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Publicaciones

La Santa Trinidad

La Santa Trinidad fue una campaña de rol jugada en el Club de Rol Thalarion de Valencia entre los años 2000 y 2012. Este libro reúne en 514 páginas pseudonoveladas los resúmenes de las trepidantes sesiones de juego de las dos últimas temporadas.

Los Seabreeze
Una campaña de CdHyF

"Los Seabreeze" es la crónica de la campaña de rol del mismo nombre jugada en el Club de Rol Thalarion de Valencia. Reúne en 176 páginas pseudonoveladas los avatares de la Casa Seabreeze, situada en una pequeña isla del Mar de las Tormentas y destinada a la consecución de grandes logros.

jueves, 20 de marzo de 2014

Los Seabreeze - Campaña Canción de Hielo y Fuego Temporada 2 Capítulo 6

Ambiciones enfrentadas. El Torneo de despedida.
Por la mañana, el grupo se dio cuenta de que Berormane no había aparecido por la posada en toda la noche y gran parte de la tarde del día anterior. La preocupación cundió entre ellos, pero la justa celebrando la despedida del séquito real se iba a celebrar a mediodía, y Allyster y Jeremiah debían debía prepararse para ella. Aun así, Ancel fue a hablar con el Gran Maestre Pycelle, pues la última vez que alguien había visto a Berormane había sido yendo a visitar al anciano. El Gran Maestre lo recibió en sus estancias, pero lo único que alcanzó a decirle en su decrepitud fue que Berormane había partido a media tarde y ya no había vuelto a saber nada de él; le había hablado de unos experimentos para desarrollar una forma de curación nueva, pero no había sido muy claro. El Gran Maestre le pareció a Ancel un hombre senil pero muy amable, y despidiéndose, se marchó.

Durante toda esa mañana, el muchacho Regar, el escudero de Jeremiah al que Jaime Lannister había golpeado con el guantelete el día anteior a modo de lección, se mostró con dolor de cabeza, mareado y tambaleante, pero no concedieron mucha importancia a tales síntomas, eran relativamente normales después del golpe que había recibido. Al no estar Berormane presente tampoco podían hacer mucho más.

Varys provocó un encuentro con Vanna haciendo uso de uno de sus disfrazes esa mañana. El eunuco le transmitió su desagrado acerca de los "pajarillos" que la mujer tenía revoloteando por Desembarco del Rey. Conversaron largo y tendido sobre el reino, las lealtades respectivas y la confianza. Según Varys, los pajarillos de Vanna permanecerían enjaulados mientras no estuviera seguro al cien por cien de cuáles eran sus intenciones para con el rey y el reino. A pesar de todo, Varys se mostraba respetuoso y agradecido con Vanna por aquella ocasión en que se habían encontrado en el pasado de ambos, y por tal motivo le concedía un trato de especial favor; con cualquier otro habría sido mucho más despiadado. La cercanía del torneo hizo que tuvieran que interrumpir su interesante convesación, así que Varys citó a Vanna en el bosque de dioses de la Fortaleza Roja al término de la competición.

Durante los preparativos de la justa, Ancel habló con Allyster, pues quería conocer más detalles de la filiación e intenciones generales del caballero. Por ello también se informó de datos de interés sobre la casa Coldwater: lord Royce estaba casado ahora con su tercera esposa, mucho más joven que él; sus dos primeras esposas habían muerto ambas dando a luz a respectivos hijos. Además, eran banderizos de los Royce y sus tierras se encontraban cerca de la casa Baelish. Allister era el tercero de los hijos de lord Royce. Ancel no pudo sino empatizar con el curtido caballero, pues ambos eran hijos repudiados por sus progenitores y sus caracteres no diferían mucho. Eso sí, los detalles de los problemas de ser Allyster con su padre no salieron a la luz.

Y comenzó el torneo. Tanto Jeremiah como Allyster pasaron la primera ronda, y justo antes de la segunda Regar se empezó a encontrar mareado. Jeremiah lo puso al cuidado de Ancel, y juntos se dirigieron a buscar un maestre que pudiera mejorar su estado. En la segunda ronda, Jeremiah tuvo la mala suerte de encontrarse con ser Barristan Selmy enfrente. El lord comandante de la Guardia Real lo descabalgó con la segunda lanza.

Mientras Ancel y Regar se encaminaban hacia una tienda para ver a algún maestre, el muchacho se desplomó. Una septa que se encontraban cerca se acercó al instante. Enseguida se mostró preocupada e informó a Ancel de que el muchacho no respiraba. Éste pidió a voces un maestre, y enseguida acudió uno, un maestre maduro y con la túnica inmaculada. Durante unos minutos interminables intentaron reanimar al muchacho por todos los medios, hasta que el maestre, con aire sombrío se levantó e informó al señor Seabreeze que la herida de la cabeza debía de ser más grave de lo que había parecido en un principio. Con una tristeza extrema, Ancel recogió a su primo con delicadeza y lo llevó a la tienda de las hermanas silenciosas.

Un guardia enviado por Ancel informó a Jeremiah del estado de su escudero. El caballero, que acababa de ser descabalgado por ser Barristan, se apresuró hacia el lugar donde yacía el joven Tudbury y a donde ya había llegado Vanna. Ésta, Ancel y Jeremiah velaron al muchacho durante largo rato, mientras el mediano de los Seabreeze elevaba sus oraciones y visualizaba intermitente a Jaime Lannister golpeando a su querido escudero.

Mientras todo esto sucedía, poco antes de su propia participación en el torneo, Allyster vio a sus compañeros de armas reunidos y riendo en un rincón del muro exterior, así que se dirigió hacia allí, intrigado. Cuando llegó, no le costó ver que uno de ellos tenía el puño ensangrentado y un par lucían salpicaduras de sangre en sus vestimentas. Al preguntarles, los tipos, un poco borrachos, le dieron información algo fragmentada. Al parecer, bajo la supervisión de uno de los Kettleback, habían estado sacándole información a un maestre a base de golpes. A Allyster no le costó mucho sumar dos y dos y suponer que el maestre en cuestión debía de ser Berormane y que el Kettleback que fuera debía de estar siguiendo órdenes de Meñique. El caso es que se acercaba la participación de Allyster en el torneo y no podía prolongar más la conversación, pero los hombres le dijeron que se encontrarían en la posada de la Cruz de Bronce, por si luego quería unirse a ellos.

En su segundo cruce, Allyster fue descabalgado por Osfryd Kettleback, de una manera bastante violenta. El caballero Coldwater quedó inconsciente en la caída y la lanza le rompió una costilla. Despertó al cabo de una media hora en una tienda de maestres y, sobreponiéndose al dolor, salió. Tras buscar a los Seabreeze sin éxito, se dirigió a la posada donde le habían dicho sus compañeros que estarían. Pero cuál no sería su sorpresa cuando se acercaba a la pequeña plaza donde se encontraba el edificio y vio una columna de humo alzarse sobre las casas. Donde se había encontrado la pequeña posada ahora se alzaba una columna de fuego y humo que los vecinos estaban intentando controlar. Varios cadáveres calcinados se habían dispuesto en un lugar cercano, y varias septas, septones y maestres trataban a los muchos heridos. La sospecha que había ido formándose en su mente se materializó: al dar las descripciones de los soldados, un par de testigos le dijeron que sí, que se encontraban dentro y seguramente habían muerto. Según le contaron, había habido una reyerta muy fuerte con los hombres que él describía implicados, y que a raíz de eso el fuego se había extendido rápidamente. Qué casualidad, y qué apropiado, pensó Allyster.

Ancel y Jeremiah, guiados por el dolor, se dirigieron a intentar ver al rey, susurrando palabras de justicia y venganza. Por los pasillos de la Fortaleza Roja, Ancel fue increpado por una extraña voz. Al girarse, no vio a otro que a Tyrion Lannister, el gnomo. En una breve conversación, el hombrecillo mostró su curiosidad por la ascendente estrella Seabreeze y emplazó a Ancel para una futura conversación durante el viaje hacia el Norte. Los Seabreeze no tenían el cuerpo para ironías ni bromas, así que cuando el gnomo expresó sus condolencias y les dijo que estaba seguro de que había sido un accidente, se despidieron bruscamente. A continuación fueron recibidos por ser Aron Santagar, que se disculpó en nombre del rey, pues éste estaba muy ocupado para recibirles. Pero les aseguró que expondría su caso ante el rey, lo que debería bastar de momento. A continuación, Jeremiah se ausentó para pasar el día de burdel en burdel y ahogar su dolor en alcohol y mujeres.

Poco tiempo después, Vanna se encontraba con Varys de nuevo en el Bosque de Dioses. La mujer lo había meditado y decidió ponerse bajo la "tutela" de lord Varys (por el momento, aunque esto no lo dijo en voz alta, por supuesto). El eunuco esbozó una amplia sonrisa de satisfacción y tomaron las medidas para enlazar a los pajarillos de Vanna con los de Varys.

Allyster volvió a la Fortaleza, donde se reunió con Ancel. Por seguridad, salieron a dar un largo paseo por las calles de la ciudad mientras conversaban. El caballero reveló toda la información que había descubierto al señor Seabreeze. Berormane seguramente había sufrido una paliza y a en aquellos momentos quizá ya estuviera muerto, a manos de gente que ya había muerto a su vez. Sospechaba que a instancias de lord Petyr Baelish; no sabía qué era aquello tan valioso que Berormane pudiera conocer, pero estaba bastante seguro de lo demás. Allyster hizo saber también a Ancel que no quería acabar como sus compañeros de armas, y eso era lo que lo había motivado a informarle de todo. Quizá era hora de cambiar lealtades, y los Seabreeze le habían parecido trigo lo suficientemente limpio para ello.

Cuando Jeremiah volvió poco después del amanecer y fue informado de todo, los Seabreeze y su séquito se dedicaron a la búsqueda de su querido maestre, que de momento no dio ningún resultado. Sin embargo, a raíz de las conversaciones que había tenido con Allyster, de información proporcionada por Vanna y de sus propias averiguaciones, Ancel sospechaba que el Gran Maestre Pycelle quizá no había sido todo lo sincero que le había parecido en un principio en la conversación sobre Berormane...

jueves, 13 de marzo de 2014

La Verdad os hará Libres
[Campaña Substrata]
Temporada 1 - Capítulo 23

Cambio de filas (III) ¿Hacia el Tíbet?
Aprovechando unos momentos de intimidad, el grupo charló sobre su situación actual y la posibilidad de escapar del complejo, pero tal cosa se les antojaba imposible. Dadas las medidas de seguridad que habían podido ver, no querían ni imaginar qué medidas habían permanecido invisibles a sus sentidos. Además, lo que fuera aquello que les habían implantado les dejaba muy poco margen de maniobra. No obstante, a pesar de todo, ese escaso margen ya era algo a lo que aferrarse.



Durante un par de jornadas Jonas, Jack y Thomas intentaron sondear a los pocos miembros presentes de la Sección S en el complejo, tratando de averiguar qué podía esperarles en el misterioso lugar del Tíbet donde parecía que iban a sufrir el proceso de transformación. Sin embargo, no obtuvieron prácticamente ninguna información de utilidad, pues ninguno de ellos recordaba exactamente qué había pasado durante el viaje; la mayoría tenía recuerdos febriles y difusos, y otros no recordaban nada en absoluto.

Tras mucho insistir, Joey consiguió que le concedieran acceso a la sala central de computación. Aunque por un tiempo limitado de treinta minutos. Ese tiempo fue suficiente para que Joey dejara un acceso abierto al sistema que podría emplear más adelante —siempre que no lo descubrieran, claro—. Ante la insistencia del informático de la conveniencia de contar con su colega Lucas, se celebró una reunión entre el primero, Lilly y Thomas, y se acordó que Lucas sería transportado al complejo lo antes posible.

La preocupación de McNulty respecto a Sally aumentaba a cada hora que pasaba. La periodista estaba encantada con su nuevo estatus, y se mostraba a favor de todos los preceptos de la Compañía.

Por su parte, Jack no durmió ni diez minutos seguidos durante esos días. Como resultado, sus nervios y su irascibilidad iban en aumento. En cuanto cerraba los ojos, las pesadillas de traición y muerte que acudían a su mente eran intensísimas. Algo en su interior le decía que debía de huir de allí aun a costa de su propia vida, pero no podía dejar a sus amigos atrás.

El tercer día, Merten Jund apareció ante el grupo anunciando "una grata sorpresa". La sorpresa no era ni más ni menos que el retorno de John Gibbons a su compañía. Sin embargo, no les costó mucho esfuerzo detectar algo raro en Gibbons. Su comportamiento era, por decirlo de alguna manera, postizo, muy tenso, a pesar de que, según les había dicho Jund, le habían encargado la misión de proteger al señor O'Hara. Jonas hizo notar al resto del grupo el leve pero inquietante destello que brillaba en el centro de sus pupilas, y cuando bromeó con John de forma ligeramente ofensiva como en él era habitual, el ex político le asestó un puñetazo a una velocidad imposible para un humano. La mandíbula del irlandés se partió y su cabeza giró en un peligroso ángulo; cayó al suelo inconsciente en el acto. Por suerte, la tecnología médica de UNSUP era avanzadísima y en pocas horas se encontraba como nuevo. John recibió una reprimenda de Merten Jund, pero en su interior se regocijaba por haber hecho que McNulty se tragara varios dientes.

Poco después, Thomas acordaba con el gestor de su cliente italiano, Nicola Ferretti, una cita para diez días vista.

El día siguiente, a McNulty le dieron una gran sorpresa. Lilly le condujo a presencia de su "mujer" (recordemos que no llegaron a casarse) Rachel y de su hijo Patrick. Entre sollozos y la frialdad inicial de Rachel, Jonas abrazó a su hijo, quien tras unos instantes dubitativos, se lo devolvió. Con palabras cortantes, McNulty descubrió que Rachel había estado una temporada su hermano Liam y todavía se veían de vez en cuando. Pero a medida que la conversación fue transcurriendo, la frialdad de Rachel se fue diluyendo y, derrumbándose, acabó abrazando a Jonas y preguntando qué era lo que pasaba. Tras besarse, McNulty la tranquilizó contándole una milonga que implicaba a la CIA y algunas operaciones especiales. Rachel pareció convencida y calmada con la explicación, y transcurridas pocas horas, la familia de McNulty volvía a Irlanda —o eso era lo que Lilly le aseguró—.

Jack seguía sin poder dormir más de unos pocos minutos seguidos, y se notaba en su aspecto y en sus modales. La noche anterior, en su sueño, Kostas Estephaneos le había preguntado incontables veces por su paradero. Jack había intentado proyectar el lugar donde se encontraba por todos los medios posibles, pero aparentemente el padre Estephaneos no aprehendía lo que él quería darle a entender. Su cuerpo estaba llegando al límite, podía sentirlo. Por la mañana, recibió una llamada de su hermano James al teléfono que UNSUP les había proporcionado; Fred le había dado el número, y estaba muy preocupado. Tranquilizándole lo mejor que pudo, colgó.

Joey recibió la llamada de Lucas. Éste le comentó que le llamaba a instancias de dos tipos muy extraños que le habían pegado una pequeña paliza que ni siquiera había visto venir cuando intentó huir golpeándolos. Cuando se hubo tranquilizado, los dos tipos le dijeron que venían de parte de su amigo Joey, que necesitaba que se reuniera con él. Joey confirmó la versión, contestando además a varias preguntas secretas que tenían pactadas, así que Lucas accedió y en pocas horas llegaría a Lagos.

Thomas también tuvo su ración de sorpresa: en un momento dado del día lo reunieron con su mujer, Anne. Según le dijo ella, la Compañía la había tratado bien, pero no sabía dónde se encontraba Jennifer. Thomas prefirió ocultarle la verdad, y enviarla a Nueva York para que se reuniera con su hermana y su hijo en Bronx.

Pocas horas después de que su mujer subiera al avión de la Compañía que la conduciría a Nueva York, Thomas recibía la llamada de uno de sus clientes europeos, el ruso Timofei Novikov. Éste exigió a Thomas a encontrarse con él en San Petersburgo en 48 horas; a pesar de que O'Hara intentó por todos los medios retrasar tal encuentro, no pudo hacerlo y tuvo que plegarse a las exigencias de su cliente, que por otra parte, era uno de los más poderosos, con claros lazos con el gobierno ruso y la antigua estructura del KGB. Thomas se apresuró a informar a Leopold de la cita, para que en la Compañía no sospecharan de él. Leopold se mostró incluso satisfecho de que hubiera ocurrido tal cosa, al fin y al cabo lo que querían era que O'Hara se reuniera con sus clientes europeos lo antes posible.

A medianoche, Jack no pudo soportar más las pesadillas, y salió a dar un paseo por el muelle. Allí, tuvo un breve encuentro con Sally, que se encontraba radiante ante su inminente partida hacia Nueva York; más adelante se encontró con Dorothy St. James, que tampoco podía dormir, según sus palabras. Ella le preguntó si era un hombre religioso, a lo que Finnegan decidió que era mejor contestar negativamente (una mentira que consideraba necesaria). A instancias de Dorothy, los médicos del complejo sedaron fuertemente a Jack, lo que le permitió dormir un par de horas sin sobresaltos.

De madrugada, Lucas Miller llegaba al complejo de UNSUP, y pocos minutos después, Joey decidió que no podía soportarlo más. Tomó la decisión de arriesgarse e intentar acabar con la Compañía. Abrió el sistema desde dentro, de manera que todos sus colegas hackers pudieran acceder durante el tiempo que fuera posible. Pero tal acción expuso demasiado al grueso informático; en pocos segundos fue detectado y agentes de la Compañía lo rodeaban. Un disparo acabó al instante con su vida. Pero fiel a sus convicciones, había conseguido abrir el sistema unos segundos; con suerte, alguien habría conseguido descargar información comprometedora que contribuyera al fin de UNSUP o de quien quiera que estuvieran al cargo de aquello.
El día siguiente Merten Jund y Leopold informaron al grupo del desgraciado "accidente" de Joey. La información no les cogió por sorpresa, porque ya sabían que Joey estaba a punto de intentar algo, pero no pudieron evitar la pena al pensar en el informático. Lucas fue sometido a interrogatorio, y cuando demostró que no tenía nada que ver con la intrusión de Joey fue puesto en libertad y asignado al grupo.
Por la mañana, Gibbons hizo un aparte con Jonas y Thomas para pedir disculpas por su comportamiento y el tremendo golpe que había propinado al primero, pero por otra parte confesó que deseaba hacerlo otra vez y que prefería evitar la tentación, así que se marchó apresuradamente, dejando a sus interlocutores perplejos por su actitud. Era evidente que aquel no era Gibbons, al menos no del todo.

...
Dos días después, Thomas llegaba a San Petersburgo para encontrarse con Novikov, acompañado de Gibbons y otro agente de la sección S como guardaespaldas. Una limusina le esperaba en el interior de la pista privada donde había aterrizado su avión. Desde el interior, una voz le invitó a subir al coche. En ese momento, la cabeza del agente de la sección S reventó, ante la sorpresa de O'Hara. Gibbons sacó una pistola con rapidez excepcional, pero no fue suficiente; un segundo disparo lo alcanzó y cayó al suelo, salpicando abundante sangre. Thomas fue arrastrado al interior del coche, donde se encontraba Novikov, dos tipos que debían ser sus guardaespaldas y, al otro lado, ¡¡¡Hans Haller!!!. Norikov, en inglés con fuerte acento ruso, le recomendó tranquilizarse, mientras uno de los tipos a su lado sacaba el móvil de Thomas de su bolsillo y lo introducía en un artilugio de metal. El propio Hans Haller empuñó un pequeño y extraño aparato ante el rostro de Thomas, mientras los dos guardaespaldas lo sujetaban. O'Hara comenzó a sentir un extraño y molestísimo picor en sus lacrimales y retinas, que pronto devino en un intensísimo dolor. Cuando estaba seguro de que no lo soportaría más, el dolor se detuvo, y todo lo que pudo ver fue que por sus lacrimales había salido un extraño polvillo gris, pegado al aparato que Haller empuñaba. Según le informó el científico, aquello no eran sino nanobots que UNSUP les había inyectado, y que eran los causantes de los extraños dolores de cabeza. Poco después llegaban a la mansión de Novikov, donde se reunieron con Louis Lindon y el padre Kostas Estephaneos. Tras una breve bienvenida, todos se dirigieron a varios vehículos militares que les permitirían desplazarse por si a UNSUP se le ocurría hacer acto de aparición.
...


Y mientras tanto, Jonas y Jack partían en un avión militar de transporte, presuntamente con rumbo hacia el Tíbet. Previamente habían sido sedados en una habitación del complejo. Por suerte, hubo efectos no deseados: McNulty no hacía mucho que había sido tratado en uno de los tanques de rejuvenecimiento de UNSUP. Seguramente por ese motivo, las hormonas de curación todavían estaban activas en su organismo, lo que hizo que pudiera vencer el sopor provocado por el potente anestésico suministrado mediante goteros. Arrancándose la vía, pronto estuvo lo suficientemente despejado como para incorporarse y hacer lo propio con la de Jack. Entre los dos redujeron a su vigilante, aunque no así al doctor que los supervisaba, que huyó a través de una de las puertas, suponían que la que conducía al morro del enorme aeroplano. Así que, sin pérdida de tiempo, decidieron dirigirse a cola, por la puerta del extremo justamente contrario, no sin que antes McNulty hiciera un par de disparos y destrozara alguna puerta para intentar despresurizar el interior. Tras un par de encontronazos llegaron a la bodega de carga, donde encontraron varios paracaídas y abrieron la rampa de lanzamiento. Tragando saliva, se lanzaron al vacío...

viernes, 7 de marzo de 2014

Los Seabreeze - Campaña Canción de Hielo y Fuego Temporada 2 Capítulo 5

En Desembarco del Rey
En esta sesión causó baja como PJ el maestre Berormane y se incorporó a la narración el caballero Allyster Coldwater

Desembarco del Rey

Ancel dejó la compañía de Meñique con semblante preocupado y pensando furiosamente. A su estado de ánimo no ayudó ver a través de una aspillera a Vanna a lo lejos caminando junto al eunuco, lord Varys. A saber lo que estarían tramando aquellos dos.

Jeremiah y Breon se dirigieron al Gran Septo de Baelor. El mediano de los Seabreeze quería celebrar una ceremonia de despedida para su hermana Megara, pues suponía que a aquellas alturas ya estaría muerta. Allí les recibió el hermano Rugar, uno de los secretarios del septon supremo. Los veinte dragones de oro que Jeremiah puso sobre la mesa alegraron el rostro del hermano y facilitaron las cosas en grado sumo. La ceremonia se celebraría en apenas cuarenta y ocho horas, y el propio septon supremo la oficiaría.

Buscando una posada en la ciudad, el grupo se topó con Allyster Coldwater. Éste reconoció al instante a Vanna, la mujer de uno de los comandantes bajo los que había servido durante sus viajes. Cortés y cultivado como era, no tardó en hacer buenas migas con el grupo, y en compartir unas cuantas pintas con Breon y Jeremiah. Haciendo memoria del tiempo en que sirvió bajo Jherozen el Luminoso, Vanna consiguió recordar a ser Allyster como un buen hombre, educado y amable. La noche acabó con Allyster, Breon y Jeremiah borrachos como cubas y con el primero invitando a los Seabreeze en uno de los muchos burdeles de la ciudad.

Por la mañana, Breon y Jeremiah se levantaron más o menos frescos, y dejaron a Allyster descansando, afectado mucho más por la noche de juerga. Vanna y Ancel se dedicaron a pasear por la ciudad, interesándose por los rumores que pudieran surgir. Vanna informó al señor Seabreeze de que se había enterado de que lady Lysa, la esposa de lord Jon Arryn, había salido precipitadamente de la ciudad poco después de la muerte de su marido, acompañada de su hijo, el pequeño y enfermizo Robert Arryn. Horas después, reunidos con Allyster, Ancel le preguntaba al caballero acerca de tal información; suponía que quizá estuviera enterado, ya que su casa, Coldwater, era banderiza de los Arryn. Pero Allyster se encogió de hombros y dijo no saber nada de tan altos niveles políticos. Vanna se mostraba preocupada por el asunto, y sugirió que una visita al Nido de Águilas quizá no estuviera de más.

A media tarde, Ancel decidió hacer una visita a la biblioteca de la fortaleza. Allí le sorprendió encontrarse con ser Allyster, que se encontraba leyendo un libro de historia de Desembarco del Rey. Transcurridos unos minutos, Ancel oyó una voz conocida tras él, y un escalofrío le recorrió la espalda: lord Petyr de nuevo. Meñique entabló una conversación con Ancel, al parecer sin importarle que Allyster se encontrara presente. Insistió sobre el tema de Roben Tudbury, e intentó sonsacar información variada al señor Seabreeze.

La siguiente mañana, Allyster y Jeremiah se encontraron en el patio de armas, entrenando. Varios otros caballeros se encontraban presentes, algunos de ellos mirando con animosidad al arribista Seabreeze. Fue Osmund Kettleback quien se mostró más agresivo. Amenazó a Jeremiah y cuando éste lo ignoró, comenzó a hacer comentarios despectivos. Hasta que llegó a la escena Ser Jaime Lannister. Una simple mirada del galante caballero con el pelo dorado bastó para apaciguar los ánimos. A continuación, se acercó al escudero de Jeremiah, Regar Tudbury, y le dio un golpe en la cabeza con el guantelete, dejándolo casi inconsciente; Jeremiah no movió un músculo al ver a Jaime sonreir y sugerir al jovencísimo escudero que debía estar siempre atento si quería llegar a ser un buen caballero. Acto seguido, se dirigió a Jeremiah y a Allyster, felicitándoles por su caballeresca actitud ante "ese estúpido" Kettleback.

Al atardecer, tuvo lugar la magnífica ceremonia de despedida a Megara Seabreeze. El cristalino tañido de campanas anunció el evento al que acudió el grupo al completo. Todos se sorprendieron al llegar a la ceremonia la reina Cersei con sus hijos y su hermano Jaime. La propia reina dio su pésame a los hermanos Seabreeze, y eso hizo que en los siguientes días éstos estuvieran en boca de todo el mundo en la ciudad.

Por la noche, Breon recibió la visita de Myrelle, una de las prostitutas de lujo originarias de la ciudad de Braavos. Después de disfrutar con ella como nunca lo había hecho en su vida, la mujer le dejó un mensaje: debería acudir al Bosque de Dioses de la Fortaleza Roja poco antes del amanecer para encontrarse con un amigo común. Breon no dudó y acudió a la hora prevista. El "amigo común", resultó no ser otro que lord Varys. Los dos hombres mantuvieron una larguísima conversación, que se resumió en lo siguiente: el eunuco conocía la historia de Breon, y le podía ayudar a restaurar su casa y la gloria perdida. Por supuesto, a cambio de que le informara de todo lo que le pareciera interesante y su posterior lealtad. Breon salió de la fortaleza haciendo castillos en el aire, prestando escasa atención a la recomendación de Varys de que no se fiaran del tal Allyster Coldwater.

Después, tenía lugar un nuevo encuentro entre lord Petyr y Ancel. A los oídos de Meñique había llegado la noticia de la ceremonia de despedida de Megara, y a raíz de eso había tomado la decisión de investigar sobre el tema y compartir la información que tenía con los Seabreeze. Lord Petyr le informó de que tenía datos que hacían creer que la hermanda de Ancel y Jeremiah seguía viva. Meñique pidió a Ancel un intercambio de lealtad si conseguía información fiable acerca del paradero de su hermana, y éste aceptó.

El día siguiente, tendría lugar la justa que serviría como celebración de despedida al séquito del rey.

miércoles, 29 de enero de 2014

Los Seabreeze - Campaña Canción de Hielo y Fuego Temporada 2 Capítulo 4

Despedidas y Convocatoria
Poco después, en una de las mayores estancias de Quiebramar, se celebraba en privado el juicio a Roben Tudbury. El noble, con su traje negro maltrecho, no perdió la compostura en ningún momento, e incluso se mostró confiado de que su sobrino y su corte entraran en razón. Poco antes de emitir el veredicto, le fue concedida la palabra, y con su irritante aire de superioridad, preguntó:

— ¿Estáis seguro de que estáis haciendo lo correcto, sobrino?

Ancel no necesitó más. Roben fue declarado culpable de traficar con fuego valyrio y condenado a vestir el negro. Jeremiah se había opuesto tajantemente a la aplicación de la pena de muerte a un noble de su propia sangre y mandar al Tudbury al muro fue la mejor solución posible. Pocas horas después, dos galeras Seabreeze y las dos galeras de Roben Tudbury con tripulación Seabreeze partían hacia el lejano norte. Los hombres fieles a Roben permanecerían en la isla para ser enviados más tarde al continente.

Una vez solucionado el problema de su díscolo tío, volvieron a discutir sobre la mejor forma de afrontar la desaparición de Megara. Finalmente, decidieron propagar el ofrecimiento de una recompensa a quien pudiera rescatarla o aportar información valiosa sobre su paradero.

Preocupada por la situación de Tygor Wyl, y por qué no decirlo, también interesada en lo que podrían sacar en el futuro de una alianza con el muchacho, Megara se preocupó de enviar varios espías para investigar la situación en sus tierras y las fortalezas aledañas.

Los Seabreeze se reunieron a continuación con Voredyn Ryth, para intentar cortar su relación con el tráfico de fuego valyrio. Tal cosa no fue posible, sin embargo. Voredyn argumentaba que no podía cortar de repente el flujo de fuego valyrio hacia el este porque sus clientes eran gente poderosa y no se podía permitir enemistarse con ellos. A lo máximo que pudo comprometerse fue a interrumpir el tráfico a través de Quiebramar durante un período de tres semanas. Los Seabreeze se mostraron de acuerdo.

Poco después, el sacerdote rojo Saario de Penthos se reunía con Ancel, Jeremiah y Berormane. De alguna manera había contactado con Melisandre, y ésta había reclamado su vuelta a Rocadragón. Según explicó el clérigo de R'hllor a Ancel, el Señor de la Luz no estaba complacido con la senda que los Seabreeze habían tomado, ignorando la mayoría del tiempo su guía. Así que debía marcharse, retirando su amparo a la Casa. Deseando que aquello "no fuera la perdición de los Seabreeze", se marchó. Ancel no se vio capaz de intentar convencer de nuevo a Saario de que todo cambiaría en breve, y en su lugar optó por decirle que si en algún momento Stannis hacía pública su devoción a R'hllor, entonces los Seabreeze se replantearían sus creencias.

El día siguiente, Berormane apareció con un cuervo recién llegado al castillo. En él, lord Renly instaba a los Seabreeze a acudir con una delegación adecuada a Desembarco del Rey, sin especificar bien los motivos. Sin tardanza, hicieron los preparativos para el viaje y esa misma tarde embarcaban en cuatro galeras rumbo a desembarco del rey. Decepcionado sobremanera, Tygor Wyl se despidió; partía hacia sus tierras en busca de algún apoyo para recuperar lo que por derecho le pertenecía. Consternados, no tuvieron más remedio que dejar marchar al muchacho. Berormane le proporcionó un par de cuervos para que pudiera enviarlos a Quiebramar cuando fuera necesario, pero por desgracia poco más podían hacer, convocados por su señor a la capital.

En tres jornadas arribaban a la populosa ciudad y entraban en la Fortaleza Roja. Allí trabaron contacto con varios de los miembros de la Guardia Real, y Breon incluso mantuvo una breve conversación con Jaime Lannister, que lo observó valorativamente y quizá algo despectivo, lo que irritó sobremanera al mataleones; a ello contribuyó el hecho de que el Lannister llamara todo el rato "Beron" a Breon, aparentemente a posta.

En pocos minutos, la delegación Seabreeze fue convocada a presencia del Consejo compuesto por lord Petyr Baelish (Meñique), lord Varys la Araña, lord Renly Baratheon y el Gran Maestre Pycelle. Renly les informó de que los había propuesto personalmente para formar parte de la escolta que partiría hacia el norte con el rey Robert y la reina Cersei en visita a Invernalia. Los Seabreeze se mostraron especialmente honrados y por supuesto murmuraron palabras de agradecimiento por la confianza depositada en ellos. Después de retirarse de la audiencia ante el Consejo, Ancel se sorprendió -y preocupó- cuando lord Baelish hizo un aparte con él. El consejero de la moneda le confió que no le gustaba nada lo que había pasado con Roben Tudbury. Sus relaciones con él eran estrechas, y no le gustaba que uno de sus peones hubiera sido enviado al Muro... Ancel tragó saliva; a los Seabreeze no les convenía tener como enemigo a aquel hombre, poderoso como era. Intentó arreglar las cosas, disculpándose e incluso proponiendo tomar él o alguno de sus familiares el puesto de Roben. Sin embargo, lord Petyr no parecía nada convencido de sus explicaciones y dejaron la conversación en un punto y seguido que retomarían en otro momento. Aquello, desde luego, no era bueno.

viernes, 18 de octubre de 2013

Los Seabreeze - Campaña Canción de Hielo y Fuego Temporada 2 Capítulo 3

El asunto Roben
Al recibir las noticias sobre la muerte de Jon Arryn, Renly salió precipitadamente de la sala, seguido poco después por algunos de los presentes, entre ellos Ser Davos. Tygor Wyl, sentado en las filas de atrás junto a Breon, preguntó al caballero si sabía qué estaba pasando, a lo que Breon movió la cabeza negando.

Mientras esto ocurría, los novios salieron también de la sala, escoltados por Alyn Estermont y Jeremiah, que se encargarían de las labores de guardia de honor mientras Ancel y Elora consumaban su matrimonio. Pocos minutos después, apurado por la situación, Ancel aparecería con la sábana manchada para atestiguar la consumación.

En la sala de guerra, Renly reunió a los nobles de las casas mayores. Poco después, un grupo de sirvientes salía al castillo para propagar la noticia. Ancel y Jeremiah hicieron acto de aparición, pues como anfitriones opinaban que les correspondía estar presentes en la reunión. Ésta se prolongó durante aproximadamente media hora más, donde lord Renly anunció que viajaría inmediatamente a Desembarco del Rey. Dio instrucciones a los nobles de que estuvieran preparados en caso de que necesitara algo y tuviera que convocarlos.

Saario de Penthos, el sacerdote rojo, se reunió con Vanna. Le habló de la reticencia de R'hllor a manifestarse en las llamas, y le recomendó que transmitiera a sus señores la necesidad de que mostraran una mayor devoción por el Señor de la Luz. Lady Melisandre había visto en las llamas que los Seabreeze debían jugar un papel importante, pero ello no quería decir que fueran fundamentales. Más tarde, Saario se reuniría con Ancel, cuando Vanna le transmitió la inquietud del sacerdote. Ancel intentó tranquilizar al clérigo, y le transmitió su convencimiento de que Jeremiah y Berormane no iban a cambiar su fe fácilmente, aunque intentaría cambiar la situación de alguna manera. A continuación, Ancel encargó a Saario una labor: intentar descubrir en las llamas dónde se encontraba Megara, si es que estaba viva. Si R'hllor mostraba el camino, seguramente su hermano y el maestre estarían más receptivos a sus enseñanzas. Saario intentó protestar y expresar su malestar, pero Ancel dio la conversación por acabada.

Durante la jornada siguiente, Quiebramar se fue vaciando de invitados. Lord Renly partió, y Ser Davos también, deseando lo mejor a los Seabreeze. Pronto sólo permanecieron en el castillo los Tudbury, los Fell y los Estermont, aparte de algunas delegaciones menores.

Vanna fue informada por Jana de que los agentes que seguían los pasos de Roben Tudbury habían dejado de transmitir sus informes. Sospechaba que, si no los había sobornado, estaban muertos a esas alturas. Vanna le encargó que intentara sustituirlos por otros.

Por otro lado, reunido con el grupo, Tygor Wyl insistió sobre el asunto de sus tierras. Llevaba dos años con los Seabreeze y creía que se estaban agotando las opciones de tomar la fortaleza rápidamente. Debían atacar antes de que los usurpadores se asentaran. Breon insistió vehementemente a Ancel, pero éste, alegando que Renly podría necesitarlos en cualquier momento, volvió a postergarlo. Tras la conversación con su señor, Breon volvió a los aposentos de Tygor, y un sirviente le informó de que había salido al pueblo. Breon lo encontró en el exterior de una de las posadas, despidiéndose de otro hombre, que no era otro que ¡Roben Tudbury! Éste iba acompañado de otros tres hombres y cuando se reunió con ellos partieron a caballo. Al confrontar a Tygor en la posada de Jana, éste reconoció que el tal Roben se había intersado por su caso, y al pedirle dinero para reconquistar lo que era suyo, se había mostrado receptivo. La paciencia de Tygor se había acabado, y necesitaba encargarse del asunto cuanto antes; los usurpadores ya debían de estar relacionándose con las casas de su alrededor y reclutando soldadesca. Durante la conversación, Breon intentó por enésima vez propasarse con Jana; sorprendentemente, ésta no le rechazó como otras veces, pero le recordó el asunto de "la leona y sus cachorros".

Durante esos días, Jeremiah intentó consolar a su madre, a su abuela y a ser Alyn en la medida de lo posible, rezando a los Siete siempre que podía. Por otro lado, su escudero, Regar Tudbury, había empezado a destacar ya con las armas. Todo lo contrario que Lothar, escudero de Breon; éste habló con la familia del muchacho exponiendo la incapacidad de éste para los asuntos marciales, y lo que se decidió fue ponerlo a las órdenes de Berormane como aprendiz, para que siguiera a salvo en Quiebramar.

Al atardecer, apareció de nuevo Saario, reclamando la atención de Ancel. R'hllor le había ofrecido una visión, aunque no la que ellos querían: cinco coronas enfrentada, y el halcón Seabreeze hundiéndose en el abismo entre ellas; algo muy malo estaba a punto de pasar, aunque no sabía qué, pero era urgente que los Seabreeze volvieran su atención hacia el Señor de la Luz, no podían continuar así.

A continuación tuvo lugar una reunión familiar para hablar de Megara. Jeremiah estaba decidido a pasar página, dándola por muerta y feliz junto a los Siete, pero Ancel insistía en seguir buscándola. Los Niños del Bosque no habían sido de ayuda cuando Vanna había requerido sus habilidades, y debían encontrar otra vía. Lady Madelyne propuso utilizar los conocimientos de Vanna. Ésta se mostró muy incómoda cuando Ancel le expuso sus intenciones, y le recomendó pensárselo muy bien, pues la magia de sangre siempre exigía un precio, y solía ser bastante alto. Si no quedaba más remedio, lo haría, pero no de buena gana.

El día siguiente, Tygor se reunió con Breon: le anunció que en pocas jornadas partiría de Quiebramar, pues Roben Tudbury había acordado prestarle su ayuda. A pesar de que Breon hizo todo lo posible por convencer al joven con un sujeto de tan mala reputación, éste no transigió. Deseaba recuperar sus tierras a toda costa.

Mientras Tygor se encontraba con Breon, Berormane recibía una visita. Se trataba del propio Roben Tudbury. Éste le habló solapadamente de los accidentes que había oído que el maestre había tenido en su laboratorio y de cierta cura milagrosa que había descubierto. Le propuso hacer negocios juntos, dejándole entrever lo lucrativo que podría llegar a ser que le proporcionara acceso al fuego valyrio.

Cuando Breon y Berormane informaron a Ancel de sus respectivos encuentros recientes, éste decidió que era inevitable deshacerse de su tío. No quería más problemas internos, y Roben iba a ser desde luego una fuente inagotable de ellos. Entre todos trazaron un plan: harían una redada por sorpresa en sus dos barcos simulando encontrar una redoma de fuego valyrio. Mientras tanto, una parte de sus hombres lo acorralaría en la posada donde estuviera alojado y lo capturarían, matándolo si era posible. Ante la mención de la muerte de su tío, Jeremiah abrió los ojos, horrorizado; no colaboraría en un plan que implicara matar a alguien de su misma sangre. Tras mucho discutir, el grupo llegó a una solución que estimaron perfecta: no matarían a Roben, pero le obligarían a vestir el negro y partir inmediatamente hacia el Muro. Así, Jeremiah sí se mostró de acuerdo.

De madrugada pusieron en marcha el plan. Jana les informó de la posada donde se había alojado Roben esa noche, y aprestaron sus hombres para capturarlo. Sin embargo, no lo encontraron en la posada, sino durmiendo en uno de sus barcos. Berormane se encargó de "encontrar" el señuelo y dar la alarma. Pronto, el puerto se llenó de gritos de "traidor" y "traficante de fuego valyrio". Tras no tener más remedio que abatir a un par de los bastardos de Roben, cargaron al Tudbury de cadenas y lo llevaron hacia Quiebramar. De un plumazo habían solucionado el problema del fuego valyrio y de la partida de Tygor Wyl, y ninguno de ellos podía evitar lucir una sonrisa de satisfacción en su rostro.

jueves, 17 de octubre de 2013

La Hueste Celestial
[Campaña Engel]
Temporada 1 - Capítulo 2

Loosdorf. Scheibbs
Sin tardanza, la compañía regresó a Loosdorf para informar al abad de lo que habían visto en la pequeña villa. Anyoel les habló de los carros de combate pre-inundación, de cómo había leído sobre su poder destructor y su práctica invulnerabilidad. El resto de sus compañeros cruzaron miradas de incredulidad, pero también de preocupación.


Una vez en el claustro, informaron al abad Bernhardt. Ante las palabras de Asdragiel y la explicación de Anyoel, el anciano rebulló en su silla. Según les explicó, hacía mucho tiempo que no se veía en los alrededores de Viena un artilugio semejante. Como ya les había explicado anteriormente Anyoel, esos aparatos infernales necesitaban de algún tipo de líquido especial para funcionar, y según tenía entendido el abad, hacía tiempo que se había agotado. Los "tubos de fuego" que los adeptos del diadoco llevaban eran una cosa, pero aquello era capaz de una destrucción que sólo podía ser obra del Señor de las Moscas.

Preocupados por la seguridad del monasterio, los engel se reunieron con el capitán de los templarios allí destinados, Karl de Freiburg. Le encargaron construir una zanja en el camino con un puente provisional para el paso de carretas, por si acaso al diadoco se le ocurría atacarles con aquel vehículo. En cuestión de minutos, los templarios organizaron a la gente y comenzaron a cavar.

Por la noche, Haziel, fiel a sus convicciones, se dedicó a recorrer Loosdorf en busca de gente enferma o herida que necesitara su ayuda. Tras varias curaciones menores, se encontró con una mujer con el pie gangrenado y cara de extrema tristeza. Curar su pie agotó todas las reservas del engel, que agotado e intrigado por la triste expresión de su rostro, se interesó por la situación de la mujer. Ella le mintió al principio, diciéndole que todo iba bien, que no había ningún problema, pero era evidente que ocultaba algo; ante la insistencia del engel, la mujer se derrumbó y, entre sollozos, le contó que los Jinetes Sombríos se habían llevado a su único hijo hacía seis meses, y que el diezmo de sus cosechas que al principio pagaban al monasterio, se había convertido en un cuarto en tan sólo unos pocos años. Era cierto que el abad y los monjes cuidaban bien de la población, pero la presión de los impuestos era excesiva para una viuda como ella. A Haziel no le gustó demasiado lo que oyó, pero optó por la prudencia de momento.

Por su parte, Anyoel pasó gran parte de la jornada nocturna investigando en la biblioteca del monasterio (que era una pequeña joya) sobre los monasterios cercanos, principalmente sobre Schiebbs y Frankenfels. El primero era un antiguo monasterio ramielita que se había convertido en una casa de iniciadas gabrielita, y el segundo seguía siendo un monasterio ramielita gracias a la heroica actuación del capitán templario Reinhardt el audaz en la guerra que se libró contra el diadoco de Viena. Según todas las crónicas, Reinhardt había sido capaz de exterminar a cientos de enemigos él sólo, y no hacía muchos años de eso; Reinhardt seguía vivo, aunque habría sido ascendido y ahora debía de encontrarse sirviendo en Roma o en su Himmel. Merecería la pena seguir investigando.

Casthiel y Kyriel aprovecharon la noche para explorar más a fondo el pueblecito donde habían visto el carro de combate. La salida, que en principio iba a ser tranquila y sin intervención, se complicó cuando oyeron explosiones a lo lejos. Amparándose en la cobertura que ofrecían los árboles, se acercaron todo lo que pudieron, mientras un familiar zumbido se iba haciendo más claro y los sonidos de una batalla aumentaban de intensidad. Para la sorpresa de los engel, el pueblo estaba sufriendo un ataque de engendros, que al parecer salían de túneles excavados en el suelo. Engendros insectoides de innumerables clases se enfrentaban a los tubos de fuego y espadas del ejército del diadoco. Entre las criaturas destacaba una especialmente grande, una especie de escarabajo enorme que ya presentaba algunas heridas. Lo que vieron les dejó helados; el vehículo blindado que ya habían visto se estaba moviendo, y en un momento determinado, en el extremo de su tubo se generó una ensordecedora explosión y un destello cegador. La cabeza del engendro más grande voló en pedazos. Los engel no se lo podían creer, estaban aterrados. Por otro lado, ¿qué hacían las criaturas del Señor de las Moscas luchando contra un presunto aliado? Volvieron al monasterio, sin intención de intervenir en aquel extraño combate, y pusieron en común la experiencia con el resto de la compañía; algunas dudas asaltaron a sus miembros cuando se enteraron de las extrañas circunstancias del combate.

El día siguiente, la compañía decidió viajar a Scheibbs con la intención de investigar y conocer mejor el entorno de Loosdorf. Tras un vuelo de un par de horas, fueron recibidos para su sorpresa por dos compañías de engel gabrielitas, además de por las iniciadas. Conocieron a la Madre Saria y a las hermanas Margaretta y Luttgard. Las compañías de engel estaban compuestas como era habitual por ángeles de las distintas órdenes, aunque en la segunda había dos gabrielitas y ningún ramielita.

Lo más sorprendente es que en la casa se encontraban alojados tres Prelados (Inquisidores para los laicos), que precisamente se dirigían hacia Loosdorf. Los prelados Rolf, Dietr y Ulrich se mostraron muy interesados cuando la compañía anunció que procedía de Loosdorf, e hicieron preguntas sobre el monasterio, el abad y los demás. Además, pidieron ser escoltados hasta Loosdorf, a lo que la compañía accedió.

Anyoel hizo un aparte con el engel Ramielita marcado con Sigil, Norabel. Éste se sintió incómodo cuando Anyoel mencionó el carro de combate, pero más por su desconocimiento que por otra cosa. Pero ocultó su ignorancia alegando que había que tener cuidado con los enviados de Thagiel. Anyoel no conocía el nombre, y ante sus preguntas sobre la identidad del tal Thagiel, el otro ramielita pareció reprenderse a sí mismo y se alejó.

Asdragiel, por su parte, se acercó al miguelita Ramael, un Engel mayor, de unos 25 años, con el cuerpo cubierto de Scriptura. El engel se encontraba absorto mirando a una de las más bellas iniciadas, la hermana Merith, y pareció avergonzado cuando Asdragiel lo interrumpió preguntándole por el tal Thagiel, del que Anyoel le había hablado después de hablar con el otro ramielita. Sorprendido y aturullado, pero rápidamente conquistado por el carisma de Asdragiel, Ramael le reveló que Thagiel era un antiguo Engel raguelita que según todos los indicios trabajaba con el Viktor Constance, el diadoco de Viena. Cuando se dio cuenta de lo que había dicho, se arrepintió al punto, e instó a Asdragiel para que no revelara tal información a nadie.

Casthiel se encontraba cada vez más paranoico. ¿Qué hacían los inquisidores allí y qué querían en Loosdorf? Decidió hacer una escapada rápida a Loosdorf para informar al abad Bernhardt. Éste se mostró consternado cuando le habló de los tres prelados, pero pareció sincero cuando dijo ignorar el motivo de su viaje, y que colaborían con ellos en lo que necesitaran.

Más tarde esa noche, Asdragiel, que había quedado también un poco prendado de Merith al igual que Ramael, salió para observar a la muchacha hacer sus labores de novicia y lavar ropa de cama. Se acercaba peligrosamente a la muchacha, cuando ésta se dio cuenta de que estaba allí. Se sonrojó al estar en presencia de un enviado del Señor, y no pareció desagradarle su cercanía física. Asdragiel se acercaba cada vez más a la muchacha, sus cuerpos ya se tocaban, sintiendo el calor. Le acarició una mejilla, mientras Merith parecía hipnotizada por sus ojos azules. Asdragiel tragó saliva... y Merith reaccionó, con un brusco movimiento, diciendo que aquello no estaba bien y alejándose. Asdragiel murmuró una disculpa y se retiró, avergonzado.

Lejos, a Haziel le pareció ver a Asdragiel consolando a una de las novicias mientras se dirigía a realizar sus altruistas actividades sanadoras por todo el pueblo.

Temprano por la mañana, la compañía y los prelados, junto a los templarios que acompañaban a éstos, salieron hacia Loosdorf. Mientras el resto montaba a caballo, Casthiel sobrevolaría el grupo, oteando posibles peligros. A mitad de camino, una compañía de Jinetes Sombríos cruzó galopando hacia el este, muy por delante de donde se encontraban ellos. Aproximadamente un par de horas después, algo llamó la atención del urielita: una columna de humo se alzaba más o menos de donde debía de encontrarse Loosdorf. A los pocos segundos alertó al resto del grupo. Anyoel, con una agilidad inusitada en él, alzó el vuelo: si el monasterio estaba incendiado, había que salvar a toda costa su biblioteca.

viernes, 11 de octubre de 2013

Los Seabreeze - Campaña Canción de Hielo y Fuego Temporada 2 Capítulo 2

Secuestro y boda.
Por la tarde tuvo lugar la fiesta de celebración en honor a los ganadores del torneo, y en ella Breon se sinceró con Jeremiah al respecto de Jana Alyr y lo que le había contado a propósito de los Lannister. Jeremiah se mostró sorprendido, pero fue discreto y simplemente asintió a lo que su amigo le decía.

En el bullicio de la fiesta, a Ancel le pareció ver una cara conocida y fuera de lugar. Y, efectivamente, al avistarla otra vez la reconoció: no era sino el rostro del capitán Jhorgo Darr, el capitán mercenario con al que había acordado conceder la mano de su hermana Megara. Por los siete infiernos, tenía que aparecer precisamente en ese momento. El mercenario iba acompañado de otros dos hombres, uno un braavosi y el otro aparentemente caballero con un blasón bastante anodino. Ancel salió rápidamente de la fiesta, para encontrarse con Vanna, que venía de la posada de Jana con la revelación de Roben Tudbury. Se reunieron en una estancia del patio interior. En la fiesta, Jeremiah fue al encuentro de Jhorgo, sonriente en todo momento. Lo único que sacó del capitán mercenario fue que quería hablar con su hermano. Jeremiah fue en busca de Ancel para hablar sobre el asunto de Breon y Janna, y Jhorgo aprovechó para seguirlo. Cuando Vanna salía después de contarle a Ancel lo que Jana le había dicho, llegó Jeremiah. Apenas les dio tiempo de hablar sobre el asunto de los Lannister y la posadera, cuando Jhorgo y sus dos compañeros entraron en la estancia tras apartar a Vanna en el exterior. El capitán quería saber si Ancel mantendría la palabra dada y firmada. El Seabreeze respondió que aquello no podía ser e intentó negociar con el capitán, intentando cambiar la mano de su hermana por alguna otra cosa. Jhorgo, sorprendentemente, se mostró receptivo y se despidió amablemente. No obstante, Jeremiah ordenó redoblar la guardia en Quiebramar, por si acaso.

Por la noche, los guardias interrumpieron en sueño de Ancel. La dama de compañía de su hermana, Elen, había llegado llorando diciendo que Megara todavía no había vuelto a sus aposentos desde que había salido del castillo con lord Alyn. Ancel envió a sus guardias a avisar a Jeremiah y los demás. Tras sobreponerse a la noticia y comprobar su veracidad, se dirigieron a hablar con ser Alyn. Éste se mostró sinceramente preocupado y sorprendido. Según les contó, se había retirado muy temprano de la fiesta y había dejado a Megara en ella, ni hablar de salir del castillo. Ancel, nervioso, pegó una bofetada a la doncella cuando ésta insistió en su versión de la historia, pero Vanna lo aplacó, creyendo la versión de la muchacha. Avisaron a ser Goran Buckler, que convocó a los guardias que habían estado de servicio en el momento de la desaparición, y efectivamente confirmaron la versión de la sirvienta: ser Alyn y Megara habían salido riendo y charlando animadamente con un par de hombres de Estermont. Vanna transmitió a Ancel su preocupación por la presencia de alguien que, posiblemente, hubiera adoptado el aspecto de ser Alyn y hubiera engañado a Megara y los guardias.

Pasadas un par de horas, el rumor del secuestro de la dama Seabreeze ya se había extendido por todo el castillo. Y optaron por recurrir a lord Renly, que aunque al principio se mostró esquivo con el tema, pues aquellas no eran sus tierras, finalmente dio la orden de arrestar al capitán mercenario.

Sometidos Jhorgo y sus hombres a un fortísimo y cruel interrogatorio, finalmente dieron toda la información: hacía unas semanas, un braavosi se había acercado al capitán; parecía saber mucho acerca del trato que había hecho hacía un año con los Seabreeze, y le ofreció la posibilidad de secuestrar a la hermana de Ancel como garantía para que éste cumpliera su palabra. No sacaron nada más en claro, pero lo que sí parecía evidente es que el braavosi que ofreció a Jhorgo no era sino una marioneta de alguien más. Jhorgo también les reveló que Megara ya debía de estar muerta a esas alturas, porque se encontraba en un barco en alta mar, y había dado orden de que soltaran pájaros marcados de rojo si los Seabreeze intentaban algo contra él. Inmediatamente, enviaron las galeras a batir los alrededores, y lord Renly les prometió su ayuda. Por supuesto, los Estermont también se ofrecieron para lo que hiciera falta; se notaba que ser Alyn había llorado la pérdida de su amada durante la noche anterior.

Consternado, Ancel se reunió con lord Harwood Fell, planteando la posibilidad de retrasar la boda. Evidentemente, un segundo retraso no era del agrado del señor Fell, que habló a Ancel acerca de las responsabilidades que conllevaba ser el señor de una casa noble, y de las veces que tendría que hacer de tripas corazón para cumplir con sus obligaciones. Ancel asintió y decidió seguir adelante con la boda.

En la competición de cetrería que se celebró al día siguiente con la moral de la gente muy baja, los Seabreeze dejaron el pabellón bastante alto. Como era previsible, Willas Tyrell fue el ganador de la competición, mientras que Jeremiah quedó en segundo lugar y Berormane acabó tercero. Debido a los desgraciados acontecimientos, se canceló la fiesta de celebración.

La ceremonia de esponsales fue muy sobria, y se desarrolló ante los rostros serios de todos los reunidos, consternados por la pérdida de los Seabreeze. Por respeto a su dolor, no habría encamamiento. Lord Fell miraba satisfecho. Cuando el septon dijo las últimas palabras y la gente lanzó sus guirnaldas al aire, Berormane y el maestre Elander entraron en la sala. El primero se dirigió a hablar con Jeremiah, y el segundo con lord Renly. Jeremiah escuchó preocupado las palabras de su maestre: un cuervo había llegado desde Desembarco del Rey; la Mano del Rey había muerto.

miércoles, 2 de octubre de 2013

La Hueste Celestial
[Campaña Engel]
Temporada 1 - Capítulo 1

La Formación de la Compañía
Tras los años de entrenamiento en sus respectivos Himmel, los jóvenes Engel fueron conducidos hasta Roma Aeterna a través del cielo europeo. Sus nonni les guiaban, así como al resto de sus compañeros, que debían someterse a la Ceremonia de Consagración la jornada siguiente.


Anyoel volaba desde el Himmel Ramielita en Praga junto con otros once Engel. Poco tiempo después de salir, se unieron a la compañía Gabrielita, compuesta de otros doce Engel entre los cuales se contaba Kyriel. Desde el Himmel de los Urielitas en Mont Salvage volaba el grupo de Engel de Casthiel, mientras que desde la sede Rafaelita de Gratianopel viajaban Haziel y sus compañeros. Por último, en un cortísimo viaje desde el Himmel en la misma ciudad, llegaban los miguelitas a Basílica de Pedro, entre los que se contaba Asdragiel.

Caía el atardecer cuando los cinco grupos de Engel correspondientes a las cinco órdenes mayores (Miguelitas, Gabrielitas, Ramielitas, Rafaelitas y Urielitas) se reunieron en la basílica. Sin tardanza, fueron conducidos por templarios vestidos de blanco para la ocasión hasta las grandes salas que albergarían los círculos ceremoniales. Los templarios indicaron a los Engel su disposición, formando círculos muy abiertos de tal manera que sólo se tocaran las puntas de sus alas. La mayoría de los círculos formados eran de cinco ángeles, aunque también se podía ver alguno de cuatro o de seis. Eran las futuras compañías, que tendrían que encargarse de llevar y defender la palabra de Dios y la Iglesia por toda la faz de la Tierra. Las luces se apagaron, los templarios salieron, y los Engel quedaron en un silencio sepulcral, iluminados sólo por la mortecina luz de la luna del solsticio de primavera.

Así pasaron la noche, en silencio, con la cabeza inclinada y de rodillas, mientras las puntas de sus alas se rozaban y oleadas de sensaciones de reconocimiento pasaban de unos a otros. La compañía de Asdragiel era variopinta; a su lado se encontraba un ángel de piel negra, con un aspecto demasiado recio para su orden Rafaelita: Haziel. No era algo imposible encontrar ángeles de piel negra, pero sí algo extremadamente inusual y de lo que se habían dado contados casos. Al otro lado de Asdragiel se encontraba Anyoel, el Ramielita, un ángel desgarbado de curiosidad extrema cuyos conocimientos Asdragiel estaba seguro de que serían de mucha utilidad al grupo. Más allá de Anyoel se arrodillaba la Gabrielita, Kyriel, excesivamente segura y orgullosa de sí misma, con los ojos destellantes de ansiedad por entrar en combate. Y entre Kyriel y Haziel, por último, un menudo y excesivamente inquito Urielita, Casthiel, que transmitía la sensación de un alma noble y buena.

Entre tales destellos de reconocimiento mutuo transcurrió la noche. Poco después del amanecer, varios templarios entraban en la sala y situándose al frente de cada círculo, escoltaron a las compañías al exterior. En la plaza, una multitud se había congregado, una multitud que recibió a los Engel con vítores y que poco después era organizada por los monacales presentes para entonar cánticos al señor. Los jóvenes ángeles se situaron por compañías ante la balaustrada de la Basílica, donde debía hacer acto de aparición Su Santidad el Pontífice Máximo Petrus Secundus. Cuando la multitud acabó sus cánticos, fue el turno de los coros Sarielitas congregados a ambos lados de las compañías. El contraste fue espectacular; las voces de los Sarielitas eran tan límpidas y melodiosas que hicieron llorar a muchos de los presentes. Hasta que en un crescendo final hizo su austera aparición el Pontífice Máximo. Vestido con una simple túnica, nadie diría que era la persona más poderosa de Europa; su aspecto de niño de 12 años era cuanto menos engañoso. Subió a su trono, que en contraste era extremadamente rico y parecía hecho de oro que brillaba con un extraño resplandor divino. Poco a poco, Petrus Secundus fue nombrando a todos y cada uno de los ángeles presentes, dándoles sus bendiciones y deseando que sirvieran fielmente y durante mucho tiempo a la Santa Iglesia Angelítica. Cuando un Engel era nombrado, un monacal se acercaba a él y le enrollaba en un antebrazo la tira de tela votiva preceptiva. Finalmente, cuando el pontífice había bendecido a todos y cada uno de los ángeles, los Sarielitas comenzaron otra vez a entonar sus cánticos y aquellos remontaron el vuelo, entre los vítores y ovaciones de la multitud reunida en la plaza. Los ángeles ascendieron y ascendieron, mirando a sus nuevos compañeros y sonriendo. Ahora eran emisarios del Señor de pleno derecho, y parte del grupo de fieles más poderoso de la Iglesia.



...



De vuelta ya a la Basílica, los personajes fueron requeridos a presencia del Cardenal Leandros Di Carrera, que les iba a encomendar su destino y misión. Di Carrera comentó lo hermosa que había sido la ceremonia y expresó su esperanza en que la compañía de Asdragiel alcanzaría las más altas cotas de gloria reservadas a los Engel antes de su ascensión y reunión con el Señor. La Compañía debería viajar al monasterio de Loosdorf, cerca de la frontera con las tierras del Diadoco de Viena, Viktor Konstance. Allí deberían ponerse al servicio del Abad Bernhard y proteger el monasterio de cualesquiera amenazas que estuviera sufriendo o que surgieran en el futuro.

Sin dilación, la compañía se puso en camino. Por desgracia, la excesiva corpulencia de Haziel y los problemas del vuelo de Anyoel los retrasaban y no podían ir todo lo rápido que querían. Pasados los Alpes, cuando sobrevolaban ya las grandes extensiones de bosque pluvial del norte, Kyriel expresó a Casthiel las dudas sobre su valía, y le retó a vencerla en vuelo. Casthiel se mostró reticente, retenido por Asdragiel, pero ante la insistencia de su compañera aceptó, y ambos se lanzaron hacia delante como centellas, desobedeciendo a su líder. De repente, cuando ya se encontraban fuera de la vista del resto del grupo, el poco sol que traspasaba el manto de nubes se oscureció sobre los contendientes. Cuando alzaron la vista, se quedaron petrificados al ver un enorme ser parecido a un escarabajo que descendía directamente hacia ellos en medio de un zumbido casi doloroso; Kyriel lanzó un grito de júbilo al darse cuenta de que por fin se iba a enfrentar a uno de los engendros del Señor de las Moscas. Sacó su espada, que empezó a llamear al instante, y entonando oraciones para activar sus poderes, ascendió directamente hacia el monstruo. Casthiel también reaccionó y comenzó a volar en círculos para utilizar su arco.

Desde la distancia, Asdragiel atinó a vislumbrar la mole del engendro como un gran punto negro, y se lanzó hacia adelante, ordenando a Haziel y Anyoel que permanecieran allí a salvo.

El monstruo arrastró a Kyriel en su picado; afortunadamente, entre la espada flamígera de la gabrielita y las varias flechas que Casthiel acertó a clavar en los ojos y cabeza del engendro, éste pareció desfallecer y desplomarse hacia el suelo. No obstante, un zumbido comenzó a alzarse desde los árboles, cada vez más intenso, y una multitud de seres parecidos al primero pero mucho más pequeños empezó a alzar el vuelo. Con un grito, y para espanto de Casthiel, Kyriel se lanzó hacia ellos. La gabrielita estuvo a punto de morir, pero por pura suerte pudo escapar cuando comprendió que iba a ser superada y pudo reunirse con Asdragiel y Casthiel. Rápidamente volvieron a reunirse con los demás, escapando del enjambre. Consiguieron refugiarse en un pequeño claro alejado hacia el este de la zona; cuando ya se encontraron más tranquilos, Haziel les contó que mientras esperaban su vuelta, había encontrado un rastro de lo que parecían ser extraños excrementos que seguramente habrían dejado los engendros a su paso. Por la cantidad que había, los monstruosos insectos debían de estar siguiendo la misma ruta a millares. De hecho, Haziel había visto a algunos de ellos surgir del pequeño río cercano a donde se había encontrado. Quizá deberían poner sobre aviso al abad cuando llegaran al monasterio.

El claro donde habían encontrado refugio parecía seguro, así que se dispusieron a pasar la noche mientras Casthiel reconocía los alrededores. Y descubrió algo bastante interesante: en el claro había un pequeño montículo que parecía tapar las ruinas de un antiguo monasterio o templo, las cuales sobresalían por uno de los lados. En las grandes piedras que seguramente habían pertenecido a paredes ya derruidas había inscripciones. Así que avisó al resto del grupo, especialmente a Anyoel, el único capaz de leerlas. Por lo que pudo deducir el ramielita, aquellas ruinas pertenecían efectivamente a un antiguo monasterio, el monasterio de Werger; las inscripciones se encontraban escritas en latín, y parecían pasajes de las Sagradas Escrituras, pero algunos de ellos eran desconocidos para Anyoel. Decidió utilizar sus capacidades especiales para memorizar exactamente los textos (y su localización) y así más adelante poder investigarlos. Anyoel también decidió contactar con su nonnus Alois, para avisarle de lo que habían encontrado relativo a los engendros. Alois se encontraba en roma y haría lo que pudiera para informar a los altos cargos.

Un par de días después llegaron a Loosdorf, donde todos los habitantes del monasterio les recibieron. El abad Bernhard se presentó, junto al prior, Goran del Mar. Éste parecía más bien un marinero que un monacal (mucho menos ramielita), y efectivamente así era, había sido marino hasta que el Señor le había iluminado. Ahora estaba aquejado de una fuerte cojera, pero su rostro seguía siendo curtido y durísimo. Tras las bienvenidas y los buenos deseos, la Compañía se reunió en privado con el abad y los dirigentes del monasterio, el prior Goran, el hermano portero Markus, el hermano bibliotecario Alfrett y el Armatura de los templarios destinados al campamento, Karl de Freiburg. Cuando la Compañía contó al abad lo que habían visto por el camino, éste les contó también que había habido recientemente casos de ataques de engendros muy cerca, en la antigua selva negra pocos kilómetros al noroeste de donde se encontraban. Esa era una de las cosas que los Engel tendrían que investigar, una de las razones de su estancia allí. La otra era la influencia cada vez mayor en los alrededores del diadoco de Viena, Viktor Constance. Sus ejércitos se acercaban peligrosamente, y de hecho recientemente los ramielitas habían tenido que abandonar dos monasterios y algunos pueblos habían jurado lealtad a Constance. Ahora, con los Engel allí, el abad esperaba que el diadoco se pensara dos veces avanzar hacia Loosdorf o sus pueblos cercanos. Una vez acabada la reunión, todos se retiraron a descansar, algo que agradecieron especialmente los personajes después del largo viaje.

Muy temprano por la mañana, el prior Goran se reunió con toda la Compañía excepto con Kyriel, la Gabrielita, aprovechando que se encontraba practicando en el patio con su espada. El antiguo marinero se mostraba preocupado y les confesó que se reunía con ellos a espaldas del abad debido a que creía que les faltaba información. Les dijo que las razones que había dado el abad no eran las únicas por las que habían pedido que destinaran a su Compañía allí. Como sabían, el monasterio de Loosdorf era Ramielita, y se encontraba en el límite entre las tierras de Viena, las Ramielitas y las Gabrielitas. Pues bien, estos últimos se habían mostrado agresivamente expansivos en los tiempos recientes. Algunos monasterios ramielitas habían cambiado y ahora eran gabrielitas. El abad no quería que esto ocurriera con ellos, así que había solicitado una Compañía a Roma antes de que los Gabrielitas hubieran tenido tiempo de destinar una por sí mismos; afortunadamente, habían llegado antes. La Compañía no prestó mucha atención a Goran... ¿acaso los ángeles no estaban por encima de esas triviales rencillas mundanas? Sin embargo, Anyoel y Haziel permanecieron pensativos.


Mientras tanto, Kyriel había atraído la atención de los templarios del monasterio con sus prácticas, especialmente de uno de ellos, un arrogante y extremadamente atractivo joven, alto y fuerte, que se hacía llamar Rickhar. Tuvo la desfachatez de retarla a un combate, ¡a ella, una gabrielita! El primer impulso de Kyriel fue despreciarlo, pero la sonrisa del joven tenía un efecto extraño en ella, un efecto que no le gustaba del todo. Murmurando una velada amenaza, lo ignoró. Pero la sonrisa quedó impresa en su mente.

Más tarde, la Compañía se reunió al completo. Procedieron a levantar vuelo para explorar el entorno, mientras los cuatro que se habían reunido con el prior le contaban a Kyriel lo que les había dicho. La gabrielita desechó tales habladurías, alegando que estaban allí para acabar con los Engendros y punto. De repente, algo llamó su atención allá abajo. Un pequeño pueblecito, y en su plaza central, un extraño artilugio. Una especie de vagón, pero hecho completamente de metal y con un tubo en la parte superior. Además, las ruedas eran extrañas, recubiertas por una especie de planchas. Según las palabras de Anyoel, se trataba sin duda de un objeto de los Tiempos Antiguos, seguramente un vehículo militar.

viernes, 27 de septiembre de 2013

La Verdad os hará Libres
[Campaña Substrata]
Temporada 1 - Capítulo 22

Cambio de filas (II)
El grupo tenía poco tiempo. Que ellos supieran, en el restaurante había como mínimo tres secuaces de UNSUP. Con Finnegan y Gibbons inconscientes, subieron en ascensor hasta el piso 12, donde se encontraban sus habitaciones, e intentaron encontrarlas, pero no tuvieron suerte y todas las intentonas con las llaves-tarjeta de los inconscientes fueron infructuosas. Así que todavía se encontraban en el pasillo cuando los tipos "S" de la Compañía hicieron acto de aparición. Tras dar una explicación apresurada de su tardanza salieron discretamente del hotel, de forma sorprendentemente fácil.


En un par de furgonas negras llevaron a la pareja inconsciente al complejo costero de UNSUP, que se encontraba en clara connivencia con los militares allí estacionados, tanto nigerianos como estadounidenses. Jack tuvo una inconsciencia inquieta y estremecedora, repitiendo los sueños vívidos del paraje africano que ya había tenido en el avión, pero esta vez además se veía arrastrado por sus propios compañeros hasta el escenario de la detonación de la bomba. Pero siempre, al final de los sueños, encontraba consuelo en una luz extraña. A los sueños de la destrucción nuclear también se sumaron otros aún más extraños: siluetas luminosas y otras compuestas de tinieblas luchando entre ellas con él atrapado en medio de lo que quiera que fuera aquello. Y una cosa no variaba: el padre Estepháneos siempre le ayudaba y le prestaba una valiosa ayuda. Despertó, agotado de los dramáticos sueños, para encontarse en una habitación en penumbra ante la presencia de una mujer, que no resultó ser sino Dorothy St. James, la antigua socia de Thomas y famosa diabolista.

Con una media sonrisa, la mujer le dio la bienvenida a "la Compañía". Jack se mostró todo lo hostil que pudo dado el malestar que sentía, amenazándola con matarla si alguno de sus compañeros había sufrido daño. Dorothy le contestó educadamente, descartando sus amenazas con un simple gesto; pero la cabeza de Jack pareció estallar cada vez que una amenaza surgía de su boca, hasta que quedó sin resuello, intentando recuperar la respiración. La mujer acabó diciéndole que "todo sería más fácil cuando se reuniera con sus compañeros", y salió de la estancia.

Por la mañana, los personajes fueron emplazados a varias reuniones, a las que les condujo una bella secretaria, cuyo nombre era simplemente "Lilly".
Thomas fue conducido a presencia nada más y nada menos que de Leopold Croix-Parker, el tercero de los socios de su empresa, que también trabajaba para UNSUP. No sólo eso, sino que parecía estar justo por debajo de Dorothy en el escalafón. Leopold habló a Thomas acerca de lo que llamaban el Nuevo Orden Mundial, que la Compañía perseguía y quería hacer posible. Todo lo que pretendían era un mundo mejor que el actual, por supuesto comandado por las mejores mentes del mundo, las suyas. Aunque su argumento tenía evidentes puntos débiles, Thomas optó por llevarle la corriente cuando Leopold empezó a alabar su pericia para las inversiones y la necesidad que la Compañía tenía de gente como él en su vertiente económica. Y pronto pasó a hacerle una generosa oferta: trabajar para UNSUP a cambio del soporte de la compañía entera. La vida solucionada para él y toda su familia. Thomas, por supuesto, aceptó, no tenía otro remedio que hacerlo teniendo lo que sea que le hubieran puesto en la cabeza. Con una sonrisa de satisfacción, Leopold pasó a exponerle el que debía ser su primer servicio para la Compañía. Debería organizar una reunión en Ginebra con toda su cartera de clientes europeos para exponerles la conveniencia de invertir una fuerte cantidad de dinero en empresas asociadas a UNSUP, y convencerlos en la medida de lo posible de dejarle libertad para operar con todo eso. De la larga diatriba de proposiciones veladas que Leopold le soltó, Thomas entendió claramente que la intención de la Compañía era intentar hundir la economía mundial para emerger como los salvadores; gobiernos enteros caerían y serían reemplazados por sus propios candidatos. Y, por supuesto, cuando el Nuevo Orden fuera instaurado, Thomas tendría una posición preeminente entre los dirigentes, los Illuminati. O'Hara disimuló su asombro bien, y aceptó con una tranquilidad que pareció inquietar a Leopold.

En otro despacho del complejo, Joey era conducido a presencia de alguien llamado Brian Moore, que según se presentó, era uno de los peces gordos del área tecnológica de la Compañía. Habló también del Nuevo Orden, y de la necesidad que la Compañía tenía de tipos como Joey. Pondrían todos los recursos del mundo a su alcance si decidía colaborar con ellos. A cambio debía acabar con los rumores que había extendido por internet y que estaban perjudicando los intereses de UNSUP. Reticente, Joey se vio forzado a aceptar.

Jonas, por su parte, despertó al lado del cuerpo desnudo de Sally. Habían pasado la noche juntos haciendo el amor sin cesar. Tras unos segundos de cariño y reconocimiento mutuo, ambos fueron convocados a presencia de sendas personalidades de la Compañía. Jonas debía reunirse con un tal Karl Jund (¿de qué le sonaba ese nombre?), y Sally fue llevada a presencia de "la señora Tinaschek".

Karl Jund, un hombre maduro y recio, vestido con un traje de corte excesivamente clásico, recibió a McNulty con una sonrisa algo tensa. Tras hacerle la introducción acerca del Nuevo Orden Mundial, le habló de algo llamado la "Sección S". La sección S la formaban los guerreros de élite de la Compañía. Había visto ya a algunos de ellos, de los que la mayoría lucían una "S" tatuada o marcada en algún rincón escondido de su cuerpo. Y lo puso en antecedentes: la Sección S había sido creada hacía décadas por Heinrich Himmler y sus camaradas de la Sociedad de Thule siguiendo conceptos aprendidos de los escritos de Helena Petrovna Blavatsky y de maltrechas copias de obscenos rituales incluidos en manuscritos antiquísimos procedentes de Egipto e Israel. Los guerreros de la Sección S veían sus capacidades aumentadas mediante métodos que escapaban a la comprensión humana. La oferta de Karl Jund era que McNulty y Finnegan pasaran a engrosar las filas de la Sección, pues sus aptitudes le sugerían que serían individuos especialmente aptos una vez pasaran el proceso. Cuando McNulty se interesó por "el proceso", Jund sólo le reveló que era algo que implicaba un viaje al Tíbet y una preparación física y psicológica. Jonas no contestó nada definitivo, pero prometió que lo pensaría. Jund, quizá un poco decepcionado, lo despidió educadamente y lo emplazó a volver a hablar tan pronto como fuera posible.

Pocas horas después, Dorothy St. James, Karl Jund y Rufara reunían al grupo al completo. Jack se mostraba resentido, pero entendía que no habían tenido más remedio que traerlos hasta allí. Sally apareció con una sonrisa. Susurró a Jonas que le habían ofrecido optar en breve a la subdirección del New York Times, y utilizar todos los recursos de UNSUP para garantizarle opciones a llevarse el premio Pulitzer; además, aquel Nuevo Orden era lo mejor que podría pasarle al mundo. Parecía que la Compañía se la había ganado. El grupo pudo compartir sus inquietudes e información; todos ellos se encontraban un poco extraños desde que habían despertado en UNSUP, pero era una sensación leve, como una especie de ligerísimo cosquilleo en algunas partes del cuerpo. Cuando el resto del grupo oyó el nombre de Karl Jund, todos lo reconocieron como el hombre que firmaba el diario de Helena Blavatsky que habían encontrado en Westchester Associates. ¿¿Cómo era posible que fuera el padre de Merten Jund si su apariencia era la de un hombre más joven??

Cuando los jefazos de la Compañía expusieron sus deseos de que todos colaboraran y formaran "la célula del señor O'Hara", Jack, Jonas y Joey no se mostraron colaboradores. Tenían muchas dudas respecto a las intenciones de la Compañía, y el convencimiento de que el Nuevo Orden Mundial no era tan bueno. La agresividad en la conversación fue aumentando, hasta que Jund hizo un gesto. A través del intercomunicador implantado en su oído, Thomas oyó aterrado cómo el alemán daba orden a sus hombres de que erradicaran a los rebeldes, así que se levantó y pidió que los dejaran solos, él haría ver la verdad a sus compañeros. Dorothy y compañía se mostraron reticentes, pero como muestra de buena voluntad salieron de la sala. Thomas sabía que estarían vigilándolos, así que se propuso ser lo mas convincente posible, y no revelar nada que pudiera comprometerlos.

Tras una extensa conversación, con gestos velados y palabras susurradas, Thomas convenció al resto para fingir de la manera más sincera posible y esperar una mejor oportunidad. Jack pudo superar sus más profundas convicciones [punto de relato], y por fin accedieron a formar la célula de UNSUP que quedaría bajo el mando directo de Thomas. Éste desechó al instante la ligera satisfacción y ansiedad de poder que empezó a sentir.

Dorothy y los demás parecían satisfechos por fin. Dando la bienvenida al grupo a las filas de la Compañía, les emplazaron a pedir cualquier cosa que necesitaran a Rufara, que se encargaría de ser su enlace y suministro logístico.

A las pocas horas, Thomas empezaba a contactar con algunos de sus clientes europeos y de Oriente Medio. Joey recibía un portátil cuya tecnología no creía que existiese todavía, con el sistema operativo de UNSUP. Por supuesto, lo primero que hizo fue intentar entrar en zona restringida, pero no tuvo éxito y no quedó seguro de que no hubiera dejado alguna pista; lo intentaría solucionar más adelante. Cuando pidió si era posible que su compañero Lucas colaborara con él, le contestaron que primero debería deshacer la ola de rumores que había iniciado en la red, y para mostrar su buena voluntad, Joey se puso a ello inmediatamente. McNulty, por su parte, insistió ante Karl Jund acerca de la recuperación de su memoria y la posibilidad de volver a ver a su mujer y su hijo; el alemán le tranquilizó, diciéndole que no se preocupara y que intentarían solucionar aquellos problemas en breve plazo. Por lo pronto, reunió a Jonas y a Jack para comentarles su intención de convertirlos en guerreros de la Sección S en los próximos días, para lo que tendrían que viajar al Tíbet en breve; Jack tuvo un muy mal presentimiento, pero no veía otra salida que aceptar, a pesar de que en la conversación Jund les dijo que en ocasiones se producían resultados extraños, aunque no creía que ese fuera a ser el caso.


Mientras tanto, Hans Haller y el padre Kostas Estepháneos se habían quedado solos, y nadie había visto a John Gibbons desde el viaje a Lagos...

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Los Seabreeze - Campaña Canción de Hielo y Fuego Temporada 2 Capítulo 1

Interludio. El torneo de Quiebramar.


El siguiente año y medio fue muy próspero para los Seabreeze.

Tras repoblar la isla de Raer y crecer los árboles en tiempo récord, con la ayuda de los Niños del Bosque se comenzó a reconstruir Escollera y a construir otra fortaleza al sureste de la isla, cerca de los complejos subterráneos de los Niños. Con sus desconocidas artes, éstos pudieron acelerar la construcción de las fortalezas, avanzando tres veces más rápido de lo normal.

En Quiebramar, la prosperidad del puerto fue en aumento a la par de la cada vez más numerosa flota de Voredyn Rith y el establecimiento de varios comodoros en la isla. El dinero y la afluencia de población derivó en la creación de un pueblo de gran tamaño y el proyecto de un mercado para el futuro. En la fortaleza, los Seabreeze quisieron hacer honor a su emblema y el jefe de cazadores Ciren Ríos, que ya había demostrado su talento para la cetrería, se convirtió en Halconero Mayor cuando se habilitó una de las torres del castillo como Halconería. Los pájaros de presa Seabreeze están volviendo a tener el renombre que consiguieron en el pasado, de lo que Ancel y Jeremiah se muestran especialmente orgullosos.

Durante esos dieciocho meses, lord Renly Baratheon visitó varias veces la isla, interesándose por la progresión de los halcones y ofreciendo continuamente a Jeremiah un lugar en su guardia personal. El segundo de los Seabreeze había abatido en duelo fácilmente nada menos que a Ser Balon Swann, y tal gesta no parecía fruto de la casualidad. No obstante, a pesar de la insistencia de lord Renly, Ancel y Jeremiah siempre se las ingeniaban para darle largas y que el último siguiera con su labor en Quiebramar. Las visitas también sirvieron para que los Seabreeze elevaran la opinión que tenían de lord Renly; su magnetismo era desmesurado, y su carisma indiscutible.

Las fuerzas armadas de los Seabreeze también mejoraron en su vertiente marítima. Una moderna y completa escuadra de galeras fue construida y puesta en servicio, mientras las tropas de los Raer volvían a entrenarse y a crecer. Por supuesto, lord Edgar renovó sus votos de vasallaje y se convirtió en un firme aliado de los Seabreeze, que habían demostrado su valía y su sentido del honor.

En el pequeño laboratorio de Quiebramar, Berormane prosiguió con sus experimentos de utilizar el fuego valyrio para la curación. Tuvo algún accidente sin mayores consecuencias, pero perfeccionó mucho sus habilidades. Sin embargo, su frustración aumentaba al pensar que no podría compartir con nadie tales descubrimientos, pues no podía explicar de dónde procedían las redomas con las que experimentaba.

Vanna tampoco desaprovechó el tiempo. Convencida de que la información era equivalente a poder y de que los Seabreeze debían estar lo más informados posible de los acontecimientos que se desarrollaban a su alrededor, amplió su red de espías. Esta había empezado con una pequeña sirvienta en Nido del Grifo, y llevando a cabo varios viajes por Poniente consiguió expandirla y reclutar espías de diferente condición en Desembarco del Rey, Bastión de Tormentas, Nido del Cuervo y algunos otros enclaves.

El dinero procedente de la prosperidad del puerto (y del tráfico de mercancías ilegales) permitió a Ancel planificar su boda con Elora Fell y organizar un gran torneo del reino para celebrarla. La inmensa mayoría de casas nobles de las Tierras de la Tormenta enviarían una delegación a la boda, y un representante al gran torneo de los esponsales de Ancel Seabreeze. El prestigio de su casa aumentaba, y eso henchía de satisfacción a Ancel, Jeremiah, Berormane, Breon y Vanna.

Pocos días antes del torneo, cuando ya el patio de armas de Quiebramar y sus alrededores hervían con multitud de pabellones y pendones de más de la mitad de las casas de los Señores de la Tormenta, Vanna se reunió con los hermanos Seabreeze con semblante preocupado; los Niños del Bosque le habían confiado que en el lejano norte, más allá del legendario Muro de la Guardia de la Noche, algo muy malo ocurría; no habían podido precisarle detalles, pero al parecer tenían algún medio de comunicarse a largas distancias y alguien les había transmitido tal sensación. Algo escépticos, los Seabreeze desecharon la noticia, agobiados por los preparativos del torneo y considerando que el Muro estaba demasiado lejos como para preocuparse. Pero Vanna no quedó convencida del todo...


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La víspera del torneo amaneció en Quiebramar con un alba despejada de nubes, para variar. El frío era intenso, pero vivificante. Se sentía bien; en el castillo ondeaban ya los estandartes de Fell, Tudbury, Estermont, Tarth, Swann y Baratheon. El resto de las casas acampaba en el patio de armas o en las inmediaciones del castillo. Ancel volvía junto a Reman Khoros de inspeccionar la nave del comodoro Sludyr cuando se topó con su futuro suegro, lord Harwood Fell, acompañado de su hijo Ser Nored. El rostro del lord estaba serio cuando comenzó a hablar con su futuro yerno. En la conversación que siguió, lord Harwood pareció estar poniendo a prueba la sinceridad de Ancel al casarse con Elora, sugiriéndole que quizá sería mejor que, ya que su casa tenía una clara estrella ascendente, se casara con una dama de más alta alcurnia que su hija. Ancel no cayó en la trampa que su suegro le ponía por enésima vez, e insistió en hacer honor a su promesa y casarse con Elora. Por fin, el señor de los Fell se dio por satisfecho y exhibió una amplia sonrisa. Dio un sentido abrazo a Ancel y le aceptó como yerno, jurándole alianza y mostrando su orgullo por ver que era un hombre de honor.

Cuando Ancel y lord Fell se separaron y continuaron sus respectivos caminos, el Seabreeze pudo ver justo a tiempo y a la suficiente distancia a Dena Dondarrion. Como tantas veces había hecho en los últimos días, evitó a la mujer. Su presencia producía en él efectos muy... perturbadores, y no quería tentar a la suerte a tan pocos días de su boda y con los Fell tan satisfechos de su resolución.

Jeremiah había pasado buena parte de los últimos días junto a su hermano Jocel. Éste, escudero de Ser Aeron Staedmon, no apartaba su mirada de admiración de encima de su hermano mayor y de Ser Breon. La leyenda de la derrota de Ser Balon Swann a manos de Jeremiah sin que el Seabreeze apenas sudara había trascendido, y las historias del enfrentamiento con el león de Breon hacían sus delicias. Jocel quería haber participado el torneo, pero todavía no había hecho los méritos suficientes para ganar sus armas de caballero. Tanto Jeremiah como Breon y sus respectivos escuderos Tudbury empezaban a apreciar profudamente al entusiasmado muchacho que deseaba más que nada en el mundo convertirse en caballero y participar en torneos.

Vanna recibió mensaje de Jana Alyr, la posadera y jefa de sus informadores en la isla, donde la invitaba a acudir al Halcón de plata a conversar. Tenía informes para ella. Ofreció a Breon acompañarla hasta allí, y el caballero asintió al instante; desencantado con Melina Raer, que no había hecho más que jugar con él y que estaba evidentemente fuera de su alcance por el momento, se había vuelto a encaprichar de la hermosísima Jana.

Una vez en la taberna (que se había ampliado y ahora también era posada), Jana les transmitió la información: sus trabajadoras habían oído inquietantes conversaciones entre soldados, viajeros y comerciantes sobre casos de avistamientos de fuego valyrio en el este, y rumores sobre el comercio del mismo por la Bahía de los Naufragios. Era preocupante, y deberían tener más cuidado con las filtraciones.

Cuando Vanna y Jana acabaron su conversación, fue el turno de Breon, que como incontables veces antes invitó a Jana a dar un paseo; y extrañamente, esta vez aceptó. Tratando desesperadamente de impresionarla, Breon se sinceró: le contó su verdadera historia y su condición de heredero de la casa Toyne. Ella pareció lo suficientemente sorprendida, pero no mostró sus sentimientos más allá. Hasta que Jana también decidió sincerarse, y la conversación derivó hacia la capacidad de Breon de cazar leones. Pronto, Jana comenzó a hacer referencias veladas a cierta... "leona" y sus cachorros, referencias que escapaban al entendimiento de Breon. Para hacerle comprender, Jana le preguntó:

— ¿Conocéis la canción llamada "las lluvias de Castamere", ser Breon?

Cuando el caballero respondió afirmativamente, el rostro de Vanna dejó traslucir su odio y su voz su desprecio hacia el sujeto que había encargado componer aquel tema. Contó que el tema de aquella canción la tocaba de cerca, y que aunque no quería hablar más del tema, lo que más deseaba era tener la cabeza de "la leona" y de sus cachorros. Para horror de Breon, se hizo evidente que Jana se refería a la reina Cersei y sus hijos. Ante la reticencia de Jana, no quiso preguntar qué la llevaba a hacer tal petición, pero si aquella era la forma de poseer a la más hermosa mujer de Poniente, trataría de encontrar la forma de satisfacerla. Con un casto beso en la mejilla, la grácil posadera se despidió del rudo caballero, que no pudo evitar arrebolarse.

De vuelta en Quiebramar, Ancel y Jeremiah decidieron reunirse con lord Renly, que se encontraba en el exterior junto con Willas y Loras Tyrell y lord Bryce Caron. Se encontraban practicando la cetrería con los halcones que Willas había traído desde Altojardín, así que los Seabreeze hicieron acto de aparición con sus propios pájaros. Lord Renly les dio la más efusiva de las bienvenidas, y para su regocijo, practicaron un rato la caza con las rapaces. Los halcones de Willas eran magníficos, pero no menos magníficos probaron ser los halcones Seabreeze, que se ganaron un asentimiento de aprobación del amable heredero de Altojardín. Ancel aprovechó para entablar una breve conversación con el noble Tyrell acerca de cómo podrían establecer una ruta comercial con sus estupendos caballos, reputadamente conocidos como los mejores del continente; Willas, absorto en la caza, asintió de manera ausente.

A su vuelta desde la posada, Vanna se encontró con Brienne, con la que había hecho buenas migas desde el asunto de su liberación en Nido del Grifo. La dama de Tarth se mostraba tan enamorada de lord Renly como siempre, observando cómo cazaba con su halcón desde la distancia.

Por la tarde, ser Ronnett Connington se reunió con Ancel, recordándole la promesa que le habían hecho de apoyarlo contra su familiar exiliado, y planteando la posibilidad de volver a hacer de su casa una casa noble y convertirse él mismo en lord. Ancel le respondió que le apoyaría en tal empresa, pero que debería esperar la ocasión propicia y presentar su caso antes ante el rey Robert. Verían cómo hacerlo en el futuro próximo.

Y por fin, llegó el día del torneo, previo a los esponsales Seabreeze-Fell. La competición se prolongó durante tres días, durante los que los orgullosos caballeros se midieron en combate. La multitud reunida vibró y abucheó, aplaudió y silbó, ante la satisfacción de lord Ancel y sus aliados, lord Selwyn de Tarth, ser Aemon Estermont y su hijo Alyn, prometido de Megara, que se sentaba a su lado. Breon no pudo pasar más allá de la primera ronda, en un combate ajustadísimo con Ser Alan Penrose, mientras que Jeremiah llegó brillantemente hasta la semifinal, donde sin ser descabalgado, perdió el combate ante Ser Loras Tyrell, que a la postre ganaría el torneo ante ser Donnel Swann. Habría que tener muy en cuenta al joven Tyrell en el futuro.

Mientras todavía se celebraba la victoria de ser Loras en la final, Vanna recibió otro mensaje de Jana y de inmediato se reunió con ella. Según le dijo la posadera, las conversaciones sobre el presunto fuego valyrio habían continuado aquí y allá, y alguien se había interesado especialmente por los rumores, llegando a parecerle sutilmente peligroso. Cuando Jana le describió al individuo y sus acompañantes, sólo una persona se ajustaba a tal descripción: Roben Tudbury, al que apodaban "la oveja negra", el tío de Ancel y Jeremiah.