renly les prometió su ayuda. Por supuesto, los Estermont también se ofrecieron para lo que hiciera falta; se notaba que ser Alyn había llorado la pérdida de su amada durante la noche anterior.

Consternado, Ancel se reunió con lord Harwood Fell, planteando la posibilidad de retrasar la boda. Evidentemente, un segundo retraso no era del agrado del señor Fell, que habló a Ancel acerca de las responsabilidades que conllevaba ser el señor de una casa noble, y de las veces que tendría que hacer de tripas corazón para cumplir con sus obligaciones. Ancel asintió y decidió seguir adelante con la boda.

En la competición de cetrería que se celebró al día siguiente con la moral de la gente muy baja, los Seabreeze dejaron el pabellón bastante alto. Como era previsible, Willas Tyrell fue el ganador de la competición, mientras que Jeremiah quedó en segundo lugar y Berormane acabó tercero. Debido a los desgraciados acontecimientos, se canceló la fiesta de celebración.

La ceremonia de esponsales fue muy sobria, y se desarrolló ante los rostros serios de todos los reunidos, consternados por la pérdida de los Seabreeze. Por respeto a su dolor, no habría encamamiento. Lord Fell miraba satisfecho. Cuando el septon dijo las últimas palabras y la gente lanzó sus guirnaldas al aire, Berormane y el maestre Elander entraron en la sala. El primero se dirigió a hablar con Jeremiah, y el segundo con lord Renly. Jeremiah escuchó preocupado las palabras de su maestre: un cuervo había llegado desde Desembarco del Rey; la Mano del Rey había muerto.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Los Seabreeze - Campaña Canción de Hielo y Fuego Temporada 2 Capítulo 1

Interludio. El torneo de Quiebramar.


El siguiente año y medio fue muy próspero para los Seabreeze.

Tras repoblar la isla de Raer y crecer los árboles en tiempo récord, con la ayuda de los Niños del Bosque se comenzó a reconstruir Escollera y a construir otra fortaleza al sureste de la isla, cerca de los complejos subterráneos de los Niños. Con sus desconocidas artes, éstos pudieron acelerar la construcción de las fortalezas, avanzando tres veces más rápido de lo normal.

En Quiebramar, la prosperidad del puerto fue en aumento a la par de la cada vez más numerosa flota de Voredyn Rith y el establecimiento de varios comodoros en la isla. El dinero y la afluencia de población derivó en la creación de un pueblo de gran tamaño y el proyecto de un mercado para el futuro. En la fortaleza, los Seabreeze quisieron hacer honor a su emblema y el jefe de cazadores Ciren Ríos, que ya había demostrado su talento para la cetrería, se convirtió en Halconero Mayor cuando se habilitó una de las torres del castillo como Halconería. Los pájaros de presa Seabreeze están volviendo a tener el renombre que consiguieron en el pasado, de lo que Ancel y Jeremiah se muestran especialmente orgullosos.

Durante esos dieciocho meses, lord Renly Baratheon visitó varias veces la isla, interesándose por la progresión de los halcones y ofreciendo continuamente a Jeremiah un lugar en su guardia personal. El segundo de los Seabreeze había abatido en duelo fácilmente nada menos que a Ser Balon Swann, y tal gesta no parecía fruto de la casualidad. No obstante, a pesar de la insistencia de lord Renly, Ancel y Jeremiah siempre se las ingeniaban para darle largas y que el último siguiera con su labor en Quiebramar. Las visitas también sirvieron para que los Seabreeze elevaran la opinión que tenían de lord Renly; su magnetismo era desmesurado, y su carisma indiscutible.

Las fuerzas armadas de los Seabreeze también mejoraron en su vertiente marítima. Una moderna y completa escuadra de galeras fue construida y puesta en servicio, mientras las tropas de los Raer volvían a entrenarse y a crecer. Por supuesto, lord Edgar renovó sus votos de vasallaje y se convirtió en un firme aliado de los Seabreeze, que habían demostrado su valía y su sentido del honor.

En el pequeño laboratorio de Quiebramar, Berormane prosiguió con sus experimentos de utilizar el fuego valyrio para la curación. Tuvo algún accidente sin mayores consecuencias, pero perfeccionó mucho sus habilidades. Sin embargo, su frustración aumentaba al pensar que no podría compartir con nadie tales descubrimientos, pues no podía explicar de dónde procedían las redomas con las que experimentaba.

Vanna tampoco desaprovechó el tiempo. Convencida de que la información era equivalente a poder y de que los Seabreeze debían estar lo más informados posible de los acontecimientos que se desarrollaban a su alrededor, amplió su red de espías. Esta había empezado con una pequeña sirvienta en Nido del Grifo, y llevando a cabo varios viajes por Poniente consiguió expandirla y reclutar espías de diferente condición en Desembarco del Rey, Bastión de Tormentas, Nido del Cuervo y algunos otros enclaves.

El dinero procedente de la prosperidad del puerto (y del tráfico de mercancías ilegales) permitió a Ancel planificar su boda con Elora Fell y organizar un gran torneo del reino para celebrarla. La inmensa mayoría de casas nobles de las Tierras de la Tormenta enviarían una delegación a la boda, y un representante al gran torneo de los esponsales de Ancel Seabreeze. El prestigio de su casa aumentaba, y eso henchía de satisfacción a Ancel, Jeremiah, Berormane, Breon y Vanna.

Pocos días antes del torneo, cuando ya el patio de armas de Quiebramar y sus alrededores hervían con multitud de pabellones y pendones de más de la mitad de las casas de los Señores de la Tormenta, Vanna se reunió con los hermanos Seabreeze con semblante preocupado; los Niños del Bosque le habían confiado que en el lejano norte, más allá del legendario Muro de la Guardia de la Noche, algo muy malo ocurría; no habían podido precisarle detalles, pero al parecer tenían algún medio de comunicarse a largas distancias y alguien les había transmitido tal sensación. Algo escépticos, los Seabreeze desecharon la noticia, agobiados por los preparativos del torneo y considerando que el Muro estaba demasiado lejos como para preocuparse. Pero Vanna no quedó convencida del todo...


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La víspera del torneo amaneció en Quiebramar con un alba despejada de nubes, para variar. El frío era intenso, pero vivificante. Se sentía bien; en el castillo ondeaban ya los estandartes de Fell, Tudbury, Estermont, Tarth, Swann y Baratheon. El resto de las casas acampaba en el patio de armas o en las inmediaciones del castillo. Ancel volvía junto a Reman Khoros de inspeccionar la nave del comodoro Sludyr cuando se topó con su futuro suegro, lord Harwood Fell, acompañado de su hijo Ser Nored. El rostro del lord estaba serio cuando comenzó a hablar con su futuro yerno. En la conversación que siguió, lord Harwood pareció estar poniendo a prueba la sinceridad de Ancel al casarse con Elora, sugiriéndole que quizá sería mejor que, ya que su casa tenía una clara estrella ascendente, se casara con una dama de más alta alcurnia que su hija. Ancel no cayó en la trampa que su suegro le ponía por enésima vez, e insistió en hacer honor a su promesa y casarse con Elora. Por fin, el señor de los Fell se dio por satisfecho y exhibió una amplia sonrisa. Dio un sentido abrazo a Ancel y le aceptó como yerno, jurándole alianza y mostrando su orgullo por ver que era un hombre de honor.

Cuando Ancel y lord Fell se separaron y continuaron sus respectivos caminos, el Seabreeze pudo ver justo a tiempo y a la suficiente distancia a Dena Dondarrion. Como tantas veces había hecho en los últimos días, evitó a la mujer. Su presencia producía en él efectos muy... perturbadores, y no quería tentar a la suerte a tan pocos días de su boda y con los Fell tan satisfechos de su resolución.

Jeremiah había pasado buena parte de los últimos días junto a su hermano Jocel. Éste, escudero de Ser Aeron Staedmon, no apartaba su mirada de admiración de encima de su hermano mayor y de Ser Breon. La leyenda de la derrota de Ser Balon Swann a manos de Jeremiah sin que el Seabreeze apenas sudara había trascendido, y las historias del enfrentamiento con el león de Breon hacían sus delicias. Jocel quería haber participado el torneo, pero todavía no había hecho los méritos suficientes para ganar sus armas de caballero. Tanto Jeremiah como Breon y sus respectivos escuderos Tudbury empezaban a apreciar profudamente al entusiasmado muchacho que deseaba más que nada en el mundo convertirse en caballero y participar en torneos.

Vanna recibió mensaje de Jana Alyr, la posadera y jefa de sus informadores en la isla, donde la invitaba a acudir al Halcón de plata a conversar. Tenía informes para ella. Ofreció a Breon acompañarla hasta allí, y el caballero asintió al instante; desencantado con Melina Raer, que no había hecho más que jugar con él y que estaba evidentemente fuera de su alcance por el momento, se había vuelto a encaprichar de la hermosísima Jana.

Una vez en la taberna (que se había ampliado y ahora también era posada), Jana les transmitió la información: sus trabajadoras habían oído inquietantes conversaciones entre soldados, viajeros y comerciantes sobre casos de avistamientos de fuego valyrio en el este, y rumores sobre el comercio del mismo por la Bahía de los Naufragios. Era preocupante, y deberían tener más cuidado con las filtraciones.

Cuando Vanna y Jana acabaron su conversación, fue el turno de Breon, que como incontables veces antes invitó a Jana a dar un paseo; y extrañamente, esta vez aceptó. Tratando desesperadamente de impresionarla, Breon se sinceró: le contó su verdadera historia y su condición de heredero de la casa Toyne. Ella pareció lo suficientemente sorprendida, pero no mostró sus sentimientos más allá. Hasta que Jana también decidió sincerarse, y la conversación derivó hacia la capacidad de Breon de cazar leones. Pronto, Jana comenzó a hacer referencias veladas a cierta... "leona" y sus cachorros, referencias que escapaban al entendimiento de Breon. Para hacerle comprender, Jana le preguntó:

— ¿Conocéis la canción llamada "las lluvias de Castamere", ser Breon?

Cuando el caballero respondió afirmativamente, el rostro de Vanna dejó traslucir su odio y su voz su desprecio hacia el sujeto que había encargado componer aquel tema. Contó que el tema de aquella canción la tocaba de cerca, y que aunque no quería hablar más del tema, lo que más deseaba era tener la cabeza de "la leona" y de sus cachorros. Para horror de Breon, se hizo evidente que Jana se refería a la reina Cersei y sus hijos. Ante la reticencia de Jana, no quiso preguntar qué la llevaba a hacer tal petición, pero si aquella era la forma de poseer a la más hermosa mujer de Poniente, trataría de encontrar la forma de satisfacerla. Con un casto beso en la mejilla, la grácil posadera se despidió del rudo caballero, que no pudo evitar arrebolarse.

De vuelta en Quiebramar, Ancel y Jeremiah decidieron reunirse con lord Renly, que se encontraba en el exterior junto con Willas y Loras Tyrell y lord Bryce Caron. Se encontraban practicando la cetrería con los halcones que Willas había traído desde Altojardín, así que los Seabreeze hicieron acto de aparición con sus propios pájaros. Lord Renly les dio la más efusiva de las bienvenidas, y para su regocijo, practicaron un rato la caza con las rapaces. Los halcones de Willas eran magníficos, pero no menos magníficos probaron ser los halcones Seabreeze, que se ganaron un asentimiento de aprobación del amable heredero de Altojardín. Ancel aprovechó para entablar una breve conversación con el noble Tyrell acerca de cómo podrían establecer una ruta comercial con sus estupendos caballos, reputadamente conocidos como los mejores del continente; Willas, absorto en la caza, asintió de manera ausente.

A su vuelta desde la posada, Vanna se encontró con Brienne, con la que había hecho buenas migas desde el asunto de su liberación en Nido del Grifo. La dama de Tarth se mostraba tan enamorada de lord Renly como siempre, observando cómo cazaba con su halcón desde la distancia.

Por la tarde, ser Ronnett Connington se reunió con Ancel, recordándole la promesa que le habían hecho de apoyarlo contra su familiar exiliado, y planteando la posibilidad de volver a hacer de su casa una casa noble y convertirse él mismo en lord. Ancel le respondió que le apoyaría en tal empresa, pero que debería esperar la ocasión propicia y presentar su caso antes ante el rey Robert. Verían cómo hacerlo en el futuro próximo.

Y por fin, llegó el día del torneo, previo a los esponsales Seabreeze-Fell. La competición se prolongó durante tres días, durante los que los orgullosos caballeros se midieron en combate. La multitud reunida vibró y abucheó, aplaudió y silbó, ante la satisfacción de lord Ancel y sus aliados, lord Selwyn de Tarth, ser Aemon Estermont y su hijo Alyn, prometido de Megara, que se sentaba a su lado. Breon no pudo pasar más allá de la primera ronda, en un combate ajustadísimo con Ser Alan Penrose, mientras que Jeremiah llegó brillantemente hasta la semifinal, donde sin ser descabalgado, perdió el combate ante Ser Loras Tyrell, que a la postre ganaría el torneo ante ser Donnel Swann. Habría que tener muy en cuenta al joven Tyrell en el futuro.

Mientras todavía se celebraba la victoria de ser Loras en la final, Vanna recibió otro mensaje de Jana y de inmediato se reunió con ella. Según le dijo la posadera, las conversaciones sobre el presunto fuego valyrio habían continuado aquí y allá, y alguien se había interesado especialmente por los rumores, llegando a parecerle sutilmente peligroso. Cuando Jana le describió al individuo y sus acompañantes, sólo una persona se ajustaba a tal descripción: Roben Tudbury, al que apodaban "la oveja negra", el tío de Ancel y Jeremiah.

martes, 2 de julio de 2013

Los Seabreeze - Campaña Canción de Hielo y Fuego Temporada 1 Capítulo 28

La Sucesión
Antes de la partida, Ancel se reunió con lord Edgar, para discutir el futuro y su nueva relación. En caso de que la casa Raer fuera restaurada, una pequeña parte de la isla sería cedida a los Seabreeze, donde seguramente se alzaría una nueva fortaleza (el heredero Seabreeze no quería desperdiciar la ayuda que le habían ofrecido los Hijos del Bosque), y lord Edgar tendría que ordenar al día siguiente los trabajos de repoblación forestal integral de sus tierras, excepto en pequeños enclaves que se dedicarían al cultivo.

Pocas jornadas después, dos galeras Seabreeze partían hacia Bastión de Tormentas transportando a Ancel, Jeremiah, Berormane, Vanna y Breon junto con lady Madelyne, Tygor Wyl, los escuderos Regar y Lothar, ser Stevron Tudbury, Goran Buckler, lord Edgar Raer y, por supuesto a su capitán, Deros Tormenta.

Bastión de Tormentas

El viaje transcurrió sin incidencias, y en poco más de dos jornadas arribaban a Bastión. Allí ya había ancladas galeras de muchas de las casas de las Tierras de la Tormenta, al igual que en el patio interior, donde se habían levantado multitud de pabellones. Las casas mayores se alojaban en el interior del castilo, pero a los Seabreeze, como casa menor que eran, el castellano Ser Cortnay Penrose les ofreció un espacio en el patio donde plantar su tienda, justo entre llas mariposas negras de Horpe y el relámpago de Dondarrion.

Poco después de establecerse, Berormane y Breon visitaron la taberna de la pequeña población anexa, y allí el caballero del león se sinceró con el maestre. Le contó la historia de su infancia en el Bosque Real, y el secreto de su ascendencia. Su padre no había sido otro que Simon Toyne, que lo había engendrado con una campesina de Rocagrís en una noche de pasión. Lo demostraba el medallón que Breon llevaba bien oculto de un corazón alado, el escudo de su casa. Confió al maestre sus intenciones de reclamar lo que era suyo por derecho en el futuro, y éste le respondió que el paso más lógico a seguir sería ponerse bajo la protección de los Seabreeze cuando decidiera reclamar su herencia. Pero debería esperar todavía, a que las cosas se aclararan en las Tierras de la Tormenta. Con un apretón de manos, siguieron bebiendo.

Para su sorpresa, los Seabreeze recibieron durante los días de su estancia varias visitas de lady Olenna Tyrell, que puso buen cuidado en encontrarse en sitios lejos de ojos y oídos indiscretos. Una delegación de los Tyrell (Loras, Margaery, Willas y la propia Olenna) se encontraba de visita en Bastión por "pura casualidad". La Reina de Espinas se interesó por lo que había pasado con los Wylde, los Raer y demás, y les transmitió su esperanza de que algún día pudieran devolverle el favor que les había prestado.

Lord Harwood Fell no tardó en reunirse con Ancel. Éste, que debido a un reciente encuentro previo había quedado prendado de Dena Dondarrion, la hermana de lord Beric, se recordó a sí mismo sus deberes y renovó su promesa de matrimonio con Elora, por supuesto, y acordaron la fecha de la boda para pocos meses después, si todo salía bien con lord Renly.

Lady Madelyne siguió insistiendo a su hijo sobre la apropiación de las tierras de los Raer. Ancel no sabía cómo apagar la llama de la codicia en su madre, pero finalmente lo consiguió, proponiendo una solución intermedia: los Seabreeze se quedarían con la nueva fortaleza que se alzaría en el acantilado de Escollera y algunas hectáreas alrededor, y lord Edgar conservaría el resto de la isla y además construirían una nueva fortaleza en el enclave que su vasallo escogiera. Lord Edgar no expresó demasiados inconvenientes, y fiándose de las promesas de Ancel aceptó. Algunos de los compañeros de Ancel no se mostraron de acuerdo con tal acuerdo, pues estimaban que quizá lord Edgar pudiera dar problemas en el futuro debido al rencor que podía provocar en él tal usurpación.

Siguieron llegando casas a Bastión, entre ellos los Tudbury, los Wylde, los Swygert... pasaba el tiempo y la única ausencia relevante era la de los Tarth. La preocupación de los Seabreeze iba en aumento, pues los Tarth, junto a los Estermont, eran sus mayores valedores ante lord Renly. Sus sospechas se vieron confirmadas cuando Vanna volvió con información resultado de su infiltración en el campamento de los Wylde: la flotilla de los Tarth había sido interceptada y desviada hacia el norte, con lo que era imposible que llegaran a tiempo para la discusión. A toda prisa, el grupo decidió organizar una expedición para buscar a la escuadra de lord Selwyn.

Antes de que pudieran partir recibieron la visita de lord Renly Baratheon, acompañado de un jovencísimo caballero, ser Loras Tyrell, y su castellano ser Cortnay Penrose. Lord Renly preguntó a Ancel si había traído consigo alguno de los famosos halcones de los Seabreeze para salir a cazar con él. Ancel, consternado, se disculpó, pues no había traído consigo ninguna de sus aves. La decepción se dibujó en los rasgos de lord Renly, que a pesar de ello sonrió y se despidió educadamente. El heredero Seabreeze se maldijo a sí mismo por no haber pensado en aquello, pero ya no había remedio, así que siguieron con los preparativos de la escuadra de exploración y Berormane, Breon y Deros Tormenta partirían al día siguiente en busca de los Tarth.

Poco antes de la partida, a sugerencia de Berormane, Breon compartió con todos sus compañeros el secreto de su herencia. Tras la sorpresa inicial, la frialdad se impuso y acordaron que más adelante, cuando todo se hubiera calmado y la situación fuera propicia, los Seabreeze buscarían aliados y le apoyarían a cambio de la lealtad de su casa. No obstante, sería muy difícil, pues debería ser el propio rey en persona quien levantara el castigo de los Toyne.

Por fortuna no tardaron en encontrar el punto donde las galeras Tarth habían quedado varadas. La pericia de Deros en el mar seguía sin tener parangón, y al amanecer del día siguiente las galeras Seabreeze arribaban a Bastión portando a los representantes de la casa Tarth.

A mediodía se celebró por fin la reunión de los representantes de las Tierras de la Tormenta. La discusión se prolongó hasta bien entrada la noche, con argumentos a favor y en contra de la sucesión de Ancel Seabreeze. Los Swann se erigieron en los mayores detractores de tal horror, pues según sus propias palabras no podían aceptar a tal heredero usurpador y sospechoso de intentar asesinar a su padre. Ante el silencio de los Wylde, Vanna sacó la carta donde lord Jeron los implicaba ordenando el asesinato de sus hijos, y se la enseñó disimuladamente a Ser Jon. Esto, sumado a la mirada intimidatoria de Ancel decidió a Ser Jon a hablar. El testimonio Wylde y el anuncio de la muerte de lord Jeron fue fundamental para que los Seabreeze ganaran los apoyos necesarios entre los presentes; pero aún así, los Swann no dieron su brazo a torcer y finalmente, lord Renly, hastiado ya de tanta discusión, proclamó que la manera más fácil de decidir aquello sería un juicio por combate. Prácticamente todos los presentes brindaron y gritaron, satisfechos; pocos minutos después las mesas se habían apartado dejando un círculo en el gran salón donde Jeremiah y Ser Balon Swann entraron con sus armas y armaduras. La destreza del caballero Swann era bien conocida en el reino, y cuando Jeremiah no le dio oportunidad casi ni a blandir su espada al dejarlo sin respiración y derribarlo tras apenas un par de fintas, todos los presentes se miraron asombrados y confusos. Hasta que los Tudbury, Fell y el resto de casas afines a los Seabreeze estallaron en vítores, aclamando a Ancel como nuevo lord y a Jeremiah como su gran campeón. Lord Renly se incorporó a los vítores, aún sorprendido por la destreza demostrada por el más joven de los Seabreeze, y brindó por el nuevo lord, brindis al que no tuvieron más remedio que incorporarse todas las casas presentes.

"Por fin", pensó Ancel. "Ahora no habrá nada que detenga a los Seabreeze de alcanzar la gloria que merecemos".


FIN DE LA PRIMERA TEMPORADA

jueves, 6 de junio de 2013

Los Seabreeze - Campaña Canción de Hielo y Fuego Temporada 1 Capítulo 27

Sorpresas en la isla Raer
Durante las semanas en las que se llevó a cabo la búsqueda de las patrullas perdidas en la isla de los Raer, Berormane se encargó de tratar a ser Tristan Errol, el reciente nuevo capitán de la guardia de halcones aquejado de una fuerte infección debido a las heridas del combate. El maestre se estaba convirtiendo en un verdadero virtuoso de la curación y los cuidados médicos, y no sólo se dedicó a mejorar al caballero, sino que probó con él un nuevo tratamiento de las infecciones basado en pequeñísimas dosis de fuego valyrio que probó ser altamente efectivo.



A los pocos días de iniciar la búsqueda, un barco procedente del continente arribó a Quiebramar, transportando a lady Madelyne, ser Goran, Megara y Melina Raer. Iban acompañados además por ser Stevron Tudbury (el padre de Regar, escudero de Jeremiah) y algunos guardias de su casa. La recepción fue adecuada y el reencuentro tuvo sentimientos enfrentados. Melina se había enterado de lo acontecido en Escollera y la desaparición de su padre, y se retiró enseguida con miradas de rencor a todos los reunidos. Megara también expresó su malestar a su hermano Ancel. Habían perdido a su padre y la casa de su amiga, y no podía sino culpar a sus hermanos de ello. Haciendo un aparte con sus hijos, lady Madelyne los puso al día de todo cuanto sabía y les planteó el que, en su opinión, debería ser su próximo paso: reclamar ante lord Renly las tierras de los Raer como propias. Ancel no se mostró de acuerdo con tal idea, y, al igual que Jeremiah, prefería restaurar su casa banderiza, pues era posible que lord Edgar no hubiera muerto, y además estaba Melina, que era la legítima heredera. Lady Madelyne resopló, pero aceptó la decisión de sus hijos. Durante la cena y la velada posterior, Ancel y Jeremiah limaron asperezas con Megara y le hicieron comprender que habían hecho todo cuanto había estado en su mano para ayudar a los Raer, comprometiendo incluso a un heredero Estermont. Ante la mención de ser Alyn, Megara se encogió: su amor por él era evidente, y sus hermanos le prometieron que lo encontrarían; después de eso, los tres hermanos se fundieron en un abrazo. Con Melina también mejoró la situación cuando la hicieron partícipe de sus sospechas acerca de la posibilidad de que lord Edgar siguiera vivo [por un punto de destino]. La heredera Raer quedó expectante por ver en qué terminaba todo aquello.

Una vez arreglados los asuntos de Quiebramar, el grupo siguió con la búsqueda de los desaparecidos en la isla Raer. Ya habían localizado previamente el área donde supuestamente habían desaparecido las patrullas, pero aun así la búsqueda fue extremadamente difícil. Durante tres días recorrieron una y otra vez los parajes de la zona bajo la guía de Ciren Ríos, su jefe de cazadores, y el resultado era siempre el mismo: nulo. Hasta que finalmente Berormane se dio cuenta de que había una pequeña colina que siempre esquivaban durante la búsqueda, de forma inconsciente. Y aun siendo conscientes de la necesidad de remontar el cerro, tuvieron que llevar a cabo varios intentos hasta que sus mentes se lo permitieron. Remontada la elevación, a sus pies pudieron ver una pequeña depresión umbría donde todavía subsistía una parte del bosque que antes había cubierto las islas en su totalidad. Increíble. ¿Había estado allí todo ese tiempo y nadie se había dado cuenta? Evidentemente, para Vanna y Berormane allí había algo más de lo que los sentidos mundanos daban a entender. Fuerzas que compelían inconscientemente a la gente a no acercarse.

Tras establecer un campamento y ciertas señales para no volver a distraerse, una veintena de personas (entre las que se contaba el grupo) se adentraron en la espesura. La luz del sol se amortiguó casi al instante, y la marcha se hizo penosa, como si los árboles dificultaran su camino más de lo normal. Al cabo de unos minutos de penoso camino, llegaron por fin a un claro, y lo que vieron les dejó sobrecogidos: un arciano. Un arciano blanco, con un rostro tallado que lloraba una resina roja. ¿Niños del Bosque? ¿Allí? ¿Todavía?

Los primeros dardos llegaron desapercibidos, y se clavaron en Berormane, que al instante se sintió embotado y mareado. Un par de soldados más fueron alcanzados y no les quedó más remedio que salir de allí, mientras algunos de ellos distinguían pequeñas sombras que se movían a una velocidad endiablada sobre ramas y entre raíces. Raíces que parecían querer apresar sus pies y ramas que les arañaban el rostro. Salieron al claro respirando pesadamente. Afortunadamente, los dardos no habían tenido un efecto mortal sobre ninguno de ellos, pero ni Vanna ni Berormane supieron identificar la sustancia de la que estaban impregnados.

Lo iban a intentar una segunda vez, cuando pudieron oir una voz con un acento extraño, rasposo, que provenía de algún sitio entre los árboles. La voz dijo que sólo permitirían como visitante dentro del bosque a la mujer. Aunque el grupo amenazó con quemar el bosque, su interlocutor no transigió, y finalmente Vanna se internaba en la espesura hasta llegar a los pies del arciano, como la voz le indicó. Mientras miraba el rostro tallado en el árbol preguntándose qué hacer a continuación, notó el picotazo de un dardo en el cuello y cayó en la inconsciencia. Se despertó poco más tarde, en un complejo subterráneo donde las raíces de los árboles se entrelazaban y varias figuras bajas y oscuras, con garras en lugar de uñas, la miraban con curiosidad y temor. Multitud de luciérnagas y flores iridiscentes proporcionaban la luz necesaria para ver. El líder de los extraños seres, que no podían ser otra cosa que Niños del Bosque, se presentó como Hoja Otoñal. Interrogaron a Vanna acerca de los motivos que les habían llevado allí y le pidieron noticias del mundo exterior, entre ellas explicaciones de por qué últimamente tantos humanos habían llegado a las inmediaciones de su bosque. Vanna intentó ser lo más agradable posible para ganarse su confianza, y pareció que así era y los convencía de sus buenas intenciones, pues Hoja Otoñal quiso celebrar una nueva reunión el día siguiente con la mujer y su líder. Antes de que se marchara le enseñaron a los prisioneros, adormecidos por extrañas sustancias y retenidos entre raíces subterráneas; Edgar Raer y Alyn Estermont se encontraban allí, y a Vanna le dio un vuelco el corazón del alivio que sintió. Cuando volvió y contó lo que había visto, sus compañeros no podían dar crédito. ¡Niños del Bosque! ¿Acaso era lo que buscaban los Wylde en la tierra de los Raer? Y si era así, ¿cómo habían podido averiguar que allí todavía quedaban Niños, después de tantos siglos?

Los interrogantes eran muchos, pero lo primero era lo primero, y Ancel acompañó a Vanna hasta el arciano, donde recibieron resignados los dardos adormecedores y volvieron a despertar en el complejo que la mujer ya conocía. Una larga negociación se entabló entre la pareja y los Niños del Bosque. Éstos todavía recordaban los tiempos en los que los humanos del escudo con el halcón los habían masacrado y quemado sus hogares, pero aquellos tiempos habían quedado muy atrás y Ancel se ocupó de hacérselo notar. Superadas las primeras tiranteces, todo transcurrió más fácilmente, aunque siempre con cierta desconfianza de fondo. No obstante, finalmente las partes llegaron a un acuerdo. Los Seabreeze se comprometían a dejar a los Niños del Bosque vivir en paz en la isla, y a repoblarla con árboles en si práctica totalidad con algunas excepciones, y los Niños prometieron liberar a todos los prisioneros, ayudarles a reconstruir Escollera (para lo cual era imprescindible que tuvieran árboles fuertes creciendo en las inmediaciones) y a proteger a Vanna del encantamiento de distracción para que pudiera volver siempre que lo necesitara. Mantener el secreto de la presencia de los Niños en la isla no debería ser un problema, pues los soldados que habían acampado fuera del bosque ya estaban incluso olvidando cuál era el motivo por el que se encontraban allí. Por supuesto, Hoja Otoñal se encargaría también de que el grupo no perdiera los recuerdos de los Niños.

Triunfales, volvieron a Quiebramar junto con lord Edgar, ser Alyn y los pocos soldados desaparecidos. Estaban exultantes, y el recibimiento no fue para menos. Un gran banquete se celebró en los oscuros salones, que se iluminaron para la ocasión. Melina les dio las gracias por haber encontrado a su padre, con lágrimas en los ojos. Por otra parte, lord Edgar había hecho huir a su mujer y su hijo la noche anterior al incendio, y desgraciadamente no había ni rastro de ellos, lo que empañaba la alegría del reencuentro. Pero por supuesto, el noble Raer renovó sus votos de vasallaje hacia Ancel durante la cena, fundiéndose en un abrazo entre los aplausos de los presentes. Megara y ser Alyn también tuvieron unas palabras de agradecimiento, cogidos de la mano, así como ser Aemon, que esperaba que la alianza entre sus casas perdurara y prosperara en el tiempo.

El día siguiente, casi sin tiempo de descansar, comenzaron a preparar su viaje a Bastión de Tormentas, para acudir a la llamada que lord Renly había enviado tres semanas atrás. Esperaban que los Wylde mantuvieran su palabra de apoyo a la herencia de Ancel, si no las cosas se iban a complicar mucho...