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La Santa Trinidad

La Santa Trinidad fue una campaña de rol jugada en el Club de Rol Thalarion de Valencia entre los años 2000 y 2012. Este libro reúne en 514 páginas pseudonoveladas los resúmenes de las trepidantes sesiones de juego de las dos últimas temporadas.

Los Seabreeze
Una campaña de CdHyF


"Los Seabreeze" es la crónica de la campaña de rol del mismo nombre jugada en el Club de Rol Thalarion de Valencia. Reúne en 176 páginas pseudonoveladas los avatares de la Casa Seabreeze, situada en una pequeña isla del Mar de las Tormentas y destinada a la consecución de grandes logros.

jueves, 5 de mayo de 2011

La Santa Trinidad - Campaña en Aredia Temporada 3 Capítulo 32


Ayreon
decidió entrar de nuevo al mundo de los sueños en la entrada de la cueva. Allí vió que los miles de cuervos presentes en el mundo real también existían. Al instante, todo el grupo de pájaros al completo alzó el vuelo y se lanzó contra el paladín. Ayreon salío del mundo onírico inmediatamente, no sin antes ver que entre la marea de alas negras había un pájaro de color blanco. En el mundo real, los cuervos seguían posados en sus ramas, vigilando amenazadoramente al grupo.

Por alguna razón, el grupo decidió entrar de nuevo a la caverna y recorrer el río de lava por si acaso se les había pasado algo. Finalmente, un derrumbe les cortó el paso, pero Ayreon pudo detectar que las corrientes de Esencia eran fortísimas en ese lugar (el monte Erentárna es un gigantesco "nodo" de poder donde la esencia es fortísima, y todas las dimensiones se encuentran muy cercanas unas de otras).

Posteriormente, el grupo se separó. Ezhabel iría a reunir los grifos, que se encontraban con lord Demmaiah, mientras el resto iría a investigar a los monasterios de la falda de la montaña. La visita a los monasterios fue infructuosa, mientras Ezhabel volvía a investigar por enésima vez la cárcel a lomos de un grifo. Con una inspección más detallada, la semielfa y Demmaiah dedujeron que las paredes debían de tener no menos de seis metros de grosor.

El día siguente el grupo volvió a la cueva, y allí Ayreon entró en el mundo de los sueños, mientras Ezhabel y Kadrajan quedaban vigilando. En el mundo onírico, el paladín se vio totalmente rodeado de cuervos, entre ellos el cuervo blanco, que graznó: "te lo advertí". Un mar de alas y garras envolvió al paladín, y un dolor abrasador en los ojos precedió a su salida del mundo onírico. Al abrir los ojos en el mundo real, Ayreon había perdido la vista; sus ojos estaban totalmente blancos, sin iris.

Mientras tanto, un contingente élfico había llegado a la entrada de la cueva y vio los cadáveres de los elfos, que encontraron a pesar de que los PJs los habían intentado ocultar. Durante unas horas, el grupo jugó al gato y al ratón con los montaraces elfos en el interior de la cueva. Finalmente esquivaron a los elfos y pudieron salir al exterior, entre los tropezones de Ayreon, que todavía no podía creerse haber quedado ciego por culpa de los malditos cuervos. Pero en la salida estaban apostados varios guardias. Ezhabel intentó dejarlos inconscientes por sorpresa y sin matarlos, pero la influencia de Nirintalath hizo que se le fuera la mano y matara al primero de ellos. El resto dio la alarma. Ante una situación tan tensa, la semielfa perdió el control y se lanzó a por los guardias esgrimiendo la Espada del Dolor. Por suerte, Kadrajan, en forma de campeón de Eudes, pudo detenerla. Sin embargo, Nirintalath, hablando por boca de la semielfa juró venganza contra el páctiro.

Esa noche la pasaron al raso, escondidos de los elfos que les perseguían. Ayreon intentó contactar abriendo una canalización con lady Eleria, que suponía estaría entre los prisioneros del campamento enemigo, pero no pudo encontrarla. Tras esto, discutieron el próximo paso. Durante la discusión y tras una breve exploración, pudieron darse cuenta de que la mayoría de los cuervos que rondaban la montaña se encontraban siempre posados en el edificio de la cárcel.

Por la tarde, Kadrajan volvió al pueblo para hacerse con provisiones. Durante su entrada al pueblo, se encontró con los Medidadores, que le contaron que algunos elfos y guardia del rey habían venido preguntando por los PJs para arrestarlos por algo que habían hecho. Kadrajan les comentó que habían tenido ciertos problemas y tras hacerse con suficientes provisiones, todos partieron hacia donde se encontraba el resto del grupo.

La noche siguiente, el cuervo blanco apareció en los sueños de todo el grupo, haciéndoles a todos la misma pregunta: "¿es que queréis despertar al leviatán?". El cuervo les ofreció a todos información a cambio de las Dagas Negras que llevaban consigo, hasta que en el sueño de Ezhabel, Nirintalath acabó con el cuervo entre murmullos: "los leviatanes son hermosos, como este cuervo, lástima que todo lo hermoso tenga que morir". Un simple gesto de la niña acabó con la presencia del pájaro.

Por la mañana volvieron a inspeccionar la cárcel y a vigilar las guardias, pero no pudieron ver nada de utilidad.

Las dos noches siguientes, el cuervo blanco volvió a los sueños de todo el grupo, siempre intentando conseguir las dagas negras a cambio de algo, sobre todo de información.

El segundo día por la mañana, una columna de montaraces tomó posiciones en varios campamentos alrededor de la cárcel, previendo un posible ataque por parte de los PJs. Durante dos días el grupo se dedicó a observar a los montaraces y sus movimientos, y la segunda noche Ayreon pudo percibir cómo alguien o algo trataba de encontrar su sueño. Cansada de la inactividad, Ezhabel partió a encontrar algún punto débil en la fortaleza, empresa que le llevó unas veinte horas. Lo único que pudo descubrir la semielfa fue un pequeño cauce de un arroyo seco. En el cauce había mucha vegetación y podía convertirse en una trampa mortal en caso de que lloviera en la montaña. Por desgracia, durante un día y medio no cesó de llover, con lo que el grupo consideró demasiado arriesgado adentrarse en el cauce.

Cuando la lluvia cesó por fin, acudieron al arroyo, acompañados por Adalûr el Mediador, mientras Leyran y Mattren quedarían con Demmaiah cuidando de los grifos. El arroyo comenzaba en la superficie, pero al poco rato se abría en él una sima. El grupo exploró el pozo, sin descubrir nada aparentemente útil. Durante siete horas más caminaron por el cauce, hasta llegar al pie de uno de los impresionantes muros de la prisión. Hartos de la inmovilidad de la situación, decidieron que lo mejor sería que Kadrajan abriera una vía con Tôrkom. Tras varios golpes, entre estruendo, polvo y rocas, el muro cedió ante los envites del martillo. Acto seguido, el grupo entró a toda prisa.

Durante unos interminables sesenta y un días, el grupo se dedicó a explorar distintos niveles de mazmorras, celdas y plantas de uso desconocido, bajando escaleras y abriendo puertas sin cesar. La falta de luz fue la constante durante todos esos días, en los que el calor fue en aumento a medida que iban descendiendo. En uno de los niveles dieron con ¡un ejército de muertos vivientes! Parecía que un Nigromante o un Liche habían hecho de las suyas, perdiéndose en la inmensidad de la prisión. En todo el nivel se podían ver símbolos que a los PJs les resultaban conocidos, pero que no pudieron identificar. A partir del día 30 el cuervo blanco volvió a aparecer en sus sueños, y ya no desaparecería casi ninguna noche.

Al cabo de los 61 días, finalmente encontraron a un anciano elfo que parecía estar loco y haber perdido la memoria. El anciano los llevó a sus aposentos, un agujero sucio y maloliente. Allí les invitó a jugar al ajedrez y les permitió dormir en camas. Durante su estancia, los PJs investigaron el lugar, pero no encontraron nada de excesivo interés. Aparte de las habitaciones donde habitaba el anciano sólo había un cuarto de baño con un espejo muy trabajado y antiguo, y una trampilla que llevaba a una especie de sótano. Eso sí, en el sótano había un pequeño laboratorio cubierto de polvo, donde pudieron identificar varios elementos alquímicos poco comunes, aunque sin valor real. ¿Era posible que este anciano fuera algo más de lo que aparentaba? Seguro que sí...

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