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sábado, 9 de abril de 2011

La Santa Trinidad - Campaña en Aredia Temporada 3 Capítulo 11




Y así comenzó este capítulo, con los personajes embarcados al mando de una flota de aproximadamente doscientos barcos con los Maestros de las Bestias y los elfos primigenios. Entre los primeros se encontraba lord Demmaiah, cuñado del Primarca, a quien los personajes ya habían conocido cuando pactaron la recogida de los Maestros de las Bestias, y que llegó a identificarse tan bien con la filosofía de los ex-proscritos, que se ha enamorado de su forma de vida y se ha convertido no sólo en uno de ellos, sino en el segundo al mando, detrás de lord Failaranginoth, antiguo noble del ducado de Formarelos, acusado del asesinato del presunto amante de su mujer sin los prolegómenos necesarios para matar con honor.

Varios acontecimientos sucedieron durante la larga travesía.

Lord Demmaiah tuvo varias charlas bastante largas con lord Ergialaranindal de las que se le veía salir con una mezcla de tristeza y enojo en su rostro. Recordemos que el Primarca se estaba deteriorando visiblemente debido a la influencia maligna de la Daga Negra, y que incluso su carácter había experimentado cambios.

Con Naemen, que parecía más apenado que nunca al embarcarse en viajes marítimos, coincidieron una noche Demetrius y Ayreon. El viejo se encontraba llorando desconsoladamente asomado por la borda. Según Naemen, el Mar era lo único que todavía le resultaba puro, y:
—"me recuerda que no hay salvación en estos tiempos oscuros".

Otro hecho extraordinario lo supuso la salida a pasear de lady Eleréntaréna, la madre del Primarca, a cubierta acompañada por lady Asmariur. El aspecto de la ilva era deplorable, llenando a Naemen de una aún más profunda melancolía. A partir de ese día, lady Eleréntaréna pasearía regularmente por cubierta. En uno de esos paseos, Ayreon aprovechó para concentrarse e intentar percibir el poder de la ilva. Fue una mala idea. Era tanto el poder que emanaba de la Matriarca, que Ayreon sintió vómitos, mareos, y se desmayó, cayendo como un fardo. Lady Eleréntaréna tenía un nivel inquietantemente alto de Poder. Ni una palabra salió de la boca de la Matriarca en toda la travesía. Se le notaba agotada.

Sólo una vez en toda la travesía Naemen pareció animado. Fue en una ocasión en que coincidió en cubierta con Kadrajan. Naemen le pidió vehementemente que le dejara ver/tocar el martillo, porque "le producía mucha curiosidad". El Brazo de Eudes se negó en redondo a sus peticiones, ante lo que Naemen, tras insistir en varias ocasiones, se retiró a su habitual hastío.

Importante también fue una conversación que Ezhabel mantuvo con Asmariur. En ella, la semielfa preguntó a la dama el por qué de las cicatrices de su cara causadas por Trelteran; a lo que la elfa, llena de furia, respondió:

-"Trelteran me lo hizo cuando maté al maldito hijo de su estirpe que salió de mi vientre. No dudéis de que lo mataré en cuanto tenga ocasión".

Tras diez días de viaje, la flota consiguió llegar sin muchos problemas a Vensider. Allí fue redirigida al norte de la isla donde se habían habilitado una serie de poblaciones sitas en la bahía de Embeth.

Una vez descansados y aposentados, los personajes tuvieron una reunión con el duque Vensider, que después de agradecerles una vez más lo que habían hecho por él, les reveló lo que sabía de la situación. En Avandelia la rebelión de los fieles había tenido éxito a raíz de la explosión de Poder, y solicitaron tropas al duque Vensider. Éste las envió y ahora dominaba la situación en el ducado, con lo que se proponía proclamar su anexión, con la aquiescencia del Primarca. Éste la dió. En Llandarel había sucedido lo contrario: el barón Kalempartas había accedido al trono del ducado, y proclamado su independencia de la Primacía Ilva. Al enterarse de esto, un relámpago de ira cruzó el rostro de lord Ergialaranindal. A ser posible, habría que encargarse del barón traidor en un futuro no muy lejano, o quizá, aún mejor, usarlo como títere para los propósitos de los fieles. Vensider es un maquinador consumado. La última noticia, y quizá la más importante fue la revelación de que, según sus informadores de la capital Deraderiann, Valankerdar se había visto "despertado" por el estallido de Poder y al parecer había llegado a controlarlo. Al punto, el barón Airmelunartar, que había estado esperando la oportunidad, había encabezado una rebelión contra él. Y por lo que Vensider sabía, el usurpador se encontraba preso en la prisión de palacio.

Acto seguido, Vensider y el Primarca pasaron a evaluar la conveniencia de que los personajes se embarcaran con algunos acompañantes de camino a Deraderiann para investigar la situación y así planificar el curso de acción.

Al salir de la reunión, Demetrius buscó a Naemen para hablar con él. El viejo no estaba en ningún sitio. Tras una hora recorriendo el palacio, finalmente el bardo se dio por vencido y volvió a su habitación. Nada más abrir la puerta, pudo reconocer la voz de un anciano que le decía:

-"Por supuesto, nosotros vamos contigo".

Al parecer, Naemen estaba al corriente de todo. Tras una conversación donde los dos manejaron conceptos metafísicos, Naemen marchó a dormir.

Esa misma noche, Galior, con su compostura habitual, dio a los personajes la noticia de que la Matriarca había hablado, por primera vez en mucho tiempo.

Tras dos días de preparativos, los personajes embarcarían y partirían hacia el ducado de Ariestes. La segunda noche, Ezhabel, que llevaba varias noches resistiéndose a la Espada del Dolor, vio su sueño absolutamente desgarrado por ella.

-"¡¿POR QUÉ ME RECHAZAS?!

-"¡Porque me estás matando!"-respondió la semielfa.
Pero la Espada parecía más desesperada que nunca, su fantasmagórico rostro de anciana no cesó de gritar en toda la noche. El Dolor de su agonía era insoportable. Ezhabel perdió puntos de vida permanentemente (1D5), lo que iba a ser la tónica en las noches en que no resistiera a la presencia onírica de la espada.

El día siguiente se produjo el embarque de los personajes, los guardias Carmesí, Demensar y otro elfo primigenio, Naemen y los niños, que llegaron corriendo cuando ya se levaban anclas. Cinco días duraría la travesía.

La segunda noche, Demetrius se vio atraído al mundo de los sueños por la misma música que las noches anteriores, sólo que esta vez era más potente y podía oír que había palabras en ella. Desgraciadamente, no pudo distinguirlas.

La tercera noche, Ezhabel aceptó a la Espada del Dolor en su sueño sin resistirse, y gracias a ello pudo reconocer estas palabras:

-"¡¡¡Va a por éeeeeeeeel!!! ¡¡¡Necessssita el Marrrrtilloooo!!!"

[A continuación, el Dolor le causó la pérdida de puntos de vida permanentes, que en las siguentes noches se repetiría, hasta un total de 30]

Al día siguiente, Ezhabel comentó las palabras de la Espada, y Ayreon, haciendo uso de su razonamiento, dedujo que quizá Trelteran estaba poseyendo a Naemen. Naemen le pidió el Martillo a Kadrajan y apareció justo después del último encuentro con Trelteran.
Deraderiann, Capital de la Primacía

Al caer la noche, Ayreon decidió entrar en el Mundo de los Sueños. Al salir a la cubierta del barco, Trelteran estaba allí, buscando algo, y se sorprendió al verle. Una sonrisa maligna iluminó su rostro. Ayreon no despertó esa noche, ni el día siguiente. Preocupados por lo que pudiera estar pasándole al paladín, Demensar entró en el mundo de los sueños, y al poco rato, Ayreon abrió mucho los ojos; pero el elfo despertó también apresuradamente, gritando. Al instante, dos caminantes de sueños orientales, con dos bestias de los sueños, ¡se materializaron en el mundo real! El combate fue duro y encarnizado, pero finalmente, los personajes, con la ayuda del Martillo de Eudes y de los Guardias Carmesí, consiguieron imponerse. Una irresistible sed de sangre hizo que Kadrajan masacrara a los enemigos. Demetrius intentó impedirlo, pero fue como si una brizna de hierba pretendiera parar un huracán.

Y el día siguiente, por fin, a lo lejos se divisaba cómo se alzaba altiva la ciudad de la Luz, la orgullosa Deraderiann, capital de la Primacía Ilva.

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