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La Santa Trinidad

La Santa Trinidad fue una campaña de rol jugada en el Club de Rol Thalarion de Valencia entre los años 2000 y 2012. Este libro reúne en 514 páginas pseudonoveladas los resúmenes de las trepidantes sesiones de juego de las dos últimas temporadas.

Los Seabreeze
Una campaña de CdHyF

"Los Seabreeze" es la crónica de la campaña de rol del mismo nombre jugada en el Club de Rol Thalarion de Valencia. Reúne en 176 páginas pseudonoveladas los avatares de la Casa Seabreeze, situada en una pequeña isla del Mar de las Tormentas y destinada a la consecución de grandes logros.

miércoles, 30 de abril de 2014

Los Seabreeze - Campaña Canción de Hielo y Fuego Temporada 2 Capítulo 8

Rescate por la fuerza
Por la mañana, poco después de que el grupo hubiera decidido organizar una visita al burdel del que les había hablado ser Allyster, un guardia de palacio llegó a la posada donde se hospedaban. Traía órdenes de la casa real por las que se instaba a Ser Breon a presentarse lo antes posible ante Ser Osmund Kettleback. Breon se dirigió hacia la Fortaleza Roja sin tardanza. Allí se encontró con que ser Osmund había reunido un grupo variopinto de caballeros, y pronto averiguó el por qué. Ser Osmund los convocó enseguida para darles a conocer el porqué de su presencia allí. El Lord Consejero de la Moneda les había encargado partir hacia Punta Zarpa Rota para escoltar un envío que debía incorporarse al tesoro real. Por algún motivo desconocido, el barco que lo transportaba había encallado y se requería una escolta de aguerridos caballeros que lo llevara a salvo hasta Desembarco del Rey. Lord Baelish había dado órdenes a Kettleback para que seleccionara aquellos que creyera mejores entre los caballeros de Desembarco del Rey, así que todos los allí presentes debían sentirse orgullosos de haber sido elegidos.

Mientras tanto, Ancel se había quedado con la mosca detrás de la oreja... ¿a qué venía que justo en aquel momento convocaran a Breon a palacio? ¿Y precisamente un Kettleback? Aquello le olía muy mal. Al enterarse de que Breon partía acompañando a un grupo de caballeros hacia el este, se le hizo evidente que se trataba de una argucia para separar a Breon de ellos, así que se despidió de los demás y salió rápidamente al encuentro del grupo de caballeros. Mientras tanto, Allyster, Jeremiah y los dos guardias partían hacia el burdel "Las Zorras Rojas" para ver qué podían averiguar.

Antes de entrar al burdel, Allyster contrató a tres tipos de mala catadura para que metieran follón y distrajeran la atención. Y así lo hicieron. Cuando Allyster y Jeremiah accedieron al burdel había un guirigay intenso en el piso superior, al que se accedía por unas escaleras abiertas y un pasillo también abierto que daba a la planta baja. Como habían sospechado, había una fuerte presencia armada en el interior. Tres tipos se giraron hacia ellos, aparentemente reconociéndolos, para impedirles el paso. Varios tipos del piso superior también desenfundaron armas, y lucían armaduras, con lo que el grupo se encontraría en desventaja, pues habían decidido acudir sin ellas para no llamar la atención. Una puta se abalanzó sobre Allyster con un puñal, rozándole; cuando éste le preguntó dónde se encontraba Vanna y ella no contestó, la degolló sin miramientos. Mientras tanto, en la escalera, Jeremiah y uno de sus guardias se enfrentaban a tipos con armadura; el guardia no tardó en retroceder ante los potentes golpes enemigos, y Allyster acudió a ayudar a Jeremiah, que ya lucía una fea herida en el costado. Entre Allyster y el segundo de los Seabreeze consiguieron abrirse paso hasta el piso superior, no sin que el último sufriera otra herida en el hombro, que le dejó el brazo inerte. Al llegar arriba, pudieron ver cómo un hombre encapuchado rodeado de mujeres y un par de tipos armados atravesaban la puerta de la habitación del fondo; pero varios enemigos les cortaban el paso. Justo en ese momento, Sandor Clegane, el Perro, salió de una de las habitaciones laterales, curioso por lo que sucedía. Allyster le pidió ayuda, pero Clegane prefirió no intervenir; eso sí, dejó inconsciente de un codazo a un tipo que acudía presto al combate, pero acto seguido volvió a entrar en su habitación.

Mientras tanto, hacía rato que Ancel había dado alcance al grupo de Osmund Kettleback, y reclamó que Ser Breon debía volver a Desembarco del Rey con él. Ser Osmund intentó rebatirle, pero no era rival para la verborrea de Ancel, ni para su estatus social. Tras unas cuantas palabras amenazadoras, Kettleback optó por no enfrentarse a aquel joven lord y dejó marchar a Ser Breon. En un abrir y cerrar de ojos se plantaron ante el burdel, en el que se oían claramente sonidos de combate. Breon se precipitó al interior y subió las escaleras justo en el momento en que Jeremiah recibía su segunda herida. La llegada del caballero del león decantó ya el combate definitivamente a favor del grupo, que se abrió camino apresuradamente hacia la habitación del fondo. No obstante, Allyster vio por el rabillo del ojo que en una de las habitaciones laterales había una mujer atada a una silla, con un saco en la cabeza y llena de manchas de sangre. Sin duda, era Vanna. Así que entró en la habitación y entregó la mujer a Jeremiah, que la puso a salvo. Pero un movimiento llamó su atención: dando una patada a la mesa de un rincón, reveló la figura de una chica, poco más que una niña, llorando desconsolada. La muchacha decía llamarse Roslyn, y hablaba entre sollozos, asustada al extremo. Allyster decidió llevársela.

Cuando reventaron la puerta y entraron en la habitación del fondo, allí no había nadie. Sin duda, habían atravesado algún tipo de puerta secreta, pero por más que buscaban no encontraban nada. Fue Roslyn la que señaló un rincón donde en un armario se abría un doble fondo. Se notaba que la muchacha quería que la sacaran de allí, y colaboró con ellos todo lo que pudo.

Allyster y Breon entraron en el pasadizo: una estrecha escalera bajaba hasta un pasillo, al fondo del cual se podía ver un ligero resplandor. Se apresuraron hacia delante. De repente, una figura se cortó contra el resplandor, y arrojó algo hacia ellos. El destello de una pequeña redoma de vidrio se hizo evidente para Allyster, que corrió hacia atrás, al igual que Breon. A sus espaldas, todo estalló en una llamarada de fuego verde, mientras se arrojaban al suelo. Por suerte habían podido retroceder a tiempo, o la figura no había tenido la suficiente fuerza para alcanzarles con el recipiente. El calor era insoportable, y el fuego tardaría mucho en extinguirse, así que decidieron salir y volver a la posada. Breon tuvo un encuentro con los guardias de la ciudad, pero al reconocerlo como caballero no le pusieron demasiados problemas. En la posada, se reunieron con Jeremiah, Vanna y Ancel, que habían llegado hacía un rato. La mujer lucía bastante mal aspecto y había recibido bastante castigo físico, pero había conseguido no revelar nada (o al menos, eso creía ella), y con los cuidados adecuados, sanaría.

viernes, 25 de abril de 2014

La Verdad os hará Libres
[Campaña Substrata]
Temporada 1 - Capítulo 25

Tour por Europa(I). Novikov revelado.
Durante el (poco) tiempo que duró el viaje a Sicilia, se entabló una conversación muy interesante entre el grupo y Novikov, donde el ruso reveló parte de su pasado y su naturaleza. Les dio mucha información sobre la Corporación, y ante la petición de una prueba de buena voluntad, de la explicación de su rencor hacia la Corporación, él contestó sucintamente: "arrepentimiento y penitencia", dijo. Mulder también explicó las razones de su estancia allí, cómo lo habían dejado inconsciente en Abu Simbel al estar tras la pista del De Occultis Spherae, y de la revista donde se enteró de su existencia, Nuevo Amanecer. La sorpresa fue evidente en los ojos de Finnegan y Estepháneos, y éste sacó de entre los plieges de su ropa el ejemplar que Jack le había confiado. La sorpresa de Mulder entonces no fue menor que la de ellos. El canadiense mantuvo una conversación con el padre Estepháneos, interesadísimo por lo que el sacerdote pudiera decirle, y la conclusión era que había un fondo de verdad en los horribles rituales descritos en las fotocopias de mala calidad. Mulder no sabía arameo, y por ello hizo que Esthepháneos le tradujera todo el texto.

Interesado, Novikov tomó la revista unos minutos, para echar un vistazo a su contenido. Y algo inquietó sobremanera a los personajes. El ruso no movía los ojos a pesar de estar evidentemente leyendo. Ahora que se fijaban, sus ojos parecían extrañamente muertos. Sin embargo, las miradas expertas de Finnegan y McNulty ya se habían apercibido de la extraña capacidad de Novikov de ser consciente de todo lo que le rodeaba, aunque lo tuviera fuera del ángulo de visión. Era evidente que el ruso era mucho más de lo que aparentaba, y no estaban seguros de que aquello fuera del todo bueno. McNulty no pudo estar callado, fiel a su naturaleza, y bombardeó a preguntas a Novikov hasta que éste se mostró molesto y con un golpe distraído destrozó la mesilla que tenía a su lado. Al darse cuenta de lo que había hecho, Novikov pareció compungido y disculpándose, se ausentó durante unos minutos.

De vuelta, Novikov insistió en la importancia del hecho de que la fortuna de los clientes de O'Hara no cayera en manos de UNSUP y también en que les ofrecería toda la ayuda posible para impedirlo. Además, podían contar con su ayuda en el futuro, y eso debería bastar para dar una prueba de buena voluntad a McNulty. También expresó de nuevo su satisfacción por que Mulder no se hubiera pasado a las filas de UNSUP (al parecer, Novikov tenía un concepto de Mulder que ni éste mismo entendía muy bien). Volvieron a tratar el asunto de la Corporación; Novikov les dijo que se trataba de una organización muy antigua, y que no siempre había tenido la forma que tenía en aquel entonces. Les habló también distraídamente de sus recuerdos. De sus recuerdos del emperador Napoleón y la batalla en Austerlitz, de su estancia en Alemania y la Rosacruz de Oro, de Aleister Crowley y la Golden Dawn. Por desgracia, sus recuerdos eran insoportablemente leves y fragmentados. Algo le había pasado que había destrozado sus recuerdos anteriores a la década de los 60. Pero si lo que decía era verdad, aquello significaba que Novikov tenía al menos doscientos años de vida, muy probablemente más. Y para rubricar sus palabras, el ruso se desabrochó la camisa. La parte de su torso a la vista era un desastre de cicatrices y heridas que removían el estómago. Además, su hombro izquierdo dejaba ver el principio de unas extrañas planchas de metal que revelaban sin lugar a dudas la naturaleza biónica de su brazo izquierdo.

Cuando el grupo salió de su asombro, Novikov volvió a abrocharse y les preguntó sobre su estancia en la Corporación. Al mencionar lo del viaje al Tíbet, él les preguntó si estaban seguros de que viajaban al Tíbet, y no al paraje de Tunguska, donde le constaba que UNSUP poseía una base. Ellos contestaron que no podían estar seguros, evidentemente.

El viaje se alargó un poco más porque hicieron un rodeo para aterrizar en algún lugar de Azerbayán. Allí, Novikov poseía un complejo donde trabajaban varios científicos, e hicieron un alto para que Hans Haller se quedara al mando de un equipo. Con suerte, dijo, en breve podrían recuperar la memoria de McNulty.

Al reanudarse el vuelo, intentaron descansar. Sorprendentemente, Finnegan durmió a pierna suelta; las pesadillas ya no turbaban su sueño, al parecer. Al despertar recordaría de nuevo el sueño del paisaje africano con la gente corriendo y el hongo nuclear, pero no había sido lo suficientemente vívido como para despertarlo. Agradeció con toda su alma el descanso.

Mientras Thomas hacía la ronda de llamadas a sus clientes, McNulty se dirigía a pedir disculpas a Novikov por su actitud hostil del inicio. Además, le pidió protección para Sally, que había quedado en poder de UNSUP. A pesar de que Novikov llevaba todo el vuelo bebiendo un whisky tras otro, el alcohol no parecía afectarle. Pero el gesto de McNulty le gustó, y sirvió para que, casualmente, el ruso se sincerara un poco más. Novikov le habló de sus fragmentados recuerdos sobre el incidente de Tunguska, que contrariamente a la creencia popular no se había tratado de un meteorito, y del archipiélago de Nueva Zembla, donde a mediados del siglo XX se había hecho detonar la mayor bomba atómica hasta la fecha, la bomba del Zar. Con una voz que contagió un abismo de tristeza a McNulty, le habló de las muertes de miles de pesonas inocentes en ambos incidentes (a pesar de que Nueva Zembla se suponía deshabitada), ambos experimentos que él mismo ordenó. Mulder, que había despertado hacía unos pocos minutos, se incorporó discretamente a la conversación, preguntando de nuevo por Aleyster Crowley y el diabolismo, que creía relacionado con el libro que perseguía. Novikov le respondió que de hecho Crowley no era diabolista, sino todo lo contrario, en tiempos fue enemigo de la Golden Dawn, fundó la Thelema y aunque se relacionó con el Club Fuego Infernal escribió de hecho el Liber Samekh, para invocar a los ángeles custodios, opuestos a los demonios. Mulder absorbió la información, ávido de conocimientos y con una curiosidad creciente. Volviendo a su conversación inicial, Novikov aseguró a McNulty que haría todo lo que pudiera por su amiga Sally.

Aproximándose a Sicilia, Novikov quiso a explicar a Thomas quién era en realidad su cliente Nicola Ferretti. El magnate de empresas de motor y de transporte no era otro que Il Signore Ferro, uno de los más influyentes capos de la mafia siciliana. Thomas ya lo había sospechado en el pasado, pero aun así la información lo inquietó, debido a sus prejuicios para con la ilegalidad. Antes de aterrizar, Novikov le pidió un favor a Thomas: el ruso le dijo que debía citar a sus clientes a una reunión en San Petersburgo en el plazo de tres semanas; podía usar la excusa que le pareciera mejor, y revelar que él era quien convocaba la reunión, cualquier cosa, pero era necesario que acudieran en la fecha acordada. O'Hara le prometió que haría todo lo que estuviera en su mano.

Después de aterrizar en el aeropuerto de Palermo, se encontraron con problemas para salir, porque no habían pensado en la documentación necesaria. McNulty, Finnegan y Mulder habían sido desprovistos de sus pasaportes y tuvieron que recurrir a diversos contactos para que les dejaran entrar de urgencia en el país. Una vez dentro, alquilaron un coche y se dirigieron a la mansión de Nicola Ferretti o, mejor dicho, Il Signore Ferro. La mansión era todo lo hortera que se podía esperar de un mafioso, y también tan fuertemente vigilada como cabía esperar. Después de ser desarmados, los llevaron a presencia de Ferretti. El italiano se mostró amable, como siempre que hablaba con Thomas. Le habló sin embargo de una extraña llamada que había recibido del señor Campbell alertándole contra su yerno, y Thomas le habló de UNSUP, de la Corporación y sus planes. Ferretti pareció creerlo todo, y habló de la competencia que esos malditos de World Interlaced (filial de UNSUP) le estaban haciendo. Por supuesto, O'Hara podía contar con seguir controlando su paquete de inversiones, y además acudiría a la reunión con Novikov, aunque no le hacía gracia desplazarse a terreno no neutral. Además, llegaron a un acuerdo extra: si O'Hara -o sus compañeros- era capaz de acabar con World Interlaced, o al menos con sus negocios en Europa, le podría pedir el favor que quisiera (que no estuviera fuera de su alcance, por supuesto). Extremadamente satisfecho, el grupo se retiró de nuevo al aeropuerto.

La segunda parada en el viaje era Mónaco. Aunque a Thomas le inquietaba sobremanera no haber podido hacerse con ninguno de los secretarios de la familia real. Los que habían contestado al teléfono le habían respondido con preguntas esquivas. Intentarían entrar en el principado y encontrarse con alguno de ellos en persona. Ya más preparados en el aspecto documental, pudieron salir del aeropuerto sin apenas problemas, aunque desarmados. Jessica sabía de un contacto que les proveería armas fuera del aeropuerto. Montecarlo era un hervidero de gente, un caos, porque precisamente el día siguiente tendría lugar el Gran Premio de Fórmula 1. Pagaron una pequeña fortuna por alojarse en uno de los hoteles-casino de la ciudad, y al día siguiente tomaron posiciones entre el público del circuito. Algo que les extrañó mucho fue que para acceder al recinto no hubiera controles de armas, y eso empezó a alimentar las sospechas del grupo de que algo malo iba a ocurrir. En un momento dado, en el palco de personalidades hicieron acto de aparición el príncipe Alberto y su familia al completo. Para decepción de Thomas, entre las personalidades que los acompañaban se encontraban el propio Bertrand Campbell y Merten Jund. Por pura suerte, Thomas se apercibió de que uno de los guardias de seguridad se movía a una velocidad sobrehumana durante un momento; ¿sección S en el circuito? Ante la imposibilidad de tener un encuentro con algún miembro de la familia o sus secretarios, y ante la presencia de gente de UNSUP allí, Thomas se resignó a tachar Mónaco de su lista de clientes y marcharse hacia Francia. Además, todo aquello era muy raro, y si había un atentado, preferían no estar presentes, así que volvieron rápidamente al avión. La segunda parada resultó en fracaso.

La tercera parada era Marsella. Thomas había quedado allí con Berenice Girard, una de sus mejores clientes y antigua amante. Ella también le había hablado de una extraña llamada del señor Campbell acusando a Thomas de haber perdido la cabeza, pero la desechó al hablar con éste. Thomas estaba deseando ver a Berenice, no podía evitar sentir un fuerte sentimiento de protección hacia ella; quizá todavía la quería. En el vuelo, Mulder tuvo una conversación subida un poco de revoluciones con Thomas. Al erudito canadiense le cargaba la actitud incrédula de O'Hara en cuanto al aspecto ocultista de todo lo que les estaba pasando, y así se lo hizo saber. No obstante, la intervención contemporizadora de Finnegan contribuyó a que los ánimos se calmaran y no llegara la sangre al río.

En el hotel donde Thomas había quedado con mademoiselle Girard pasaba el tiempo, y la mujer no aparecía. Thomas rebullía preocupado, hasta que sonó su teléfono. Berenice le advirtió de que su coche estaba siendo seguido por un par de automóviles negros y estaba dando rodeos para despistarlos, sin éxito. Thomas acordó encontrarse con ella en un paraje transitado de la ciudad donde realizarían un cambio de vehículo. Salieron rápidamente y el plan salió a la perfección. Cruzándose en una pequeña callejuela, Berenice salío precipitadamente del rolls donde se encontraba y que conducía un chófer y subió al coche del grupo. Los dos coches negros continuaron siguiendo al rolls y ellos continuaron en dirección contraria, directos al aeropuerto. Berenice soltó un suspiro de alivio y dio un beso a Thomas, peligrosamente cerca de sus labios. Algo en él se agitó, pero lo contuvo rápidamente, presentándola al resto del grupo. Berenice, aunque madura, era realmente atractiva y llevaba una cruz celta al cuello, algo de lo que se apercibió rápidamente Mulder. Interesado por el aspecto oculto del culto druídico, Mulder le preguntó acerca del colgante; ella contestó que era ecologista a ultranza, y le gustaba el concepto del culto druídico a la naturaleza, eso era todo.

Ya en el avión, Berenice les contó que Bertrand Campbell había insistido mucho para que acudiera a Mónaco a encontrarse con él, hasta que no tuvo más remedio que "mandarlo a la mierda". Así que el suegro de O'Hara no debía de encontrarse muy contento. Cuando Novikov y Thomas le hablaron de la reunión en San Petersburgo y el posible peligro en el que se encontraba tras haber rechazado a Campbell, Girard decidió permanecer con ellos al menos hasta que se celebrara la reunión.

jueves, 10 de abril de 2014

La Verdad os hará Libres
[Campaña Substrata]
Temporada 1 - Capítulo 24

Huida. ¿Hay esperanza aún?
Nota: en esta sesión se produjo la incorporación de dos nuevos PJs: Jessica Pujol, en sustitución de Joey Mitnick, y Michael Mulder.

Durante los primeros segundos de caída, el terror fue patente en los rostros de McNulty y Finnegan. Éste último tenía experiencia militar, pero sólo en el cuerpo de infantería, y nunca había saltado en paracaídas. Además, para empeorar las cosas, al saltar del avión y abrirse su campo de visión, vieron que dos cazas se encontraban escoltando a la nave de transporte, que por su parte sufría alguna que otra sacudida en su rumbo; quizá los disparos de Jonas estaban haciendo mella en su estructura. Por suerte, pronto se sobrepusieron a la situación [punto de relato], y mantuvieron la calma y el equilibrio suficiente para realizar un descenso bastante digno. No podían abrir los paracaídas demasiado pronto, pues corrían el riesgo de que los pilotos de los cazas los detectaran y quizá les dispararan, así que mantuvieron la presencia de ánimo suficiente para esperar a abrir los paracaídas hasta que la comitiva de aviones se hubo perdido entre las nubes. Con una sacudida, los paracaídas se abrieron y pudieron concentrarse en el punto en que aterrizarían.

Timofei Novikov

Allá abajo podían ver que se dirigían directamente a un gran lago que era alimentado y a su vez alimentaba a un gran río. Alrededor del río se extendía un gran desierto, y en ambos extremos del lago se podían ver sendas poblaciones. Con ayuda del viento, decidieron dirigirse a la parte norte del lago, más o menos a mitad de camino entre las dos ciudades. Aterrizaron en un pequeño bosque, y aunque tuvieron la mala suerte de que McNulty se magulló un costado contra una rama, no tuvieron mayor problema que unos cuantos moratones y dolores aquí y allá. Eso sí, a los pocos segundos de tocar tierra el cosquilleo que notaban en el cuerpo desde que habían sido reclutados por la Corporación se hizo un poco más intenso. Haciendo caso omiso y dando gracias por seguir vivos, se acercaron al lago y se refrescaron en el agua, donde Jack, agotado por la falta de sueño y el subidón de adrenalina, pudo descansar unos instantes.

Con su agudo oído, Jonas pudo oír a los pocos minutos cómo dos vehículos se acercaban en la distancia. Decidieron adentrarse en la espesura, aunque se acercaran así a la carretera que bordeaba el lago. Poco después podían oír dos explosiones y el sonido inconfundible de un automóvil accidentado. Decidieron separarse y acercarse a la carretera desde dos ángulos distintos. A mitad de camino, Jack no pudo evitar quedarse dormido y confundir los sueños (extrañísimos, por cierto) con la realidad, pero se sobrepuso, y aunque llegaría un poco más tarde que McNulty, lo consiguió. Por su parte, Jonas llegaba el primero a la vista de una violenta escena. Una furgona se había salido de la carretera, y otros dos se encontraban parados en ella, cerca del primero, con varias personas conversando entre ellas. El vehículo accidentado lucía un costado destrozado, sin duda debido a los efectos del bazooka sobre el que se apoyaba una de las figuras presentes. Había dos grupos bien diferentes de personas: desde el oeste había llegado un coche con tres pasajeros: dos de ellos hombres vestidos con ropa normal y gafas de sol y una mujer morena y muy bella, a todas luces occidental anunque vestida con ropas típicas del medio oriente, que empuñaba una pistola y conversaba con uno de los hombres del segundo grupo, cuyo vehículo, un moderno todoterreno, había llegado desde el este. Los integrantes de este segundo grupo eran claramente de etnia árabe, aunque vestidos al modo occidental, y amenazaban con sus armas a uno de los pasajeros del vehículo accidentado, que gritaba algo ininteligible en árabe. Mientras tanto, los dos tipos con gafas de sol sacaban del vehículo accidentado a otro hombre inconsciente, rubio y a todas luces occidental. Los otros dos pasajeros de la furgona accidentada no parecían haber logrado sobrevivir al incidente. En ese momento llegó Jack a la escena, y decidió que lo mejor era dejarse ver para intentar obtener ayuda de los occidentales. Sin embargo, los extraños se mostraron bastante hostiles y cuando encañonaron a Finnegan Jonas tuvo que intervenir, gritando que volaría la cabeza de la mujer si le hacían algo a su amigo. Tras unos momentos de tensión, sucedió algo inesperado: el superviviente de la furgona, que hasta entonces había permanecido de rodillas parloteando en árabe con sus atacantes, se convirtió en una sombra borrosa; moviéndose a la velocidad del rayo no tardó en dejar inconsciente a un occidental y dos árabes, ante la estupefacción de los demás. Sin duda, se debía de tratar de uno de aquellos engendros de la Sección S (como más tarde lo confirmaría el tatuaje en el lóbulo de la oreja). Finalmente, consiguieron abatir al monstruo y eso facilitó la interacción entre Jonas y Jack y los extraños. Los árabes no resultaron ser sino egipcios y, para más detalles, coptos, hecho del que se dieron cuenta al observar los crucifijos parecidos a ankhs que colgaban de sus cuellos. Por su parte, los occidentales decían ser agentes de la CIA, al menos la mujer.

Tras las presentaciones tuvo lugar una conversación que alivió sobremanera a Jonas y Jack. La mujer de la CIA, que se presentó como Jessica Pujol, les dijo que estaban en Egipto, a mitad de camino entre Abu Simbel y Asuán, y se encontraba allí por encargo de Ben Katzowitch para rescatar al hombre rubio inconsciente de las garras de un grupo terrorista. Habían tenido una suerte inmensa: cuando Jessica llamó a Ben comentándole el encuentro con los dos irlandeses, éste confirmó sus identidades y le encargó acompañarlos hasta algún punto seguro. Por otro lado, los coptos conocían al padre Saledh Medhat, y cuando se enteraron de que Finnegan y McNulty habían tratado con él recientemente, les preguntaron por su paradero, porque poco después de que el padre hubiera vuelto de Boston había partido hacia República Centroafricana y ya no habían vuelto a saber nada de él.

Mientras tanto, el rubio inconsciente que habían rescatado de la furgona, recuperó la consciencia. Michael Mulder, que así se llamaba, vio la escena y se preocupó. Lo último que recordaba era estar en Abu Simbel tras la pista de un antiguo libro del que le habían hablado en un museo de Tel Aviv. Y ahora le dolía todo el cuerpo y se encontraba entre extraños de pinta peligrosa. Intentó ser lo más discreto posible, pero McNulty reparó en sus ligeros movimientos. Todos se acercaron, ávidos de saber quién era aquel extraño. Tras convencerlo de que se encontraba entre amigos y no tenía nada que temer, Mulder les explicó lo que recordaba. A los pocos minutos, el sonido de varios vehículos acercándose por la carretera les decidió a ponerse en marcha y salir de la carretera, cruzando el desierto hacia el norte.

Entre tanto, en San Petersburgo, Thomas había continuado con su viaje junto a Novikov, Lindon, los guardaespaldas, Hans Haller y el padre Estepháneos. En un momento dado del viaje, Estepháneos entró en una especie de trance, repitiendo una letanía en voz muy baja. Thomas se preocupó, pero los demás le explicaron que era normal, que le sucedía frecuentemente (estos episodios se correspondían con los contactos oníricos que tenía con Jack). Durante las largas horas que duró el desplazamiento hasta Arkangelsk, donde Novikov poseía un aeropuerto privado, el ruso habló de la situación en Europa, de cómo se había enrarecido el clima desde el brutal atentado en Brooklyn, que había supuesto un retroceso del comercio a nivel mundial. Los franceses estaban especialmente preocupados, porque haciendo caso omiso de sus amenazas, la República Centroafricana y algunos otros países de África habían cortado las exportaciones de Uranio sin dar demasiadas explicaciones, e incluso se habían producido secuestros de personal de empresas francesas encargadas de la explotación de las minas. Se rumoreaba que muchos otros países africanos iban a detener sus exportaciones de Uranio y otras materias, y las bolsas estaban entrando en pánico total. Por otra parte, había movimientos ultranacionalistas e incluso nacionalsocialistas en Ucrania, Austria y Grecia que estaban contribuyendo a agravar la situación y no le gustaban en absoluto.

En otro punto del viaje, Novikov recibía una llamada: no era otro que Bertrand Campbell. El ruso puso el manos libres para que todos pudieran escuchar. Para sorpresa de Thomas, o quizá no, Campbell aconsejó a Novikov que no se fiara de los consejos de su yerno, si es que se encontraba con él. Parecía haberse vuelto loco y estaba dilapidando las fortunas de sus clientes; trató de concertar una cita con Novikov para tratar personalmente con él, a lo que el ruso aceptó sin intención de acudir. Por otro lado, informaron a Thomas de que Nueva York ya se encontraba en manos de UNSUP y sus títeres ultraderechistas, y Novikov también le preguntó por uno de los clientes de Campbell & Weber: un tal Michael Mulder. Thomas lo recordaba de refilón, un muchacho joven con una gran fortuna heredada del fallecimiento prematuro de sus padres. Según Novikov, Mulder podría serles de gran ayuda en su cruzada en caso de encontrarlo. Thomas, sin embargo, no podía dejar de pensar en la llamada de Bertrand Campbell; si el viejo estaba llamando a toda su cartera de clientes, tenía muy poco tiempo para reaccionar y hablar con todos. Por suerte, con los recursos de Novikov de su lado aún tenía alguna posibilidad de cortar los hilos de su suegro.

Ya en Arkangelsk, Novikov recibió una llamada que prefirió atender en privado. Thomas no pudo evitar aguzar el oído aun a riesgo de ser descubierto [punto de relato] y pudo oír a Novikov dirigirse con extremado respeto a un tal Okada-san. No podía tratarse sino de Yuzo Okada, uno de los tres miembros más importantes de la Yakuza japonesa y subsecretario del departamento de exportaciones de Japón. Novikov se mostraba especialmente solícito, lo que convenció a O'Hara de que el ruso debía tener negocios importantes con el nipón.

Por fin, Jonas y Jack pudieron contactar con O'Hara a través de sus contactos en la CIA. Acordaron encontrarse en Luxor, ya que iban hacia el norte, y hacia allí partió el grupo de Rusia en un avión ultramoderno de tecnología claramente restringida al círculo de UNSUP. Cuando la aeronave superó la frontera egipcia, fue interceptada por dos cazas, que lo conminaron a detenerse; sin embargo, se libraron de ellos con una facilidad pasmosa. El avión era una maravilla tecnológica, sin duda. Conforme se acercaban a Luxor, el cosquilleo en el cuerpo de McNulty y Finnegan se fue convirtiendo en un dolor agudo e insoportable, así que no tuvieron más remedio que quedar en un punto alejado varios kilómetros de la ciudad. Con gran alegría por parte de los personajes, ambos grupos se encontraron y, sin tardanza, Haller procedió a sacar los nanobots de los cuerpos de Jonas y de Jack. La agonía fue tremenda cuando el polvillo gris salió de sus lagrimales, y el alivio grande.

Poco después, a raíz de una de las bromitas de McNulty, Jessica agarraba el paquete de éste con fuerza, haciendo que se doblara sobre sí mismo. La mujer exigió más respeto, y McNulty decidió que quizá no estaría mal mostrarse más comedido en su presencia.

El asunto más urgente para el grupo era sin duda poner a salvo a sus familias. McNulty contactó con sus amigos del Sinn Feyn que le prometieron que mantendrían a su mujer y su hijo a salvo, y Mulder decidió poner en acción sus contactos en Europa para ayudar a poner a salvo a James Finnegan, Fred Mullendore y el doctor McEnroe; y tras unas cuantas llamadas prometió dinero a varias personas y aunque no se acababa de fiar tranquilizó a Jack. Y por su parte, Mulder también expuso la que era su mayor preocupación: prácticamente todo su capital se encontraba controlado por Campbell & Weber, y si era verdad que ahora trabajaban para UNSUP, podía perderlo todo en un momento. Con la ayuda de un portátil de última generación y [punto de relato] el login de uno de sus compañeros de empresa, O'Hara consiguió sacar el capital de Mulder de las garras de Campbell y Weber, y distribuirlo entre varios fondos de inversión (uno del propio Novikov), poniendo así a salvo su fortuna.

El siguiente paso, según Thomas, debía ser partir hacia Palermo para contactar con el primer cliente de su lista, Nicola Ferretti, y evitar que Bertrand Campbell lo convenciera de dejar su guía y poner así su capital en manos de UNSUP. Deberían llevar a cabo un pequeño tour por Europa para asegurar que el capital de sus clientes no caía en las sucias manos de la Corporación...

miércoles, 2 de abril de 2014

Los Seabreeze - Campaña Canción de Hielo y Fuego Temporada 2 Capítulo 7

La búsqueda de Berormane. Problemas en Lecho de Pulgas.
Tras la búsqueda infructuosa de Berormane, poco antes del amanecer Allyster se dirigió a presentarse ante Aron Santagar para empezar su guardia en la Fortaleza Roja. Sin embargo, antes de llegar a la vista de la fortaleza, el maullido de un gato asustado puso al caballero alerta; y eso le salvó de la emboscada que tres individuos le habían preparado: dos tipos encapuchados se habían acercado sigilosamente por su espalda, y el mendigo que había en la siguiente esquina sacaba en esos momentos un cuchillo de entre los pliegues de su ropa. Esquivado el primer ataque de uno de los encapuchados, aprestó sus armas, ante lo cual, los tres individuos huyeron hacia las sombras de los callejones anexos.

Cuando Allyster se presentó ante Santagar y éste vio que el caballero tenía una costilla rota debido al torneo del día anterior, lo disculpó de la guardia. Allyster prefirió no relatar el incidente que había tenido lugar unos minutos antes. Acto seguido, volvió a reunirse con los Seabreeze, evitando las calles solitarias.

Ancel, Jeremiah y Vanna se dirigieron a retirar el cadáver de Regar de las tiendas de las Hermanas Silenciosas. En un sitio discreto celebraron una pequeña ceremonia oficiada por el septon Gebriel, de los Cressey, y pagaron a un comerciante para que llevara el cadáver en su caravana a tierras de los Tudbury. La tristeza de Jeremiah sólo era comparable a su rabia en aquellos momentos. También enviaron un cuervo a los Tudbury informando de la muerte del muchacho, pero sin mencionar la implicación de Jaime Lannister en todo aquello.

Mientras Allyster y Jeremiah empleaban varias horas en la infructuosa búsqueda de Berormane, Allyster le explicaba a Vanna discretamente su pasado con Meñique y la relación que les unía en aquel momento. El caballero no se fiaba de lo que quiera que lord Baelysh tuviera preparado para ellos.

En una de las Tiendas de Curación donde se encontraban los cadáveres de dos maestres calcinados, uno de ellos podía coincidir con la descripción de Berormane, pero los Seabreeze enseguida desecharon tal posibilidad, pues la cadena del maestre no lucía el eslabón de Obsidiana del que Berormane se habia mostrado tan orgulloso en el pasado.

Mientras la mayoría de ellos volvía a la posada evitando las calles solitarias, Jeremiah se dirigió a las cocinas de la Fortaleza, con la intención de encontrarse con alguna sirvienta. No lo tuvo difícil, y al poco se encontraba retozando con una rolliza aunque bonita cocinera. La chica le reveló que efectivamente sirvió la comida en los aposentos del Gran Maestre el día que Berormane desapareció, y en sus aposentos se encontraba otro maestre que coincidía con su descripción. Ambos parecían bastante airados por alguna discusión que acababan de tener. Pero no pudo confirmar que el maestre más joven saliera o no de aquella parte del castillo. Cuando más tarde Jeremiah salía de las cocinas, un gordo cocinero se acercó a él, y resultó no ser otro que Varys. Éste le aconsejó tener cuidado con las preguntas que hacía, y le advirtió que "los aparentemente más desvalidos podían ser la gente más peligrosa". El Señor de los Rumores también dio a Jeremiah "recuerdos para Vanna", y además le dio una información como regalo: "Berormane entró en los aposentos de Pycelle, pero nunca volvió a salir".

La información de Jeremiah fue recibida con rostros serios por los demás cuando la compartió. Excepto por Vanna, que había salido un tiempo antes a "encargarse de unos asuntos"; lo que la mujer quería era conseguir algunos venenos en el mercado negro. Pero no fue una buena idea. En una de las plazas del Lecho de Pulgas anexas al punto de trapicheo, Vanna sintió cómo un dardo se clavaba en algún punto de su cuerpo y todo se volvía borroso en segundos; sólo alcanzó a ver a un individuo correr hacia ella y a continuación un estallido en su cabeza que la hizo descender a la oscuridad de la inconsciencia.

En algún momento indeterminado, Vanna recuperaba la consciencia con una bolsa de tela en la cabeza que la mantenía en la oscuridad, atada de pies y manos mientras alguien le hacía preguntas y la golpeaba. La mujer los entendía a duras penas, pero alcanzaba a entender algo sobre "el eunuco" e información intercambiada. Negó a todo lo que le respondían mecánicamente, hasta que perdió la consciencia de nuevo.

Preocupados por la ausencia de Vanna, se dedicaron a buscarla por la noche en las casas de salud, sin éxito. Tras despuntar el día, Allyster decidió meterse en el Lecho de Pulgas disfrazado; allí, con sus habilidades para el callejeo y el soborno, consiguió sacarles a dos contrabandistas que al atardecer del día anterior había habido un altercado en una plaza entre una mujer y dos tipos. Tras compartir unas cervezas con los tipos y soltar unas cuantas monedas más, uno de ellos le dijo que los asaltantes le sonaban de haberlos visto habitualmente en el burdel Las Zorras Rojas.

Ancel, por su parte, se dirigió a hablar con lord Varys para averiguar si sabía algo de su amiga. El eunuco se mostró consternado por la desaparición de Vanna, y dejó caer que si él no sabía nada de aquello, "sólo podía ser obra de una persona". No dijo la persona, pero para Ancel se hizo evidente de quién hablaba. Varys le dijo con gesto triste que si Vanna no se encontraba muerta o fuera de la ciudad a aquellas alturas, intentara encontrarla en alguna casa de placer...

jueves, 20 de marzo de 2014

Los Seabreeze - Campaña Canción de Hielo y Fuego Temporada 2 Capítulo 6

Ambiciones enfrentadas. El Torneo de despedida.
Por la mañana, el grupo se dio cuenta de que Berormane no había aparecido por la posada en toda la noche y gran parte de la tarde del día anterior. La preocupación cundió entre ellos, pero la justa celebrando la despedida del séquito real se iba a celebrar a mediodía, y Allyster y Jeremiah debían debía prepararse para ella. Aun así, Ancel fue a hablar con el Gran Maestre Pycelle, pues la última vez que alguien había visto a Berormane había sido yendo a visitar al anciano. El Gran Maestre lo recibió en sus estancias, pero lo único que alcanzó a decirle en su decrepitud fue que Berormane había partido a media tarde y ya no había vuelto a saber nada de él; le había hablado de unos experimentos para desarrollar una forma de curación nueva, pero no había sido muy claro. El Gran Maestre le pareció a Ancel un hombre senil pero muy amable, y despidiéndose, se marchó.

Durante toda esa mañana, el muchacho Regar, el escudero de Jeremiah al que Jaime Lannister había golpeado con el guantelete el día anteior a modo de lección, se mostró con dolor de cabeza, mareado y tambaleante, pero no concedieron mucha importancia a tales síntomas, eran relativamente normales después del golpe que había recibido. Al no estar Berormane presente tampoco podían hacer mucho más.

Varys provocó un encuentro con Vanna haciendo uso de uno de sus disfrazes esa mañana. El eunuco le transmitió su desagrado acerca de los "pajarillos" que la mujer tenía revoloteando por Desembarco del Rey. Conversaron largo y tendido sobre el reino, las lealtades respectivas y la confianza. Según Varys, los pajarillos de Vanna permanecerían enjaulados mientras no estuviera seguro al cien por cien de cuáles eran sus intenciones para con el rey y el reino. A pesar de todo, Varys se mostraba respetuoso y agradecido con Vanna por aquella ocasión en que se habían encontrado en el pasado de ambos, y por tal motivo le concedía un trato de especial favor; con cualquier otro habría sido mucho más despiadado. La cercanía del torneo hizo que tuvieran que interrumpir su interesante convesación, así que Varys citó a Vanna en el bosque de dioses de la Fortaleza Roja al término de la competición.

Durante los preparativos de la justa, Ancel habló con Allyster, pues quería conocer más detalles de la filiación e intenciones generales del caballero. Por ello también se informó de datos de interés sobre la casa Coldwater: lord Royce estaba casado ahora con su tercera esposa, mucho más joven que él; sus dos primeras esposas habían muerto ambas dando a luz a respectivos hijos. Además, eran banderizos de los Royce y sus tierras se encontraban cerca de la casa Baelish. Allister era el tercero de los hijos de lord Royce. Ancel no pudo sino empatizar con el curtido caballero, pues ambos eran hijos repudiados por sus progenitores y sus caracteres no diferían mucho. Eso sí, los detalles de los problemas de ser Allyster con su padre no salieron a la luz.

Y comenzó el torneo. Tanto Jeremiah como Allyster pasaron la primera ronda, y justo antes de la segunda Regar se empezó a encontrar mareado. Jeremiah lo puso al cuidado de Ancel, y juntos se dirigieron a buscar un maestre que pudiera mejorar su estado. En la segunda ronda, Jeremiah tuvo la mala suerte de encontrarse con ser Barristan Selmy enfrente. El lord comandante de la Guardia Real lo descabalgó con la segunda lanza.

Mientras Ancel y Regar se encaminaban hacia una tienda para ver a algún maestre, el muchacho se desplomó. Una septa que se encontraban cerca se acercó al instante. Enseguida se mostró preocupada e informó a Ancel de que el muchacho no respiraba. Éste pidió a voces un maestre, y enseguida acudió uno, un maestre maduro y con la túnica inmaculada. Durante unos minutos interminables intentaron reanimar al muchacho por todos los medios, hasta que el maestre, con aire sombrío se levantó e informó al señor Seabreeze que la herida de la cabeza debía de ser más grave de lo que había parecido en un principio. Con una tristeza extrema, Ancel recogió a su primo con delicadeza y lo llevó a la tienda de las hermanas silenciosas.

Un guardia enviado por Ancel informó a Jeremiah del estado de su escudero. El caballero, que acababa de ser descabalgado por ser Barristan, se apresuró hacia el lugar donde yacía el joven Tudbury y a donde ya había llegado Vanna. Ésta, Ancel y Jeremiah velaron al muchacho durante largo rato, mientras el mediano de los Seabreeze elevaba sus oraciones y visualizaba intermitente a Jaime Lannister golpeando a su querido escudero.

Mientras todo esto sucedía, poco antes de su propia participación en el torneo, Allyster vio a sus compañeros de armas reunidos y riendo en un rincón del muro exterior, así que se dirigió hacia allí, intrigado. Cuando llegó, no le costó ver que uno de ellos tenía el puño ensangrentado y un par lucían salpicaduras de sangre en sus vestimentas. Al preguntarles, los tipos, un poco borrachos, le dieron información algo fragmentada. Al parecer, bajo la supervisión de uno de los Kettleback, habían estado sacándole información a un maestre a base de golpes. A Allyster no le costó mucho sumar dos y dos y suponer que el maestre en cuestión debía de ser Berormane y que el Kettleback que fuera debía de estar siguiendo órdenes de Meñique. El caso es que se acercaba la participación de Allyster en el torneo y no podía prolongar más la conversación, pero los hombres le dijeron que se encontrarían en la posada de la Cruz de Bronce, por si luego quería unirse a ellos.

En su segundo cruce, Allyster fue descabalgado por Osfryd Kettleback, de una manera bastante violenta. El caballero Coldwater quedó inconsciente en la caída y la lanza le rompió una costilla. Despertó al cabo de una media hora en una tienda de maestres y, sobreponiéndose al dolor, salió. Tras buscar a los Seabreeze sin éxito, se dirigió a la posada donde le habían dicho sus compañeros que estarían. Pero cuál no sería su sorpresa cuando se acercaba a la pequeña plaza donde se encontraba el edificio y vio una columna de humo alzarse sobre las casas. Donde se había encontrado la pequeña posada ahora se alzaba una columna de fuego y humo que los vecinos estaban intentando controlar. Varios cadáveres calcinados se habían dispuesto en un lugar cercano, y varias septas, septones y maestres trataban a los muchos heridos. La sospecha que había ido formándose en su mente se materializó: al dar las descripciones de los soldados, un par de testigos le dijeron que sí, que se encontraban dentro y seguramente habían muerto. Según le contaron, había habido una reyerta muy fuerte con los hombres que él describía implicados, y que a raíz de eso el fuego se había extendido rápidamente. Qué casualidad, y qué apropiado, pensó Allyster.

Ancel y Jeremiah, guiados por el dolor, se dirigieron a intentar ver al rey, susurrando palabras de justicia y venganza. Por los pasillos de la Fortaleza Roja, Ancel fue increpado por una extraña voz. Al girarse, no vio a otro que a Tyrion Lannister, el gnomo. En una breve conversación, el hombrecillo mostró su curiosidad por la ascendente estrella Seabreeze y emplazó a Ancel para una futura conversación durante el viaje hacia el Norte. Los Seabreeze no tenían el cuerpo para ironías ni bromas, así que cuando el gnomo expresó sus condolencias y les dijo que estaba seguro de que había sido un accidente, se despidieron bruscamente. A continuación fueron recibidos por ser Aron Santagar, que se disculpó en nombre del rey, pues éste estaba muy ocupado para recibirles. Pero les aseguró que expondría su caso ante el rey, lo que debería bastar de momento. A continuación, Jeremiah se ausentó para pasar el día de burdel en burdel y ahogar su dolor en alcohol y mujeres.

Poco tiempo después, Vanna se encontraba con Varys de nuevo en el Bosque de Dioses. La mujer lo había meditado y decidió ponerse bajo la "tutela" de lord Varys (por el momento, aunque esto no lo dijo en voz alta, por supuesto). El eunuco esbozó una amplia sonrisa de satisfacción y tomaron las medidas para enlazar a los pajarillos de Vanna con los de Varys.

Allyster volvió a la Fortaleza, donde se reunió con Ancel. Por seguridad, salieron a dar un largo paseo por las calles de la ciudad mientras conversaban. El caballero reveló toda la información que había descubierto al señor Seabreeze. Berormane seguramente había sufrido una paliza y a en aquellos momentos quizá ya estuviera muerto, a manos de gente que ya había muerto a su vez. Sospechaba que a instancias de lord Petyr Baelish; no sabía qué era aquello tan valioso que Berormane pudiera conocer, pero estaba bastante seguro de lo demás. Allyster hizo saber también a Ancel que no quería acabar como sus compañeros de armas, y eso era lo que lo había motivado a informarle de todo. Quizá era hora de cambiar lealtades, y los Seabreeze le habían parecido trigo lo suficientemente limpio para ello.

Cuando Jeremiah volvió poco después del amanecer y fue informado de todo, los Seabreeze y su séquito se dedicaron a la búsqueda de su querido maestre, que de momento no dio ningún resultado. Sin embargo, a raíz de las conversaciones que había tenido con Allyster, de información proporcionada por Vanna y de sus propias averiguaciones, Ancel sospechaba que el Gran Maestre Pycelle quizá no había sido todo lo sincero que le había parecido en un principio en la conversación sobre Berormane...

jueves, 13 de marzo de 2014

La Verdad os hará Libres
[Campaña Substrata]
Temporada 1 - Capítulo 23

Cambio de filas (III) ¿Hacia el Tíbet?
Aprovechando unos momentos de intimidad, el grupo charló sobre su situación actual y la posibilidad de escapar del complejo, pero tal cosa se les antojaba imposible. Dadas las medidas de seguridad que habían podido ver, no querían ni imaginar qué medidas habían permanecido invisibles a sus sentidos. Además, lo que fuera aquello que les habían implantado les dejaba muy poco margen de maniobra. No obstante, a pesar de todo, ese escaso margen ya era algo a lo que aferrarse.



Durante un par de jornadas Jonas, Jack y Thomas intentaron sondear a los pocos miembros presentes de la Sección S en el complejo, tratando de averiguar qué podía esperarles en el misterioso lugar del Tíbet donde parecía que iban a sufrir el proceso de transformación. Sin embargo, no obtuvieron prácticamente ninguna información de utilidad, pues ninguno de ellos recordaba exactamente qué había pasado durante el viaje; la mayoría tenía recuerdos febriles y difusos, y otros no recordaban nada en absoluto.

Tras mucho insistir, Joey consiguió que le concedieran acceso a la sala central de computación. Aunque por un tiempo limitado de treinta minutos. Ese tiempo fue suficiente para que Joey dejara un acceso abierto al sistema que podría emplear más adelante —siempre que no lo descubrieran, claro—. Ante la insistencia del informático de la conveniencia de contar con su colega Lucas, se celebró una reunión entre el primero, Lilly y Thomas, y se acordó que Lucas sería transportado al complejo lo antes posible.

La preocupación de McNulty respecto a Sally aumentaba a cada hora que pasaba. La periodista estaba encantada con su nuevo estatus, y se mostraba a favor de todos los preceptos de la Compañía.

Por su parte, Jack no durmió ni diez minutos seguidos durante esos días. Como resultado, sus nervios y su irascibilidad iban en aumento. En cuanto cerraba los ojos, las pesadillas de traición y muerte que acudían a su mente eran intensísimas. Algo en su interior le decía que debía de huir de allí aun a costa de su propia vida, pero no podía dejar a sus amigos atrás.

El tercer día, Merten Jund apareció ante el grupo anunciando "una grata sorpresa". La sorpresa no era ni más ni menos que el retorno de John Gibbons a su compañía. Sin embargo, no les costó mucho esfuerzo detectar algo raro en Gibbons. Su comportamiento era, por decirlo de alguna manera, postizo, muy tenso, a pesar de que, según les había dicho Jund, le habían encargado la misión de proteger al señor O'Hara. Jonas hizo notar al resto del grupo el leve pero inquietante destello que brillaba en el centro de sus pupilas, y cuando bromeó con John de forma ligeramente ofensiva como en él era habitual, el ex político le asestó un puñetazo a una velocidad imposible para un humano. La mandíbula del irlandés se partió y su cabeza giró en un peligroso ángulo; cayó al suelo inconsciente en el acto. Por suerte, la tecnología médica de UNSUP era avanzadísima y en pocas horas se encontraba como nuevo. John recibió una reprimenda de Merten Jund, pero en su interior se regocijaba por haber hecho que McNulty se tragara varios dientes.

Poco después, Thomas acordaba con el gestor de su cliente italiano, Nicola Ferretti, una cita para diez días vista.

El día siguiente, a McNulty le dieron una gran sorpresa. Lilly le condujo a presencia de su "mujer" (recordemos que no llegaron a casarse) Rachel y de su hijo Patrick. Entre sollozos y la frialdad inicial de Rachel, Jonas abrazó a su hijo, quien tras unos instantes dubitativos, se lo devolvió. Con palabras cortantes, McNulty descubrió que Rachel había estado una temporada su hermano Liam y todavía se veían de vez en cuando. Pero a medida que la conversación fue transcurriendo, la frialdad de Rachel se fue diluyendo y, derrumbándose, acabó abrazando a Jonas y preguntando qué era lo que pasaba. Tras besarse, McNulty la tranquilizó contándole una milonga que implicaba a la CIA y algunas operaciones especiales. Rachel pareció convencida y calmada con la explicación, y transcurridas pocas horas, la familia de McNulty volvía a Irlanda —o eso era lo que Lilly le aseguró—.

Jack seguía sin poder dormir más de unos pocos minutos seguidos, y se notaba en su aspecto y en sus modales. La noche anterior, en su sueño, Kostas Estephaneos le había preguntado incontables veces por su paradero. Jack había intentado proyectar el lugar donde se encontraba por todos los medios posibles, pero aparentemente el padre Estephaneos no aprehendía lo que él quería darle a entender. Su cuerpo estaba llegando al límite, podía sentirlo. Por la mañana, recibió una llamada de su hermano James al teléfono que UNSUP les había proporcionado; Fred le había dado el número, y estaba muy preocupado. Tranquilizándole lo mejor que pudo, colgó.

Joey recibió la llamada de Lucas. Éste le comentó que le llamaba a instancias de dos tipos muy extraños que le habían pegado una pequeña paliza que ni siquiera había visto venir cuando intentó huir golpeándolos. Cuando se hubo tranquilizado, los dos tipos le dijeron que venían de parte de su amigo Joey, que necesitaba que se reuniera con él. Joey confirmó la versión, contestando además a varias preguntas secretas que tenían pactadas, así que Lucas accedió y en pocas horas llegaría a Lagos.

Thomas también tuvo su ración de sorpresa: en un momento dado del día lo reunieron con su mujer, Anne. Según le dijo ella, la Compañía la había tratado bien, pero no sabía dónde se encontraba Jennifer. Thomas prefirió ocultarle la verdad, y enviarla a Nueva York para que se reuniera con su hermana y su hijo en Bronx.

Pocas horas después de que su mujer subiera al avión de la Compañía que la conduciría a Nueva York, Thomas recibía la llamada de uno de sus clientes europeos, el ruso Timofei Novikov. Éste exigió a Thomas a encontrarse con él en San Petersburgo en 48 horas; a pesar de que O'Hara intentó por todos los medios retrasar tal encuentro, no pudo hacerlo y tuvo que plegarse a las exigencias de su cliente, que por otra parte, era uno de los más poderosos, con claros lazos con el gobierno ruso y la antigua estructura del KGB. Thomas se apresuró a informar a Leopold de la cita, para que en la Compañía no sospecharan de él. Leopold se mostró incluso satisfecho de que hubiera ocurrido tal cosa, al fin y al cabo lo que querían era que O'Hara se reuniera con sus clientes europeos lo antes posible.

A medianoche, Jack no pudo soportar más las pesadillas, y salió a dar un paseo por el muelle. Allí, tuvo un breve encuentro con Sally, que se encontraba radiante ante su inminente partida hacia Nueva York; más adelante se encontró con Dorothy St. James, que tampoco podía dormir, según sus palabras. Ella le preguntó si era un hombre religioso, a lo que Finnegan decidió que era mejor contestar negativamente (una mentira que consideraba necesaria). A instancias de Dorothy, los médicos del complejo sedaron fuertemente a Jack, lo que le permitió dormir un par de horas sin sobresaltos.

De madrugada, Lucas Miller llegaba al complejo de UNSUP, y pocos minutos después, Joey decidió que no podía soportarlo más. Tomó la decisión de arriesgarse e intentar acabar con la Compañía. Abrió el sistema desde dentro, de manera que todos sus colegas hackers pudieran acceder durante el tiempo que fuera posible. Pero tal acción expuso demasiado al grueso informático; en pocos segundos fue detectado y agentes de la Compañía lo rodeaban. Un disparo acabó al instante con su vida. Pero fiel a sus convicciones, había conseguido abrir el sistema unos segundos; con suerte, alguien habría conseguido descargar información comprometedora que contribuyera al fin de UNSUP o de quien quiera que estuvieran al cargo de aquello.
El día siguiente Merten Jund y Leopold informaron al grupo del desgraciado "accidente" de Joey. La información no les cogió por sorpresa, porque ya sabían que Joey estaba a punto de intentar algo, pero no pudieron evitar la pena al pensar en el informático. Lucas fue sometido a interrogatorio, y cuando demostró que no tenía nada que ver con la intrusión de Joey fue puesto en libertad y asignado al grupo.
Por la mañana, Gibbons hizo un aparte con Jonas y Thomas para pedir disculpas por su comportamiento y el tremendo golpe que había propinado al primero, pero por otra parte confesó que deseaba hacerlo otra vez y que prefería evitar la tentación, así que se marchó apresuradamente, dejando a sus interlocutores perplejos por su actitud. Era evidente que aquel no era Gibbons, al menos no del todo.

...
Dos días después, Thomas llegaba a San Petersburgo para encontrarse con Novikov, acompañado de Gibbons y otro agente de la sección S como guardaespaldas. Una limusina le esperaba en el interior de la pista privada donde había aterrizado su avión. Desde el interior, una voz le invitó a subir al coche. En ese momento, la cabeza del agente de la sección S reventó, ante la sorpresa de O'Hara. Gibbons sacó una pistola con rapidez excepcional, pero no fue suficiente; un segundo disparo lo alcanzó y cayó al suelo, salpicando abundante sangre. Thomas fue arrastrado al interior del coche, donde se encontraba Novikov, dos tipos que debían ser sus guardaespaldas y, al otro lado, ¡¡¡Hans Haller!!!. Norikov, en inglés con fuerte acento ruso, le recomendó tranquilizarse, mientras uno de los tipos a su lado sacaba el móvil de Thomas de su bolsillo y lo introducía en un artilugio de metal. El propio Hans Haller empuñó un pequeño y extraño aparato ante el rostro de Thomas, mientras los dos guardaespaldas lo sujetaban. O'Hara comenzó a sentir un extraño y molestísimo picor en sus lacrimales y retinas, que pronto devino en un intensísimo dolor. Cuando estaba seguro de que no lo soportaría más, el dolor se detuvo, y todo lo que pudo ver fue que por sus lacrimales había salido un extraño polvillo gris, pegado al aparato que Haller empuñaba. Según le informó el científico, aquello no eran sino nanobots que UNSUP les había inyectado, y que eran los causantes de los extraños dolores de cabeza. Poco después llegaban a la mansión de Novikov, donde se reunieron con Louis Lindon y el padre Kostas Estephaneos. Tras una breve bienvenida, todos se dirigieron a varios vehículos militares que les permitirían desplazarse por si a UNSUP se le ocurría hacer acto de aparición.
...


Y mientras tanto, Jonas y Jack partían en un avión militar de transporte, presuntamente con rumbo hacia el Tíbet. Previamente habían sido sedados en una habitación del complejo. Por suerte, hubo efectos no deseados: McNulty no hacía mucho que había sido tratado en uno de los tanques de rejuvenecimiento de UNSUP. Seguramente por ese motivo, las hormonas de curación todavían estaban activas en su organismo, lo que hizo que pudiera vencer el sopor provocado por el potente anestésico suministrado mediante goteros. Arrancándose la vía, pronto estuvo lo suficientemente despejado como para incorporarse y hacer lo propio con la de Jack. Entre los dos redujeron a su vigilante, aunque no así al doctor que los supervisaba, que huyó a través de una de las puertas, suponían que la que conducía al morro del enorme aeroplano. Así que, sin pérdida de tiempo, decidieron dirigirse a cola, por la puerta del extremo justamente contrario, no sin que antes McNulty hiciera un par de disparos y destrozara alguna puerta para intentar despresurizar el interior. Tras un par de encontronazos llegaron a la bodega de carga, donde encontraron varios paracaídas y abrieron la rampa de lanzamiento. Tragando saliva, se lanzaron al vacío...

viernes, 7 de marzo de 2014

Los Seabreeze - Campaña Canción de Hielo y Fuego Temporada 2 Capítulo 5

En Desembarco del Rey
En esta sesión causó baja como PJ el maestre Berormane y se incorporó a la narración el caballero Allyster Coldwater

Desembarco del Rey

Ancel dejó la compañía de Meñique con semblante preocupado y pensando furiosamente. A su estado de ánimo no ayudó ver a través de una aspillera a Vanna a lo lejos caminando junto al eunuco, lord Varys. A saber lo que estarían tramando aquellos dos.

Jeremiah y Breon se dirigieron al Gran Septo de Baelor. El mediano de los Seabreeze quería celebrar una ceremonia de despedida para su hermana Megara, pues suponía que a aquellas alturas ya estaría muerta. Allí les recibió el hermano Rugar, uno de los secretarios del septon supremo. Los veinte dragones de oro que Jeremiah puso sobre la mesa alegraron el rostro del hermano y facilitaron las cosas en grado sumo. La ceremonia se celebraría en apenas cuarenta y ocho horas, y el propio septon supremo la oficiaría.

Buscando una posada en la ciudad, el grupo se topó con Allyster Coldwater. Éste reconoció al instante a Vanna, la mujer de uno de los comandantes bajo los que había servido durante sus viajes. Cortés y cultivado como era, no tardó en hacer buenas migas con el grupo, y en compartir unas cuantas pintas con Breon y Jeremiah. Haciendo memoria del tiempo en que sirvió bajo Jherozen el Luminoso, Vanna consiguió recordar a ser Allyster como un buen hombre, educado y amable. La noche acabó con Allyster, Breon y Jeremiah borrachos como cubas y con el primero invitando a los Seabreeze en uno de los muchos burdeles de la ciudad.

Por la mañana, Breon y Jeremiah se levantaron más o menos frescos, y dejaron a Allyster descansando, afectado mucho más por la noche de juerga. Vanna y Ancel se dedicaron a pasear por la ciudad, interesándose por los rumores que pudieran surgir. Vanna informó al señor Seabreeze de que se había enterado de que lady Lysa, la esposa de lord Jon Arryn, había salido precipitadamente de la ciudad poco después de la muerte de su marido, acompañada de su hijo, el pequeño y enfermizo Robert Arryn. Horas después, reunidos con Allyster, Ancel le preguntaba al caballero acerca de tal información; suponía que quizá estuviera enterado, ya que su casa, Coldwater, era banderiza de los Arryn. Pero Allyster se encogió de hombros y dijo no saber nada de tan altos niveles políticos. Vanna se mostraba preocupada por el asunto, y sugirió que una visita al Nido de Águilas quizá no estuviera de más.

A media tarde, Ancel decidió hacer una visita a la biblioteca de la fortaleza. Allí le sorprendió encontrarse con ser Allyster, que se encontraba leyendo un libro de historia de Desembarco del Rey. Transcurridos unos minutos, Ancel oyó una voz conocida tras él, y un escalofrío le recorrió la espalda: lord Petyr de nuevo. Meñique entabló una conversación con Ancel, al parecer sin importarle que Allyster se encontrara presente. Insistió sobre el tema de Roben Tudbury, e intentó sonsacar información variada al señor Seabreeze.

La siguiente mañana, Allyster y Jeremiah se encontraron en el patio de armas, entrenando. Varios otros caballeros se encontraban presentes, algunos de ellos mirando con animosidad al arribista Seabreeze. Fue Osmund Kettleback quien se mostró más agresivo. Amenazó a Jeremiah y cuando éste lo ignoró, comenzó a hacer comentarios despectivos. Hasta que llegó a la escena Ser Jaime Lannister. Una simple mirada del galante caballero con el pelo dorado bastó para apaciguar los ánimos. A continuación, se acercó al escudero de Jeremiah, Regar Tudbury, y le dio un golpe en la cabeza con el guantelete, dejándolo casi inconsciente; Jeremiah no movió un músculo al ver a Jaime sonreir y sugerir al jovencísimo escudero que debía estar siempre atento si quería llegar a ser un buen caballero. Acto seguido, se dirigió a Jeremiah y a Allyster, felicitándoles por su caballeresca actitud ante "ese estúpido" Kettleback.

Al atardecer, tuvo lugar la magnífica ceremonia de despedida a Megara Seabreeze. El cristalino tañido de campanas anunció el evento al que acudió el grupo al completo. Todos se sorprendieron al llegar a la ceremonia la reina Cersei con sus hijos y su hermano Jaime. La propia reina dio su pésame a los hermanos Seabreeze, y eso hizo que en los siguientes días éstos estuvieran en boca de todo el mundo en la ciudad.

Por la noche, Breon recibió la visita de Myrelle, una de las prostitutas de lujo originarias de la ciudad de Braavos. Después de disfrutar con ella como nunca lo había hecho en su vida, la mujer le dejó un mensaje: debería acudir al Bosque de Dioses de la Fortaleza Roja poco antes del amanecer para encontrarse con un amigo común. Breon no dudó y acudió a la hora prevista. El "amigo común", resultó no ser otro que lord Varys. Los dos hombres mantuvieron una larguísima conversación, que se resumió en lo siguiente: el eunuco conocía la historia de Breon, y le podía ayudar a restaurar su casa y la gloria perdida. Por supuesto, a cambio de que le informara de todo lo que le pareciera interesante y su posterior lealtad. Breon salió de la fortaleza haciendo castillos en el aire, prestando escasa atención a la recomendación de Varys de que no se fiaran del tal Allyster Coldwater.

Después, tenía lugar un nuevo encuentro entre lord Petyr y Ancel. A los oídos de Meñique había llegado la noticia de la ceremonia de despedida de Megara, y a raíz de eso había tomado la decisión de investigar sobre el tema y compartir la información que tenía con los Seabreeze. Lord Petyr le informó de que tenía datos que hacían creer que la hermanda de Ancel y Jeremiah seguía viva. Meñique pidió a Ancel un intercambio de lealtad si conseguía información fiable acerca del paradero de su hermana, y éste aceptó.

El día siguiente, tendría lugar la justa que serviría como celebración de despedida al séquito del rey.

miércoles, 29 de enero de 2014

Los Seabreeze - Campaña Canción de Hielo y Fuego Temporada 2 Capítulo 4

Despedidas y Convocatoria
Poco después, en una de las mayores estancias de Quiebramar, se celebraba en privado el juicio a Roben Tudbury. El noble, con su traje negro maltrecho, no perdió la compostura en ningún momento, e incluso se mostró confiado de que su sobrino y su corte entraran en razón. Poco antes de emitir el veredicto, le fue concedida la palabra, y con su irritante aire de superioridad, preguntó:

— ¿Estáis seguro de que estáis haciendo lo correcto, sobrino?

Ancel no necesitó más. Roben fue declarado culpable de traficar con fuego valyrio y condenado a vestir el negro. Jeremiah se había opuesto tajantemente a la aplicación de la pena de muerte a un noble de su propia sangre y mandar al Tudbury al muro fue la mejor solución posible. Pocas horas después, dos galeras Seabreeze y las dos galeras de Roben Tudbury con tripulación Seabreeze partían hacia el lejano norte. Los hombres fieles a Roben permanecerían en la isla para ser enviados más tarde al continente.

Una vez solucionado el problema de su díscolo tío, volvieron a discutir sobre la mejor forma de afrontar la desaparición de Megara. Finalmente, decidieron propagar el ofrecimiento de una recompensa a quien pudiera rescatarla o aportar información valiosa sobre su paradero.

Preocupada por la situación de Tygor Wyl, y por qué no decirlo, también interesada en lo que podrían sacar en el futuro de una alianza con el muchacho, Megara se preocupó de enviar varios espías para investigar la situación en sus tierras y las fortalezas aledañas.

Los Seabreeze se reunieron a continuación con Voredyn Ryth, para intentar cortar su relación con el tráfico de fuego valyrio. Tal cosa no fue posible, sin embargo. Voredyn argumentaba que no podía cortar de repente el flujo de fuego valyrio hacia el este porque sus clientes eran gente poderosa y no se podía permitir enemistarse con ellos. A lo máximo que pudo comprometerse fue a interrumpir el tráfico a través de Quiebramar durante un período de tres semanas. Los Seabreeze se mostraron de acuerdo.

Poco después, el sacerdote rojo Saario de Penthos se reunía con Ancel, Jeremiah y Berormane. De alguna manera había contactado con Melisandre, y ésta había reclamado su vuelta a Rocadragón. Según explicó el clérigo de R'hllor a Ancel, el Señor de la Luz no estaba complacido con la senda que los Seabreeze habían tomado, ignorando la mayoría del tiempo su guía. Así que debía marcharse, retirando su amparo a la Casa. Deseando que aquello "no fuera la perdición de los Seabreeze", se marchó. Ancel no se vio capaz de intentar convencer de nuevo a Saario de que todo cambiaría en breve, y en su lugar optó por decirle que si en algún momento Stannis hacía pública su devoción a R'hllor, entonces los Seabreeze se replantearían sus creencias.

El día siguiente, Berormane apareció con un cuervo recién llegado al castillo. En él, lord Renly instaba a los Seabreeze a acudir con una delegación adecuada a Desembarco del Rey, sin especificar bien los motivos. Sin tardanza, hicieron los preparativos para el viaje y esa misma tarde embarcaban en cuatro galeras rumbo a desembarco del rey. Decepcionado sobremanera, Tygor Wyl se despidió; partía hacia sus tierras en busca de algún apoyo para recuperar lo que por derecho le pertenecía. Consternados, no tuvieron más remedio que dejar marchar al muchacho. Berormane le proporcionó un par de cuervos para que pudiera enviarlos a Quiebramar cuando fuera necesario, pero por desgracia poco más podían hacer, convocados por su señor a la capital.

En tres jornadas arribaban a la populosa ciudad y entraban en la Fortaleza Roja. Allí trabaron contacto con varios de los miembros de la Guardia Real, y Breon incluso mantuvo una breve conversación con Jaime Lannister, que lo observó valorativamente y quizá algo despectivo, lo que irritó sobremanera al mataleones; a ello contribuyó el hecho de que el Lannister llamara todo el rato "Beron" a Breon, aparentemente a posta.

En pocos minutos, la delegación Seabreeze fue convocada a presencia del Consejo compuesto por lord Petyr Baelish (Meñique), lord Varys la Araña, lord Renly Baratheon y el Gran Maestre Pycelle. Renly les informó de que los había propuesto personalmente para formar parte de la escolta que partiría hacia el norte con el rey Robert y la reina Cersei en visita a Invernalia. Los Seabreeze se mostraron especialmente honrados y por supuesto murmuraron palabras de agradecimiento por la confianza depositada en ellos. Después de retirarse de la audiencia ante el Consejo, Ancel se sorprendió -y preocupó- cuando lord Baelish hizo un aparte con él. El consejero de la moneda le confió que no le gustaba nada lo que había pasado con Roben Tudbury. Sus relaciones con él eran estrechas, y no le gustaba que uno de sus peones hubiera sido enviado al Muro... Ancel tragó saliva; a los Seabreeze no les convenía tener como enemigo a aquel hombre, poderoso como era. Intentó arreglar las cosas, disculpándose e incluso proponiendo tomar él o alguno de sus familiares el puesto de Roben. Sin embargo, lord Petyr no parecía nada convencido de sus explicaciones y dejaron la conversación en un punto y seguido que retomarían en otro momento. Aquello, desde luego, no era bueno.

viernes, 18 de octubre de 2013

Los Seabreeze - Campaña Canción de Hielo y Fuego Temporada 2 Capítulo 3

El asunto Roben
Al recibir las noticias sobre la muerte de Jon Arryn, Renly salió precipitadamente de la sala, seguido poco después por algunos de los presentes, entre ellos Ser Davos. Tygor Wyl, sentado en las filas de atrás junto a Breon, preguntó al caballero si sabía qué estaba pasando, a lo que Breon movió la cabeza negando.

Mientras esto ocurría, los novios salieron también de la sala, escoltados por Alyn Estermont y Jeremiah, que se encargarían de las labores de guardia de honor mientras Ancel y Elora consumaban su matrimonio. Pocos minutos después, apurado por la situación, Ancel aparecería con la sábana manchada para atestiguar la consumación.

En la sala de guerra, Renly reunió a los nobles de las casas mayores. Poco después, un grupo de sirvientes salía al castillo para propagar la noticia. Ancel y Jeremiah hicieron acto de aparición, pues como anfitriones opinaban que les correspondía estar presentes en la reunión. Ésta se prolongó durante aproximadamente media hora más, donde lord Renly anunció que viajaría inmediatamente a Desembarco del Rey. Dio instrucciones a los nobles de que estuvieran preparados en caso de que necesitara algo y tuviera que convocarlos.

Saario de Penthos, el sacerdote rojo, se reunió con Vanna. Le habló de la reticencia de R'hllor a manifestarse en las llamas, y le recomendó que transmitiera a sus señores la necesidad de que mostraran una mayor devoción por el Señor de la Luz. Lady Melisandre había visto en las llamas que los Seabreeze debían jugar un papel importante, pero ello no quería decir que fueran fundamentales. Más tarde, Saario se reuniría con Ancel, cuando Vanna le transmitió la inquietud del sacerdote. Ancel intentó tranquilizar al clérigo, y le transmitió su convencimiento de que Jeremiah y Berormane no iban a cambiar su fe fácilmente, aunque intentaría cambiar la situación de alguna manera. A continuación, Ancel encargó a Saario una labor: intentar descubrir en las llamas dónde se encontraba Megara, si es que estaba viva. Si R'hllor mostraba el camino, seguramente su hermano y el maestre estarían más receptivos a sus enseñanzas. Saario intentó protestar y expresar su malestar, pero Ancel dio la conversación por acabada.

Durante la jornada siguiente, Quiebramar se fue vaciando de invitados. Lord Renly partió, y Ser Davos también, deseando lo mejor a los Seabreeze. Pronto sólo permanecieron en el castillo los Tudbury, los Fell y los Estermont, aparte de algunas delegaciones menores.

Vanna fue informada por Jana de que los agentes que seguían los pasos de Roben Tudbury habían dejado de transmitir sus informes. Sospechaba que, si no los había sobornado, estaban muertos a esas alturas. Vanna le encargó que intentara sustituirlos por otros.

Por otro lado, reunido con el grupo, Tygor Wyl insistió sobre el asunto de sus tierras. Llevaba dos años con los Seabreeze y creía que se estaban agotando las opciones de tomar la fortaleza rápidamente. Debían atacar antes de que los usurpadores se asentaran. Breon insistió vehementemente a Ancel, pero éste, alegando que Renly podría necesitarlos en cualquier momento, volvió a postergarlo. Tras la conversación con su señor, Breon volvió a los aposentos de Tygor, y un sirviente le informó de que había salido al pueblo. Breon lo encontró en el exterior de una de las posadas, despidiéndose de otro hombre, que no era otro que ¡Roben Tudbury! Éste iba acompañado de otros tres hombres y cuando se reunió con ellos partieron a caballo. Al confrontar a Tygor en la posada de Jana, éste reconoció que el tal Roben se había intersado por su caso, y al pedirle dinero para reconquistar lo que era suyo, se había mostrado receptivo. La paciencia de Tygor se había acabado, y necesitaba encargarse del asunto cuanto antes; los usurpadores ya debían de estar relacionándose con las casas de su alrededor y reclutando soldadesca. Durante la conversación, Breon intentó por enésima vez propasarse con Jana; sorprendentemente, ésta no le rechazó como otras veces, pero le recordó el asunto de "la leona y sus cachorros".

Durante esos días, Jeremiah intentó consolar a su madre, a su abuela y a ser Alyn en la medida de lo posible, rezando a los Siete siempre que podía. Por otro lado, su escudero, Regar Tudbury, había empezado a destacar ya con las armas. Todo lo contrario que Lothar, escudero de Breon; éste habló con la familia del muchacho exponiendo la incapacidad de éste para los asuntos marciales, y lo que se decidió fue ponerlo a las órdenes de Berormane como aprendiz, para que siguiera a salvo en Quiebramar.

Al atardecer, apareció de nuevo Saario, reclamando la atención de Ancel. R'hllor le había ofrecido una visión, aunque no la que ellos querían: cinco coronas enfrentada, y el halcón Seabreeze hundiéndose en el abismo entre ellas; algo muy malo estaba a punto de pasar, aunque no sabía qué, pero era urgente que los Seabreeze volvieran su atención hacia el Señor de la Luz, no podían continuar así.

A continuación tuvo lugar una reunión familiar para hablar de Megara. Jeremiah estaba decidido a pasar página, dándola por muerta y feliz junto a los Siete, pero Ancel insistía en seguir buscándola. Los Niños del Bosque no habían sido de ayuda cuando Vanna había requerido sus habilidades, y debían encontrar otra vía. Lady Madelyne propuso utilizar los conocimientos de Vanna. Ésta se mostró muy incómoda cuando Ancel le expuso sus intenciones, y le recomendó pensárselo muy bien, pues la magia de sangre siempre exigía un precio, y solía ser bastante alto. Si no quedaba más remedio, lo haría, pero no de buena gana.

El día siguiente, Tygor se reunió con Breon: le anunció que en pocas jornadas partiría de Quiebramar, pues Roben Tudbury había acordado prestarle su ayuda. A pesar de que Breon hizo todo lo posible por convencer al joven con un sujeto de tan mala reputación, éste no transigió. Deseaba recuperar sus tierras a toda costa.

Mientras Tygor se encontraba con Breon, Berormane recibía una visita. Se trataba del propio Roben Tudbury. Éste le habló solapadamente de los accidentes que había oído que el maestre había tenido en su laboratorio y de cierta cura milagrosa que había descubierto. Le propuso hacer negocios juntos, dejándole entrever lo lucrativo que podría llegar a ser que le proporcionara acceso al fuego valyrio.

Cuando Breon y Berormane informaron a Ancel de sus respectivos encuentros recientes, éste decidió que era inevitable deshacerse de su tío. No quería más problemas internos, y Roben iba a ser desde luego una fuente inagotable de ellos. Entre todos trazaron un plan: harían una redada por sorpresa en sus dos barcos simulando encontrar una redoma de fuego valyrio. Mientras tanto, una parte de sus hombres lo acorralaría en la posada donde estuviera alojado y lo capturarían, matándolo si era posible. Ante la mención de la muerte de su tío, Jeremiah abrió los ojos, horrorizado; no colaboraría en un plan que implicara matar a alguien de su misma sangre. Tras mucho discutir, el grupo llegó a una solución que estimaron perfecta: no matarían a Roben, pero le obligarían a vestir el negro y partir inmediatamente hacia el Muro. Así, Jeremiah sí se mostró de acuerdo.

De madrugada pusieron en marcha el plan. Jana les informó de la posada donde se había alojado Roben esa noche, y aprestaron sus hombres para capturarlo. Sin embargo, no lo encontraron en la posada, sino durmiendo en uno de sus barcos. Berormane se encargó de "encontrar" el señuelo y dar la alarma. Pronto, el puerto se llenó de gritos de "traidor" y "traficante de fuego valyrio". Tras no tener más remedio que abatir a un par de los bastardos de Roben, cargaron al Tudbury de cadenas y lo llevaron hacia Quiebramar. De un plumazo habían solucionado el problema del fuego valyrio y de la partida de Tygor Wyl, y ninguno de ellos podía evitar lucir una sonrisa de satisfacción en su rostro.

jueves, 17 de octubre de 2013

La Hueste Celestial
[Campaña Engel]
Temporada 1 - Capítulo 2

Loosdorf. Scheibbs
Sin tardanza, la compañía regresó a Loosdorf para informar al abad de lo que habían visto en la pequeña villa. Anyoel les habló de los carros de combate pre-inundación, de cómo había leído sobre su poder destructor y su práctica invulnerabilidad. El resto de sus compañeros cruzaron miradas de incredulidad, pero también de preocupación.


Una vez en el claustro, informaron al abad Bernhardt. Ante las palabras de Asdragiel y la explicación de Anyoel, el anciano rebulló en su silla. Según les explicó, hacía mucho tiempo que no se veía en los alrededores de Viena un artilugio semejante. Como ya les había explicado anteriormente Anyoel, esos aparatos infernales necesitaban de algún tipo de líquido especial para funcionar, y según tenía entendido el abad, hacía tiempo que se había agotado. Los "tubos de fuego" que los adeptos del diadoco llevaban eran una cosa, pero aquello era capaz de una destrucción que sólo podía ser obra del Señor de las Moscas.

Preocupados por la seguridad del monasterio, los engel se reunieron con el capitán de los templarios allí destinados, Karl de Freiburg. Le encargaron construir una zanja en el camino con un puente provisional para el paso de carretas, por si acaso al diadoco se le ocurría atacarles con aquel vehículo. En cuestión de minutos, los templarios organizaron a la gente y comenzaron a cavar.

Por la noche, Haziel, fiel a sus convicciones, se dedicó a recorrer Loosdorf en busca de gente enferma o herida que necesitara su ayuda. Tras varias curaciones menores, se encontró con una mujer con el pie gangrenado y cara de extrema tristeza. Curar su pie agotó todas las reservas del engel, que agotado e intrigado por la triste expresión de su rostro, se interesó por la situación de la mujer. Ella le mintió al principio, diciéndole que todo iba bien, que no había ningún problema, pero era evidente que ocultaba algo; ante la insistencia del engel, la mujer se derrumbó y, entre sollozos, le contó que los Jinetes Sombríos se habían llevado a su único hijo hacía seis meses, y que el diezmo de sus cosechas que al principio pagaban al monasterio, se había convertido en un cuarto en tan sólo unos pocos años. Era cierto que el abad y los monjes cuidaban bien de la población, pero la presión de los impuestos era excesiva para una viuda como ella. A Haziel no le gustó demasiado lo que oyó, pero optó por la prudencia de momento.

Por su parte, Anyoel pasó gran parte de la jornada nocturna investigando en la biblioteca del monasterio (que era una pequeña joya) sobre los monasterios cercanos, principalmente sobre Schiebbs y Frankenfels. El primero era un antiguo monasterio ramielita que se había convertido en una casa de iniciadas gabrielita, y el segundo seguía siendo un monasterio ramielita gracias a la heroica actuación del capitán templario Reinhardt el audaz en la guerra que se libró contra el diadoco de Viena. Según todas las crónicas, Reinhardt había sido capaz de exterminar a cientos de enemigos él sólo, y no hacía muchos años de eso; Reinhardt seguía vivo, aunque habría sido ascendido y ahora debía de encontrarse sirviendo en Roma o en su Himmel. Merecería la pena seguir investigando.

Casthiel y Kyriel aprovecharon la noche para explorar más a fondo el pueblecito donde habían visto el carro de combate. La salida, que en principio iba a ser tranquila y sin intervención, se complicó cuando oyeron explosiones a lo lejos. Amparándose en la cobertura que ofrecían los árboles, se acercaron todo lo que pudieron, mientras un familiar zumbido se iba haciendo más claro y los sonidos de una batalla aumentaban de intensidad. Para la sorpresa de los engel, el pueblo estaba sufriendo un ataque de engendros, que al parecer salían de túneles excavados en el suelo. Engendros insectoides de innumerables clases se enfrentaban a los tubos de fuego y espadas del ejército del diadoco. Entre las criaturas destacaba una especialmente grande, una especie de escarabajo enorme que ya presentaba algunas heridas. Lo que vieron les dejó helados; el vehículo blindado que ya habían visto se estaba moviendo, y en un momento determinado, en el extremo de su tubo se generó una ensordecedora explosión y un destello cegador. La cabeza del engendro más grande voló en pedazos. Los engel no se lo podían creer, estaban aterrados. Por otro lado, ¿qué hacían las criaturas del Señor de las Moscas luchando contra un presunto aliado? Volvieron al monasterio, sin intención de intervenir en aquel extraño combate, y pusieron en común la experiencia con el resto de la compañía; algunas dudas asaltaron a sus miembros cuando se enteraron de las extrañas circunstancias del combate.

El día siguiente, la compañía decidió viajar a Scheibbs con la intención de investigar y conocer mejor el entorno de Loosdorf. Tras un vuelo de un par de horas, fueron recibidos para su sorpresa por dos compañías de engel gabrielitas, además de por las iniciadas. Conocieron a la Madre Saria y a las hermanas Margaretta y Luttgard. Las compañías de engel estaban compuestas como era habitual por ángeles de las distintas órdenes, aunque en la segunda había dos gabrielitas y ningún ramielita.

Lo más sorprendente es que en la casa se encontraban alojados tres Prelados (Inquisidores para los laicos), que precisamente se dirigían hacia Loosdorf. Los prelados Rolf, Dietr y Ulrich se mostraron muy interesados cuando la compañía anunció que procedía de Loosdorf, e hicieron preguntas sobre el monasterio, el abad y los demás. Además, pidieron ser escoltados hasta Loosdorf, a lo que la compañía accedió.

Anyoel hizo un aparte con el engel Ramielita marcado con Sigil, Norabel. Éste se sintió incómodo cuando Anyoel mencionó el carro de combate, pero más por su desconocimiento que por otra cosa. Pero ocultó su ignorancia alegando que había que tener cuidado con los enviados de Thagiel. Anyoel no conocía el nombre, y ante sus preguntas sobre la identidad del tal Thagiel, el otro ramielita pareció reprenderse a sí mismo y se alejó.

Asdragiel, por su parte, se acercó al miguelita Ramael, un Engel mayor, de unos 25 años, con el cuerpo cubierto de Scriptura. El engel se encontraba absorto mirando a una de las más bellas iniciadas, la hermana Merith, y pareció avergonzado cuando Asdragiel lo interrumpió preguntándole por el tal Thagiel, del que Anyoel le había hablado después de hablar con el otro ramielita. Sorprendido y aturullado, pero rápidamente conquistado por el carisma de Asdragiel, Ramael le reveló que Thagiel era un antiguo Engel raguelita que según todos los indicios trabajaba con el Viktor Constance, el diadoco de Viena. Cuando se dio cuenta de lo que había dicho, se arrepintió al punto, e instó a Asdragiel para que no revelara tal información a nadie.

Casthiel se encontraba cada vez más paranoico. ¿Qué hacían los inquisidores allí y qué querían en Loosdorf? Decidió hacer una escapada rápida a Loosdorf para informar al abad Bernhardt. Éste se mostró consternado cuando le habló de los tres prelados, pero pareció sincero cuando dijo ignorar el motivo de su viaje, y que colaborían con ellos en lo que necesitaran.

Más tarde esa noche, Asdragiel, que había quedado también un poco prendado de Merith al igual que Ramael, salió para observar a la muchacha hacer sus labores de novicia y lavar ropa de cama. Se acercaba peligrosamente a la muchacha, cuando ésta se dio cuenta de que estaba allí. Se sonrojó al estar en presencia de un enviado del Señor, y no pareció desagradarle su cercanía física. Asdragiel se acercaba cada vez más a la muchacha, sus cuerpos ya se tocaban, sintiendo el calor. Le acarició una mejilla, mientras Merith parecía hipnotizada por sus ojos azules. Asdragiel tragó saliva... y Merith reaccionó, con un brusco movimiento, diciendo que aquello no estaba bien y alejándose. Asdragiel murmuró una disculpa y se retiró, avergonzado.

Lejos, a Haziel le pareció ver a Asdragiel consolando a una de las novicias mientras se dirigía a realizar sus altruistas actividades sanadoras por todo el pueblo.

Temprano por la mañana, la compañía y los prelados, junto a los templarios que acompañaban a éstos, salieron hacia Loosdorf. Mientras el resto montaba a caballo, Casthiel sobrevolaría el grupo, oteando posibles peligros. A mitad de camino, una compañía de Jinetes Sombríos cruzó galopando hacia el este, muy por delante de donde se encontraban ellos. Aproximadamente un par de horas después, algo llamó la atención del urielita: una columna de humo se alzaba más o menos de donde debía de encontrarse Loosdorf. A los pocos segundos alertó al resto del grupo. Anyoel, con una agilidad inusitada en él, alzó el vuelo: si el monasterio estaba incendiado, había que salvar a toda costa su biblioteca.

viernes, 11 de octubre de 2013

Los Seabreeze - Campaña Canción de Hielo y Fuego Temporada 2 Capítulo 2

Secuestro y boda.
Por la tarde tuvo lugar la fiesta de celebración en honor a los ganadores del torneo, y en ella Breon se sinceró con Jeremiah al respecto de Jana Alyr y lo que le había contado a propósito de los Lannister. Jeremiah se mostró sorprendido, pero fue discreto y simplemente asintió a lo que su amigo le decía.

En el bullicio de la fiesta, a Ancel le pareció ver una cara conocida y fuera de lugar. Y, efectivamente, al avistarla otra vez la reconoció: no era sino el rostro del capitán Jhorgo Darr, el capitán mercenario con al que había acordado conceder la mano de su hermana Megara. Por los siete infiernos, tenía que aparecer precisamente en ese momento. El mercenario iba acompañado de otros dos hombres, uno un braavosi y el otro aparentemente caballero con un blasón bastante anodino. Ancel salió rápidamente de la fiesta, para encontrarse con Vanna, que venía de la posada de Jana con la revelación de Roben Tudbury. Se reunieron en una estancia del patio interior. En la fiesta, Jeremiah fue al encuentro de Jhorgo, sonriente en todo momento. Lo único que sacó del capitán mercenario fue que quería hablar con su hermano. Jeremiah fue en busca de Ancel para hablar sobre el asunto de Breon y Janna, y Jhorgo aprovechó para seguirlo. Cuando Vanna salía después de contarle a Ancel lo que Jana le había dicho, llegó Jeremiah. Apenas les dio tiempo de hablar sobre el asunto de los Lannister y la posadera, cuando Jhorgo y sus dos compañeros entraron en la estancia tras apartar a Vanna en el exterior. El capitán quería saber si Ancel mantendría la palabra dada y firmada. El Seabreeze respondió que aquello no podía ser e intentó negociar con el capitán, intentando cambiar la mano de su hermana por alguna otra cosa. Jhorgo, sorprendentemente, se mostró receptivo y se despidió amablemente. No obstante, Jeremiah ordenó redoblar la guardia en Quiebramar, por si acaso.

Por la noche, los guardias interrumpieron en sueño de Ancel. La dama de compañía de su hermana, Elen, había llegado llorando diciendo que Megara todavía no había vuelto a sus aposentos desde que había salido del castillo con lord Alyn. Ancel envió a sus guardias a avisar a Jeremiah y los demás. Tras sobreponerse a la noticia y comprobar su veracidad, se dirigieron a hablar con ser Alyn. Éste se mostró sinceramente preocupado y sorprendido. Según les contó, se había retirado muy temprano de la fiesta y había dejado a Megara en ella, ni hablar de salir del castillo. Ancel, nervioso, pegó una bofetada a la doncella cuando ésta insistió en su versión de la historia, pero Vanna lo aplacó, creyendo la versión de la muchacha. Avisaron a ser Goran Buckler, que convocó a los guardias que habían estado de servicio en el momento de la desaparición, y efectivamente confirmaron la versión de la sirvienta: ser Alyn y Megara habían salido riendo y charlando animadamente con un par de hombres de Estermont. Vanna transmitió a Ancel su preocupación por la presencia de alguien que, posiblemente, hubiera adoptado el aspecto de ser Alyn y hubiera engañado a Megara y los guardias.

Pasadas un par de horas, el rumor del secuestro de la dama Seabreeze ya se había extendido por todo el castillo. Y optaron por recurrir a lord Renly, que aunque al principio se mostró esquivo con el tema, pues aquellas no eran sus tierras, finalmente dio la orden de arrestar al capitán mercenario.

Sometidos Jhorgo y sus hombres a un fortísimo y cruel interrogatorio, finalmente dieron toda la información: hacía unas semanas, un braavosi se había acercado al capitán; parecía saber mucho acerca del trato que había hecho hacía un año con los Seabreeze, y le ofreció la posibilidad de secuestrar a la hermana de Ancel como garantía para que éste cumpliera su palabra. No sacaron nada más en claro, pero lo que sí parecía evidente es que el braavosi que ofreció a Jhorgo no era sino una marioneta de alguien más. Jhorgo también les reveló que Megara ya debía de estar muerta a esas alturas, porque se encontraba en un barco en alta mar, y había dado orden de que soltaran pájaros marcados de rojo si los Seabreeze intentaban algo contra él. Inmediatamente, enviaron las galeras a batir los alrededores, y lord Renly les prometió su ayuda. Por supuesto, los Estermont también se ofrecieron para lo que hiciera falta; se notaba que ser Alyn había llorado la pérdida de su amada durante la noche anterior.

Consternado, Ancel se reunió con lord Harwood Fell, planteando la posibilidad de retrasar la boda. Evidentemente, un segundo retraso no era del agrado del señor Fell, que habló a Ancel acerca de las responsabilidades que conllevaba ser el señor de una casa noble, y de las veces que tendría que hacer de tripas corazón para cumplir con sus obligaciones. Ancel asintió y decidió seguir adelante con la boda.

En la competición de cetrería que se celebró al día siguiente con la moral de la gente muy baja, los Seabreeze dejaron el pabellón bastante alto. Como era previsible, Willas Tyrell fue el ganador de la competición, mientras que Jeremiah quedó en segundo lugar y Berormane acabó tercero. Debido a los desgraciados acontecimientos, se canceló la fiesta de celebración.

La ceremonia de esponsales fue muy sobria, y se desarrolló ante los rostros serios de todos los reunidos, consternados por la pérdida de los Seabreeze. Por respeto a su dolor, no habría encamamiento. Lord Fell miraba satisfecho. Cuando el septon dijo las últimas palabras y la gente lanzó sus guirnaldas al aire, Berormane y el maestre Elander entraron en la sala. El primero se dirigió a hablar con Jeremiah, y el segundo con lord Renly. Jeremiah escuchó preocupado las palabras de su maestre: un cuervo había llegado desde Desembarco del Rey; la Mano del Rey había muerto.