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La Santa Trinidad

La Santa Trinidad fue una campaña de rol jugada en el Club de Rol Thalarion de Valencia entre los años 2000 y 2012. Este libro reúne en 514 páginas pseudonoveladas los resúmenes de las trepidantes sesiones de juego de las dos últimas temporadas.

Los Seabreeze
Una campaña de CdHyF

"Los Seabreeze" es la crónica de la campaña de rol del mismo nombre jugada en el Club de Rol Thalarion de Valencia. Reúne en 176 páginas pseudonoveladas los avatares de la Casa Seabreeze, situada en una pequeña isla del Mar de las Tormentas y destinada a la consecución de grandes logros.

lunes, 18 de junio de 2012

Los Seabreeze - Campaña Canción de Hielo y Fuego Temporada 1 Capítulo 12

Retorno a casa. Un aliado inesperado.

Cuando el grupo al completo se reunió de nuevo después de la audiencia de Jeremiah con lord Renly, se entabló una larga conversación donde discutieron los pros y los contras de que Jeremiah perdiera varias semanas en la cacería del Caballero del Zorro. Con la situación de la casa Seabreeze tal y como estaba, no podían permitirse prescindir de uno de sus mejores guerreros. Aunque la caza de Clayton Archay y su grupo podía reportar una gran gloria al nombre Seabreeze, eso no les serviría de mucho si lord Jeron tomaba el control y volvía a caer en la incompetencia que había mostrado en el pasado. Finalmente decidieron que lo mejor sería rechazar las órdenes de lord Renly alegando que las heridas que Jeremiah había recibido en el torneo parecían estar agravándose (cosa que no era del todo falsa).

Escollera, la fortaleza de los Raer

Lord Renly Baratheon recibió a los hermanos Seabreeze, a lady Madelyne y a Berormane sin dilación, y pasaron a exponer la excusa que habían preparado. Pero no fue suficiente; lord Renly veía a Jeremiah lo suficientemente en forma para llevar a cabo la misión, e insistió en ello. Así que el grupo tuvo que recurrir a subterfugios, alegando que su padre estaba muy enfermo y tenían problemas en la isla [punto de destino de Berormane]. Lord Renly, hastiado, finalmente decidió poner la búsqueda en manos de Ser Mark Hasty y despidió a los Seabreeze con un gesto despreocupado.

Tras despedirse, Ancel, su madre y su hermana se dirigieron a hablar con los Estermont, todavía en Bastión de Tormentas. Su intención era tratar de establecer un compromiso firme entre Alyn y Megara. Fueron recibidos por Ser Aemon, que se mostró reticente al compromiso entre su hijo y la joven dama; los Estermont eran una de las familias más poderosas e influyentes de las Tierras de la Tormenta, y Alyn era el segundo en la línea de sucesión. Ni siquiera una dote extremadamente generosa -y fuera del alcance momentáneo de los Seabreeze- sería suficiente para celebrar tales esponsales. Mientras se desarrollaba el intercambio, Ser Alyn percibió la presencia de Megara junto a su padre, y corrió a su encuentro. Para regocijo de Ancel, el rostro de su hermana se iluminó al ver al apuesto caballero. Cuando Alyn pidió permiso a su padre para pasear con la muchacha, Aemon se lo negó, y eso dio lugar a una fuerte discusión entre ambos, que se zanjó con un duelo de miradas que Alyn perdió. Al retirarse éste, Ser Aemon pidió a los Seabreeze que se marcharan de forma amable pero firme; Ancel se llevó a su hermana, pero no sin una ligera sonrisa en los labios viendo lo entregado que se había mostrado el joven Estermont.

De vuelta en la posada, recibieron la visita de los Lugus: Orten, Naton y Marita, acompañados de un par de sus hombres y de Iris Dannett. Orten se volvió a disculpar por lo del juicio, insistiendo en que había hecho lo que le parecía correcto. El grupo aceptó sus disculpas, y aunque las aceptaron, lo hicieron con todas las sospechas del mundo. Acto seguido, Orten anunció personalmente lo que el grupo ya había oído en rumores: su compromiso con Iris Dannett, antes conocida como Lidda. Tenían previsto celebrar la boda en unos meses, y el segundo de los hermanos Lugus afirmó que se sentiría muy honrado de recibir a los Seabreeze en sus salones. Tras obtener la respuesta afirmativa, Orten pasó a interesarse por... "ciertos problemas" que se había enterado que aquejaban a los Seabreeze en Quiebramar. Vanna tomó la palabra y consiguió convencer a los Lugus de que nada anormal sucedía en Quiebramar; Orten, todo cortesía, aceptó aparentemente sin reservas las palabras de la myriense. Si ya circulaban rumores sobre los asuntos Seabreeze por Bastión, debían partir lo antes posible.

Si le pones a éste un blasón con
un escorpión, es Tygor Wyl
Cuando los Lugus estaban a punto de marcharse, hizo acto de presencia Tygor Wyl, el joven caballero dorniense enamorado de Lidda. Al enterarse del compromiso entre Orten y la bellísima muchacha, montó una embarazosa escena entre gritos y lágrimas, pero retenido por su amigo Breon y por Jeremiah, finalmente se calmó y los Lugus se marcharon, no sin una mirada cómplice de Iris hacia el Dorniense. Una vez solos y tras jurar que no se resignaría, Tygor cambió de tema: como los Seabreeze ya sabían, el rey le había autorizado a recuperar sus posesiones de manos de los Jordayne, pero no contaba con las fuerzas necesarias para hacerlo; tampoco se las podía pedir a lord Renly, pues estaba convencido que no alzaría sus armas contra una de las casas más fieles a Doran Martell. El mismo razonamiento era válido para el trato con el príncipe de Dorne. Así que no le quedaba más remedio que pedir ayuda a sus nuevos amigos Seabreeze. Aunque a Ancel no le hacía mucha gracia enemistarse con otras casas asentadas (y mucho menos aventurarse en Dorne), la insistencia de los demás tuvo sus frutos: se comprometieron a hacer todo lo posible por ayudar a Tygor después de solucionar los problemas que les aquejaban a ellos mismos; tras exponer al dorniense la situación en Quiebramar, el joven se ofreció a acompañarlos, y ellos, necesitados de toda la ayuda posible, aceptaron.

Poco más tarde, recibieron una visita del todo inesperada. Uno de los gemelos Redwyne, aquellos a los que lady Olenna la Reina de Espinas llamaba Izquierdo y Derecho, llegó a la posada en su busca. Traía un mensaje de lady Olenna para que se reunieran inmediatamente con ella a la salida de Bastión de Tormentas. Por supuesto, acudieron inmediatamente. Allí, los Seabreeze se encontraron con la anciana señora madre de Mace Tyrell, y tuvieron una interesantísima conversación junto al fuerte oleaje, a salvo de oídos indiscretos. Lady Olenna sabía cuál era la situación de los Seabreeze y se ofreció a ayudarlos. Su hijo no sabría de momento nada de su alianza, pero no se opondría. La anciana demandó un muelle propio en el puerto de Quiebramar, donde destacaría dos escuadras de sus galeras de guerra (bajo una enseña falsa, por supuesto) permanentemente. Los Tyrell se encargarían de proporcionar los recursos para tal ampliación. Además, requería que la informaran puntualmente de todos los asuntos de interés en su zona de Poniente, de las alianzas y maquinaciones. Por supuesto, les proporcionaría ayuda en su coyuntura actual: a no tardar, en unos diez días, dos escuadras de galeras de Altojardín con bandera Seabreeze acudirían a Quiebramar para oponerse a sus enemigos. Lady Olenna les informó de que alrededor de sus islas, el mar hervía con barcos de los Wylde, de Tarth y mercenarios. Además, para posibles financiaciones, lady Olenna les proporcionó un pequeño cofre que contenía unos 400 dragones de oro. Desde luego, las exigencias eran muchas, pero la ayuda que la mujer les ofrecía fue como un bálsamo para los Seabreeze, que aceptaron el acuerdo sin dudar.

Tras una conversación en la que tomaron todas las precauciones a su alcance, decidieron partir lo antes posible e intentar desembarcar en Olara, la isla de los Raer, donde suponían que sería más fácil la infiltración. Además, contaban con poder presionar a lord Edgar, ya que tenían a su hija como rehén. Por supuesto, viajarían de incógnito en la medida de lo posible e ignorarían el hecho de que una galera los esperaba amarrada cerca de Villasal con cuyo capitán tenían un trato escrito. Los problemas uno por uno. Megara, Melina, lady Madelyne y Frann, el muchacho testigo de los ataques a los Dannett, acompañarían a parte de los Tudbury hacia Caparazón Recio, donde estarían seguros hasta que la situación se aclarase.

El día siguiente no tuvieron suerte buscando un capitán mercante que quisiera desviarse de su rumbo. Pero el segundo día tuvieron más suerte: el capitán de un aparentemente frágil velero, un tipo con pinta de comadreja, de ojos pequeños y astutos, se ofreció a desviar su rumbo por un precio algo abusivo pero que los Seabreeze tuvieron que pagar. Así, al atardecer partieron dejando atrás Bastión de Tormentas, no sin antes despedirse de Aemon Estermont, que emplazó una nueva conversación para la ceremonia de esponsales de Ancel y Elora. Aprovecharon también para vender los caballos que ya no necesitaban y comprar algo de equipo, hierbas y "medicinas".

El primer día de viaje fue tranquilo e incluso brilló el sol, cosa que no agradaba del todo a los navegantes, pues hacía mucho más fácil que las galeras enemigas los detectaran. Pero por la noche llegaron las nubes y el viento, y estalló una fuerte tormenta que los escudó hasta el punto donde querían desembarcar. A lo lejos se cruzaron los faroles de un par de galeras, pero afortunadamente ellos no fueron avistados. Finalmente, llegaron a la vista de la almenara de Escollera, y se dirigieron a la cala donde tenían previsto desembarcar. Los Seabreeze, Breon, Garrett, Tygor Wyl y el capitán Virren arriaron un bote. Pero la tormenta era muy fuerte, y se desviaron del punto de desembarco; tanto, que estuvieron a punto de estrellarse contra un acantilado si no hubiera sido por la pericia de Virren [punto de destino de Ancel]. Aunque el bote se resquebrajó y casi se deshace, consiguieron llegar a la costa sin heridos de consideración. Se trataba de una pequeña playa de roca a un par de kilómetros de Escollera, donde buscaron el mejor refugio posible hasta el amanecer.

Por la mañana, hicieron uso de un utilísimo catalejo myriense que habían comprado en Bastión de Tormentas antes de partir. Con su ayuda pudieron observar los alrededores sin temor a ser descubiertos. Pudieron ver varias galeras ancladas en el muelle de Escollera, y otras tantas patrullando los alrededores. Las naves lucían emblemas de los Wylde y de los Seabreeze. Además, una gran coca de Tarth también se encontraba anclada en el pequeño puerto. Pero lo que más les sorprendió fue lo que vieron en tierra. En Escollera, la pequeña fortaleza de los Raer, ondeaba su torre sobre las olas, y alrededor, una fuerza militar de varios centenares se encontraba asediándolos. En el campamento reconocieron los estandartes Wylde, Seabreeze y algunos mercenarios. ¿Era posible que lord Edgar hubiera permanecido fiel a Ancel y se hubiera rebelado contra lord Jeron? Eso cambiaba mucho las cosas.

Una vez que tuvieron clara la situación, pasaron a buscar un refugio más adecuado. Cerca de allí encontraron un pequeñísimo asentamiento de pescadores donde dos guardias Wylde se encontraban destacados. Tras matar a uno y reducir al otro, convencieron a los pescadores de que eran amigos y éstos los acogieron y les dieron de comer. Interrogado, el soldado Wylde les dijo todo lo que sabía: según se decía, el señor de Wylde estaba muy interesado en la isla de Olara, y ésta le había sido ofrecida por lord Jeron a cambio de un matrimonio entre uno de sus hijos -presuntamente Jeremiah- y Renne Wylde. También se rumoreaba que se había acordado el matrimonio entre Melina Raer y Ser Godran Wylde, para convertir a éste en el señor de Escollera.

Tras el interrogatorio, el pescador más anciano, Ledwig, se dirigió a los Seabreeze para manifestarles su deseo de no tener problemas y volver a su vida tranquila. Sin embargo, Ledwig fue interrumpido por su nieto Lethan, que demostró su impulsividad hablando de la locura que parecía aquejar a lord Jeron y de los bastardos invasores que les quitaban el pescado. Los Seabreeze reprendieron al muchacho por su atrevimiento, pero también calmaron a las varias familias que les imploraban con la mirada, asegurándoles que a partir de entonces ellos se iban a encargar de poner remedio a la situación y devolverles su tranquilidad.

jueves, 14 de junio de 2012

[Casa] La Casa Wylde


Los Wylde de Aguasmil

La casa Wylde es una de las principales casas juramentadas de los Baratheon en las Tierras de la Tormenta. Sin llegar a ser tan poderosa como los Swann o los Dondarrion, sólo está un par de pasos por detrás de estas últimas, y en los últimos años ha fijado su atención en dos pequeñas islas entre Tarth y el continente que albergan a sendas Casas menores: los Raer y los Seabreeze.



Lord Casper Wylde*, señor de Hogar de la Lluvia
  • su esposa, Lady Teara de la casa Swann,
  • sus hijos:
    • [Ser Marcus], muerto en el mar,
    • Ser Jon*, heredero de Hogar de la Lluvia
    • Ser Gladden*,
      • su esposa, Elsha Connington,
      • sus hijos:
        • Allenis, niña de tres años,
        • Onder, niño de dos años,
  • sus hermanos:
  • sus sobrinos y primos:
    • Ser Godran, un caballero gallardo pero de mal carácter,
    • Ser Marthew, de profuso bigote y grandes entradas,
    • Tormond, dedicado al comercio,
    • Chadan, cuya pasión es el mar,
  • Ser Ormund*, tío de lord Casper
    • sus hijos:
      • Renne, hija
      • Keller, capitán de la flota Wylde,
  • [Ser Gawen Wylde*], antiguo maestro de armas de Bastión de Tormentas, encarcelado y muerto cuando intentó escapar del asedio

[Casa] La Casa Fell

Los Fell de Fellwood

Lord Fell permaneció fiel a los Targaryen y fue muerto por Robert Baratheon en Refugio de Verano. Su hijo Hacha de Plata fue capturado y cambió su lealtad, convirtiéndose en fiel a los Baratheon. Son leales a Stannis.


Miembros de la casa

Lord Harwood Fell*, señor de Fellwood (con Stannis en el muro)
  • su esposa, [Lady Ethelyn Fell],
  • sus hijos:
    • Elora, prometida de Ancel Seabreeze,
    • Janos, astuto y erudito, parecido a un maestre pero en noble,
    • Ser Nored, algo feúcho,
  • sus hermanos:
    • Myrna,
    • Ilyn, apasionado de la caza y los perros,
    • Regan, esposa de Raymund Connington, hermano de Ser Ronnet
      "el Rojo", embarazada,
  • Ser Fallon "el Oscuro", caballero juramentado capitán de la guardia; debe su apodo a su continuo luto por su mujer muerta,
  • Maestre Theron, joven en inseguro maestre sustituto del viejo Rodren, muerto hace poco,
  • Beltan Forrester, maestro de armas,
  • Soren "Cuatrodedos", herrero al que le falta un meñique,

[Casa] La Casa Tudbury


Los Tudbury de Caparazón Recio

La casa Tudbury es la casa de origen de lady Madelyne, la señora de los Seabreeze.

Su sede es Caparazón Recio, un castillo pequeño pero con un diseño defensivo que lo hace prácticamente inexpugnable para las armas de asedio y casi imposible de tomar al asalto.




Miembros de la casa

Lord Tom Tudbury, aquejado de una larga enfermedad,
  • su esposa, Lady Herena Tudbury, intrigante conformada,
  • sus hijos:
    • Madelyne, casada con Jeron Seabreeze, madre de Ancel y Jeremiah,
    • Ser Meryn, heredero de Caparazón Recio,
      • su mujer, Lyara Herston,
      • sus hijos:
        • [Varyn], muerto de fuertes fiebres desconocidas,
        • Rya, su hija mayor,
        • Selise, su hija menor,
      • Ralph, su escudero,
    • Roben, llamado “la oveja negra”, deshonroso y casquivano,
      • sus hijos, una multitud de Tormentas e hijos bastardos desconocidos:
        • Daren Tormenta, hijo de una hija de un noble menor del Dominio,
        • Norban Tormenta, hijo de la mujer de un comerciante,
      • Lukkan, su compañero de juergas,
    • Lisbeth, casada con Ser Maras "el Ruiseñor", un caballero con tierras famoso por su voz,
  • sus hermanos:
    • Ser Nalon, entrado en años,
      • su hijo Ser Stevron, maestro de armas de Caparazón Recio,
        • [Maryn Wagstaff], su mujer, muerta al dar a luz a Regar,
        • sus hijos:
          • Eryn, hija soltera,
          • Regan, hija soltera,
          • [Liriel], hija muerta en un desgraciado accidente,
          • Regar, hijo, todavía un muchacho,
    • Varyn, más joven pero también casi anciano
      • su hijo Tomas,
        • su esposa, Syra Trant
        • sus hijos:
          • Alyse, hija, casada con Ser Rodren, un caballero errante
            • su hijo Lothar, un muchachito retraído
          • Ricken, un joven apuesto y mujeriego
  • Septa Lorelay, amiga íntima de lady Herena,
  • Maestre Areos, anciano y consejero de lord Tom,
  • Ser Rodren, un caballero errante con un alto sentido del honor, pero algo irascible,
  • Ser Samtar, llamado “el Mudo”, un caballero juramentado
  • Ser Ewan Rogers, reñido con su familia tras un affair amoroso. Le gusta mucho el dinero.

miércoles, 6 de junio de 2012

Los Seabreeze - Campaña Canción de Hielo y Fuego Temporada 1 Capítulo 11

El baile de despedida.

Tras intentar ganarse su confianza durante varias horas, Vanna consiguió por fin que el muchacho superviviente de las aldeas Dannett, Frann, le dijera algo. Pero sólo se lo contó a ella, y en un susurro, al oído. Le contó cómo sus padres habían muerto a manos de los atacantes, que estaban comandados por un hombre con una nariz grande y un gran bigote blanco.

En el campo de justas, una vez declarados los Seabreeze como vencedores, alguien gritó. Ser Gennady Shannin había muerto por un golpe en la nuca. Alguno de los compañeros de Shannin gritó a su vez que Bryan Telson había sido el asesino, y que lo había hecho deliberadamente. Lord Renly no tardó en dictar orden de busca y captura por Telson. Por suerte, nadie relacionó al joven con los Seabreeze.

Ya de vuelta en la posada les aguardaban nuevas: por fin las pesquisas de Berormane habían dado su fruto y tras varios días encerrado estudiando la muestra del vial con ayuda del material prestado por el maestre Morelan pudo averiguar que el líquido transparente encontrado en la redoma de la empuñadura hueca de la daga no era otra cosa sino un potente y rarísimo veneno llamado Lágrimas de Lys. En los sucesivos experimentos había consumido las pocas gotas que quedaban del veneno. Cuando informó de su descubrimiento al resto del grupo, se entabló una discusión acerca de la conveniencia de deshacerse o no de la daga. Ancel se mostraba decidido a destruirla, mientras que Vanna, que la poseía en ese momento, expresó su desacuerdo. La mujer alegaba que era posible que pudieran averiguar algo más a partir de los extraños símbolos que la adornaban, así que finalmente las cosas quedaron como estaban. La myriense también contó todo lo que le había revelado Frann acerca de los ataques a los Dannett; la descripción del cabecilla les recordaba algo, y tras un poco de esfuerzo, consiguieron averiguar qué: la nariz grande, el poblado bigote y un par de pistas más que les dio el niño, les convenció de que el cabecilla no podía ser otro que ser Clayton Archay, el Caballero del Zorro, un antiguo lealista Targaryen. Casaualmente, en Villasal ya habían oído el rumor de que el proscrito Archay había vuelto a hacer de las suyas por la zona. Además, lady Madelyne intervino en la conversación y les contó que había estado hablando con los guardias que habían acompañado al muchacho; según uno de ellos, había visto por pura casualidad entre los arbustos a un hombre que parecía el cabecilla, de gran nariz, hirsuto bigote y yelmo en forma de cabeza de zorro; seguro que se trataba del mismo ser Clayton.

Más tarde recibieron la visita de los Lugus al completo; entre ellos se encontraba Ruben Piper, un rico y gordo comerciante al que los Lugus habían hablado del puerto de Quiebramar. Piper estaba interesado en hacer negocios con los Seabreeze, pero en realidad las ofertas de éstos no le convencieron demasiado.

Tras el cónclave de maestres de la noche, Berormane aprovechó para devolver el material que le había prestado el maestre Morelan. Evitando recordar los sonidos reveladores de su Majestad la Reina y su hermano, devolvió los pertrechos al viejo Nullon. Acto seguido se encontró con el archimaestre Ebrose, al que preguntó acerca de las propiedades y efectos de las Lágrimas de Lys. El archimaestre le dijo todo lo que sabía, y Berormane respondió a su vez a sus preguntas contándole todo el episodio de la daga de empuñadura hueca y la extraña redoma.

Lady Madelyne aprovechó unos momentos para reunirse con Vanna a solas. La señora de los Seabreeze, con todo el dolor de su corazón, expresó las dudas que tenía acerca de su hijo Jeremiah en relación al asunto que había sacado a la myriense a toda prisa de Quiebramar. No conseguía fiarse del todo del segundo de sus hijos, y no quería que Ancel cayera víctima de una traición por parte de su querido hermano. Vanna se comprometió a averiguar la profundidad de la lealtad de Jeremiah. Y así lo hizo: al caer la noche, Vanna mantuvo una larga conversación con Jeremiah, de la que salió absolutamente convencida de la lealtad del pequeño de los dos hermanos hacia Ancel.

Durante toda esa tarde y parte de la noche, Breon buscó a Bryan Telson por todo Bastión de Tormentas y los pueblos circundantes, pero el dorniense había desaparecido sin dejar rastro. En su búsqueda fue acompañado por Garrett, restablecido ya de sus heridas gracias a los cuidados de Berormane.

Megara pidió a Ancel que la acompañara a sus habitaciones. Allí, Ancel quedó sorprendido cuando la muchacha le enseñó todos los regalos enviados por sus admiradores: vestidos, joyas, pañuelos, perfumes... realmente la muchacha estaba solicitada en extremo. Pero se preocupó cuando vio que su hermana mimaba más que a ningún otro regalo un ramo de flores exóticas que le había enviado Oberyn Martell. Ancel intentó convencerla de que el príncipe Oberyn sólo perseguía desflorarla, y la dejó bastante convencida de que sería mejor ineteresarse por Alyn Estermont o lord Eddan Hasty. Ambos eran lo suficientemente atractivos como para que la muchacha no los rechazara.

El día siguiente tuvo lugar la gran final de la competición de justa. Jaime Lannister y Aemon Estermont se enfrentaron a lomos de sendos destreros de planta impecable. La lógica se impuso y en la segunda lanza, el guardia real obtuvo la victoria al descabalgar a ser Aemon. Con una sonrisa de superioridad aceptó los elogios y las ovaciones, y a continuación nombró reina del amor y la belleza a su hermana, la reina Cersei. Nadie se extrañó, por supuesto.

Por la tarde, tuvo lugar el gran baile de despedida. En la recepción, Megara volvió a triunfar atrayendo miradas y elogios por doquier. Por desgracia, una de las miradas fue la del rey, que se levantó para dirigirse hacia ella. Afortunadamente, Breon distrajo su atención ofreciéndole una bebida y gritando bravatas, y Robert Baratheon se olvidó momentáneamente de Megara. El baile no estuvo exento de sorpresas. La primera fue la aparición repentina de Bryan Telson, mudado completamente su atuendo y luciendo un escorpión verde sobre campo rojo. Unos cuantos guardias lo condujeron a presencia del rey y lord Renly, ante quienes reveló su verdadera identidad y declamó su alegato: su verdadero nombre era Tygor Wyl, de los Wyl de Arenardiente, y sus dominios habían sido robados por los Jordayne del Tor después de que su padre fuera vilmente asesinado por Gennady Shannin y sus secuaces. Reclamaba que el rey restableciera sus derechos. Para ello, pidió el apoyo de los presentes, y los Seabreeze y los Dondarrion hablaron a su favor. Con un gesto de impaciencia, Robert le dio el derecho a reclamar sus tierras y posesiones. Satisfecho, Tygor se retiró.

Poco después, una extraña dama tapada con un velo y un abanico hacía acto de presencia en el baile, acompañadad del Maestre Ferris, el maestre de los Dannett. Al cabo de unos momentos se reunió con Orten Lugus, y establecieron una larga conversación. Al acercarse Jeremiah, la reconoció: no era otra que Lidda. ¿Qué estaría haciendo allí?

Tras la entrega de premios a los ganadores de la justa y el cuerpo a cuerpo, Lidda tomó la palabra, para sorpresa de todos los presentes y quizá algo de hastío por parte del rey Robert[1]. La muchacha se reveló como Iris Dannett, la hermana de Adham y nueva heredera a los dominios de su padre. Acusó a los Seabreeze de envenenar a su hermano. Ruben Piper, su prometido, la reconoció con una mezcla de sorpresa y alegría, hasta que el rey preguntó a Iris dónde había estado todo ese tiempo y ella le contestó que para evitar su boda con Piper había escapado y se había empleado en el burdel La Primavera de Jade. Eso le valió murmullos de desaprobación entre los presentes. Tras acusaciones y defensas mutuas entre los Seabreeze y los Dannett, Marita Lugus intervino, llorosa, aduciendo que su prometido, Langley Woods, había muerto de la misma forma que Adham Dannett, y también debía haber sido envenenado. A continuación, Orten Lugus intervino. Mencionó que había visto cierta daga con empuñadura de vidriagón y una redoma de líquido incoloro en posesión de Ancel. La daga apareció cuando Vanna la sacó de entre sus ropas, y todos comprobaron que la empuñadura estaba hueca. Si Adham Dannett había muerto envenenado, eso anulaba el veredicto de inocencia del ataque a los campesinos Dannett. Se postergó el caso hasta el día siguiente, para tratarlo con más tranquilidad.

El día siguiente, ambas partes llamaron a sus testigos, entre ellos el niño Frann, Tygor Wyl y demás nobles amigos respectivos. El golpe de efecto definitivo lo dio Berormane al llamar a testificar al archimaestre Ebrose, que por suerte todavía no se había marchado de Bastión de Tormentas. Al contar todo lo que Berormane le había relatado sobre las Lágrimas de Lys, el rey, cansado de tantos testigos, se levantó, afirmando no necesitar oir más. No sabía quién debía de haber envenenado a los dos fallecidos, pero desde luego los Seabreeze eran inocentes de tal cargo. Así lo dictó a los heraldos, que se apresuraron a proclamarlo en el exterior para lavar el nombre de los Seabreeze. El rey también requirió que los Dannett, los Lugus y los Seabreeze se dieran la mano y olvidaran sus rencillas. Orten no dudó en dar la mano a los Seabreeze, él no había hecho más que testificar aquello que había creído justo y la verdad, y así se lo hizo saber a Ancel, que acabó aceptando su mano. La despedida de los Dannett fue también correcta, pero mucho más fría.

Durante el juicio había salido a relucir el nombre de Clayton Archay, y su retorno a las inmediaciones de Bastión de Tormentas al frente de un grupo de proscritos y salteadores. Lord Renly reunió en su sala de audiencias a los Seabreeze, los Tudbury, los Rogers y los Hasty. Les contó que había decidido formar una fuerza de doscientos hombres de las cuatro casas al mando de ser Jeremiah para cazar al Caballero del Zorro y sus secuaces. Ser Jeremiah aceptó de buen grado tal responsabilidad, y se aprestó a ponerse al mando de los hombres designados por lord Renly. Aunque tal cometido no le permitiría volver inmediatamente a Quiebramar, calculaba que no le costaría más de un mes dar con el Caballero del Zorro y terminar con su banda.



[1]: ver la sección "revelaciones y acusaciones" de Peligro en Desembarco del Rey.

lunes, 4 de junio de 2012

Las Lluvias de Castamere


Absolutamente impresionante la versión que se han currado The National para musicalizar la canción de "Las lluvias de Castamere" (Rains of Castamere en el original) de Canción de Hielo y Fuego.

La canción la han incluido en los títulos de crédito finales del episodio 02x09 de la serie (Game of Thrones), y me puso los pelos de punta cuando la escuché después del apoteósico final. Tiene un tono melancólico que me parece todo un acierto por parte del grupo; yo la había imaginado muy diferente, pero sin duda ahora ésta me parece la realización perfecta.

Como ya sabréis los que habéis leído los libros, la canción habla de la extinción de la casa Rheyne a manos de Tywin Lannister, que puso remedio al laxo mandato de su padre Tytos y con la que comenzó su ascensión como señor de Lannister que dirigiría los destinos de los suyos y sus banderizos con puño de hierro. Hay un juego de palabras evidente entre "Rheyne" y "Rain" en la versión original que desgraciadamente se pierde con la traducción.

A mí me parece sumamente emocionante, sobre todo por el punto de la serie donde está insertada, ya me contáis qué os parece a vosotros.


martes, 29 de mayo de 2012

Los Seabreeze - Campaña Canción de Hielo y Fuego Temporada 1 Capítulo 10

Noticias de Quiebramar. El gran combate.

Vanna Ashur,
nuevo PJ

Al poco de su eliminación en el torneo, Jeremiah recibió la visita de lord Garth Herston. Muy diplomático, el señor le ofreció consuelo por su derrota y expresó lo injusta que le parecía, para acto seguido pasar al verdadero motivo de su visita, que no era sino ofrecer al Seabreeze la mano de su hija en matrimonio. Por desgracia, Brenda Herston no se encontraba en Bastión de Tormentas para el torneo, así que tendrían que presentarse más adelante. Tras las respectivas cortesías, Ancel habló con su hermano sobre la tal Brenda: se trataba de una mujer que había dejado la juventud atrás, viuda de su primer marido, un Brax creía recordar. Y por otro lado, recordaba que no era en absoluto agraciada, cosa que pareció decepcionar todavía más a Jeremiah.

Los pavoneos de Jeremiah parecían haber tenido éxito entre las muchachas de Bastión, pues la mañana siguiente tuvo un encuentro -aparentemente fortuito- con una joven tan bella que le dejó sin aliento. Decía llamarse Maryn, hija de lord Eddan Hasty, y se mostró extremadamente amable y compungida por la eliminación del joven Seabreeze. Quizá Maryn no tenía la belleza arrebatadora de Lidda o de su propia hermana Megara, pero su pelo rubio, sus pecas en las mejillas, sus ojos y su sonrisa no tardaron en embriagarlo. Cuando la muchacha se despidió, caminando con sus dos damas de compañía, apartó su mirada de ella, entrando en el juego de seducción, pero ya no se la podría sacar de la cabeza en todo el día. Más tarde, hablando con Ancel, éste le informó de lo que sabía: la tal Maryn no podía ser otra que Maryn Tormenta, la hija bastarda de lord Eddan. Aunque vivía en el castillo como una hija más del noble, Ancel le aconsejó que no debería ser su primera opción de a la hora de contraer matrimonio.

En la eliminatoria del mediodía, Breon fue descabalgado en la segunda lanza por ser Arys Oakheart. Los Seabreeze se quedaban sin representación en la competición más importante. Deberían emplearse a fondo en el cuerpo a cuerpo, era su única oportunidad de ganar dinero y notoriedad.

A lo largo de todo ese día, Ancel mantuvo largas conversaciones con los Lugus [tirada 27 cautivar], y estableció un principio de amistad con Orten, que no con Naton, cuya única preocupación parecía ser entrenar y mejorar sus habilidades marciales. También visitó a lord Estermont y recibió un par de veces la visita de lady Orlanna con su hija Aranette; aunque la paciencia de la mujer estaba al límite, la sutil labia e inmejorables maneras de Ancel consiguieron apaciguarla. También se celebró la primera sesión clasificatoria para la final del Gran Combate Cuerpo a Cuerpo, que los Seabreeze superaron sin dificultades ante una casa menor de las Tierras de los Ríos. Pero el hecho más destacado no fue la clasificación de los Seabreeze, sino la muerte de Langley Woods, un miembro del séquito de los Lugus (prometido de Marita Lugus), que fue herido durante la competición, aparentemente sin importancia; sin embargo, durante la noche sufrió una agonía parecida a la que había padecido Adham Dannett. Por Bastión de Tormentas comenzaron a surgir rumores de venenos, conspiraciones y asesinatos.

El día siguiente amaneció con una peculiar noticia, aparte del deceso de Woods: los Hermanos de la Guardia de la Noche habían sido atacados por desconocidos, y habían tenido que ser defendidos por la guardia de Bastión. A requerimiento de Jeremiah, los Seabreeze hicieron una "visita de cortesía" a lord Eddan Hasty. Por desgracia, lord Eddan se encontraba ausente, pero Jeremiah aprovechó para llevar a cabo su verdadero propósito allí, que era entablar unos momentos de conversación con Maryn. La muchacha —que se encontraba en compañía de Emma Hasty, la sobrina de lord Eddan— incluso le dio en secreto una prenda para que la llevara durante el cuerpo a cuerpo. Mientras Jeremiah se encontraba con Maryn, Ancel conversó con ser Bonifer Hasty, apodado "el Bueno" por su gran devoción a los Siete. El caballero les comentó que quizá recibieran en breve la visita de lord Eddan, pues hacía algún tiempo que había enviudado y Megara había causado una impresión muy grata en él. Los pretendientes de la joven Seabreeze se habían multiplicado desde su presentación en la fiesta, y día sí día también recibía flores y notas de sus admiradores. Agradeciendo a ser Bonifer su atención, se retiraron; Ancel se mostró de acuerdo en que la belleza y candidez de la muchacha Maryn eran arrebatadoras, pero expresó sus reservas acerca de la conveniencia de acordar un compromiso con una muchacha bastarda. Quizá pudieran llegar a un acuerdo de esponsales con la joven Emma, que aunque menos agraciada que Maryn era hija legítima y por tanto una opción más válida. Jeremiah apenas escuchaba, embriagado todavía por el perfume de Maryn.

La noche del séptimo día de torneo, un sirviente despertó a Ancel y al resto de Seabreeze de su descanso. Alguien había llegado a la posada preguntando por Ancel y lady Madelyne. Al bajar, se encontraron con una mujer que había dejado en un rincón su capa empapada y tenía un cuenco de caldo entre sus manos. Los Seabreeze se sorprendieron al reconocer a Vanna Ashur, la dama de compañía de lady Madelyne que se había quedado en Quiebramar. La esposa de su capitán de la guardia, agotada, traía noticias urgentes. Les contó que hacía aproximadamente una semana su marido la había convocado precipitadamente a sus aposentos. Allí, Loren le contó en un susurro que lord Jeron había decidido desheredar a Ancel, y que él se había opuesto a tal decisión. El señor de los Seabreeze se había tomado muy a mal tal desencuentro con el que consideraba su camarada de mayor confianza en Quiebramar, y ahora temía algún tipo de represalia. Además, los cuervos que se habían enviado desde el otro extremo de la isla eran correspondencia entre lord Jeron y los Wylde. Alguien con los conocimientos de un maestre había debido de estar ayudando a lord Jeron. No había acabado Loren la última frase cuando algunos de los miembros de la guardia de halcones entraron violentamente y amenazaron a la pareja con sus armas. Arrestaron a Loren y a ella la dirigieron hacia los calabozos; por pura suerte pudo escapar burlando a sus captores, y con la ayuda de Jana Alyr consiguió pasaje en un mercante que la llevó hasta Cienrocas. Durante el viaje, Vanna se maldijo mil veces por no haber visto venir aquello; había recibido algún informe del comportamiento extraño de lord Jeron y sus compañías, sí, pero no los había juzgado lo suficientemente importantes.

Las noticias fueron como un jarro de agua fría para el grupo. Si realmente Jeron había decidido desheredar a Ancel ahora era Jeremiah el heredero legítimo. Todas las miradas se dirigieron hacia él; cuando dejó claro que apoyaría a su hermano en todo, pasaron a discutir cuál sería su plan de acción. Era evidente era que necesitaban más información de la situacion, así que esperarían a la finalización del torneo, ya cercana, para realizar su próximo movimiento. Ahora, todo lo que podían hacer era descansar lo máximo posible.

El día siguiente se produjo la llegada de los guardias Tudbury que escoltaban al muchacho que en teoría había sido testigo de los ataques a las aldeas Dannett. Ser Meryn Tudbury mandó llamar a los Seabreeze tan pronto como llegaron. Los hombres ya se encontraban en el campo de justas dispuestos a afrontar la final del Gran Combate, así que fueron lady Madelyne y Vanna las que acudieron al encuentro con los Tudbury. Cuando llegaron, vieron que uno de los guardias se encontraba postrado en un camastro y dos más lucían heridas varias; habían sido atacados de camino, por bandidos salidos de la espesura. Por su parte, el muchacho estaba tan traumatizado que no hablaba más que con palabras sueltas, aterrorizado por cualquier movimiento brusco a su alrededor. Vanna y lady Madelyne pidieron que las dejaran a solas con él, para intentar calmarlo.

Mientras tanto, en el campo de justas, los heraldos y músicos convocaban a la multitud a presenciar el Gran Combate Cuerpo a Cuerpo. Las ocho casas clasificadas para el evento se dispusieron en círculo según el número que les había tocado en sorteo. Así, a la derecha de los Seabreeze se encontraban los Buckler con ser Brus a la cabeza, y a la izquierda los representantes reales con Sandor Clegane, Thoros de Myr y algunos Lannister. Más allá de los Buckler se encontraban los Swann, con ser Donnel y ser Dorian espléndidos en sus armaduras blancas y negras. A la derecha de los Swann, los Estermont, con ser Aemon y su hijo ser Alyn. A la izquierda del Perro y sus compañeros se encontraban los representantes de los Tyrell, y más allá los Dayne dornienses, en cuyas filas peleaba ser Gerold Dayne, Estrellaoscura, lo cual era un acontecimiento pues no se prodigaba en torneos. Cerrando el círculo, opuestos a los Seabreeze, se encontraba el grupo variopinto de caballeros dornienses capitaneado por ser Gennady Shanin en compañía de Bryan Telson. Lord Renly dedicó una alentadora arenga a los participantes, y explicó las normas del combate, insistiendo mucho en que se trataba de un duelo a primera sangre y no toleraría inquinas ni juego sucio. Cuando acabó de hablar, los cuernos sonaron, dando inicio al combate. Imprevisiblemente, el rey Robert arrojó el pichel del que estaba bebiendo su cerveza, y con la sangre inflamada por los cuernos de guerra cogió su martillo y se arrojó a la arena, gritando estentóreamente. Apartó a uno de los Lannister y se incorporó al grupo de Sandor Clegane y Thoros de Myr, cargando inmediatamente contra los Seabreeze, concretamente hacia Jeremiah. Un combate a primera sangre no era ni mucho menos como un combate a muerte, y eso posibilitó la progresión de los Seabreeze en la competición. Jeremiah dejó fuera de juego al propio rey y al Perro, lo que le valió rugidos de admiración por parte del público. El resto de casas se dividió, luchando a diestro y siniestro con los que estaban a su lado. El combate fue tremendo, con numerosos envites y lances espectaculares, para regocijo de los presentes. En un momento dado, Gennady Shanin quedó al alcance de ser Breon, que no dudó en atacarlo para ayudar a Telson a recuperar su herencia. Sin embargo, sus golpes fueron suficientes para eliminar a Shanin pero no para dejarlo fuera de combate, así que mientras éste se retiraba, Telson se emparejó con Breon y ambos llevaron el combate hacia ser Gennady, fingiendo a continuación un accidente. Shannin quedó inconsciente y Telson quedó eliminado por Breon; acto seguido, el joven cogió la espada del caído y se marchó del combate. Ancel, por su parte, llegó al cara a cara con Estrellaoscura y con un golpe de suerte increíble dejó fuera de la lucha al dorniense, que tras mostrar una gran sorpresa inicial, mostró una sonrisa de felicitación. El Seabreeze no se lo creía, le parecía imposible haber vencido a un guerrero famoso en todo Poniente. Pero había que seguir.

Al cabo de una hora y media sólo quedaban en pie cinco contendientes agotados: Donnel y Dorian Swann, uno de los compañeros dornienses de ser Gennady, Breon y Ancel. Ancel fue abatido por el dorniense, mientras Breon resistía ante los Swann. Cuando el dorniense se acercó hacia el combate, ser Donnel salió a su encuentro. Breon se encargó de ser Dorian mientras el dorniense caía bajo los golpes certeros de ser Donnel. Entre jadeos y arrastrar de pies, finalmente se encontraron Breon y el último de los Swann. La gente no podía creer estar contemplando un combate tan apasionante, y gritaron, enfervorizados. "¡Mataleones!" gritaban unos. "¡Ser Donnel!¡Swann!" gritaban otros. Los dos caballeros se tantearon, recuperando el aliento. Finalmente, ser Donnel lanzó su espada como un relámpago plateado hacia el pecho de ser Breon. Pero éste, girando sobre sí mismo, evitó la estocada y descargó un golpe con todas las fuerzas que le quedaban sobre el hombro del Swann, que cayó al barro sin aliento. Las gradas se vinieron abajo entre gritos de "¡Mataleones!" y "¡Seabreeze!". Cuando todo se calmó, lord Renly proclamó sin tardanza a la casa Seabreeze como campeona. Breon apenas podía levantar los brazos cuando se reunió con sus compañeros, alborozados por la victoria. El campo de justas se inundó con la voz de la multitud, enardecida por el magnífico espectáculo ofrecido.

viernes, 18 de mayo de 2012

Los Seabreeze - Campaña Canción de Hielo y Fuego Temporada 1 Capítulo 9

Una muerte dolorosa. Eliminatorias

Esa misma noche recibieron la visita de los hermanos Lugus felicitándoles por el resultado de su inocencia en el juicio por combate. Además, Naton Lugus parecía muy interesado en las evoluciones de su entrenamiento; sin duda, su visita servía también para estudiar cuán diestros eran con la lanza y la espada. Orten les informó de que Adham Dannett debía de haber sufrido una herida, o que quizá estaba enfermo, pues sus alaridos de sufrimiento inundaban el campamento de Bastión.

En el Cónclave de Maestres se produjeron las primeras intervenciones de los reunidos y la habitual discusión sobre si había que dar por terminado el verano. Berormane recibió el consejo de hablar con el maestre de Bastión de Tormentas, el viejo Morelan; si él no tenía el equipo de laboratorio que necesitaba, no lo tendría nadie. También consiguió otros datos de interés: según le dijeron, el maestre Dorren había viajado durante bastante tiempo por el continente de Essos, y que últimamente se había visto al maestre Willen muy cercano al archimaestre Marwyn; esos tres debían ser los que más conocimientos atesoraban sobre las artes ocultas.

Al abandonar el cónclave, Berormane no pudo evitar escuchar los desgarradores gritos de Adham Dannett, y se dirigió a su pabellón para intentar ayudar. Al principio fue recibido con hostilidad, pero los Dannett finalmente aceptaron su ayuda. No obstante, Berormane no pudo hacer nada que mejorara los cuidados del maestre Ferris y el joven heredero acabó perdiendo la vida. El maestre de los Seabreeze volvió ya de mañana cabizbajo a la posada, y explicó todo el episodio a sus compañeros. Acto seguido, se dirigió a dormir, agotado.

Tras comprobar que Lidda no había hecho aún acto de presencia desde que había dejado plantado a Jeremiah, los Seabreeze compitieron por la mañana en la primera eliminatoria de cetrería, donde Jeremiah cayó eliminado y Ancel consiguió pasar a duras penas a la siguiente eliminatoria. Tras ello, recibieron la visita de varios caballeros y enviados, entre ellos su hermano Jocel, informándoles de la muerte de Adham Dannett.

A mediodía, Berormane despertó y bajó a tomar algo a la sala común del Árbol Verde. Allí se encontró con tres Hermanos Juramentados de la Guardia de la Noche, que sin lugar a dudas debían de ser los mismos de los que le había hablado el viejo Tom en Villasal. Le llamó la atención la daga de obsidiana que uno de ellos llevaba en su talabarte, aunque no era como la que habían encontrado en la habitación; la suya tenía la empuñadura de vidriagón, mientras que la del hombre de negro lucía la hoja de ese material. Aun así, se acercó, interesándose por el origen del arma. Lo único que sacó en claro fue que se la quitó al cadáver de un salvaje más allá del Muro. Tras una breve conversación sobre la labor de reclutamiento de los Hermanos e interesarse por la situación en el norte, se despidieron.

Durante todo el día, los Seabreeze se mostraron cercanos y receptivos a los Estermont, intentando concretar las propuestas de matrimonio que lord Eldon les había sugerido durante la fiesta de bienvenida. Los Tarth también se mostraron muy amables, pero los Seabreeze no se fiaban demasiado de ellos.

Por la noche, tras la siguiente sesión del cónclave, Berormane consiguió hablar con Morelan, que le dirigió a su vez al maese Nullon, el encargado del almacén del castillo. Siguiendo sus indicaciones, Berormane se adentró en el ala oeste de Bastión de Tormentas, recorriendo varios pasillos oscuros que le hicieron perderse más de una vez. En cierta ocasión, pudo ver que bajo una vieja puerta de una remota estancia, se filtraba un hilillo de luz. Al detenerse, creyó oir una risa. Efectivamente, no había duda, era una risita placentera de mujer. Curioso, siguió escuchando, y se quedó helado cuando reconoció la voz de la propia Reina, que suspiraba de placer, mientras mencionaba el nombre de su hermano gemelo Jaime. La certeza de lo que estaba ocurriendo tras la puerta le aceleró el corazón hasta que casi se le salió por la boca, así que se apresuró a alejarse de allí y borrar aquello de su mente. Finalmente, tras un par de extravíos más, dio con maese Nullon, que le proporcionó todo lo que necesitaba para investigar el contenido de la redoma.

En la eliminatoria de cetrería que tuvo lugar la siguiente mañana, Ancel fue eliminado de un plumazo, y Willas Tyrell fue profusamente aplaudido por los fantásticos lances que sus aves proporcionaron al público. Expresiones de decepción se oyeron aquí y allá: los Seabreeze, conocidos en todo Poniente por la calidad de sus halcones, habían caído eliminados a la primera de cambio. Ancel y Jeremiah no pudieron evitar oír cómo algunos de los presentes mencionaban competiciones anteriores donde habían visto a lord Jeron hacer gala de una habilidad suprema y cómo les había decepcionado este año la falta de competencia a los Tyrell.

Por la tarde, en la segunda eliminatoria de la justa, tanto Jeremiah como Breon superaron a sus rivales sin demasiado esfuerzo. Mientras tanto, Ancel aprovechó para hablar con lord Eldon Estermont, sugiriéndole solapadamente que quizá podrían combinarse en un ataque a los Wylde. Lord Eldon no dio una respuesta definitiva, emplazando a Ancel para después del torneo, pero no parecía desagradarle la idea.

De vuelta a la posada, Breon comentó con sus compañeros una reciente conversación que había mantenido con Bryan Telson por la que había acordado que los Seabreeze le ayudarían a recuperar su espada Escorpión. Tal anuncio no fue nada bienvenido por Ancel y Jeremiah, sobre todo por este último, al que no le gustaba que Breon hablara en nombre de todos ellos. Tras esto, no tardó en aparecer Orlanna Shreeve, acompañada de su caballuna hija Aranette. La mujer insistió en el matrimonio de Aranette con Jeremiah. Ante la mención de la magnífica dote que podían pagar, Ancel y lady Madelyne se mostraron más interesados; Jeremiah, horrorizado, no contestó, pero evitó acercarse a la fea muchacha más de lo necesario. A partir de entonces, el menor de los Seabreeze intentaría por todos los medios exhibirse para conseguir otra prometida entre todas las nobles reunidas en Bastión.

Esa noche, Melina convenció una vez más a Breon para que salieran a solas a dar un paseo. Una vez fuera de la posada, se encontraron con dos guardias Raer que al parecer habían estado haciendo señales a la muchacha: informaron de que lord Edgar quería verla cuanto antes. Las reticencias de Breon no fueron nada para el poder de convicción de la muchacha, y volvieron a caminar hasta el pabellón de lord Edgar, que recibió a su hija con un abrazo. El señor de los Raer les informó de su retorno inmediato a Escollera, para reunirse con su mujer y su hijo. Los ojos de Melina se humedecieron para consternación de Breon; quería acompañar a su señor padre para ver a su familia de nuevo. Breon se conmovió, pero aquello era más de lo que estaba dispuesto a arriesgar; no podía permitirlo. Melina lloró, gritó, susurró y sonrió intentando que su padre ignorara a Breon y la llevara con él. Al principio, lord Edgar sugirió a Breon que dejara a los Seabreeze y lo sirviera a él, pero pronto desechó la idea; después, sus guardias sacaron las armas con la intención de hacer prisionero a Breon, pero lord Raer pronto abandonó también esa idea, entrando en razón. Cualquiera de aquellas ideas derivaría en un conflicto con los Seabreeze y no lo deseaba, así que se sobrepuso a la pataleta de Melina y la envió de vuelta a la posada con ser Breon, después de despedirse y encomendar al caballero que cuidara bien de ella. Breon quedó gratamente impresionado con el carácter y actitud de lord Edgar, y le prometió que protegería a su hija de todo mal. Acto seguido, volvieron a la posada entre los rezongos de la muchacha. Por suerte, su ausencia volvió a pasar desapercibida.

La mañana siguiente recibieron la visita de ser Meryn Tudbury, su tío. Traía un mensaje que había llegado con un cuervo desde Caparazón Recio. Al parecer, cerca del castillo su primo Stevron había encontrado un niño que decía ser superviviente de la masacre de una de las aldeas Dannett y que vio lo que pasó. Sin dilación, los Seabreeze enviaron uno de sus Cuervos a Stevron Tudbury para que enviara al niño a Bastión de Tormentas acompañado de varios guardias.

Por la tarde, tuvo lugar la tercera eliminatoria. Jeremiah se enfrentó a ser William Rykker, y aunque tras las tres lanzas ambos siguieron a lomos de sus caballos, lord Renly dio como vencedor a ser William, acabando con el sueño de Jeremiah de ganar la justa. Breon, por su parte, se enfrentó a ser Estor Ryger y al igual que había ocurrido con Jeremiah, ninguno de los dos fue descabalgado tras la tercera lanza; no obstante, dos fuertes impactos de Breon sobre la coraza de su contrincante le valieron la decisión positiva de lord Renly, quedando como único representante Seabreeze en la competición.

viernes, 4 de mayo de 2012

Los Seabreeze - Campaña Canción de Hielo y Fuego Temporada 1 Capítulo 8

La Fiesta de... ¿Bienvenida? ¡Empieza el torneo!

Los Fell se mostraron correctos, y Ancel paseó con Elora por el paseo exterior de Bastión. La muchacha se mostró receptiva a las explicaciones del Seabreeze y una vez aclarada la situación, la conversación derivó a los preparativos de su boda. Dejadas atrás las reticencias que los rumores habían provocado, Elora se mostró entusiasmada ante la perspectiva de la gran ceremonia.

Elora Fell, prometida de Ancel
La mañana anterior al comienzo del torneo, Berormane entró en Bastión para presentarse ante los archimaestres que iban a auspiciar el cónclave de maestres paralelamente a la competición. Habló con la mayoría de los archimaestres Benedict, Ebrose, Perestan, Cetheres, Agrivane, Gallard y Marwyn el Mago, en una presentación rutinaria. No obstante, el archimaestre Marwyn fue especialmente cáustico con él, recordando los momentos de decepción de Berormane cuando fue asignado a una casa menor. El maestre de los Seabreeze también aprovechó para intentar hacerse con el equipo necesario para analizar el líquido que contenía el vial que había salido de la empuñadura hueca de la extraña daga de obsidiana que alguien había dejado en la cama de Ancel. Pero no tuvo suerte, ninguno de los maestres a los que preguntó había acudido allí con tal impedimenta. Debería seguir intentándolo más adelante.

Al anochecer, Melina desplegó todas sus artes para convencer a Breon de que la llevara a ver a su padre, y así hablar de su posible boda. El atractivo y las sibilinas palabras de la muchacha probaron ser demasiado para el caballero, que aceptó sin dudarlo. Al reconocer a Melina, los guardias los dejaron pasar al pabellón de lord Edgar sin problemas; cuando llegaron, el señor de los Raer se encontraba reunido con lord Galor Lonmouth y algunos más cuyos escudos Breon no supo reconocer. Lord Edgar se mostró amable en todo momento, hablando con paciencia de la concesión de la mano de su hija, de la valía de ser Breon y de los problemas que últimamente habían acuciado a los Seabreeze. Regresaron antes de que nadie notara su ausencia.

Esa misma noche, un achispado Jeremiah tuvo un roce muy excitante con Lidda, la más bella de las chicas de la Primavera Jade. Sin embargo, percibiendo el carácter problemático de la mujer, prefirió llevarse a la cama a otra de ellas. No sin obtener de Lidda una enigmática promesa de cita a la que debería acudir por la mañana. Jeremiah acudió, expectante, pero la mujer no apareció. Si estaba jugando con él, debería darle un buen escarmiento. Más tarde esa misma mañana, Jeremiah compró un rico vestido y adornos para su hermana Megara como le había prometido en un momento anterior.

El día siguiente, a mediodía, tuvo lugar la ceremonia de presentación de los participantes en las justas y sus respectivos séquitos y compañeros en el combate cuerpo a cuerpo. El recibimiento de los Seabreeze no fue demasiado bueno. Aquí y allá se levantaban en el público voces disonantes, abucheos y murmullos. Los rumores del ataque a los Dannett les habían hecho mucho daño. Cuando instantes más tarde desfilaron los Dannett, un clamor de hurras y vítores les acompañó. Los Seabreeze mantuvieron la compostura como pudieron, y finalmente el acto concluyó sin ningún altercado.

Un par de horas más tarde tenía lugar la fiesta de recepción de los participantes. Un gran número de casas nobles de Poniente habían acudido al llamado, y al llegar los Seabreeze, la sala principal del enorme castillo se encontraba atestada. Lady Madelyne iba del brazo de Ancel, mientras Megara llegaba del brazo de Jeremiah. La visión de la joven hermana de los Seabreeze causó una honda impresión en los presentes. El vestido verde esmeralda que Jeremiah le había comprado junto con las joyas que portaba, la convertían en una jovencita espectacular. Sus ojos, su cabello, su cara ligeramente pecosa, sus curvas, causaron una honda impresión en todos los hombres presentes, y parte de las mujeres. Los Seabreeze no tuvieron ninguna duda de que gran parte de los encuentros que tuvieron en los minutos subsiguientes eran debidos a la presencia de su hermana. Hasta entonces, Ancel y Jeremiah la habían visto sólo como una niña, pero lo cierto es que se había convertido en una mujer que quitaba el aliento. Los primeros en acercarse a ellos ante la reticencia general fueron los Fell, cuyas bromas relajaron un poco la tensión. A continuación acudieron los Estermont; Alyn Estermont miraba a Megara de arriba abajo sin ningún tipo de pudor ni discreción. Lord Eldon llegó incluso a proponer a lady Madelyne el matrimonio de Alyn con Megara, y de su nieta Dorase con Jeremiah. Halagados, los Seabreeze contestaron que lo pensarían seriamente. Lord Eldon no pareció complacido con la respuesta, pero se retiró educadamente. Mientras tanto, Berormane mantenía una interesante conversación con lady Olenna Tyrell, la Reina de Espinas, que prácticamente lo acorraló junto a sus guardias gemelos para poder hablar a solas. Lady Olenna le preguntó acerca de la situación de los Seabreeze, y mencionó el episodio en el castillo de los Tudbury, pidiéndole información acerca de la situación de lord Tom. Berormane se sorprendió al comprender que lady Olenna debía de tener informadores incluso en Caparazón Recio, y le contó todo lo que sabía. La madre de lord Mace Tyrell también sugirió solapadamente que su Casa pagaría bien por los servicios de un maestre tan capacitado como él, a lo que Berormane se negó diplomáticamente. Por último, lady Olenna acabó mencionando una remota y según ella disparatada, posibilidad que se le había ocurrido de repente: un matrimonio entre su nieto Willas y Megara Seabreeze. Cuando Berormane transmitió la posibilidad a Ancel, a éste se le pusieron los ojos como platos: casar a su hermana con el heredero de Altojardín no era ninguna tontería; pero por supuesto, de momento quedaba descartado: los Seabreeze no podrían hacer frente a la dote que demandarían los Tyrell por tal matrimonio.

Poco después, la reina Cersei en persona se acercó a ellos, con algunas damas de su séquito. La conversación transcurrió en el filo entre la cortesía y la aversión. Evidentemente, a Su Majestad no le agradaba que hubiera otra mujer en la sala rivalizando con su belleza. La reina, siempre sonriente y bellísima, les recomendó que tuvieran mucho cuidado con quién se acercaba a aquella "maravillosa niña recién florecida", en clara referencia al rey Robert. Poco rato después, entablaban conversación con lord Beric Dondarrion, que a pesar de su rencor confesado a los Seabreeze, se acercó obnubilado por la muchacha. Cuando lord Beric se dio por satisfecho con su cortejo, entró en acción un participante más peligroso, si cabía: lord Oberyn Martell, la Víbora Roja de Dorne. Lord Oberyn probó ser extremadamente seductor, y a punto estuvo de alejarse un par de veces a solas con Megara. Por suerte, los Seabreeze se mostraron inflexibles y no dejaron que se retiraran a ningún reservado.

Breon también tuvo su encuentro personal cuando Sandor Clegane, el Perro, se acercó para entrar de lleno en una competición de bravuconadas acicateadas por el vino consumido.

Durante toda la estancia previa en los salones, Jeremiah y Ancel fueron perseguidos insistentemente por lady Orlanna Shreeve, una noble menor acompañada de su marido y de su caballuna hija. Con su voz de pito insistía en lo buen partido que era su hija Aranette. Intentó por todos los medios establecer una alianza matrimonial con los Seabreeze, pero éstos consiguieron darle largas.

Finalmente, los heraldos anunciaron el comienzo del banquete y los invitados accedieron al comedor principal. La comida fue abundantísima y bastante divertida. Sin embargo, cuando se estaban haciendo los brindis finales en honor de los participantes y se mencionó el alto honor que obtendría el ganador, una voz se alzó: era Adham Dannett. El muchacho presentó su caso ante el rey Robert, que a instancias de su esposa, lo escuchó. Tras realizar las acusaciones formales sobre el ataque salvaje que sus campesinos habían sufrido, varios de los presentes testificaron a favor y en contra de los Seabreeze, sin ninguna prueba concluyente. Así que finalmente, Adham demandó un juicio por combate, que le fue concedido. Adham Dannett y Jeremiah Seabreeze se enfrentarían al día siguiente en el primero de los duelos de la justa, que serviría como juicio. Los Dannett se retiraron, altivos, con Adham tambaleándose un poco; este hecho llamó la atención de Ancel, que se había fijado en que el muchacho apenas había bebido nada.

La velada transcurrió de forma fría a partir de entonces hasta que el rey Robert gritó, lanzó un par de risotadas e invitó a todos a beber. Alguien aprovechó la ocasión para presentar al rey a un comerciante braavosi, Maiyo Vierro, que comerciaba con un fuerte licor llamado cheldarro. De inmediato se estableció una competición, y el licor probó ser lo que el braavosi había prometido. Todos los participantes, incluyendo al rey, acabaron totalmente borrachos.

Y la mañana siguiente por fin empezó el torneo. Cuando Jeremiah y Adham Dannett se presentaron ante el rey, el Seabreeze se fijó en que su rival parecía sufrir los síntomas de una resaca intensa, o quizá se encontraba enfermo. Sin embargo, como el joven parecía tan decidido a justar, prefirió no decir nada. El conflicto fue breve. En la primera lanza, Jeremiah descabalgó sin esfuerzo a Adham, que ya no pudo levantarse, aquejado de fuertes temblores. Sus familiares se lo llevaron rápidamente, sin dejar que los Seabreeze se acercaran a él. El rey no tuvo más remedio que declarar a los Seabreeze inocentes de todos los cargos a los ojos de los dioses. La mayoría de la multitud prorrumpió en vítores y el torneo pudo continuar. Breon tuvo que enfrentarse a un caballero errante -previo gasto de un punto de destino pues tuvo mala suerte en el sorteo y habría tenido que enfrentarse a ser Aemon Estermont, uno de los mejores- con un águila en su escudo, y tras ser casi descabalgado en las primeras dos lanzas, pudo derribarlo con la tercera.

A mediodía, cuando se hizo definitiva la ausencia de los Wylde del torneo, decidieron enviar un cuervo a Loren Ashur para que estuviera muy atento a los movimientos que lord Gawen pudiera llevar a cabo.

jueves, 19 de abril de 2012

Sombras en el Imperio - Campaña de Arcana Mvndi Temporada 1 Capítulo 20

Acuerdo con los tribunos. Elena Geroclea.

Cneo Sulpicio Germánico
La cara de preocupación de Tito Cornelio convenció a Cayo Cornelio cuando el primero le pidió que pasearan juntos por el exterior del campamento para evitar oídos indiscretos. El tribuno se había convencido de la conveniencia de revelar lo que sabía a Cayo por sus últimas acciones, por las palabras del prefecto Apio Herminio y por la certeza de que Tiberio Julio era algo más que un simple médico. Para sorpresa -o no tan sorpresa- del legado, Tito habló de una "guerra en la sombra" que estaba teniendo lugar a su alrededor, más allá del entendimiento mundano, y que implicaba a los propios dioses. Según explicó, él tenía varios contactos en Mogontiacum y otros núcleos de población, algunos de ellos de la gens Cornelia más antigua, y colaboraba a requerimiento de los sacerdotes. Tales contactos no eran otra cosa que teúrgos de la rama Cornelia de Júpiter y por lo que pudo deducir Cayo, también teúrgos de los cultos de Marte y de Vulcano. Los teúrgos habían dedicado gran parte de los últimos meses a localizar los Caern germanos, sus lugares sagrados, intentando anularlos o destruirlos. Sin embargo, hacía unas pocas lunas que habían llegado nuevos enemigos a escena, de los que poco sabían, excepto que estaban intentanod utilzar los Caern de alguna forma y que muchos de ellos lucían armaduras azules muy resistentes y ajustadas; además, en ocasiones se hacían acompañar de extrañas sombras parecidas a la que se encerraba en la estatuilla de Tiberio. Tito también reveló que en las filas de la legión había otros colaboradores e incluso teúrgos que no dudarían en quitarle la vida si se enteraban de que había contado todo aquello, así que pidió la máxima discreción. Por supuesto, Cayo no tardó en compartir tales cofidencias con sus compañeros.

Más tarde tuvo lugar una reunión de Cayo con Lucio Mercio, Marco Linicio y con Cneo Sulpicio. Según palabras de Tito Cornelio, estos dos últimos eran los tribunos que más contactos tenían entre los germanos, y su colaboración sería fundamental para poder contactar con los bárbaros. El legado intentó ganarse el favor de ambos como ya había hecho anteriormente en alguna ocasión, pero la idea de reunirse a solas con los dos tribunos probó no ser demasiado buena y la conversación derivó en una casi violenta discusión. Antes de estropearlo todo irremediablemente, Cayo consiguió dar por terminada la reunión y dejarlo para una mejor ocasión.

Mientras tanto, Idara intentó averiguar más sobre Tito Cornelio siguiendo al tribuno en sus quehaceres, pero éste no dejó entrever nada sospechoso.

El día siguiente, Cayo Cornelio cambió de táctica y convocó juntos a todos los tribunos para tratar el estado de emergencia. Con sus dotes para el liderazgo se ganó a Vario Albino Balbo y a Quinto Marcio Melario. Marco Licinio Draco perdió los papeles en un momento dado, y tuvo que ser apaciguado por Cneo Sulpicio, que [pifia en carisma] por fin se mostró de acuerdo con el legado y lo respaldó en sus planes. Sulpicio sugirió contactar con los germanos Chatti, a cuya tribu pertenecía el poblado de Gameburg antes de que fuera arrasado, e intentar conseguir su colaboración contra los Tencteri , que sin duda eran los que estaban atacando el limes. Sulpicio se pondría inmediatamente a movilizar sus contactos.

Durante ese día y los siguientes empezó a llegar un goteo de huidos de los campamentos del limes. Algunos de los heridos, lucían muy mal aspecto: todo alrededor de los tajos y perforaciones sufridas se les habían puesto negras e hinchadas las venas y los capilares bajo la piel. A medida que pasaba el tiempo, la negrura se extendía. Parecía gangrena, pero no lo era. Tiberio Julio se aprestó a tratarlos lo mejor que pudo.

El día siguiente llegó una paloma con noticias del este. Los campamentos más orientales del Limes también habían sido atacados salvajemente y habían tenido que ser abandonados. Según Cneo Sulpicio, debía de tratarse de los germanos Hermunduri, que se habrían unido a los Tencteri. Contactaría también con sus hombres del este.

Cuando por la mañana Lucio Mercio se dirigió a reunirse con la esclava Kara donde ésta le había citado, no encontró a nadie. Cuando intentó averiguar su paradero, algún otro esclavo le informó que hacía tiempo que la mujer no aparecía por allí. Al decírselo a Tito Norbano, éste se mostró preocupado, y organizaron la búsqueda todo lo discretamente posible, pero sin resultado durante las siguientes jornadas.

Ese mismo día, Idara se encontraba rezando en el templo de Minerva junto a Claudia Valeria. Hacía varios días, desde que Tito Cornelio le había hablado a Cayo de los extraños aparecidos hace poco, que Idara le pedía a Minerva alguna revelación sobre sus enemigos, que parecían omnipresentes y poderosos en extremo. Y la diosa se la concedió por fin. Vio una caravana de carromatos, con hombres y mujeres de aspecto normal, pero todos ellos con al cara tapada por máscaras sonrientes en unos casos y tristes en otros. Entre los integrantes de la caravana, le llamó la atención una figura más pequeña que las demás, con el pelo canoso y apoyada sobre un bastón. La figura se giró hacia ella, mostrando una máscara plateada con gesto triste, y tras quedarse petrificada unos instantes, la señaló con el dedo. A continuación, unas palmadas en la mejilla despertaron a Idara de su inconsciencia. Cuando les contó a sus compañeros teúrgos su visión, ambos se mostraron confundidos, pero sin duda las máscaras indicaban algo relacionado con el teatro.

Casualmente, dos días después, alguien les informaba de una compañía de actores que llegaba a Mogontiacum. La preocupación de Idara fue mayúscula, y compartió con sus compañeros la visión que le había concedido Minerva. Por la noche fue a inspeccionar el campamento, teniendo buen cuidado de permanecer oculta. Sin embargo, se le puso el vello de punta cuando una anciana acompañada de una chica joven y rubia se detuvo en seco, se giró y miró fijamente hacia donde estaba ella. Idara salió corriendo, presa del temor, e insistió a sus compañeros en que había que acabar con aquella compañía teatral. La mayoría de sus componentes parecían griegos, incluida la anciana. Cayo y Lucio intentaron calmarla, y le dijeron que se encargarían por la mañana.

Esa misma noche, murieron dos de los heridos que habían llegado del limes con las heridas aparentemente gangrenadas. Y esa misma noche se levantaron sembrando el terror en el campamento. Las armas no parecían herirles, mientras ellos arañaban y mordían a todo el que se ponía por delante. Por suerte nadie resultó herido, y finalmente pudieron derrotarlos con fuego. Eran engendros generados por artes oscuras, sin ninguna duda, y a partir de entonces, decidieron quemar inmediatamente a todos aquellos que murieran a causa de heridas parecidas.

Por la mañana, Lucio partió al frente de una docena de legionarios para apresar a la anciana de la compañía e interrogarla. No opuso ninguna resistencia, y pidió ser acompañada por dos de sus nietos, Sofía y Heráclides. La muchacha era tan bella que turbó a Lucio, aunque no lo suficiente como para que no se diera cuenta de que la anciana llevaba un colgante con inscripciones idénticas a las del disco de Idara, y que de hecho parecía un fragmento de un disco prácticamente idéntico. Ya en el campamento, se reunieron en el pabellón de Cayo. Y sin ninguna resistencia, la anciana contestó a sus preguntas y les contó cuanto sabía, aunque en ocasiones de forma críptica. Su nombre era Elena Geroclea, nacida en Catsamba, un pueblo cerca de Cnossos, en Creta, hacía más de cien años. El colgante que llevaba había sido un regalo de su padre cuando todavía era muy pequeña, y según él, los símbolos que llevaba inscritos pertenecían al idioma de la antigua Atlántida; lo había encontrado en unas ruinas cerca de Cnossos. La mayoría de los presentes no conocía la leyenda platónica, y Geroclea la relató, enriquecida por historias de su padre. El símbolo de los círculos concéntricos partidos por la línea vertical no era sino el símbolo de la capital atlante, Atlantia, cuyo distrito más interior recibía el nombre de Telmapério. Relató la historia de la Estirpe de Oro y de cómo la Atlántida había caído en desgracia; también de cómo algunos de sus habitantes se salvaron refugiándose entre los humanos, haciéndose cada vez más poderosos y tiránicos. Aunque según le había contado su padre el último atlante había sido un rey de los Tartesios, en el sur de Hispania, Elena estaba segura de que todavía existían, por cosas que había visto a lo largo de sus muchos años; se había encontrado con Taumaturgos, y ella misma había aprendido algo de Areté de algunos filósofos; aquello la había llevado a relacionarse con gente que se movía en oscuros círculos y estaba segura de que en alguna ocasión había dado de refilón con algún fiel atlante. Quizá fuera por el Areté, no lo sabían, pero la anciana también mostraba ciertas dotes de videncia, y por eso había reconocido a Idara como la elegida de Minerva, incluso en la visión, identificó el destino de Lucio que lo abocaría a la muerte, y pudo percibir que Cayo había sido atacado por un atlante maldito en el pasado.

Era bien entrada la tarde cuando la anciana acabó de relatar sus historias, y al salir de su asombro, ordenaron a los esclavos traer algo de comer. Idara se convenció por fin de que la intención de Minerva al mostrarle a la anciana era que obtuviera información sobre sus enemigos. Por desgracia, el asunto parecía más importante, de lo que nunca habrían sospechado. Por la Piedra Negra de Júpiter Óptimo Máximo y la Lechuza de Minerva Ergane, ¿qué era lo que pretendían aquellos atlantes, si es que realmente procedían de la Tierra Sumergida?

jueves, 12 de abril de 2012

Los Seabreeze - Campaña Canción de Hielo y Fuego Temporada 1 Capítulo 7

Bastión de Tormentas. Cienrocas. Llega el Rey.

Llegaron a Bastión de Tormentas con el sol ya oculto tras el horizonte. Sin sus pabellones de torneo, perdidos en el naufragio de la galera de los Raer, no podían establecer un campamento en el campo de justas, así que se dirigieron a la posada que les había recomendado Orten Lugus, El Árbol Verde, en el pueblo de Cienrocas, uno de los circundantes de Bastión. Aunque varios de los presentes en la sala reaccionaron negativamente ante el Halcón y la Espada de los Seabreeze, el propietario Lyle Brewer no pareció advertirlo y les dio unas habitaciones en el tercer piso. Precisamente unos caballeros las habían dejado el día anterior sin dar explicaciones. También les informó de que se esperaba que el comienzo del torneo se postergara un par de días, pues la comitiva del rey Robert viajaba más lentamente de lo previsto. Era una suerte, quizá aquello permitiría que los Seabreeze heridos se recuperaran completamente antes de empezar las justas.

Bastión de Tormentas

Tras comer algo y retirarse a la intimidad de sus aposentos, Megara aprovechó para discutir airadamente con Ancel, y de paso también con Jeremiah, mientras lady Madelyne intentaba poner paz. La muchacha estaba hirviente de odio por el compromiso que habían acordado a sus espaldas con el capitán mercenario Jhorgo. Amenazó incluso con suicidarse, hasta que sus hermanos fueron capaces de calmarla y convencerla de que ningún modo iban a llevar a cabo aquel trato realizado bajo coacción.

Jeremiah había dado por perdido al sirviente Lond y la guardia que debía escoltarlo hasta Bastión de Tormentas hacía ya casi un mes, así que por la mañana se dispuso a conseguir caballos y armaduras junto a Breon. Sin embargo, la búsqueda resultó de lo más frustrante: una multitud de caballeros y guerreros había acudido a la disputa del torneo y prácticamente habían acabado con todas las existencias de armeros y cuadras. Todo lo que pudo conseguir Jeremiah fue un palafrén. Cuando se encontraban de regreso a la posada, se encontraron con Orten Lugus, que ya había llegado a Bastión. El noble fue muy amable y tras fracasar con un par de tratantes de caballos que conocía, les sugirió acudir a visitar a lord Richard Horpe, cuyo pabellón se encontraba en el campo interior de la fortaleza; si no se equivocaba, había visto que tenía caballos más que de sobra en su campamento. A Jeremiah no le hacía gracia la idea, pues los hombres con los que habían tenido problemas en su parada en Villasal habían lucido el blasón de las tres mariposas de los Horpe, pero no les quedaba otro remedio. Lord Richard los recibió, aunque torció el semblante al identificar su blasón. Con esfuerzo y con la ayuda de Orten pudieron convencer al noble para que les vendiera un par de destreros a un precio razonable, y tras dar las gracias a Lugus, intentaron hacerse con buenas armaduras. Esto sí que probó ser del todo punto imposible: la mercancía de Harmann, el herrero de Bastión, estaba muy solicitada y no tenía ninguna posibilidad de proporcionarles lo que pedían en un plazo de dos días.

Durante ese día y el siguiente, tras realizar las formalidades necesarias para inscribirse en el torneo, los Seabreeze tendrían diferentes encuentros (provocados y fortuitos) en el pueblo de pabellones instalado en el campo interior de Bastión. Visitaron a los Tudbury, que también tenían esperanzas puestas en su progresión en el torneo para hacer frente a sus desgraciadas cosechas. También visitaron el pequeño pabellón del grueso ser Aeron Staedmon, con la exigua representación de su familia, y que iba acompañado de Jocel, el hermano pequeño de Ancel y Jeremiah. El muchacho se alegró sobremanera al ver a sus hermanos y hermana, derramando lágrimas de felicidad. Ser Aeron no era una persona demasiado apreciada en su familia, y Ancel se arrepintió de haber enviado a su pequeño hermano con un caballero que a todas luces se excedía en la comida y no se preocupaba de mantener sus armas con filo. Sin embargo, el cerebro del Staedmon no iba a juego con sus dotes físicas, y funcionaba perfectamente: les habló de los rumores que circulaban sobre las acciones de los Seabreeze, de la ausencia de los Wylde y los Raer, y les previno contra los Dondarrion, los Horpe y algunos más. Poco después se tropezaron con una compañía de la Casa Dondarrion; lord Beric, vestido de púrpura y con el relámpago dorado en el pecho, les dirigió palabras poco amistosas, recordando un roce que su padre había tenido hacía unos años con lord Jeron. Al parecer, durante la guerra del usurpador, el Seabreeze había arrebatado la gloria que de otra manera habría correspondido a lord Berthas Dondarrion con maniobras poco honorables. Por eso no le había extrañado oír el repugnante ataque que los Seabreeze habían dirigido recientemente sobre pobres gentes indefensas. Aunque intentaron hacer entrar en razón a lord Beric, éste se despidió con desprecio. Más tarde ese mismo día hicieron acto de aparición por fin los Raer. Según les dijo lord Edgar, una inoportuna enfermedad de su hijo bebé y de su esposa lo había retenido más de la cuenta, y también por eso había acudido con pocos hombres. Efectivamente, la participación de los Raer en el cuerpo a cuerpo iba a ser meramente testimonial, pues lord Edgar sólo había traído consigo a tres caballeros, y el resto eran hombres bisoños de su guardia.

Tras despedirse de lord Edgar y volver a la posada, se sorprendieron al encontrar un "presente" en su habitación. Un pequeño paquete envuelto en tela y con el nombre de Ancel escrito sobre ella. Al desenvolverlo, extrañados, apareció una exótica y bella daga, profusamente trabajada y con la empuñadura de vidriagón. Un análisis más detallado reveló que la empuñadura estaba hueca y podía abrirse. Dentro de ella había un pequeño vial con una sustancia transparente e inodora; habrían apostado que era agua si no hubiera sido por su extraña envoltura. Berormane guardó el frasquito con cautela, por si se trataba de alguna sustancia extraña; necesitaría consejo o materiales adecuados para investigarla.

El día siguiente, durante el desayuno, el grupo trabó contacto con otros dos caballeros dornienses alojados en la posada: ser Gennady Shanin y ser Bryan Telson. Ser Gennady probó ser una persona bastante odiosa, mientras que ser Bryan estuvo muy amable, aunque expresó su antipatía hacia Jeremiah, porque la una de las noches anteriores éste había estado tonteando con Lidda, una de las cortesanas por las que Bryan sentía algo más que aprecio. Sin embargo, las palabras amables surgieron por fin, y Bryan no tardó en decidir que los Seabreeze podrían ser buenos aliados en su lucha: reveló que se encontraba con Shanin porque éste poseía a Escorpión, una espada que debía haber sido su herencia familiar, y le fue arrebatada a su padre por unos asaltantes que lo asesinaron, seguramente el propio Shanin y sus compañeros. Los personajes, sospechando de todo y de todos, no llegaron a confiar del todo en las palabras de Telson, así que le respondieron con evasivas, lo que provocó la ira contenida del joven, que se marchó con gesto de contrariedad.

Finalmente, dos días después de lo previsto, las trompetas y heraldos anunciaron la llegada de la comitiva real. El rey Robert viajaba en lo alto de su carruaje, saludando a la plebe con sus manazas, mientras reía estentóreamente. La reina Cersei iba junto a él, bella como un amanecer, con sus rizos rubios, sus ojos verdes y su generoso escote. Los caballeros de la guardia real los escoltaban, magníficos en sus armaduras y capas níveas. Muchos otros nobles y desconocidos viajaban en la comitiva, y además, centenares de criados con libreas de los Baratheon, Lannister, Arryn y muchos otros. Al poco rato, los pregoneros anunciaban que la fiesta de inauguración tendría lugar el día siguiente.

Ancel y sus compañeros aprovecharon aquella tarde para ir a visitar a los Fell, cuyos estandartes habían visto en la lejanía en el poblado de pabellones. Le preocupaba qué efecto podrían haber causado en su futura familia política los rumores sobre la matanza de campesinos...

miércoles, 4 de abril de 2012

Sombras en el Imperio - Campaña de Arcana Mvndi Temporada 1 Capítulo 19

Edelweiss. Problemas en el limes.

Tiberio presentó a sus acompañantes, el legionario Marco, que se había hecho merecedor de toda clase de honores, y la germana Lora, que lo había guiado hasta allí a través de los bosques. Tras una ligera inspección, pudieron ver que la germana lucía un colgante tallado con la forma del pez de los cristianos. De hecho, la muchacha afirmó que era la principal razón por la que quería ir a Roma: reunirse con otros cristianos en el sur, lejos de las tierras paganas del norte.

Caern Germano
Cuando el médico contó los hechos acontecidos en Gameburg, la preocupación cundió entre los presentes. Al interrogar a Lora acerca de aquella gente, ella les contó que les había hecho un favor a "unos romanos", mostrándoles el lugar donde se encontraba un Caern, uno de los lugares sagrados germanos que todavía no habían sido destruidos en las guerras con Roma. A cambio, "los romanos" le habían prometido llevarla a Roma lo antes posible. Cornelio y los demás le preguntaron si podría guiarlos a ellos hasta el Caern, a lo que Lora respondió negativamente, insistiendo en que tenían que llevarla a Roma. La vehemencia con que increpaban a la germana para que les hablara más del lugar y los presuntos romanos la asustó y salió corriendo, aunque no tardó en ser detenida por los legionarios del exterior. Después de conseguir apaciguarla, la llevaron a la casa que habitaban Idara, Lucinda, Sexto Meridio y los demás en el exterior del campamento, a la espera de una mejor ocasión. En algún momento posterior, el grupo mantuvo una conversación junto a Cneo Servilio y Sexto Meridio sobre la posibilidad de que los susodichos Caerns fueran lugares donde se pudiera enaltecer o canalizar el poder de alguna manera.

A continuación pasaron a ocuparse de los asuntos del campamento. El legionario Marco Arrio, que tan valientemente había ayudado a Tiberio tenía el brazo gangrenado. Con todo el dolor de su corazón, el médico tuvo que amputárselo hasta la mitad del húmero. El legionario se portó como un valiente, pero por desgracia tendría que abandonar las filas del ejército: ya no sería capaz de llevar el escudo.

Cornelio mantuvo junto a Lucio Mercio una nueva conversación con el prefecto del campamento Apio Herminio, con el que en apariencia consiguieron establecer una relación de confianza. Herminio elaboraría una lista con nombres de confianza para nombrar a los once centuriones que se habían perdido en la expedicion a los bosques. Por supuesto, Lucio sería uno de tales centuriones. Lucio también intentó conseguir algo de información de su nuevo colega de armas Tito Norbano, pero Herminio no conocía al sujeto.

Cuando Idara acompañaba a Lora a su casa de alojamiento, pudo observar con sus entrenados sentidos cómo un grupo de legionarios les seguía más o menos abiertamente, pero que no servían más que como una distracción para los verdaderos perseguidores, varias personas vestidas discretamente y confundidas con la gente. Les observaban. Tras dejar a Lora en casa, Idara y Claudia Valeria se marcharon a un templo de Minerva a elevar sus oraciones y quizá recibir inspiración de algún indigitamenta.

A primera hora del día siguiente, Lucio se encontró con la esclava Kara. Al decirle que iba de parte de Tito Norbano, ella no puso buena cara, e incluso insultó al legionario. Según ella no era la mejor presentación, pero accedió a hablar con Lucio. Según le dijo la mujer, la información que pedía Lucio sobre los tribunos iba a costarle cara, pero le diría todo lo que pudiera averiguar en un plazo de tres días, junto a la poza de las truchas, al sur del campamento junto al río. También esa mañana, al despertar Idara y los demás, se dieron cuenta de que Lora había desaparecido; no había signos de violencia y lo más probable es que hubiera escapado, así que varios salieron en su busca.

Tiberio, por su parte, estaba preocupado por la poción que había prometido en su carta a Cornificia. Al comentar el tema con Galeno, éste, sorprendentemente, respondió que sí era posible hacer algo así, pero necesitaba un ingrediente que no sería fácil de encontrar: los pétalos de una flor que los germanos llamaban Edelweiss, y que sólo crecía en las montañas más altas. El lugar más cercano donde podrían encontrarla sería en las cumbres de los Alpes Helvéticos, y rápido, pues la primavera ya había empezado y era la época de floración. El problema era el desplazamiento hasta allí. Ahí entró en juego Sexto Meridio y los teúrgos de Mercurio, cuyo dios les proporcionaba medios para desplazarse en el espacio y en el tiempo, aunque a un alto coste para ellos, y en cualquier caso necesitarían a alguien que conociera bien la zona de destino. En una coincidencia aparentemente sobrenatural, cayeron en la cuenta de que el gladiador que habían encontrado en los bosques, Lucares, era Helvético y conocía algunas de las estribaciones norteñas de las montañas.

Cornelio inspeccionó a los nuevos reclutas que querían unirse a la legión, y entrevistó a los aspirantes a nuevos centuriones según la lista que le había entregado previamente Apio Herminio. La mañana siguiente se llevó a cabo la ceremonia de investidura de los centuriones, y a lo largo del día comenzaron a llegar mensajeros procedentes de los castra del Limes (límite) romano al norte de Mogontiacum. Estaban siendo atacados por fuerzas organizadas que no habían percibido a tiempo, y las guarniciones los estaban abandonando. Los mensajeros hablaban de hordas de germanos, de bestias y sombras. Cayo Cornelio se reunió urgentemente con los tribunos, el primipilus y Apio Herminio, y se estableció un plan de acción.

Para tratar el problema del desplazamiento a los Alpes en busca del Edelweiss, Tiberio se reunió con Lucio, Idara, Cneo Servilio y Sexto Meridio. Este último había contactado con su compañero Nicomedes Stoltidis, que había aceptado, pero no sabía cuánto tardarían en llegar los teúrgos necesarios. Por otro lado, se podría intentar realizar el viaje con menos teúrgos de Mercurio, pero necesitarían un medio para proporcionar el poder necesario al oficiante del ritual. Tras barajar sin mucha convicción las posibilidades de los Caern e incluso de Zenata, Lucio sugirió la posibilidad de utilizar el disco de Idara, y ésta confirmó que, cuando entraron en la cripta de la Villa de Gades, el disco le había permitido canalizar algo de su interior para abrir la puerta. Lo intentarían cuando Stoltidis llegara al campamento.

Tras la reunión de Cayo con los tribunos, uno de ellos, Tito Cornelio Escauro, crispado y tenso, se quedó en la tienda del legado. Le pidió permiso para hablar, y Cayo se lo concedió. Según el tribuno, había algo muy importante que tenía que decirle.


Los Seabreeze - Campaña Canción de Hielo y Fuego Temporada 1 Capítulo 6

Jhorgo triunfante. Villasal.

Escudo de la casa Dannett
Pocas horas antes de amanecer, la desazón comenzó a crecer en el grupo. Berormane fue interpelado por el contramaestre Ojoverde y por el médico de a bordo, Rogen Ríos, uno de los pocos miembros de la tripulación oriundos de Poniente. A ambos les había gustado la labor del maestre atendiendo a los heridos a bordo (incluso tuvo que cortar la pierna de uno de ellos, y la operación fue todo un éxito). Le ofrecieron un puesto en su compañía si quería acompañarles. Contestó dando largas. Este y varios otros signos a su alrededor daban a entender que se estaba fraguando un motín a bordo de la Dama del Viento. A cierta parte de la tripulación no le gustaba que su capitán se hubiera vuelto contra sus aliados por interés personal. La dificultad consistía en averiguar quién apoyaba la rebelión, y si era lo suficientemente fuerte como para derrocar al capitán y sus fieles, si los tenía.

Melina vino a empeorar un poco más las cosas. La muchacha trató de convencer a ser Breon para huir de allí o unirse a la tripulación temporalmente y volver a ser libre. Cuando el caballero de la cabeza de león dio una respuesta negativa, la chica, tras un ligero berrinche, se dirigió a hablar con el capitán. El contenido de la conversación no trascendió.

Entendiendo la urgencia de su situación, Ancel decidió mover ficha, y se dirigió junto con el maestre a hablar con Ojoverde y Rogen. Intentó sonsacar más información a la pareja, pero no tuvo tiempo de mucho. Un grito del capitán hizo que se dispararan los escorpiones de a bordo, atravesando a Rogen, decapitando a Ojoverde y alcanzando a algunos otros. El motín fue deshecho sin empezar. Ancel vio la oportunidad de aprovecharse de la situación, presionando al capitán aludiendo a la falta de información y seguridad que tenían a bordo. Pero estiró demasiado de la cuerda, y ésta se rompió. Jhorgo Darr rescindió unilateralmente el pacto que había acordado con Jeremiah y desarmó e hizo prisioneros a los Seabreeze y sus acompañantes. Hizo dar la vuelta al barco, ante la desesperación de todos. Al insistir en arreglar la situación, Darr exigió más: una carta firmada por Ancel y Jeremiah y con el sello de los Seabreeze, por la que se comprometían a proporcionarle a cambio de sus servicios 100 dragones de oro al año, unas cuantas hectáreas de tierra y alojamiento para sus hombres, y a la boda con Megara dos meses después del torneo de Bastión de Tormentas. Los Seabreeze no tuvieron más remedio que acceder a sus peticiones. Contento a más no poder, el capitán viró de nuevo y los condujo sanos y salvos al pequeño embarcadero del pueblo de Villasal, a un día de Bastión de Tormentas. Los esperaría allí para hacer el viaje de retorno tras el torneo. La comitiva Seabreeze todavía conservaba sus armas y la jaula de halcones, pero los caballos y vehículos se habían perdido en la galera hundida. Para colmo, Jeremiah y Breon habían resultado heridos durante el abordaje, y no sabían si podrían recuperarse antes de que empezaran las pruebas.

En el pequeño pueblo había una posada de buen tamaño, El Gran Ciervo, que se encontraba bien provista de clientes. Muchos viajeros acudían al torneo desde el norte y el este. Cuando entraron a la posada, poco a poco fue haciéndose el silencio cuando los parroquianos vieron el halcón y la espada de los Seabreeze en sus ropas. No obstante, la comitiva era lo suficientemente grande para que no les causaran problemas. Berormane se distanció de sus compañeros para comprar suministros y material. La posadera, Marta Taverner, le proporcionó todo lo que estaba en su mano, pero para comprar caballos y carruajes, debería acudir al viejo Tom, cerca de allí. Así lo hizo.

El viejo Tom resultó ser un viejecillo bastante agradable que no pudo proporcionar al maestre más que dos piojosos pencos y un par de carros desequilibrados. Pero serían suficientes para un día de camino, y se los pagó a un precio razonable. El dicharachero Tom también habló sobre lo que se oía últimamente por la zona: el miserable ataque de los Seabreeze a los Dannett y cómo el joven Adham los expulsó con valentía, la más que probable ausencia de lord Stannis del torneo, la reaparición del famoso Caballero Zorro en las inmediaciones, la proliferación de bandidos... también mencionó a un tal Ruben Piper, prometido de Iris Dannett, y el hecho de que ésta había desaparecido sin dejar rastro; hizo bromas sobre el pánico que debía de haberle entrado a la muchacha cuando la prometieron con aquel viejo gordo. Tom también habló con desprecio de un grupo de Hermanos Juramentados de la Guardia de la Noche que había pasado por allí hacía un par de días hacia Bastión de Tormentas.

Mientras tanto, en la posada, las tres muchachas que hasta la entrada de los Seabreeze habían atendido las mesas riendo y contorneándose, atendieron a los nuevos clientes con frialdad y algo de temor. Los murmullos proliferaban y cada vez más eran los que miraban descaradamente al grupo, para vergüenza de lady Madelyne e irritación de los demás. Breon, harto de tanta tontería, se levantó e increpó a los presentes, negando que las historias que pululaban por allí fueran ciertas. La mayoría de los presentes lucían en sus ropas las tres mariposas negras de los Horpe, y un hombretón enorme se levantó para encararse al caballero.

Tras unos momentos de tensión, consiguieron calmar los ánimos, y la mitad de los clientes de la posada salió de allí, para disgusto de la posadera Marta, que no obstante no dijo nada. Con la posada ya medio vacía, un hombre se acercó a ellos. Lucía el cáliz plateado sobre fondo de sable de la casa Lugus, y se presentó como Orten Lugus, segundo hijo de su padre lord Konrad. Le acompañaba su hermano mayor, ser Naton, que se acercó reluctantemente a la mesa de los Seabreeze. Orten se mostró interesado en la historia del presunto ataque de los Seabreeze y aunque insistió en que parecía haber pruebas sólidas de los hechos, se mostró amable con ellos y les dio un voto de confianza. Acto seguido pasaron a hablar del torneo, y las esperanzas que su casa había depositado en su hermano Naton. Se habían retrasado en su viaje a Bastión de Tormentas por una inoportuna enfermedad de su padre, pero confiaban en llegar a tiempo para inscribirse. Los Seabreeze invitaron a los Lugus a acompañarles en el camino, pero éstos se negaron. No podían dejar que los vieran acompañando a unos presuntos asesinos, y a pesar de que podía ser una injusticia, Orten les pidió que lo comprendieran. Además, les recomendó una buena posada en la aldea cercana a Bastión, Cienrrocas: El Árbol Verde, donde podrían encontrar comida y quizá otros placeres.

Así que en cuanto volvió Berormane, el grupo partió hacia Bastión de Tormentas, con Jeremiah, Breon y Garett descansando de sus heridas de la mejor forma posible sobre los carros. Si no había imprevistos, llegarían a Bastión de Tormentas al atardecer.

A mediodía, tuvieron un encuentro con dos mensajeros reales que se dirigían hacia el este, y cuando éstos vieron el blasón de los Seabreeze reaccionaron con la misma actitud de los demás. Sin duda, esos rumores les iban a causar problemas. A pesar de todo, los mensajeros fueron aceptablemente correctos y les preguntaron por su tardanza en la inscripción. Les recomendaron no entretenerse más, y preguntaron también por las casas Raer y Wylde. A pesar de haber contestado con cuervos afirmativamente a la invitación, no habían acudido todavía a Bastión de Tormentas. Esto preocupó todavía más a los Seabreeze.

Al atardecer, por fin avistaron la silueta de la titánica fortaleza recortada en gris sobre la bruma, alzándose sobre el estruendo del fiero oleaje.