Translate

miércoles, 10 de agosto de 2011

La Santa Trinidad - Campaña en Aredia [Rolemaster] Temporada 4 Capítulo 54


Leyon comentó al resto del grupo que había visto varios entes invisibles acompañando a Al'Ahedh, y no precisamente acechándolo. La sospecha de que el vestalense era en realidad un kalorion cundió entre ellos. Pero desenmascararlo allí desembocaría seguramente en un conflicto sangriento, con lo que optaron por dejarlo para el futuro.

Ayreon entró en el mundo onírico acompañado por Ordreith con la intención de intentar curar los egos oníricos de los Susurros que se encontraban en estado comatoso. A los pocos instantes de materializarse en esa dimensión, apareció una figura vestida con túnica negra, extremadamente nítida para encontrarse donde se encontraban, con el rostro encapuchado envuelto en sombras. La figura rió despectivamente al verlos. La túnica lo revelaba inequívocamente como un apóstol de Trelteran. Irónicamente, los tachó de imprudentes por estar allí, y en el acto los escudó, como pudo comprobar Ayreon al intentar salir al mundo de vigilia. Una barrera parecida al vidrio, pero intangible, impedía que el paladín pudiera salir de aquella realidad. Se mareó al intentarlo, como si realmente se hubiera golpeado contra el vidrio. Aprovechando la cháchara del apóstol, Ayreon tuvo tiempo de invocar el poder de Emmán, que respondió instantáneamente [hechizo "Voz de la Amistad"]. Ante la estupefacción de Ordreith, el apóstol comenzó a mostrarse amistoso con el paladín, descuidando la barrera que los escudaba de llevar a cabo cualquier acción. Cuando ésta fue lo suficientemente débil, Ordreith convocó de la nada una especie de "daga de sombra", que desprendía una energía vital fortísima y que lanzó con un ademán contra el enemigo. Un suspiro antes de que la daga lo alcanzara, el apóstol desapareció, y con él la barrera. Despertaron instantáneamente en el mundo real, donde Ezhabel, Leyon y Demetrius habían estado tratando de despertarlos durante unos cuantos minutos. Al parecer, la barrera también había impedido tal cosa. Ordreith se mostraba agotado; la invocación del arma onírica consumía gran parte de su energía, y necesitaba comer y beber algo. Así que esa era la forma que tenían los susurros de asesinar en el mundo onírico.

Era evidente que ese apóstol se encontraba cerca de allí, si no no hubiera aparecido tan rápidamente. Discutieron largo y tendido sobre la conveniencia de atraparlo y los riesgos que ello comportaba. Ayreon se mostró inamovible en su convicción de lo inconveniente que era ahora verse envuelto en un conflicto con alguien tan poderoso en el mundo onírico. Decidieron volver a Haster en busca del consejo de Selene. Ésta se mostró de acuerdo, incluso les instó, en tender una trampa al apóstol en el mundo onírico, y no sólo eso, sino que propuso que deberían intentar enfrentarlo a algún otro apóstol. Para ello, les rebeló algo que conmocionó a todos, y mucho más a Ayreon: sospechaba que había un apóstol de Urion entre ellos, y que no se trataba de otra que de Banallêth, la hermana del paladín y señora de los susurros de Haster. Si era cierto, era de las peores noticias que podían recibir. Ayreon, estupefacto, no creyó las palabras de Selene en ningún momento y se indignó cuando algunos miembros del grupo osaron siquiera sospechar de su hermana. Aún así, no le quedó más remedio que atenerse a razones y admitir dudas razonables: su hermana había estado prisionera de los Mediadores, había escapado misteriosamente y habían descubierto ciertas runas espías -o algo más- en sus habitaciones.

Convocaron a Banallêth a su presencia. Shoulen, uno de los apóstoles de Selene, trajo consigo una Vara de Juramento. Antes de exponerla a la Vara, Ayreon le preguntó si se había convertido en un apóstol fiel a algún kalorion. Ella, indignada, contestó que no, y eso le bastó al paladín, que no dudaba de la verdad que veía en los ojos de su hermana. No obstante, el resto se mostró de acuerdo en que jurase sobre la Vara. Demetrius y Ezhabel insistieron en ello. Tras algunos instantes de tensión, Banallêth juró. No era un apóstol ni servía a la Sombra. Satisfechos por fin, Demetrius le pidió permiso para ver en su mente que había sucedido durante su secuestro. Todo estaba borroso, y lo único que pudo sacar en claro fue una conversación de Banallêth con Eleria, cómo ésta le enseñaba la Daga Negra en su posesión y cómo llegaba Vairon y se llevaba a la mujer de forma poco amistosa.

Tras todo esto, Ayreon exigió que todos los presentes se disculparan con su hermana por haber dudado de ella. Y así lo hicieron, incluida Selene, que a pesar de todo no parecía demasiado convencida.

Con más tranquilidad, Demetrius ahondó con sus capacidades bárdicas sobre la historia y capacidades del anillo de Dalryn. Confirmó que había sido creado por Urion, que permitía el paso automático a la dimensión onírica una vez el portador se quedaba dormido -cosa esta última que facilitaba enormemente-. Además, el destinatario de la señal que el anillo emitía en el mundo onírico no era otro que el propio Urion. Eso confirmó, o al menos reforzó, las sospechas de Leyon de que Dalryn había sido asesinada por el kalorion ciego.

Por la mañana, un mensajero apareció con gran premura en las habitaciones de Ayreon. Lord Randor -o, como él lo llamó, "el Padre Randor"- había despertado de su coma. Ayreon, lleno de alborozo, corrió hacia su estancia. Allí se encontraban ya Darius Ladham, el médico de palacio, Selene y lord Dorlen. Se dieron la mano emotivamente. Randor pidió explicaciones sobre su estado y qué había pasado mientras tanto, y una vez que Ayreon y los demás se las dieron, el antiguo rey de Esthalia se quedó descansando.

Partieron junto a Selene hacia Emmolnir para tender la trapa al apóstol de Trelteran. Ayreon, con el anillo puesto, entró al mundo onírico junto a Ordreith y otro de los Susurros. Servirían como cebo. El apóstol tardaba en aparecer, así que Ayreon intentó restaurar el yo onírico de uno de los vestalenses en coma a su estado natural. Tuvo un éxito absoluto [100 natural] y el vestalense despertó en el mundo de vigilia. Había aprendido a sanar el daño que los Susurros infligían en el mundo onírico, gracias a Emmán. En ese momento, apareció la figura vestida con la túnica negra. Selene y sus apóstoles no tuvieron apenas problemas para neutralizarla.

Ayreon salió del mundo onírico, y comenzaron a investigar entre los vestalenses a quién no se podía despertar del sueño. Todos despertaron, a excepción de Al'Ahedh. Así que no se trataba de un kalorion, sino de un apóstol de Trelteran. Controladamente, lo despertaron en el mundo de vigilia. Tras unos primeros instantes de orgullosa resistencia, el saber de Selene y los vestalenses en las artes de la tortura se impuso. Más fácil de lo previsto, Al'Ahedh, que en realidad era el apóstol llamado Durgon, comenzó a revelarles información. Él no era ninguno de los dos apóstoles que habían visto en Haster eliminando a los vestalenses. Al preguntarle sobre la localización del sanctasanctorum de su señor, fue incapaz de contestar, era evidente que su mente tenía algún tipo de compulsión para impedirle revelar ciertas cosas. Sorprendentemente, Ayreon, con un gran esfuerzo, pudo disipar la compulsión sin dañar la mente del apóstol. Éste se sorprendió a sí mismo cuando desveló el paradero de la mansión de su señor, con pelos y señales...

No hay comentarios: