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La Santa Trinidad

La Santa Trinidad fue una campaña de rol jugada en el Club de Rol Thalarion de Valencia entre los años 2000 y 2012. Este libro reúne en 514 páginas pseudonoveladas los resúmenes de las trepidantes sesiones de juego de las dos últimas temporadas.

Los Seabreeze
Una campaña de CdHyF


"Los Seabreeze" es la crónica de la campaña de rol del mismo nombre jugada en el Club de Rol Thalarion de Valencia. Reúne en 176 páginas pseudonoveladas los avatares de la Casa Seabreeze, situada en una pequeña isla del Mar de las Tormentas y destinada a la consecución de grandes logros.

jueves, 14 de julio de 2011

La Santa Trinidad - Campaña en Aredia [Rolemaster] Temporada 4 Capítulo 27


Junto a Eltahim se encontraba Demetrius, y junto a este Ayreon, cabalgando a la cabeza del contingente. Leyon montaba junto a Ar'Kathir y Ar'Thuran, y Ezhabel se encontraba varios centenares de metros por detrás, entre las filas ilvas, para comprobar la retaguardia. Las flechas clavadas en el tronco no eran élficas, desde luego, y según Ar'Kathir, por su tamaño (el doble de una flecha humana), sólo podían pertenecer al pueblo de lord Ederiah, el pueblo centauro. El porqué les impedían el paso era una cuestión todavía por resolver.

Una voz extraña, que no era una sola, sino varias entretejidas en un solo sonido, y que parecía proceder de todas partes, les habló. Los exhortaba a volver por donde habían venido, ya que no eran bienvenidos en aquellas tierras. Aquí y acullá alcanzaban a ver el destello de algún arma entre la vegetación, y grandes figuras que se movían silenciosamente se adivinaban más allá del campo de visión. La voz múltiple era muy intimidadora, pero no afectó en absoluto al grupo de cabeza. Haciendo en primera instancia caso omiso de las amenazas, ordenaron continuar la marcha. Más flechas volaron y se clavaron en el cuerpo de alguno de los hidkas. Y la sorpresa más desagradable: los árboles parecían moverse para entorpecer el paso de la columna, y uno incluso llegó a intentar golpear a Leyon en la cabeza, por increíble que pudiera parecer. El propio bosque se volvía contra ellos. Así que decidieron detenerse de nuevo e intentar negociar con quien fuera que los estuviera instigando. Durante el trance, algunos PJs pudieron ver a duras penas a centauros moviéndose entre el follaje; pero muy a duras penas, ya que sus figuras aparecían difuminadas, haciéndose difícil fijar la vista en ellos.

Ayreon y Demetrius establecieron una conversación con las extrañas voces, aunque éstas callaron casi todo el tiempo. Tras varios minutos intentándolo, durante los cuales voló alguna que otra flecha más y algún árbol se desplazó amenazante, Demetrius convenció por fin a sus interlocutores para que se mostraran abiertamente, mencionando a lord Ederiah y los tratos que habían hecho con él en el pasado. Una docena de centauros salió al claro que se formaba por momentos ante ellos, entre los que hubiera destacado uno de barba perfectamente recortada y aceitada, si no fuera por el aspecto que presentaban todos ellos. Ciertamente parecían muertos vivientes; sus rasgos estaban muy marcados, como si sus huesos fueran a horadar su piel en cualquier momento. Estaban extremadamente lívidos, con los ojos hundidos, y sus iris habían perdido casi todo el color. Hasta el pelo de sus cuartos traseros parecía haberse decolorado, y aunque conservaban algo del pigmento, era como si gran parte de él se hubiera tornado canoso. Todos lucían la silueta difuminada, y era difícil mirarlos fijamente.

El centauro de la barba perfectamente recortada se presentó como el líder, el capitán Ilmariah. Su voz era realmente inquietante, descubrieron que todas las voces entrelazadas que habían oído antes salían sólo de su boca. Y sus labios se curvaban en todo momento en una sonrisa entre traviesa y malévola que le daba un aspecto todavía más amenazador. Algunos de los centauros empuñaban arcos con manos diestras, mientras que otros apoyaban sobre sus hombros armas parecidas a guadañas. Ilmariah les informó de que lord Ederiah había muerto, y ahora era lady Merhinhirah la que ostentaba el poder.

A los PJs no les quedaba más remedio, así que ordenaron retroceder a la columna, mientras Ezhabel llegaba al frente de la columna. En cuanto vio a los centauros que hablaban con los demás, Nirintalath empezó a gritar en su mente de forma salvaje, y le costó lo indecible mantener el control; de hecho, notaba que lo iba a perder en cualquier momento. Todos a su alrededor sintieron el incómodo escozor que producía la espada, ya en la mano de Ezhabel. Ayreon quedó con la semielfa en el frente mientras los demás se retiraban, y viendo el estado en el que esta se encontraba, empuñó a Eglaras. Craso error. Los centauros sacaron flechas, cargaron, tensaron y soltaron con movimientos extremadamente rápidos y fluídos. Más flechas silbaron desde la vegetación. Un Estallido de Dolor relativamente suave les permitió huir. En retaguardia, las flechas llovían sin cesar y parecía encontrarse el grueso de los centauros, así que optaron por dar de nuevo la vuelta y huir hacia delante, donde los árboles eran menos densos todavía. Los hidkas repartían poderosos mandobles que quebraban cuerpos y ramas de árboles. Ar'Kathir, con su espada Quebradora era una máquina de destrucción. Al fin, consiguieron abrirse camino y dejar atrás a los extraños centauros [Punto de destino de Leyon], no sin sufrir numerosas bajas.

Durante los combates, tres centauros heridos fueron hechos prisioneros. Todos ellos lucían la misma pinta de ultratumba que habían visto en los centauros con los que habían mantenido la conversación al frente de la columna. Los interrogaron, y mientras lo hacían, les pareció que se mostraban mucho más... "demoníacos". Sus rostros se contraían en horribles muecas burlonas, y sus ojos, completamente blancos ya, se oscurecían con sombras intermitentemente. Se les notaban mucho los vasos sanguíneos, que parecían a punto de estallar, mientras de sus bocas salían palabras en un idioma ininteligible y terrorífico. El grupo no pudo dejar de notar que mientras interrogaban a los extraños seres, éstos no dejaban de intentar afectarles con sortilegios. Ezhabel mató al primero con Nirintalath, después de que indujera a Leyon a una especie de trance durante el que le pareció viajar a un lugar blanquecino y con una gran sensación de angustia. El segundo y el tercero fueron interrogados por Ayreon a solas, haciendo uso de sus habilidades de paladín para comprender las lenguas de sus "enemigos". Los dos murieron bajo Eglaras al intentar afectar al paladín con sus hechizos.

Continuaron viaje hacia el sureste, hacia Lainirial. El bosque se iba haciendo más claro con el paso de los días. Por fin, remontaron una colina que les permitió ver a lo lejos. Al suroeste se alzaba una enorme columna de niebla donde, al parecer, se erguía una antiquísima ciudad centauriana. La niebla no permitía ver lo que había más allá de su límite, así que continuaron su camino. A las pocas horas, Eltahim y Leyon se tambalearon, mareados [tirada de 100 en percibir poder] por lo que sintieron. Al suroeste se había manifestado una gran cantidad de Poder crudo. Justo desde el lugar donde habían visto la columna de niebla. Apretaron el paso.

Con el paso de las horas, el poder se iba haciendo más intenso.
Por la noche, Ayreon notó en el mundo onírico -al que no había entrado conscientemente- una presencia que esperaba no volver a sentir más. No quería ni pensar en él. Korvegâr. Y parecía mucho más intenso, mucho más definido, mucho más... real. Por suerte estaba lejos. Selene, ante él, le advirtió que lo estaban buscando. Miraba a Ayreon con una mezcla de curiosidad y lujuria que turbaba al paladín, a su pesar. Con un ligero empujón, la kalorion lo sacó del mundo onírico, no sin antes advertirle que tuviera cuidado.

Demetrius soñó otra vez con su pesadilla recurrente, pero esta vez el abismo parecía más real que nunca. Fue salvado de caer en él por Ezhabel, acompañada por Nirintalath, que la había guiado al sueño de Demetrius. La semielfa estaba incómoda, se notaba que sentía la opresión de la pesadilla del bardo. A continuación, Selene convocó a los egos oníricos de todos los PJs al mundo de los sueños. Se encontraban en lo más profundo del más complicado laberinto onírico que la kalorion era capaz de tejer. Por la devoción que sentía hacia Ayreon les advirtió. Gente muy poderosa los estaba buscando, y recomendó que Demetrius debía dormir lo menos posible, porque su sueño tenía una entidad muy poderosa en el mundo onírico, y estaba actuando como un "faro" para los buscadores. Tras intentar hablar a solas con Ayreon, sin éxito, los devolvió al mundo real.

El día siguiente llegaron a las inmediaciones de la ciudad élfica de Arathel, en teoría acaudillada por Natarël, nieta de Natarin. Decidieron evitarla. Y llevaron a cabo otro plan. Los PJs se separaron del contingente hidka, para comprobar a quién seguía esa manifestación de poder. Al cabo de varias horas, se hizo evidente que la manifestación los seguía a ellos, así que Eltahim los transportó a la colina donde hacía sólo unos días había estado el campamento de Treltarion, a la vista de Harudel.

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